sábado, 16 de septiembre de 2017

MARIO CATALÁN PORTILLA: EL CANARIO DE LA CUECA VEGUINA

Mario Catalán, en imagen publicada por MusicaPopular.cl.
Coordenadas: 33°25'29.14"S 70°38'45.03"W (residencia)
Muchos personajes pintorescos, mezclados entre las artes y el comercio de la ribera Norte del río Mapocho en Santiago, llegaron hasta allá atraídos por la intensidad del ambiente popular que ya existía en la primera mitad siglo XX, reuniéndose en torno al ring de boxeo del "Hippodrome Circo" de la calle Artesanos, en el Mercado de La Vega, La Vega Chica y después las ferias del Tirso de Molina y sus Pérgolas de las Flores. Diariamente arribaban cuequeros y artistas populares en estos patios y pasillos, que llenaron de música bares, hoteles, lupanares y salones de fiestas del sector, principalmente los del lado de Recoleta.
Allí vivieron ellos sus propios períodos de oscurecimiento y ocaso, además, aunque quisiera recordar acá un nombre ilustre en particular dentro de toda aquella pléyade, como pequeño homenaje en estas Fiestas Patrias para su enorme legado sobre el folklore musical cuequero y centrino.
Dentro de tal camada de músicos folclóricos que frecuentaron las tarimas improvisadas entre puestos o ferias veguinas y pisaron las hojas de las lechugas como a la mejor alfombra de salón, estaban los inmortales Nano Núñez, Luis Perico Lizana, Rafael Rafucho Andrade, Lalo Mesías, Segundo Guatón Zamora cantando su  "Adiós, Santiago querido", el maestro de maestros Fernando González Marabolí, la guitarra del Tío Roberto Parra que partiera en territorio mapochino acompañando al músico y payador veguino Lázaro Salgado, cantando entre los toldos y locales de los mercados chimberos. Otros inolvidables, como Domingo Silva, alias Tío Parranda, tocaban con guitarra sus cuecas también por el lado de Vivaceta, cerca del barrio de rotos en torno a la Parroquia del Buen Pastor. Muchos prodigiosos príncipes de la escena cuequera urbana de mediados de aquella centuria pasaron por estos escenarios de hortalizas, frutas y cocinerías, al igual que sucedía en el barrio de la Estación Central y el del Matadero.
Uno de los cantores de los mercados, nuestro personaje de interés, fue el gran Mario Catalán Portilla, regalado al mundo el día 23 de diciembre de 1913. Antofagastino de origen y santiaguino de adopción, llegó a ser todo un símbolo entre los veguinos, al convertirse en reconocido cuequero desde su oficio cantando ofertas de productos al público del mismo mercado. Tanto en La Vega Central como en viajes a provincias, iba vendiendo sus canastas a la par de sus talentos musicales que lo consagraron en el exigente circuito del folclore más subterráneo de esos años.
Desde este empleo y siendo aún niño, Mario había pasado a cantar todas las jornadas en el bar de una modesta pensión y residencial del sector llamada "El As de Bastos", donde comenzaría a construir su rol distinguido en las artes de la chilenera, apoyado principalmente en percusión de dos platillos de té (tañedor) mientras cantaba en vivo, adoptando una característica que muchos le recoocían como especialmente suya.
Su despegue es por los años cuarenta, cuando sus feligreses le apodaban el Cabro Mario, pseudónimo que conservara gran parte de su vida artística hasta que, ya de más adulto, es conocido como El Rey de la Cueca. Destacaba por el potente estilo que siempre conservó en su canto y que él definía como "aflamencao". Sus cuecas fueron las primeras de este cariz bravo y barrial que lograron llegar a las radios nacionales, permaneciendo durante tres o cuatro décadas, hasta los años setenta y ochenta inclusive.
La casona Pérez Cangas, retratada por Walton en 1915. Mario Catalán celebró y vivió en esta histórica residencia de la Avenida Recoleta hasta el final de sus días.
El bullente quehacer en el mercado de La Vega Central, retratado en fotografía de la revista "En Viaje" de marzo de 1959. Hasta allí llegaron innumerables folkloristas cultores como Catalán Portilla.
Mario Catalán en acción. Fuente imagen: Cancionerodecuecas.cl.
En el libro de Samuel Claro Valdés basado en las enseñanzas de González Marabolí ("Chilena o cueca tradicional"), se le recordaría con los siguientes grandes elogios:
"Mario Catalán Portilla nació dotado por la Providencia con las más ricas condiciones vocales y el cual las puso todas al servicio del canto de su patria. Figura descollante del canto gritado, que pisó firme en la huella de Bartolo Ponce, de Carlos Bravo (El Paliza) y de Julio Cataneo, con su holgura económica y por su cuenta, se moviliza por las canchas de La Vega, de la Estación y el Matadero, o por el cerro Cordillera, el puerto y el barrio del Almendral, defendiendo y divulgando su religión, la verdad de su arte y lo que él entendía por cueca".
Poseedor de una voz extraordinariamente potente, la más difundida canción donde pudo lucirla fue, sin duda, "Aló, aló", quizás la primera cueca brava o chilenera en conquistar los medios de difusión de mediados del siglo XX. Catalán la ejecutaba con el gran Dúo Rey-Silva, otro de los hitos más importantes del folclore urbano chileno, fundado en 1935. Prestó su voz en este magnífico equipo en 1951, cuando Alberto Rey y Sergio Silva le llamaron para grabar con ellos bajo el sello de la RCA-Víctor. Su letra en la jerga del castellano popular suena y resuena aún en los principales cancioneros nacionales, de esa cueca honesta y no maquillada con estilizaciones o arreglos para sofisticarla ante el gusto de las masas en determinados escenarios:
Quéreme como te quiero, aló, aló
Ámame como yo te amo, con quien hablo yo
Ámame como yo te amo, con quien hablo yo
Dame la vida que quiero, aló, aló
Con verte me satisfago, con quien hablo yo
Quéreme como te quiero, con quien hablo yo.
Si es porque a ti te quiero
Te hago cariño, aló, aló
No creas que con otra
Hago lo mismo, con quién hablo yo
Si es porque a ti te quiero
Te hago cariño, con quien hablo yo.
Hago lo mismo, ay sí
Si yo llorara, aló, aló
Como se riera ella
Si la rogara, con quien hablo yo.
Ándate con quieras
Cuando yo muera, aló, aló
Otras conocidas canciones de este histórico trabajo, con hermosas cascadas de arpas a cargo de Rey y los guitarreos magistrales de Silva, fueron "Arremángate el vestido" y "Lárgueme la manga". Con tales experiencias, además, Catalán quedó oficialmente reconocido como indiscutible profesional de la cueca urbana y dejó atrás su larga etapa de vida como comerciante del mercado veguino.
Se comentaba en el barrio recoletano que don Mario, siendo aún muy joven, hizo amistad con los propietarios de una suntuosa casa tipo palacete en el sector de la Recoleta Dominicana, antaño conocida como la casona Pérez Cangas por su primer propietario. El dueño lo acogió allí y, con el tiempo y mejores recursos, el músico habría logrado comprar esta residencia, donde se celebraron inolvidables encuentros de cueca y festivales con él y su esposa como anfitriones.
Sin embargo, ya hemos visto que al ambiente siempre lo rondaron los vicios y los excesos. Catalán, de esta manera, contrajo la temida cirrosis, llamada sarcásticamente como la "rosa de fuego" por la letra de una de las canciones que él mismo tocaba y cantaba ("Malva Rosa"). Cayó en este mal producto de estas mismas noches interminables de fiesta y entretenciones chimberas, en las que dijimos se había iniciado siendo un niño.
Producto de aquellos padecimientos, don Mario perdió su característico grosor corporal y comenzó a decaer en ánimo. En una entrevista para un diario de Santiago ("Las Últimas Noticias" del miércoles 5 de septiembre de 1979, artículo titulado "El Mario Catalán, el Rey de la cueca… Ya no es el mismo") realizó la siguiente y terrible confesión, por esos días tristes:
- "Chis, si yo a los diez años me curaba a parejitas que los borrachos en los bares... ¿Cómo no me iba a agarrar después la 'Rosa de Fuego'?"
Sucedió también que, un día, y luego de enterrar a muchos de sus amigos y colegas caídos por el mismo mal que ha embelesado al destino del alma chilena en tantos siglos, en una de esas idas al cementerio se encontró con un amigo de Estación Central llamado Lalo Castro, quien le invitó a salir de parranda otra vez. Catalán, sin embargo, andaba chantado y le respondió con sorna:
- "¡Güena oh, el que viene a renovar el permiso al camposanto soy vos!".
Irónicamente, Lalo falleció a la semana siguiente. Esta casualidad hizo reflexionar al músico, quien había decidido detener los excesos con el alcohol y la parranda.
Sin embargo, abandonar esas aventuras etílicas y enfiestadas le fue marginando también de su merecido lugar en la escena, encerrándose en su refugio de Recoleta, la misma que otrora fuera escenario de grandes bailes y celebraciones. Ello, sumado a la debacle del ambiente nocturno durante los años setenta, condenó al trovador de cuecas de La Vega a quedar reducido a las sombras.
Mario Catalán y el Dúo Rey Silva, una de las sociedades musicales más prodigiosas de la historia del folklore chileno. Fuente imagen: Portaldisc.com.
Mario Catalán en sus últimos meses de vida (Fuente imagen: (“Las Últimas Noticias", miércoles 5 de septiembre de 1979).
Aunque su situación no era tan vulnerable como de otros artistas del circuito, pues gozaba de algún respaldo logrado durante su carrera, Catalán muchas veces trató de recuperar terreno con esporádicas presentaciones y nuevas piezas musicales, pero nada fue lo mismo.
Entrevistado por los mismos corresponsales periodísticos en septiembre de 1979, estos se asombraron al verlo mucho más delgado que en sus buenos años, y decaído al punto de costar sacarle una sonrisa para las fotografías.
Poco le quedaba ya al canario veguino que vivía, sin saberlo, los descuentos de una existencia.
Así pasó sus últimos días Mario Catalán, abrigado en sus propias cenizas, pero también en su propio prestigio y respeto bien ganado entre sus pares y compañeros de camada artística. Al poco tiempo de la entrevista y sólo unos días después de su cumpleaños 66, falleció el 29 de diciembre de 1979, ante la desazón de la comunidad cuequera y veguina.
A sus mutitudinarios funerales celebrados al día siguiente, asistieron cientos de personas en cortejo hasta el Cementerio General, especialmente trabajadores de La Vega y folcloristas urbanos de Santiago y de Valparaíso, incluyendo intelectuales de la talla de Juan Uribe Echevarría, que lo acompañaron en su despedida por las calles de La Chimba, mientras se entonaban sus más populares canciones como "Aló, aló", misma que logró meter un ripio con característica que aún se repite en nuestras cuecas chilenas. Fue un evento apoteósico aquella despedida por Avenida La Paz.
Comenzaba así su leyenda post mortem e imperecedera. La tradición le despidió con esos versos, también reproducidos desde el cancionero de González Marabolí:
Y al poner un pie en la Vega
sentí ganas de llorar
corría de boca en boca
la muerte de Catalán.
Gritos con melodía
de tonos altos
y al pregón de la calle
lo volvió canto.
Otra cueca transcrita en el mismo compilado, nos da una proporción sobre las características míticas que había alcanzado el personaje entre sus innumerables e incondicionales admiradores:
Mario Catalán Portilla
gran señor de la chingana
sacó el grito de la Chimba
y la gracia soberana.
Donde Manuel Lamilla
me gusta mucho
porque llega el "Pollito"
con el "Rafucho".
Su partida marcó, en parte, la despedida de su propia generación de cuecas urbanas desde el popular mercado de La Vega y los muchos recovecos de chilenidad en el borde septentrional del río Mapocho. No obstante, ha sido una feliz decisión del destino el que este legado de Mario Catalán y de todos los demás canarios veguinos que hicieron el pacto de honor con el folclore popular, haya sido redescubierto y recuperado por nuevas proles de cultores y estudiosos de la cueca chilena, con plena vigencia en sus circuitos de nuestros días.
Este canario de La Vega, de alguna manera entonces, seguirá cantando por siempre con su propia voz y con la de sus discípulos.
 

Mario Catalán Portilla, "La isla Juan Fernández". Fuente: www.youtube.com/watch?v=Y-YgHJUOtqI.

 

Mario Catalán Portilla con el Dúo Rey Silva, "Aló, aló". Fuente: www.youtube.com/watch?v=42K_b2lG-PY

 

Dúo Rey-Silva con Mario Catalán y Elia Ramírez. Álbum completo. Fuente: www.youtube.com/watch?v=0yuZwaEZ2UU

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