jueves, 10 de agosto de 2017

LA IGLESIA DE SAN LORENZO IN FONTE SOBRE LOS CALABOZOS ROMANOS DE HIPÓLITO


Fuente imagen: Romaperilgiubileo.gov.it
Coordenadas: 41°53'44.34"N 12°29'36.97"E
Hoy, 10 de agosto, el santoral celebra la fiesta de San Lorenzo, que recuerda su martirio quemado en una parrilla romana del siglo III de la Era Cristiana.
Hace un año publiqué algo sobre la muerte del diácono en el lugar en donde se levantó la Basílica de San Lorenzo in Panisperna, en Roma, y sólo ayer dejé acá también una reseña sobre la historia del la imagen del santo que se venera el poblado de San Lorenzo de Tarapacá, fundado bajo su patronato en tiempos coloniales.
La historia de Lorenzo mártir dice que fue condenado a muerte por el emperador Valeriano, el 10 de agosto del año 258, luego que éste le exigiera al diácono en plenas persecuciones contra los cristianos, que le entregara todos los tesoros de la Iglesia, a lo que el emplazado respondió llevando hasta el lugar convenido a todos los enfermos, parias, pobres, ancianos abandonados y despreciados de Roma, asegurándole que esos eran los verdaderos tesoros de su Iglesia. En castigo, fue arrestado en el lugar del Foro de Roma donde ahora está la Iglesia de San Lorenzo in Miranda, y se ordenó asarlo vivo en una parrilla según la tradición que rodea a este santo paleocristiano.
Sin embargo, el período de cautiverio sucedido entre su desafiante presentación ante Valeriano y su ejecución, resulta bastante interesante y ha dejado sus huellas por la propia ciudad romana, incluyendo el templo de San Lorenzo in Forte, al que dedicaré esta entrada en la fecha de su fiesta patronal.
La misma leyenda cristiana cuenta que el emperador ordenó encarcelarlo y luego azotarlo, siendo sometido a torturas inenarrables, como dislocarle los huesos y lacerarle la piel con palmetas. La enumeración taxativa de los diferentes tormentos de su martirio la hizo el Papa Inocencio III, y hasta nuestros días los devotos de Lorenzo recitan una letanía recordando los diez crueles sometimientos que culminan con su muerte, asado vivo.
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Fachada de la iglesia. El edificio hostal adyacente estaba en reparaciones cuando lo visité, así que los andamios tapan parcialmente al templo. Arriba, se observa parte del torreón del esbelto campanario de la iglesia.
La fachada, vista desde el frente.
Detalle del portal de la entrada con la inscripción de la Congregación Urbana.
Las calles del sector son estrechas y algunas de las más antiguas en actividad dentro de Roma.
El lugar de reclusión del herido y martirizado Lorenzo, se encontraba en unos oscuros calabozos de Roma relativamente cercanos al Coliseo, bajo custodia el centurión romano Hipólito, que tenía su lugar de residencia encima de estas galerías y cárceles, de acuerdo a la tradición.
El guardia romano quedó sorprendido de inmediato con la entereza y convicción de Lorenzo, según se ha dicho, pero más impresionado y conmovido se vería por los aparentes prodigios sobrenaturales que mostró durante ese cautiverio bajo su vigilancia y que le convencieron de entregarse a su misma fe.
Entre otras cosas, dice la tradición que Lorenzo recibió en su celda a muchos cristianos que llegaron hasta él para despedirse o convertirse. Hipólito pudo ver cómo el diácono, haciendo la señal de la cruz, devolvió la vista a un ciego llamado Lucilo, que estaba preso con él en esos oscuros y húmedos calabozos. En aquel acto, Lorenzo hizo brotar milagrosamente agua del suelo, en el interior del subterráneo, y con ella lo bautizó. Este nombre, además, puede guardar algún cripto-símbolo, pues Lucilo, Lucio o Luciano son nombres que significan portador de luz. Se recordará que Santa Lucía de Siracusa (283-304), por ejemplo, es representada ciega, con sus ojos en un plato pero capaz de ver "más" de lo que logra la vista humana, y su fiesta del 13 de diciembre (día de su martirio) coincidía con hitos astrales, particularmente el solsticio de invierno boreal en el Calendario Juliano.
Fue tal el impacto que experimentó Hipólito que, ya cerca de ser llevado a la muerte el condenado, decidió convertirse allí mismo al cristianismo y le pidió que le diese bautismo, también con la señal de la cruz. Lo mismo habría hecho otro soldado o centurión de Valeriano, llamado Román, quien solicitó al detenido ser bautizado por él con la misma agua que surgió milagrosamente del suelo.
Vista interior de la nave única del templo, hacia el altar mayor.
Estatua de San Lorenzo dentro del templo. La puerta de la izquierda conduce hacia los calabozos que existen bajo el templo y en los que estuvo encarcelado el mártir.
Acercamiento a la estatua religiosa del mártir.
Artesonado, abovedado, relieves y pinturas religiosas en el cielo de la nave.
Hipólito, retratado en gruta exterior de la fachada.
Desgraciadamente para Hipólito, ya después de ser quemado Lorenzo en la parrilla y cuando se supo que se había entregado a la proscrita fe de Cristo por bautizo del propio ejecutado, el centurión también fue martirizado por sus compatriotas y camaradas de armas. Según la tradición cristiana, fue atado a la cola de unos caballos que lo arrastraron hasta morir por entre piedras, roqueras y zarzas, algo sospechoso sin embargo, considerando que la traducción de su nombre desde el latín, Hippos Lutos, significa justamente Caballos Locos.
La historia e identidad de este segundo santo y mártir romano, entonces, tiene muchos baches y nebulosas, habiéndose determinado en el martirologio revisado lo poco probable que resulta su existencia, además de que parte de su semblanza se ha combinado con la del antiguo difusor y pensador cristiano San Hippolytus de Roma.
Aquel lugar de la reclusión del diácono Lorenzo en la casa de Hipólito está, actualmente, en los sótanos de la Iglesia de San Lorenzo in Forte, pequeño pero hermoso templo de base estilística románica y barroca ubicado en la Vía Urbana 50, del barrio de Monti, justo enfrente del callejón de la Via de Ciancaleoni y al lado de un hotel y del Instituto Oblato San Giuseppe. Está pareado con los edificios de los costados, distinguiéndosela sólo por su fachada con frontón. A veces, esta iglesia es llamada también San Lorenzo en Carcere o bien Santi Lorenzo ed Ippolito.
La iglesia está dedicada tanto a Lorenzo como al Hipólito, aunque hay mucho de ella que se desconoce o que ha generado confusiones. Por ejemplo, a veces se enreda su historia con la de otro templo paleocristiano conocido en su momento como la Memoria Sancti Hippolytus, ya desaparecido pero que aparece mencionado en documentos del siglo IV, habiéndose fusionado su identidad y el título con la de San Lorenzo in Fonte.
Sobre la iglesia de nuestra atención, los misterios pesan. Algunos reseñan que su construcción debió iniciarse también en el siglo IV, pero pasando por varias etapas de reconstrucción y mejoramiento. Parece más probable que su historia como templo haya comenzado hacia el siglo X, como pequeña parroquia o capilla. Hacia la Edad Media, además, este sector de la ciudad recién era casi su límite urbano continuo.
Altar mayor y presbiterio.
Vista de la nave desde la proximidad del presbiterio hacia el coro y la entrada.
Capilla de la Inmaculada Concepción, con Jesús de Nazaret  flagelado.
Lorenzo, retratado en la gruta exterior de la fachada.
Se señala que a partir del siglo XIII ó XIV, comenzó a ser habitada por monjes. Aparecerá mencionada recién en ese último siglo, en documentos pertenecientes a los archivos de Santa María Maggiore. El más antiguo está fechado el 28 de mayo de 1348.
En el Catálogo de Turín, la mano anónima del autor señala sobre este sitio: "Fratres Sancti Marci duos", indicando con ello que estaba a cargo de dos Hermanos de San Marcos. No se sabe a ciencia cierta a quiénes se refiere, pero parece aludir a una congregación penitente de monjes en Mantua (Mantova), llamados Calendatios y agrupados alrededor de una iglesia dedicada a San Marcos en dicha localidad de Lombardía. Se cree también que podrían haber formado parte o estar relacionados con un movimiento eremita de la misma época,  asociado con la comunidad monasterial Camaldolese o de la Ordo Camaldulensium.
En 1518, la iglesia fue dispuesta para la Orden de San Benedicto, siendo ocupada por monjas residentes de esta agrupación. No estuvieron allí mucho tiempo, pues pasaría administrativamente a los cánones de Letrán en Santa Agnes Fuera de los Muros y, después, en San Pedro in Vincoli. Por la misma época, en 1543, se produce una importante remodelación del edificio, ordenada por el Papa Paulo III.
Aunque las puertas de entrada que aún conserva son del siglo XVI, el aspecto que actualmente podemos reconocerle al templo con su estilo barroco dominante, pertenece a la reconstrucción que hizo el arquitecto Domenico Castelli en el siglo XVII, durante el papado de Urbano VIII y para la Congregación Urbana de Cortegiani, funcionarios del pontífice y posiblemente abogados o consejeros de la corte. Quedó concluida en 1656, poco antes de la muerte de Castelli, con su nave única y capillas laterales. Al lado, junto a los claustros, la congregación construyó también un hospital para los miembros enfermos y más ancianos de su comunidad.
Aunque los calabozos subterráneos no están con pleno acceso del público, durante todo este tiempo han existido sus pasadizos y la supuesta fuente de aguas que Lorenzo hizo brotar milagrosamente ante los ojos de su celador. Pietro Santi Bartoli hizo un dibujo de estos espacios en ruinas, hacia 1684.
Obra "El Bautismo de San Hipólito", en el altar mayor sobre el sagrario.
Obra "El Martirio de San Lorenzo", al costado del altar.
Obra "San Lorenzo reparte los panes a los pobres", al costado del altar.
Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, con un cuadro lateral de San Miguel Marello, fundador de la Orden de los Padres Oblatos. Esta capilla está decorada de estuco dorado y contiene un fresco titulado "Dios Padre", de Speranza.
Capilla de San Pedro y San Pablo. La pintura anónima se titula "El Martirio de los Santos Juan y Pablo". Imagen de San José con el Niño, a la derecha del encuadre.
A mayor abundamiento, dicho manantial milagroso en una abertura de los muros, es lo que le da nombre a la iglesia, precisamente, que se traduce como de San Lorenzo de la Fuente.
Se llega allí bajando por una escalinata y avanzando por las galerías unos 18 metros hacia el suroeste del lugar del templo, aunque han desaparecido de este lugar viejos elementos que aparecen en las descripciones antiguas, como un ninfeo (nymphaeum) con mosaicos hechos de conchas, el porticus o columnata que había encima de él y los restos de un ancestral acueducto que pasaba por entre estas habitaciones. Su extensión es suficiente para conectar bajo tierra con las galerías del metro subterráneo, según cuenta cierta historia que no sabemos si es sólo mito urbano.
En la decoración interior del templo y sus capillas, participaron artistas como Andrea Camassei y Marco Caprinozzi. Se albergan en ella valiosas piezas de arte como  el cuadro "El Bautismo de San Hipólito", en el Altar Mayor y atribuido a Giovanni Battista Speranza, aunque otros creen que es de Camassei, al igual que dos pinturas en las paredes laterales, tituladas "Martirio de San Lorenzo" y "San Lorenzo reparte los panes a los pobres", si bien otros atribuyen este último a Carpinozzi. Una obra anónima del siglo XVII se titula "El Martirio de los Santos Juan y Pablo". También puede observarse un busto del Papa Urbano VIII, probablemente hecho por Bernini o algún alumno de su escuela su escuela, pues está en el edificio la cripta de su alumno favorito, el escultor y arquitecto Carlo Fontana. Junto a la entrada hacia los espacios subterráneos, está una magnífica figura de San Lorenzo, sobre un pedestal. Destacan también una escena titulada "La Virgen y el Niño con Santas Margarita de Cortona y Elizabeth de Hungría".
La Iglesia de San Lorenzo in Fonte es mantenida desde entonces en sus funciones conventuales. El elegante campanario se le agregó en 1734, por encargo del Papa Clemente XII. Su fachada fue remodelada hacia el 1800, dándole toques neorrománicos y neoclásicos que conservará en las intervenciones posteriores. Los sacerdotes Oblatos de San José (Oblatos de San Giuseppe) la ocuparon desde 1918, siendo relevados después por la rama femenina de la orden, que aún se encuentra allí al alero de la Congregación Urbana del Nobili Aulici. El lugar de los claustros dispuesto en algún momento como albergue de peregrinos, conocido como el Ostello Marello, popular entre viajeros y aventureros que llegan a la capital italiana.
Su fachada volvió a ser intervenida hacia 1935, además, quedando con el aspecto definitivo que hoy vemos en ella, con sus pilastras y friso con la inscripción "SS Laurentio et Ippolyto martyribus" (Santos Lorenzo e Hipólito mártires). Y sobre la entrada, dice: "Congregationis urbana". Nichos con frescos de ambos mártires se pueden observar en el segundo nivel exterior de la misma fachada.

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