jueves, 24 de agosto de 2017

LA GRÚA 82 DE SAN ANTONIO: UN MONUMENTO AL PROGRESO Y LA INGENIERÍA EN EL PASEO DEL PUERTO

La grúa 82 con su aspecto original, trabajando en el puerto, hacia 1915
Coordenadas: 33°35'10.15"S 71°36'46.69"W
Por todo Chile, pueden encontrarse sorprendentes ejemplares de maquinaria pesada que ha formado parte de la orgullosa historia de la ciudad donde se hallan y la de sus propias comunidades, cuales firmes testimonios de grandes esfuerzos del progreso y la ingeniería desplegada en etapas fundamentales de desarrollo local, ya sea minero, portuario, ferrocarrilero o urbanístico. Es casi como atesorar los pinceles y cinceles de las más grandes obras de arte, pues los hombres mueren y las creaciones quedan.
Uno de estos interesantes casos es el de la llamada Grúa 82 de San Antonio, en la provincia chilena del mismo nombre, declarada Monumento Histórico Nacional por el Decreto Exento N° 495 del Ministerio de Educación, del 2 de agosto 1995. Tras la gran remodelación del Paseo Bellamar del puerto de San Antonio, junto a las vías férreas y la avenida Ramón Barros Luco, esta reliquia quedó en un lugar de áreas verdes y acompañada por otros monumentos que también revisaremos en este texto.
Faltando sólo unos días para la celebración del 55° aniversario de la creación de la Cooperativa de Pescadores de San Antonio Ltda., que por tantos años ha sido dueña de la misma máquina mecánica, quise hacer coincidir este artículo con dichos festejos.
La célebre e histórica Grúa N° 82, denominada así por la cifra de su inventario, fue construida en los talleres de la compañía A. Pinguely de Lyon, Francia, firma fundada por Benoit Alexandre Pinguély en 1881 y célebre en su primera época por la fabricación de máquinas mecánicas y de vapor, especialmente locomotoras. La grúa aún conserva la placa de este fabricante en su estructura, a ambos costados.
Llegó a San Antonio en 1911, junto con otras tres grúas similares y traídas por la firma de Augusto Galtier, la encargada de ejecutar las obras de construcción siguiendo los planos de la casa de ingeniería Brookman. Estaba en funciones ya en el año siguiente, cuando se había iniciado la construcción del puerto durante el gobierno del Presidente Barros Luco. La maquinaria fue hecha de acero y funcionaba con motor de dos cilindros a vapor, de caldera de carbón, siendo la grúa más antigua con este sistema en el país. Podría levantar cargas de hasta 22 toneladas y cada hora de trabajo consumía unos 60 kilos de carbón, lo que la hacía un tanto económica de mantener en marcha, al menos en su juventud.
La grúa en el borde del paseo, sobre las roqueras del sector El Puertecito.
Acercamiento a la maquinaria y su pluma con cables de acero y roldana.
Mirada desde el borde de la plazoleta.
Vista lateral de la grúa, desde el paseo. Destaca el tambor de presión de vapor.
Vista desde el otro costado, junto a la plazoleta.
Fue el propio Presidente Barros Luco quien se encaramó en esta grúa el día en que se colocó con ella la simbólica primera piedra de las obras del puerto, en ceremonia del 5 de mayo de 1912. Asistieron al evento ministros de Estado, parlamentarios, personal y directorio de la Comisión de Puertos y vecinos de la ciudad. Esta primera piedra se encuentra todavía en su ubicación original: en el sector de la Caleta Pacheco Altamirano, junto a la figura de San Pedro.
La grúa participó especialmente en los trabajos de construcción del Molo Panul, al Norte de la bahía de San Antonio, arrojando material rocoso sacado a dinamitazos desde la Punta Panul, para darle forma al atracadero y robarle al borde costero los 100 metros que se hizo avanzar la orilla de tierra firme. También estuvo en las labores de enrocado del borde de los malecones y las rompientes entre Molo Panul y Molo El Puertecito, más al Sur y situado enfrente del lugar donde está ahora la grúa. Su compañera de fabricación alemana, la enorme Grúa Titán, en cambio, estuvo a cargo de la construcción y enrocado de todo el Molo Sur del complejo portuario, entre otras obras para la ciudad.
Estos formidables trabajos de la obra se extendieron hasta 1915, aproximadamente, período en el que siguió participando la grúa de todas estas demandas. Tras estas faenas principales, además, la 82 siguió trabajando arrebatándole espacio al mar para el terreno seco que necesitaba la actividad portuaria y los ajustes de los mismos terrenos.
Todavía seguía en estas funciones en 1918, cuando ya casi se concluían los trabajos del puerto. Sin embargo, sucedió que el desvío de las aguas del Río Maipo hacia el Norte, en su desembocadura a poca distancia al Sur del puerto, justo en esos años se volvió una amenaza para las flamantes instalaciones de la terminal y así las grúas debieron continuar operando en la colocación rellenos de enrocado, para que frenaran la fuerza de las corrientes, labores que se prolongaron hasta 1934.
Los trabajos de la grúa fueron tan fatigantes y a veces en condiciones tan difíciles, que la 82 se salió de sus carriles y cayó al mar en un par de ocasiones, durante los mismos. Sin embargo, resultaba tan importante y necesaria para las obras de ingeniería que en ambas ocasiones se la recuperó, siendo desarmada, sacada del agua y puesta de nuevo en servicio.
Detalle de los mecanismos y manivelas de ruedas en la cubierta.
Interior del eje de rotación de la grúa.
Molino y cabrestante del cableado de pluma.
Fardo de herrumbrados tramos de vías férreas, en el contrapeso posterior.
Sistema de rotación-suspensión y tren de desplazamiento, ya fijo.
Placa del fabricante.
Según la información con la que cuento, durante algunos años más estuvo ubicada por ahí en el sector cercano al mencionado Molo Panul del puerto, administrador por la compañía del mismo nombre, junto a la avenida Antonio Núñez de Fonseca, utilizado para cargas y descargas de graneles sólidos.
En 1945, sin embargo, fue trasladada al sector Sur del Paseo Bellamar, reubicada cerca del trazado de los rieles del ferrocarril, sirviendo a las lanchas del sector y a veces de otros puertos hasta los que fue temporalmente trasladada. Sin embargo, la posición que se le había asignado allí sobre las roqueras no fue la más cómoda, provocando algunos problemas para la eficiente operatividad de la máquina.
El 30 de agosto de 1962, fue fundada la Cooperativa de Pescadores de San Antonio Ltda., recibiendo el concesión 4.900 metros cuadrados de la entonces también recientemente creada Empresa Portuaria de Chile. Dentro de los terrenos cedidos, precisamente, estaba en esos días la grúa, pasando así a manos de la Cooperativa. Siguió siendo funcional a los requerimientos del puerto y operando desde entonces en el movimiento de las embarcaciones de los pescadores artesanales, que siempre profesaron especial cariño para la "abuela" 82.
Al parecer por un exceso en una operación y la poca mantención de la misma, la caldera de la grúa explotó en una ocasión de 1967, siendo reparada y continuando en utilidad por más de dos décadas después de este accidente. En este período, además, se le habrían comenzado a agregar los abultados contrapesos de su parte inferior trasera, para evitar que se precipitara hacia el agua a causa del progresivo desgaste y aligeramiento de sus estructuras por efecto de la oxidación, lo que afectaba la estabilidad de la máquina.
Siendo la única de las grúas que trabajaron en la construcción del puerto que sobrevivió al tiempo y llegó hasta nuestros días, la 82 sufrió algunas modificaciones con el correr de los años, como el cambio de su antigua pluma de cadena por su actual brazo mecánico de cables de acero, y la pérdida de una pequeña cubierta de toldilla que se situaba sobre su tambor de vapor y su maltratada primera caldera, esta última cambiada recién en 1990, por la que salía una chimenea también ya perdida. Aún conserva el mecanismo de engranajes y cabrestantes de su cubierta, su sistema de rotación, su tren de suspensión y desplazamiento  con motor autónomo sobre seis ruedas para carrilles y el fardo de oxidadísimos atados de rieles para el contrapeso posterior.
Sorprende que tantos años después de su llegada a San Antonio, la grúa seguía en actividades para los pescadores de la terminal cuando fue declarada Monumento Histórico Nacional por el comentado decreto de agosto de 1995, logro conseguido -entre otros participantes- por una propuesta del Director del Museo de Ciencias Naturales y Arqueología de San Antonio, José Luis Brito, quien rescató buena parte de la historia de la misma máquina.
Mirando la grúa desde el Monolito del Centenario del Puerto.
En primer plano, primera piedra de El Puertecito y Monolito del Centenario.
Vista desde homenaje a dos destacadas gerentes de la Empresa Portuaria.
Vista desde monolito en recuerdo de dirigentes portuarios ejecutados en  1973.
Más curioso resulta aún resulta ser que, en todo ese tiempo funcionando, sólo tres operadores manejaron la grúa, siendo el último de ellos don Apolinario Quiroz, de acuerdo a la información que encuentro en un artículo del sitio web de la empresa turística Ruta Chile. Quiroz era el único que, en su momento, sabía hacerla funcionar.
La declaratoria de marras indica que, a la sazón, la Grúa 82 seguía prestando servicios a las lanchas pesqueras "Constitución", "San Vicente", "Caldera", "Quintero", "Coquimbo", "Valparaíso" y en especial a la propia Cooperativa propietaria, por lo que debía estar siendo periódicamente revisada por el Instituto de Seguridad del Trabajo (IST).
Tras la remodelación del Paseo Bellamar entre 2003 y 2005, que lo dejó con su actual aspecto eliminando el caótico desorden urbanístico de antaño, se asignó un lugar especial para ubicar la grúa junto a las roqueras de las rompientes. Este cuadrante fue transformado en plaza verde y así la vieja grúa llegó a ubicarse allí en los preparativos de las celebraciones del Bicentenario Nacional. Coincidía que, desde 2006, la máquina había comenzado a trabajar cada vez menos en el levantamiento de los botes pesqueros, siendo inminente la proximidad de su hora de cesar operaciones.
En tanto, la Empresa Portuaria de San Antonio había decidido mejorar su vetusto y deteriorado aspecto en el marco del programa de Responsabilidad Social Empresarial. Ejecutó, así, un plan de peritaje, remodelación y mantención que incluyó remover la herrumbre de las estructuras, limpiar los engranajes, lubricar los mecanismos, darle un anclaje definitivo, pintarla y construir las plazoletas de su ubicación y alrededores, con iluminación y pretiles propios aislándola de los acercamientos imprudentes. Importante participación tuvo en esta cruzada la fábrica de aceros Carlos Herrera, siendo entregada a la ciudad el 1° de septiembre de 2009, en medio de rumores sobre un supuesto interés de la Cooperativa de ponerla en venta.
De esta manera, tras 97 años de valiosos servicios, la grúa pasaba a su merecido y total retiro.
Monolito del Centenario del Puerto, levantando por los trabajadores portuarios.
Monumento con la primera piedra de los trabajos de El Puertecito.
Monumento a las dos destacadas gerentes de la Empresa Portuaria.
Monumento a los dirigentes portuarios ejecutados en septiembre de 1973.
Ya en este lugar y ostentando su calidad de monumento, cuando la grúa cumplió 100 años en la ciudad, la misma Empresa Portuaria de San Antonio organizó un concurso infantil de pintura, en el que participaron cerca de 300 competidores, entregándose los resultados y premios del certamen en agosto de 2011. Ya no había duda, por consiguiente, de que la Grúa 82 era un definitivo símbolo histórico y patrimonio cultural de San Antonio.
En tanto, la recuperación y reinstalación de la primera piedra de las obras del Puerto Pesquero Artesanal Puertecito, permitió dejarla ubicada en un monumento conmemorativo situado a sólo unos metros de la grúa, haciendo que los símbolos puedan estar juntos en este tramo del Paseo Bellamar. A su vez, está exactamente a un lado del monolito levantado por los ex trabajadores portuarios y marítimos, reunidos con la Agrupación Raíces del Puerto y la Empresa Portuaria, y que fue dispuesto allí tras las celebraciones del centenario del inicio de su construcción, ya en mayo de 2013.
Además del monolito del Centenario del Puerto y la Primera Piedra del Puertecito, este tramo alrededor de la plaza de la Grúa 82 tiene otros dos monumentos a la vista de los paseantes del sector. Uno de ellos es un gran noray o bolardo de amarre sobre un pedestal, con una placa que lo revela como homenaje de la Empresa Portuaria de San Antonio en diciembre de 2005, "con cariño y gratitud" a la memoria de la Gerente de Logística, Amalia García Corrales, y la Gerente de Concesiones y Desarrollo, Paulina Lobos Valdés, ambas fallecidas en un violento accidente automovilístico sucedido en Ñuñoa, en la madrugada del 15 de julio de aquel mismo año, tragedia provocada por otro conductor que manejaba irresponsablemente ebrio y a exceso de velocidad.
El otro monumento, unos pasos más allá junto a una vieja sede portuaria, es un monolito de roca con una rueda de gobierno o timón esculpido y en cuyo interior se lee: "H. Rojo A., A. Jiménez M., G. Álvarez C., S. Núñez G., 1973-1990", acompañados por la inscripción inferior "A Chile le hace falta la gente. A Chile le hace falta la verdad. A Chile le hace falta la justicia. A Chile le hace falta ¿...?", más la fecha de 22 de septiembre a un costado. Se refiere a cuatro de los ejecutados en el camino del sector Atalaya, saliendo de San Antonio, el 22 de septiembre de 1973: Héctor Rojo Alfaro (dirigente del Sindicato de Estibadores de Chile), Armando Jiménez Machuca (también dirigente del Sindicato de Estibadores de Chile), Guillermo Álvarez Cañas (Presidente del Sindicato de Estibadores de San Antonio) y Samuel Núñez González (dirigente de los Estibadores de San Antonio).
De cara a las gaviotas, pelícanos, brisas de golpes de olas y la vista de las embarcaciones mecidas en el océano, la Grúa 82 vive la grata paz jubilada; el dulzor de su larga historia, enfrentado a la salinidad del ambiente marino. Su cubierta ha sido rodeada por planchas metálicas, en las que se lee desde hace pocos años, por ambos lados, la inscripción: "Coop. Pescadores de San Antonio Ltda., fundada 30 de agosto 1962". Un panel informativo la acompaña desde 2009 en el suelo con césped, dando una breve reseña sobre su historia, mientras ella prefiere dormir su merecido retiro.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

Residentes de Blogger:

Residentes de Facebook