jueves, 12 de mayo de 2016

BAÚL DE RECUERDOS DEL CUARTEL BORGOÑO: ORIGEN EN EL INSTITUTO DE HIGIENE, SU ÉPOCA COMO LA "CASA DE LA RISA" Y ACTUALIDAD COMO DEPENDENCIA POLICIAL


Edificios del complejo del Instituto de Higiene en calle Borgoño, vistos desde calle Independencia, hacia el Primer Centenario, actualmente ocupados por el Cuartel Borgoño de la PDI. Desde el frente hacia el fondo se ven los cinco pabellones: de Higiene y Demografía, de Química, de Microbiología y Bacteriología, de Seroterapia y del Desinfectorio Público. Fuente imagen: "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", de Pedro Lautaro Ferrer (1910).
Coordenadas: 33°25'51.47"S 70°39'16.95"W
En estos días se suscita otra controversia de carácter patrimonialista de Santiago de Chile: la demolición del Cuartel Borgoño de la Policía de Investigaciones (PDI), en la ribera Norte del Río Mapocho y hacia las puertas de la calle Independencia, en el Barrio de La Chimba. Es un doble edificio de estilo neoclásico en su unidad principal interior y diría que con cierta influencia art decó en adiciones posteriores y modificaciones hechas hacia calle Borgoño.
El edificio de marras, conocido como Cuartel Borgoño desde que fuera ocupado por la PDI, es valorado principalmente por su símbolo histórico de memoria: como lugar de detención y torturas en los setenta y los ochenta, exigiéndose preservarlo por esta característica precisa.
Es complejo este asunto, especialmente para quienes compartan el pesimismo sobre lo que sucede con la capital chilena y la imposición definitiva de los criterios de modernidad, entendida ésta como sustitución frenética; desplazamiento total (aniquilación) de lo viejo para hacerle espacio a lo nuevo. Los detractores han exigido paralizar las demoliciones aludiendo a esta memoria histórica, enfocándose así en un período más bien reciente del mismo. Es licito dudar de si bastará con este énfasis. El propio planteamiento de la memoria ha sido ambiguo en términos generales, a veces, o más bien quienes lo convocan: el mismo argumento con que se rescató la Villa Grimaldi, es el que se usa por algunos para casi exigir el hundimiento del Buque Escuela "Esmeralda", por ejemplo.
Tampoco hubo mucho interés manifiesto en respetar el pasado de este complejo cuando se cometió la aberración de demoler toda su ala poniente en los años noventa, llevándose el auténtico e histórico lugar del número 1470 de calle Borgoño; o cuando manifestantes pro-indigenistas intentaron asaltar y quemar el edificio principal del cuartel en agosto de 2013, por razones desconocidas.
Parte del problema es que, por sensible que sea el tema, quizás ya no alcanza por sí solo como garantía en la tarea de motivar declaraciones express de Monumento Nacional, emitidas contra reloj buscando salvar a edificios de valor cultural. Esto ya quedó claro con los casos de la Casa de José Domingo Cañas o la ex Clínica London, que en su momento costó el cargo al Secretario Ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales, dicho sea de paso. Es sabido que la actitud reactiva y carente de toda previsión, además de limitada en herramientas y a veces también de criterios, caracteriza la actitud del patrimonialismo en Chile.
Aunque acá pretendo esculcar parte de esta historia original del cuartel de Borgoño, mi interés no es el de ir mostrando cada dato histórico que pueda encontrarse para el complejo en demolición como quien halla setas en el bosque, sino proponer una visión integral, tan completa como sea posible y sin los sesgos o urgencias del tesista, sobre lo que ha sido su presencia allí en la ribera del río Mapocho. Sin embargo, todos estos datos forman en conjunto la historia del mismo conjunto, por lo que podría servir para reforzar la idea de darle resguardo con alguna categoría propia de conservación y mantención.
Edificio del Consejo del Instituto de Higiene, cuando aún era el Pabellón de Higiene y Demografía del conjunto, de cara a avenida Independencia. Imagen perteneciente a una publicación de los Archivos del Laboratorio Chile.
El edificio de Borgoño 1470, que originalmente había sido el Pabellón de Seroterapia del Instituto de Higiene, siendo identificado como la dirección más importante y simbólica del cuartel CNI que funcionó allí antes de ser traspasado a la PDI y luego demolido. Fuente imagen: magistoria.blogspot.com.
La célebre manifestación de opositores en 1983, en el cuartel de Borgoño 1470. El desaparecido edificio había nacido como el Pabellón de Seroterapia del complejo de salud que allí existió.
EL PASADO DEL TERRENO
El complejo actual de la Policía de Investigaciones de Chile se encuentra en un amplio cuadrante riberano delimitado dentro de la manzana que se forma por las calles Independencia, Borgoño, Santa María y el sector la actual boca de la Costanera Norte y la calle López. Es otro barrio de Santiago donde conviven lo histórico con lo nuevo, en un claro proceso de transformación que amenaza al rasgo más tradicional que lo identificaba.
Hacia los tiempos del gobierno colonial de Ambrosio O’Higgins (1788-1796), el ingeniero Nicolás Matorras había sido contratado para despejar La Cañadilla de la Independencia, parcialmente destruida por la violenta crecida del Mapocho de 1783, construyendo una laguna artificial para lavar coches al lado poniente de la salida Norte del Puente de Cal y Canto, cerca de donde hoy está esta manzana. Las poblaciones llamadas El Arenal y luego Ovalle crecieron después en sus bordes, y un puente estrecho se extendió uniendo las calles Teatinos con la actual Adolfo Ibáñez, recibiendo el nombre de Puente de Ovalle precisamente por caer sobre esa población de rancheríos, que empezara a desaparecer por iniciativa del Intendente Benjamín Vicuña Mackenna.
Desmantelar el viejo rancherío permitió abrir las calles fronterizas del sector como Picarte, López, Maruri, Escanilla, Pinto, Rivera, etc., pero hasta entonces denominadas sencillamente con letras. Fueron rebautizadas por el mismo intendente con un decreto del 6 de julio de 1872, incluyendo la actual Borgoño, cuyo nombre fue entonces José Manuel Borgoño en alusión al ilustre militar de la Independencia y de la organización republicana.
Con las obras de canalización del río ejecutadas entre 1888-1891, nacen las ganancias suelos sobre el amplio y abierto lecho del río, sólidamente fundados en rocas y formando el cajón que hoy atrapa y desvía al río desde lo que había sido su curso original. Sobre parte de estos nuevos terrenos se emplaza el actual complejo del Cuartel Borgoño, precisamente, pero en aquellos años la manzana fue proyectada subdividida en cuadras menores que, de Este a Oeste partiendo del borde de Independencia, la cortaban con las calles Pisagua (desaparecida), Maruri, Ibáñez, López y Escanilla, las que a su vez desembocaban sobre una calle Zenteno paralela al Mapocho, en donde ahora está la avenida Santa María, aunque ésta se detenía a la altura de lo que hoy es la boca de avenida La Paz, abierta hacia inicios del siglo siguiente.
El carácter mercantil del barrio, con la Plaza de Abastos (donde ahora está el Mercado Central) y más tarde el Mercado de la Vega, impregnó también estas manzanas de la entrada de Independencia, en el siglo XIX. Una orden municipal de 1897, por ejemplo, exigía que las carretas con sandías y melones se estacionaran en un sector adyacente a la Población Ovalle, frente a calle Escanilla, en un lugar conocido como la Plaza de los Moteros por la gran venta de mote y motemei que allí tenía lugar.
Edificio y jardines del Pabellón de Química. Este inmueble llegó a nuestros días muy cambiado y transformado, aunque aún no es parte de la demolición en curso. Fuente imagen: "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", de Pedro Lautaro Ferrer (1910).
Detalle del mismo edificio del Pabellón de Química, cuando aún estaba en construcción. Fuente imagen: "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", de Pedro Lautaro Ferrer (1910).
EL INSTITUTO DE HIGIENE
El área específica de lo que ahora es el Cuartel Borgoño, estaba reservada desde iniciada la canalización del Mapocho para albergar una importante institución: el Instituto de Higiene, cuya primera piedra se había colocado en 1896.
Es preciso remontarse un poco: en 1892 se había creado el Consejo Superior de Higiene Pública, por ley del 15 de septiembre de aquel año. El Instituto de Higiene era dependiente de este Consejo, y tenía entre sus muchísimas responsabilidades el análisis gratuito de aguas y la identificación de productos adulterados o falsificados que pudieran representar peligro para los consumidores. También hacía diagnósticos bacteriológicos, sero-diagnósticos de fiebre tifoidea, vacunaciones antirrábicas, producción de sueros antidiftéricos, tuberculina, desinfección de casas y habitaciones y visitas de inspección sanitaria, entre otras tareas. Hacia esos primeros años sólo se cobraba por los servicios de análisis químicos, análisis industriales, desinfecciones por formalina o producción del suero especial de Trunecek.
El Instituto tuvo su primera sede en la Quinta Normal, emigrando después a un edificio arrendado de calle Rosas 3, entre Bandera y Puente, antes de trasladarse a Independencia con Borgoño donde se había iniciado la construcción del gran complejo sanitario con el edificio principal del Instituto, obra del arquitecto Emilio Jequier, curiosamente el mismo de la Estación Mapocho que está justo al otro lado del río. Cinco volúmenes iban a formar parte del complejo, siendo concluido el primero hacia 1904-1905. El terremoto de 1906, sin embargo, obligó a reparar parte del edificio principal y postergar un poco un inauguración.
Tras entregarse el edificio de Jequier, comenzó la etapa del proyecto correspondiente a los cuatro volúmenes faltantes, mismos que años después ocuparía el cuartel. Las obras se ejecutaron hacia 1909-1910. Este grupo de unidades del complejo del Instituto de Higiene correspondía a los siguientes edificios, uno para cada departamento del organismo:
  • El edificio principal, correspondiente al Pabellón de la Sección de Higiene y Demografía proyectado por Jequier. Albergaba al Departamento de Higiene-Estadísticas, y en su fachada se podía leer originalmente la inscripción "CONSEJO SUPERIOR DE HIJIENE" (norma ortográfica de la época). Por su ubicación de cara a Independencia y sólo parcialmente relacionada con el lado de calle Borgoño, lo apartaremos un tanto de este texto. Algún día hablaremos más de este inmueble en particular, dada su importancia y valor como Monumento Histórico.
  • El Pabellón de Química, separado del anterior por un patio con hermosos jardines interiores, hoy convertido en estacionamientos. Corresponde al edificio que se ubica aproximadamente frente a calle Picarte, funcionando como sede del Departamento de Química-Toxicología. Fue muy modificado en años posteriores, perdiendo sus terrazas de balaustras, sus falsas mansardas y su aspecto neoclásico afrancesado en general.
  • El Pabellón de Microscopía y Bacteriología, casa del Departamento del mismo nombre, separado del edificio anterior por jardines aún más grandes. Este edificio se encuentra más visible por el lado de avenida Santa María, siendo uno de los que actualmente está en proceso de demolición. La unidad que se observa hacia el lado de Borgoño 1154 es posterior y también está en proceso de demolición. Ambas son identificadas como parte de lo que sería después el Cuartel Borgoño.
  • El Pabellón de Seroterapia, ubicado por el lado de Borgoño en el lugar preciso donde estuvo la famosa entrada al cuartel por Borgoño 1470. Este edificio contaba también con patios y corrales para crianza de animales usados en la producción de vacunas antirrábicas. El Departamento se llamaba oficialmente de Seroterapia-Vacuna Animal. Fue demolido en 1997 para construir el actual edificio institucional que allí se ve casi al final de la manzana.
  • El Pabellón del Desinfectorio, situado al final de la fila de edificios de Borgoño en el número 1554, con el Departamento del Desinfectorio Público. Correspondiente a un interesante edificio del que hablaremos más abajo y fue, quizás, el servicio del Instituto de Higiene de mayor impacto en la sociedad y especialmente en el barrio, dados los problemas que enfrentaba por entonces la salud pública, como veremos. Aparentemente, fue el primero de todos en ser demolido, quizás para facilitar la conexión entre las calles Prieto y Santa María.
Con la presencia de estas instalaciones, el vecindario comenzó a adquirir evidentes rasgos y connotaciones de barrio sanitario por este lado chimbero, algo verificable con la construcción del cercano Hospital Policlínico de la Caja del Seguro Obrero (hoy Centro de Salud Norte) y la habilitación de la demolida Mansión Montt Montt de calle Artesanos para el albergue y tratamiento de cierto tipo de pacientes de enfermedades contagiosas. Hubo importantes profesionales de la salud que tuvieron su lugar de trabajo en estos complejos, como el médico cirujano Hugo Vaccaro Cosovic, destacado bacteriólogo del Laboratorio Chile y profesor de la Universidad de Chile, cuya dirección profesional estaba registrada precisamente en Borgoño 1470.
Edificio y jardines del Pabellón de Microscopía y Bacteriología, correspondiente al actual nivel del cuartel PDI de Borgoño 1154 en proceso de demolición. Fuente imagen: "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", de Pedro Lautaro Ferrer (1910).
Acercamiento al edificio del Pabellón de Microscopía y Bacteriología. Fuente imagen: "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", de Pedro Lautaro Ferrer (1910).
CASO PARTICULAR DEL DESINFECTORIO PÚBLICO
El Desinfectorio Público del Instituto de Higiene, había sido inaugurado en la ciudad de Santiago el 8 de diciembre de 1896. Encargado de la aplicación de fumigado sanitario y las desinfecciones, su servicio cambió varias veces de horarios, pero en general funcionaba desde cerca de las 8 de la mañana hasta las 11 de la noche. El personal que atendía allí usaba curiosos uniformes abotonados y de sombrero con una sugerencia más bien militar, mientras que, al emplear la tenida de trabajo de desinfección propiamente dicha, vestían de impecable blanco de cabeza a pies, con una gorrita parecida a la legionaria con la que se cubrían el cabello. Era, pues, la época del tifus y otras plagas, cuando a los pobres los cubrían allí con "soluciones fétidas de creosota", según recuerda Pedro Castillo Yáñez en su libro "Perito en cárceles".
El Desinfectorio había iniciando sus actividades con una estufa y un pulverizador, ambos de fabricación Geneste-Hercher. Con el tiempo, comenzó a ampliar sus recursos adquiriendo nuevas maquinarias y equipos. La ley de declaración obligatoria de enfermedades contagiosas del 7 de febrero de 1899, se había emitido el mismo año en que la Municipalidad de Santiago lograba que la Asamblea de Electores aprobara una ordenanza de desinfección de toda la ciudad, dando gran actividad a este servicio. Hacia el 1900, además, se inicia el plan de desinfección por formalina a través de aparatos Aesculap-Shering, que era el único servicio no gratuito del Desinfectorio, además de implementarse un sistema de transporte de enfermos contagiosos en ambulancias tiradas a caballos que los llevaban desde sus casas a los hospitales o bien desde una casa a otra. Después se integraron al equipo tres estufas fijas Geneste-Herscher, una estufa locomóvil y cinco pulverizadores.
Luego de terminado el complejo del Instituto de Higiene, el Desinfectorio fue trasladado al barrio riberano hasta la señalada dirección de en General Borgoño 1554. Era una construcción neoclásica de estilo institucional y toques de academicismo. La dirección de Borgoño 1470 es la vecina, entonces, y correspondía al Pabellón de Seroterapia que ya describimos, aunque parece haber una época en que ambos números fueron señalados como los del servicio del Desinfectorio, no sabemos por qué. La obra pertenecería al arquitecto Carlos Donoso Grille, quien estaba estrechamente relacionado con el Instituto de Higiene.
A mayor abundamiento, el edificio original del Desinfectorio tenía un frontis más bien pequeño, con vanos de arco y de medallones ornamentales con retratos de sus fundadores en la fachada, conservándose imágenes del mismo que datan de 1910. Debió ser la unidad más pequeña de entre los cinco pabellones del Instituto de Higiene, pero se observa que era dos pisos, con patios abiertos de adoquines y dependencias menores en su ala Oeste. Se situaba al final de la hilera de edificios del Instituto en Borgoño, frente a la cuadra ubicadas entre Ibáñez y Maruri, aproximadamente. La calle López pasaba por su costado poniente en esos años, hasta llegar lo que ahora es Santa María, por ahí donde ahora está el enjambre de vías y pasos de nivel en la boca de la Costanera Norte. Aparece mencionado el servicio en la "Guía general de Santiago de Chile", con la dirección original de Borgoño 1554 (acceso del extremo poniente) y "abierto de 8 a 11 A. M. y de la 5. P. M.". Para 1924, figura ahora en la guía turística "El amigo del viajero en Chile" de Imprenta Universo en "Borgoño esquina de Independencia", funcionando "de 7.30 a 11.30 A. M. y de 1.30 a 6 P. M.".
El Desinfectorio daba cobertura sanitaria principalmente a cités, conventillos y todos esos herederos de las penas y dolores de los antiguos ranchos que indignaban la escrupulosa paciencia de intelectuales como Vicuña Mackenna, descritos en "La realidad médico-social chilena" de 1939 nada menos que por el futuro Presidente de la República y entonces Ministro de Salud, el Dr. Salvador Allende, en base a un censo de conventillos realizado por el Departamento de Estadística de la Municipalidad de Santiago con la cooperación de la Escuela de Servicio Social:
"Sobre un total de 4.000 conventillos calculados por la Dirección de Sanidad, sólo pudieron ser estudiados 1.317 por falta de suficiente personal para la investigación, y en las mismas condiciones quedó el distrito Nº 47, considerado como uno de los más insalubres en la Comuna de Santiago. Este distrito se halla situado entre las calles Mapocho, Rivera y Avenida Independencia y comprende 388 manzanas con 11.929 habitantes, lo que da una densidad de 255 habitantes por hectárea, siendo la densidad media de Santiago de 127. De las 38 manzanas hay 22 donde existen conventillos, alcanzando estos a 194 con 1.299 piezas insalubres donde alojan 2.611 personas".
Sin embargo, desde la década del veinte el Desinfectorio comenzaba a marchar hacia su jubilación del rubro sanitario, cuando el principal servicio de este tipo estaba ya implementándose en el Hospital Barros Luco en el Llano Subercaseaux. Hacia 1924, además, en el caótico período entre los dos primeros gobiernos de Arturo Alessandri Palma, el Instituto de Higiene fue cerrado por considerárselo ya relevado con la reciente creación del Ministerio de Higiene.
Su edificio de Borgoño 1554, además, iba a ser el primero del complejo en desaparecer según parece, siendo demolido en una época que no hemos podido precisar.
Pabellón de Seroterapia, correspondiente a la dirección Borgoño 1470, demolido en 1997 a pesar de la poca reacción pública que hubo entonces. Fuente imagen: "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", de Pedro Lautaro Ferrer (1910).
Detalle de la fachada del mismo edificio, cuyas texturas y materialidad se habían perdido con posteriores intervenciones de estuco y remodelaciones del edificio. Fuente imagen: "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", de Pedro Lautaro Ferrer (1910).
Patios de corrales y crianza de animales para la obtención de sueros y vacunas. Fuente imagen: "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", de Pedro Lautaro Ferrer (1910).
ALGO SOBRE LA PLAZA DE LA CUADRA
La alguna vez llamada Plaza o Parque Borgoño que lo bordea por gran parte de la prolongación de esta calle, en tanto, se había vuelto un centro interesante de actividades populares en alguna época. Nació como plaza dura tras la canalización del río Mapocho y comenzó a ser enverdecida por las primeras arboledas hacia el 1900, adquiriendo características de paseo. Posteriormente, ya con césped, fue bautizada Plaza Bilbao o Plazoleta Francisco Bilbao, aunque aparentemente no era tan grande como la actual, pues aparece señalada sólo como una "plazuela" en la guía del "Plano de Santiago DAK" de 1941.
Cabe recordar que, originalmente, había accesos a los pabellones del Instituto de Higiene no sólo por este lado de Borgoño, sino también por de calle Los Tilos, trazada sobre la anterior calle Zenteno en el borde del río, y donde ahora está la avenida Santa María, por lo que las plazas eran como una suerte de explanada para el mismo grupo de edificios por este costado Norte. De hecho, la entrada principal del Pabellón de Seroterapia que corresponderá después al célebre cuartel de Borgoño 1470, estaba originalmente en el lado de cara al río Mapocho, en esos años, y Los Tilos funcionaba también como un paseo de menor volumen que la plaza.
Hoy llamada Plaza Pablo Neruda, se recuerda que hacia los cuarenta y cincuenta esta área verde estaba en el circuito de músicos urbanos de Barrio Mapocho y La Vega, al igual que el terreno del "Luna Park", cruzando la avenida Independencia, en un ambiente con célebres jaranas callejeras que tenían lugar por casi toda La Chimba riberana. Entre estos aventureros estuvo la banda Eugenio León, más conocido como Hirohito y su Conjunto, cuyas primeras incursiones de divertidas cumbias pícaras como "Viejo Lolero" y "Me ando, me ando" las realizaría más específicamente en la vieja Plaza Borgoño y sus fiestas de casas del barrio, antes de saltar a escenarios más profesionales.
Convertida ya en la Plaza Neruda, ésta fue mejorada y se le agregó un monolito justo en la esquina con Independencia, donde se recuerda un fragmento de "Los crepúsculos de Maruri", particularmente el poema "La tarde sobre los tejados", homenajeando el paso del vate por estos barrios en su juventud:
Otro , y
La tarde sobre los tejados
cae
y cae…
Quién le dio para que viniera
alas de ave?
Y este silencio que lo llena
todo
Desde qué país de astros
se vio solo?
Y por qué esta bruma
-plúmula trémula-
beso de lluvia
sensitiva
cayó en silencio – y para siempre
sobre mi vida?
Un gran segmento al final de la plaza hacia el poniente, se perdió con las modificaciones realizadas en los noventa y de las que hablaremos en la segunda parte de este artículo. En su lugar, hoy está un infierno de vehículos estacionados sin grandes patrones de orden frente al edificio más nuevo del complejo de la Policía de Investigaciones, que hoy ocupa las extensas ex instalaciones del Instituto de Higiene.
El edificio del Desinfectorio Público, al final del complejo en Borgoño con López. Fue el primero en ser demolido y desaparecer del conjunto. Fuente imagen: "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", de Pedro Lautaro Ferrer (1910).
Otra imagen de la fachada del edificio del Desinfectorio, suponemos que hacia 1910-1920 aunque nos llama la atención el tamaño de los arbustos. A su derecha está el acceso al Departamento Limpio y a la izquierda el acceso al Departamento Sucio, para diferenciarlos. Posteriormente, estas entradas fueron cerradas con mamparas, según se desprende de fotografías menos antiguas. Fuente imagen: Biblioteca.cchc.cl.
Patios adoquinados interiores del Desinfectorio Público, con el personal del servicio y los carros ambulancias. Fuente imagen: "Álbum gráfico del Instituto de Higiene de Santiago", de Pedro Lautaro Ferrer (1910).
ÚLTIMOS SERVICIOS EN LA SALUD PÚBLICA
Las ex dependencias del Instituto de Higiene en Borgoño, pasaron a ser la sede del Instituto de Salud Pública a partir de 1929, acogiendo a la Escuela Nacional de Higiene (futura Escuela de Salubridad de la Universidad de Chile) a partir del año siguiente, y más tarde al Instituto Bacteriológico de Chile, siendo transferido al Ministerio de Salubridad Pública en los mismos años treinta. Los casos de mordidas por perros rabiosos se atendían en este sitio, por ejemplo, más específicamente en el edificio de la dirección Borgoño 1470 que, como vimos, nació siendo el Pabellón de Seroterapia. Tras el incendio de la Escuela de Medicina en 1948, además, llegó a establecerse allí también el Laboratorio de Química Fisiológica y Patológica.
Después de crearse el Servicio Nacional de Salud en 1952, las ex dependencias del Instituto de Salud Pública en Borgoño 1470 pasaron a este nuevo organismo. Las instalaciones fueron ocupadas así por el Instituto de Biología "Juan Noé", cuyo director era el destacado Doctor Amador Neghme, nuevamente con Borgoño 1470 como dirección principal. En el mismo complejo, su colega el Doctor Hugo Vaccaro Kosovlc era director del Instituto de Microbiología, siendo también la sede del Departamento de Parasitología, el Departamento de Patología de la Escuela de la Universidad de Chile, el Consultorio Externo de Enfermedades Parasitarias del Servicio Nacional de Salud y la IV Sección de Recepción, donde se tomaban las muestras para exámenes y se entregaban los informes con resultados.
El complejo seguía en estas mismas funciones sanitarias hacia 1974, según se constata en insertos del "Boletín chileno de parasitología" de ese año, publicación perteneciente al Departamento de Parasitología de la Universidad de Chile. Además, se realizaban allí las reuniones de la Sociedad Chilena de Parasitología... Faltaba poco para que las cosas cambiaran allí.
En síntesis, la importancia de este lugar en la historia de la medicina y la salubridad pública es notable, entonces, y por sí sola debería bastar para considerar la posibilidad de dar una categoría de protección como Monumento Histórico Nacional al complejo o extender la que ya tiene el pabellón principal de Jequier sobre el resto de conjunto (o lo que queda de él), considerando los mismos argumentos con los que este edificio principal del Instituto de Higiene recibió tal reconocimiento en 1984. No ha sido el caso: a la destrucción temprana del ex Desinfectorio de Borgoño 1554, se sumó la del edificio del ex Pabellón de Seroterapia en Borgoño 1470, la dirección más importante y simbólica para quienes exigen su protección... Y ahora, la demolición en curso del doble edificio del ex Pabellón de Microscopía y Bacteriología, en Borgoño 1154, momentáneamente detenida.
Empero, la parte histórica que más se ha expuesto y reafirmado del mismo complejo del Cuartel Borgoño para detener las obras de demolición, corresponde a los años setenta y ochenta, como veremos en la continuación.
Vista del complejo del Cuartel Borgoño desde la ribera Sur del río Mapocho. Se observa el edificio principal de Independencia y el ex Pabellón de Química. La torre de chapitel neogótico a la derecha es de la Iglesia del Niño Jesús de Praga en avenida Independencia con Borgoño.
Vista de los mismos dos edificios desde el sector de calle Borgoño. Si acaso fuera demolido el que quedaba en Borgoño 1154, estos dos inmuebles de la imagen serían todo lo que quedará del antiguo complejo del Instituto de Higiene, ocupados actualmente por la PDI.
Inmueble de la dirección Borgoño 1154, al costado poniente del grupo de la imagen anterior. Éste es el doble edificio (uno al frente y otro atrás) que se está demoliendo en la actualidad, visto desde calle Borgoño.
LA "CASA DE LA RISA"
Después del alzamiento con golpe militar del 11 de septiembre de 1973, tarde o temprano las cosas iban a tener que cambiar radicalmente para el Barrio Mapocho y para este complejo sanitario que sería el futuro Cuartel Borgoño, como reflejo que lo que sucedería en Chile.
Durante el período de últimas operaciones de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), en mayo de 1977, las dependencias que habían ocupado hasta entonces los organismos del Servicio Nacional de Salud que ya revisamos en la primera parte, aparecen entregadas a dicho organismo, siendo hasta hoy un caso nebuloso el momento exacto del traspaso y las condiciones en que esta trasferencia se dio. Por otro lado, la disposición de las instalaciones no fue directamente a la Central Nacional de Informaciones (CNI) como aseguran con poco rigurosidad algunas fuentes, pues ésta aún no era fundada.
Hay actividades de la DINA que se habrían ejecutado en este sitio hacia la señalada fecha. Pero fue pocos meses después, al crearse la CNI en agosto de ese mismo año de 1977, que el recinto pasó a sus manos. El complejo mantenía entradas por el lado de Borgoño como en sus tiempos de funciones para la salud pública, pero sus principales accesos posteriores quedaron desde entonces en el portón de la dirección Santa María 1453, misma que conservó después el cuartel y por la que se producía el principal flujo de vehículos motorizados que entraban o salían desde allí.
El lugar antes consagrado al servicio sanitario, entonces, ahora había pasado a ser un centro de detención y de interrogatorios para activistas de grupos subversivos y de acción revolucionaria, muy especialmente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). Según los testimonios, los reclusorios principales estaban en el sótano, habiéndose habilitado un área de pequeñas celdas-cuartos donde varios de ellos permanecían aislados. La información ha permitido reconstruir detalles de la estructura interior del cuartel, como la existencia de una recepción, una sala médica y de un estudio de filmaciones con aislamiento mural.
Cabe señalar que este cuartel aparece consignado por su lado de la dirección Santa María 1453 como lugar de detenciones de los organismos de seguridad, en un decreto del Ministerio de Interior del 14 de junio de 1984, aunque en la práctica ya llevaba tiempo en estas funciones. Otro detalle importante es que la dirección por la calle opuesta y que se ha estado recordando especialmente en estos días, es la de Borgoño 1470, correspondiente al edificio que ya señalamos demolido y que, originalmente, había sido el Pabellón de Seroterapia del Instituto de Higiene.
Por alguna extraña razón, este lugar fue llamado "Casa de la Risa" por los agentes que la ocuparon, según se cree aludiendo a un jardín parvulario que existía cerca, nombre con el que ha quedado en el recuerdo. Los testimonios de quienes pasaron por este recinto señalan sometimientos a vejámenes y torturas como prácticas corrientes en el mismo habiendo una sala especialmente dispuesta a tales efectos, con varios de los detenidos que pasaron por este lugar.
Para algunos de ellos, de hecho, la "Casa de la Risa" fue el último lugar conocido por donde transcurrieron sus vidas.
Entrada del número 1154, en el Cuartel Borgoño. Este edificio está en demolición.
Vista lateral del mismo inmueble. El monolito en primer plano es del detenido desaparecido Vicente García Ramírez, que pasó por este sitio antes de perdérsele el rastro.
Acercamiento al monolito recordatorio de García Ramírez.
CASOS RELACIONADOS CON EL LUGAR
Un caso particularmente conocido y relacionado directamente con este recinto, fue el del detenido desaparecido Vicente Israel García Ramírez, joven militante socialista, casado y de 19 años. García había sido detenido el 30 de abril de 1977 por la DINA y trasladado al cuartel de Borgoño 1470, desde donde se le perdió para siempre el rastro.
Un monolito instalado en abril de 2001, recuerda afuera a García Ramírez, en la plazuela ubicada al frente de la dirección 1154 de Borgoño, donde está lo que era originalmente el Pabellón de Microscopía y Bacteriología, que se encuentra en el área de la actual demolición. Sin embargo, debe recordarse que esta dirección no es la del edificio principal de las detenciones en el 1470 como hemos dicho, la que ya no existe. Enfatizamos este punto para corregir cierta información errada que circula al respecto, confundiendo ambos edificios y sus respectivas direcciones.
También se ha establecido que pasaron por este cuartel y ya estando en manos de la CNI, el desaparecido Sergio Fernando Ruiz Lazo, militante del MIR, detenido día 20 de diciembre de 1984, y los miembros del FPMR  José Julián Peña Maltés, Alejandro Alberto Pinochet Arenas, Gonzalo Iván Fuenzalida Navarrete, Julio Orlando Muñoz Otárola y Manuel Jesús Sepúlveda Sánchez, todos ellos detenidos durante septiembre de 1987; según se interpreta, como represalia al secuestro del Teniente Coronel Carlos Carreño Barrera. Con mejor suerte, políticos como el futuro parlamentario socialista Sergio Aguiló también estuvieron detenidos en este lugar conociendo algunos de los detalles más oscuros de la "Casa de la Risa".
Este clima de odios y de enfrentamientos políticos también cobró sangre del lado de las fuerzas del propio cuartel: la del Teniente del Ejército Luis Francisco Carevic Cubillos, de sólo 26 años, fallecido por el lado de la avenida Santa María al ser destrozado por una bomba colocada dentro de un paquete y destinada a cometer un atentado explosivo. Se le pidió desarmar la bomba a Carevic por pertenecer a la Unidad Antiexplosivos de la CNI, pero su plan de llevarla hasta el río para que allí detonara sin causar daños ni grandes alborotos, no funcionó y le estalló trágicamente en las manos, el 23 de abril de 1979. Su caso fue tomado también por Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación de 1990, que lo calificó como "víctima de un acto terrorista".
Se sospecha que la mayor cantidad de detenidos pasaron por el cuartel a partir de 1984, después del mencionado decreto del Ministerio de Interior. Durante el año anterior, un grupo de manifestantes fundadores del Movimiento Sebastián Acevedo se había reunido frente a la dirección de Borgoño con un gran lienzo proclamando ante cámaras y filmadoras: "AQUÍ SE TORTURA". Las imágenes que resultaron de este episodio fueron muy simbólicas de aquellos años, perteneciendo a la iconografía histórica de aquel período de nuestra historia.
Aunque las principales detenciones en el cuartel disminuirían en 1986, el lugar cesó funciones como centro de la CNI hacia el año siguiente, iniciándose otra etapa en la historia del recinto.
Inmuebles del doble edificio con entrada por Borgoño 1154, vistos por el lado de avenida Santa María. Se observa el grado de avance de las demoliciones al momento de producidas las denuncias y llamarse a detenerlas.
Lo que queda de la fachada del mismo edificio hacia avenida Santa María, inmueble que era originalmente el Pabellón de Microscopía y Bacteriología cuando todo este complejo se dispuso para el Instituto de Higiene.
TRASPASO A PDI Y DEMOLICIÓN DEL EDIFICIO
Las dependencias fueron transferidas por el organismo a la Jefatura de la Policía de Investigaciones de Chile en 1988, al igual que había sucedido con el edificio de calle Independencia en el mismo complejo histórico. Las instalaciones que había ocupado el servicio de salud, comenzaron a ser de la Brigada Antinarcóticos de la PDI, luego del traspaso.
Una nueva época había comenzado, dándose una situación curiosa que hemos constatado con testimonios de algunos de los vendedores de las pérgolas de las flores situadas del lado de calle Artesanos: a sus puestos llegaban a comprar coronas fúnebres desde funcionarios de la PDI de la calle Borgoño hasta conocidos narcotraficantes de la zona Sur de Santiago, todos para despedir a sus propios caídos, unos en manos de los otros.
A la sazón, la importante dirección de Borgoño 1470 con el principal edificio del ex centro de detención, mantenía esta numeración y la conservaba todavía hacia inicios de los años noventa. Sin embargo, sus días estaban contados: hubo una feroz demolición en 1997 de lo que quedaba de las dependencias del ex Pabellón de Seroterapia y del Instituto Bacteriológico, hacia el extremo poniente del complejo y la manzana, precisamente donde se aseguraban ocurridas las torturas de la "Casa de la Risa". Esta demolición se ejecutó para construir el actual edificio moderno de la Policía de Investigaciones en 1998 que alberga a la Brigada Antinarcóticos y el centro de detención.
Tal como sucedió con los terremotos de 1906 y 1985, el cataclismo de febrero de 2010 causó algunos daños, fracturas y quiebres de cornisas en los edificios antiguos del complejo, debiendo ser sometidos a reparaciones. Nada hacía prever entonces, sin embargo, que los arreglos serían para prolongar su buen aspecto sólo por unos años más, antes de comenzar a ser demolidos en el marco de las modernizaciones de los establecimientos policiales.
Desaparecido ya el viejo edificio del 1470, la última función que tuvo para la Policía de Investigaciones el vecino ex edificio sanitario de Borgoño 1154, fue servir de sede al Departamento de Protección de Personas Importantes (DPPI). Aún se mantiene la placa de madera con el nombre de este departamento junto al cerrado acceso, y por entre cuyas junturas puede observarse el grado de avance en que van las demoliciones de las dependencias interiores. Alguien lo ha confundido con la verdadera dirección de Borgoño 1470 y la anotó a mano bajo la actual, pero ya vimos que no son exactamente las mismas.
Vista del inmueble actualmente en demolición, desde calle Borgoño.
Éste es el edificio que ocupa desde 1998 el lugar en que estaba originalmente la dirección de Borgoño 1470 de la "Casa de la Risa", demolida durante el año anterior. Está al costado poniente de los que actualmente también están siendo destruidos.
LA CONFUSIÓN SOBRE EL NÚMERO
El antiguo edificio del ex Pabellón de Seroterapia, es aquel donde estuvo el principal centro represivo de la CNI al que tanto nos hemos referido. Este edificio acabó siendo asimilado con el del servicio del vecino Desinfectorio Público en otra época, cuando las dependencias de este último desaparecieron en la primera demolición que se ejecutó en alguna de las cinco unidades que conformaban el ex complejo sanitario. Como dijimos en la primera parte, la dirección de Borgoño 1470 que tanto se recuerda para señalar el pasado del cuartel, originalmente no era otra que la de aquel Pabellón de Seroterapia, demolido en 1997.
Sin embargo, se debe ser enfático en aclara que, además de la construcción del nuevo edificio levantado en su lugar, la numeración de la cuadra cambió y fue modificada, llevándose la dirección completa. En otras palabras, no fue cambiado sólo el número, sino el edificio completo... El inmueble mismo es un detenido desaparecido, de alguna manera, reemplazado por el nuevo y amplio edificio numerado como el 1204, para el ajuste correlativo de la calle, ya que la altura de las numeraciones por Santa María y Borgoño no coinciden a pesar de ser vías paralelas.
En tanto, el complejo por el lado de Borgoño que da acceso a la parte del cuartel que en sus orígenes había sido el Pabellón de Microscopía y Bacteriología, mantiene la dirección del 1154. Allí estaba la Jefatura de Bienestar y luego el señalado Departamento de Protección de Personas Importantes. Estas dependencias sobrevivieron a los señalados cambios en los que se perdió el edificio del número 1470, pero actualmente su destino está en duda.
Por otro lado, creemos que se trata de un error suponer que el cambio de numeración del 1470 al 1204 se debió sólo a alguna clase de intención de "esconder" el pasado oscuro de este sitio. El cargo quizás sea factible en el caso de la demolición del edificio, pero parece ser que muy poco tiempo antes de tal transformación, el ajuste de las numeraciones ya se había ejecutado cambiando el 1470 por otro que también se perdió con la demolición. Sobre este punto, hay evidencia interesante: una placa de madera con el número 1290 de la calle Borgoño, se conserva actualmente en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos gracias a una donación particular de la periodista Patricia Parga, residente en Bélgica, y sería precisamente la que se colocó en el ex Cuartel Borgoño 1470 durante estas modificaciones de los números de la cuadra, antes de ser demolido y reemplazado por el actual edificio con el número 1204.
Además de la instalación del señalado monolito del detenido desaparecido García Ramírez, en 2001, un monumento oficial y de buen tamaño fue inaugurado en la mañana del 7 de septiembre de 2013 por el alcalde de independencia Gonzalo Durán Baronti, ocasión en la que como homenaje a quienes pasaron por el cuartel, manifestó su compromiso de resguardar y preservar el inmueble. Este monumento, fabricado en metal y con estilo modernista, respeta la ubicación exacta del inmueble central de la "Casa de la Risa": está enfrente del cuartel cruzando calle Borgoño, en la pequeña plazoleta formada por la conjunción de esta vía con Maruri y General Prieto. Según se puede interpretar, la obra representa la juntura de las puertas metálicas que tenía el cuartel, y una pequeña mirilla que era todo lo que permitía observar hacia su interior, apuntando justo hacia donde estaba el demolido edificio.
Vista del monumento conmemorativo de las víctimas del Cuartel Borgoño. Se observa que está alineado con el edificio más nuevo, donde estuvo realmente la dirección de Borgoño 1470.
Acercamiento al mismo monumento.
LA ÚLTIMA DEMOLICIÓN, EN SUSPENSO
Recapitulando todo, dijimos que el asunto es menos sencillo de lo que se quisiera, especialmente cuando se trata de defender ciertas apreciaciones de valoración histórica por encima de lo que algunos criterios entienden como progreso y modernización.
La apropiación del discurso de la memoria por parte del oportunismo de algunos cultores de las artes políticas ha sido otro factor de banalidad para el tema cuando se lo propone como fórmula de puesta en valor de inmuebles históricos como éste o de creación de memoriales. Tanto es así que fue un ministro de obras públicas de militancia socialista y futuro Presidente de la República quien autorizó, en su momento, la destrucción de la dirección del Cuartel Borgoño más simbólica en este aspecto concreto de su historia: la de Borgoño 1470, como veremos. Es la misma filiación política del alcalde que se había comprometido a preservar lo que quedaba del cuartel, reaccionando tardíamente y quizás por presión popular a la destrucción que en él se ha estado ejecutando, denunciada inicialmente vía medios de internet.
Sin embargo, hay un doble respaldo al interés en la conservación del complejo que estaba siendo demolido y que ahora se halla en suspenso: por un lado, el mencionado compromiso que debía estar vigente y que se había contraído con la Municipalidad de Independencia mediante; y por otro, el hecho de que la memoria histórica que busca preservarse es el final de una larga semblanza que da al Cuartel Borgoño una gran importancia cultural y patrimonial para la historia de la propia ciudad, como ya vimos en la primera parte de estas entradas. Méritos no le faltan, por lo mismo.
Mas, la decisión de demoler pasó rauda por encima de ambos argumentos, por razones y responsabilidades que aún no están del todo claras al momento de escribir estas líneas. Sólo se sabe que la demolición estaba contemplada en el plan de modernización de las dependencias de la Policía de Investigaciones de Chile y que están actualmente detenidas.
A pesar de las promesas de la Municipalidad de Independencia sobre preservar lo que queda del antiguo Cuartel Borgoño, las noticias sobre su demolición inminente corrieron entre fines de abril y principios de marzo de 2016, cuando se hizo visible el estado en que estaba especialmente el edificio que da hacia el lado de avenida Santa María, interiormente desmantelado, sin techo y sólo esperando ser botado.
Ya se han realizado manifestaciones contra esta decisión en los días transcurridos desde entonces, motivadas en gran medida por la Asociación Chilena de Barrios y Zonas Patrimoniales y organizaciones de familiares de víctimas de casos relacionados con derechos humanos. El Consejo de Monumentos Nacionales manifestó también su rechazo a la situación, solicitando a la dirección general de la PDI la paralización de los trabajos, cosa que en este momento se está cumpliendo.
Ya explicado que el actual inmueble en demolición no corresponde al de Borgoño 1470, destruido en los noventa y que correspondía al edificio del Desinfectorio-Seroterapia en los tiempos en que pertenecía al Instituto de Higiene, cabe señalar que el doble edificio actualmente en demolición corresponden a lo que esa misma época original fueron el Pabellón de Microscopía y Bacteriología. Ya vimos con más abundamiento la historia de este pabellón en la primera parte de esta entrada. La destrucción puede observarse especialmente desde el lado de avenida Santa María, más despejado y abierto.
La intención de estos cambios en proceso es la de construir el Cuartel Independencia II, como parte del plan de modernización de esta institución policial. Sin embargo, no ha habido una explicación esclarecedora de las responsabilidades, hasta ahora, pues la Municipalidad asegura no haber conocido de la ejecución de este proyecto, emplazando a la PDI a dar explicaciones sobre el asunto. La institución se limitó a recordar que es parte del plan de modernizaciones, agregando que se mantendrá el memorial que instaló la Municipalidad en 2013 como testimonio de aquella época que acá hemos revisado.
Los trabajos parecen detenidos, por ahora. Algunos siguen pregonando equivocados que se trata de la desaparecida dirección de Borgoño 1470 lo que intenta salvarse, sin saber que la situación es mucho peor, pues se procura el rescate de lo que queda del antiguo cuartel y sus dependencias nacidas para el progreso y el desarrollo de la salud pública nacional, hace más de un siglo. De concretarse la demolición del edificio doble, entonces, lo único que quedaría del antiguo Instituto de Higiene y sus cinco unidades arquitectónicas originales sería su edificio palaciego del lado de Independencia, declarado Monumento Histórico Nacional, y el que está a su espalda or el lado de Borgoño, ambos de la PDI.
Todas las cargas históricas de este complejo están en el tablero, entonces, mientras algunos claman su pronta declaratoria de Monumento Histórico Nacional o, acaso, la extensión de esta categoría en el inmueble de calle Independencia hacia los demás edificios del ex complejo de salud.
Sólo queda esperar a ver cuál será la jugada final de las autoridades, para decidir sobre este sensible asunto.

2 comentarios:

  1. Hola, si pudieses contactarte conmigo, te lo agradecería montón. Es de mucha importancia para mí el tema y podrías echarme una mano que he buscado muchísimo. mi correo pzaldivar.v@gmail.com

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