viernes, 4 de diciembre de 2015

TRES ÉPOCAS DE UNA CÉNTRICA ESQUINA FRENTE A LA PLAZA DE ARMAS: 1) LA CASA FOTOGRÁFICA DE DÍAZ & SPENCER, 2) EL PALACIO DE LA LUZ DE CHILECTRA Y 3) LA TIENDA DE "LOS GOBELINOS"

Esquina y edificio "Los Gobelinos" hacia el año 1960. Fuente imagen: Flickr de SantiagoNostalgico (Pedro Encina)
Coordenadas: 33°26'19.74"S 70°39'4.77"W
En la entrada de texto anterior a ésta, publiqué algo relativo al Portal de Sierra Bella que engalanó por largo tiempo el costado de la Plaza de Armas de Santiago en donde está actualmente el Portal Fernández Concha. Ahora, quiero dejar publicado también el material del que dispongo con la historia de un punto adyacente al recién mencionado: la esquina Sur poniente de las calles Compañía y Ahumada.
Este vértice ha sido uno de los sitios más famosos y útiles para reunión "al paso" en la ciudad, hoy recordada como la esquina de "Los Gobelinos" por la famosa casa comercial que se encontraba allí hasta fines de los setenta, una de las primeras de Chile en el formato moderno de las multitiendas con productos para el hogar. Me sorprendió saber, sin embargo, que en etapas anteriores a la existencia de "Los Gobelinos" la esquina ya había sido considerada también un importante punto para acordar encuentros, por la importancia del comercio que viene alojando en ella desde 1890 cuanto menos.
La historia de este céntrico punto capitalino vecino al Palacio Arzobispal y del Portal Fernández Concha, es tan antiguo como la propia ciudad. Y, en efecto, antes de ser ocupado por el actual edificio tuvo otros períodos interesantes de existencia como punto referente, por su popularidad e importancia geográfica dentro de Santiago Centro. Quizás se trate de una de las esquinas más famosas de la metrópolis, por lo mismo.
Ha sido utilizada esta esquina desde la fundación de Santiago en adelante, cuando en la flamante ciudad de don Pedro de Valdivia instaló su solar don Alfonso de Escobar, ocupando un cuarto de la manzana exactamente en el ángulo frente a la Plaza Mayor.
Posteriormente, una interesante residencia de dos pisos, ventanas con balconcillos y comercio en sus bajos, probablemente del siglo XVII o XVIII (considerando que casi nada quedó en pie con los terremotos de 1647 y 1730), aparecerá allí mismo pudiendo ser observada en reproducciones artísticas y fotográficas de la plaza hechas mediados del siglo siguiente. Según entiendo, fue propietaria de aquella antigua casona colonial la familia Ossa, por al menos una sucesión. En fotografías ya más cercanas a 1890, además, aparece todavía el edificio con sus locales comerciales en el zócalo y con un aviso de una casa fotográfica en el segundo nivel.
Plaza de Armas vista hacia la esquina de Compañía con Ahumada en 1850, en cuadro de Charton de Ville. Se observa el edificio colonial que la ocupaba entonces, entre el Portal de Sierra Bella y el lugar correspondiente al Palacio Arzobispal.
Vista de la Plaza de Armas hacia la esquina de Compañía con Ahumada donde estaba el edificio que acogió a la casa fotográfica Días & Spencer. Fotografía de 1855. Al fondo, a la derecha, se alcanza a ver la torre de la Iglesia de la Compañía de Jesús.
La misma esquina de Compañía con Ahumada hacia 1890, con la casa fotográfica en ella (a la derecha, en el segundo piso). Atrás se observa el aspecto original del Portal Fernández Concha antes de la intervención de 1933. Fuente imagen: Flickr de SantiagoNostalgico (Pedro Encina).
Logotipo comercial de la casa fotográfica Díaz y Spencer, con la dirección de Compañía 88, justo en la esquina con Ahumada.
Durante un período transicional, sólo quedó en pie el zócalo del antiguo edificio ocupado por la confitería y salón de té de B. Camino, que se ve en esta postal fotográfica. Esto, antes de la demolición y venta final que permitió construir en el terreno esquinero el llamado Palacio de la Luz.
LA CASA FOTOGRÁFICA DÍAZ & SPENCER
El mencionado local de fotografía fue importantísimo en la ciudad y en la propia historia chilena: correspondía a la sociedad Díaz & Spencer, posteriormente, Spencer & Cía., fundada originalmente en Valparaíso. Se cree que los fotógrafos Carlos Díaz Escudero y el norteamericano Eduardo C. Spencer se asociaron especialmente para cubrir la Guerra del Pacífico y retratar a sus actores a partir de 1879, dando origen a la firma. Al iniciar este proyecto, Spencer venía saliendo de una sociedad anterior con Carlos Bischoff en Valparaíso, la casa Bischoff & Spencer, dedicada a la misma actividad fotográfica. Con la nueva sociedad, realizó importantes labores en el reporte gráfico de la guerra, adquiriendo gran notoriedad y reputación, y siendo premiado incluso con una medalla por sus servicios.
Tras abrir sucursal en Santiago en 1883 y después de pasar algunos años en la dirección de Ahumada 21-D, la casa se cambió a la esquina de nuestro interés en 1886 ó 1887, convirtiéndose en el importante punto de referencia de origen comercial que dio identidad a la misma allí, como hemos dicho, a pasos de la Plaza de Armas.
En el trabajo titulado "Fotógrafos en Chile durante el siglo XIX" de Hernán Rodríguez Villegas, se completa la historia de esta histórica casa fotográfica tras ocupar este cuartel de Ahumada con Compañía:
"Ese año ofrecieron a los aficionados modernos aparatos fotográficos y enseñanza gratuita para su funcionamiento. En julio de ese año realizaron el célebre retrato de Carlos de Borbón y su comitiva, vestidos de huaso. En marzo de 1888 avisaron en El Mercurio que tenían a la venta sus colecciones de vistas fotograbadas en álbumes encuadernados titulados Recuerdos de Chile, los que se vendían en Valparaíso, en el Almacén Gordon Henderson. Hacia 1890 Díaz se retiró de la sociedad y el establecimiento pasó a llamarse Spencer y Cía.
Se conocen los siguientes sellos de esta sociedad de fotógrafos, casi todos con el distintivo de las banderas de Chile y Estados Unidos cruzadas, distintivo que siguió usando la fotografía de Spencer y mis tarde el establecimiento de Francisco Arenas:
* Díaz y Spencer / Fotografía en Campaña
* Díaz y Spencer / Calle Compañía 88 / Santiago.
* Díaz, Spencer y Co. /Santiago - Valparaíso.
* Díaz y Spencer / Calle Compañía N° 88, Santiago / Retratos Souvenir".
Spencer extendió sus sucursales hasta Concepción tras salir Díaz de la sociedad hacia 1890. Llegó a ser fotógrafo oficial de la Presidencia de la República, durante el Gobierno de Federico Errázuriz Echaurren. Muchas de las fotografías que aparecieron publicadas en 1909 en el "Álbum gráfico militar de Chile", de Antonio Bisama Cuevas, fueron obtenidas con su talento y su cámara.
Con el tiempo, hubo otros locales comerciales muy concurridos en esta misma esquina, destacando el salón de té y pastelería de "B. Camino" que era favorito de las parejas para tomar once. Además, por muchos años existió a espaldas de este edificio ya estando parcialmente demolido, por el lado de calle Compañía y hasta las lindes con el terreno del Palacio de la Real Aduana (donde ahora está el Museo de Arte Precolombino), un sitio eriazo y baldío ocasionalmente ocupado por circos y presentaciones al aire libre, que afeó el costado de la cuadra hasta que fue comprado por don Benito del Villar para construir allí el bello edificio del Cine-Teatro Real, recién en el siglo XX.
Por la misma época, un nuevo edificio iba a aparecer en la esquina, siendo el que dará razón a nuestra próxima entrada: el Palacio de la Luz de la Compañía Chilena de Electricidad.
El Edificio o Palacio de la Luz en 1929, en el mismo día en que se colgó el cartel luminoso que se observa promocionando la venta de planchas eléctricas. Nótese los trabajadores aún encaramados en el mismo gran cartel.
Detalle de la fachada y la decoración en carcasas de los ventanales.
Vitrina del edificio con artefactos eléctricos en venta y exhibición, en 1930. Se alcanza a observar parte del aspecto interior del elegante Palacio de la Luz.
Vitrina del edificio promocionando radiadores eléctricos.
"Los Gobelinos" ocupando ya el ex Palacio de la Luz, hacia 1940, con vistosas promociones navideñas en la fachada. Fuente imagen: Flickr de SantiagoNostalgico (Pedro Encina).
Imagen del Archivo Chilectra, del período de los años cuarenta en que ya se había construido la primera etapa del actual edificio de la esquina, más hacia el centro de la cuadra, pero aún se conservaba el ex Palacio de la Luz  ocupado por "Los Gobelinos", a la derecha. Fuente imagen: Brugmann Conservación y Restauración.
EL PALACIO DE LA LUZ DE CHILECTRA
Pasó la época del viejo establecimiento colonial y de sus locales comerciales del siglo XIX en la esquina Sur-poniente de Ahumada con Compañía, que hemos revisado destacando a la casa fotográfica de Díaz & Spencer como principal referente de la época en este lugar, frente a la Plaza de Armas.
Avanzando ya el siglo XX con todas sus exigencias europeístas de la arquitectura, la siguiente época colmaría esta esquina de rasgos neoclásicos impregnados del modernismo que adquiría cuerpo en el estilo art decó. El nuevo y luminoso edificio allí levantado también se volvería una atractiva y conocida referencia para reunirse o ubicarse en este punto exacto de la ciudad, desde la segunda mitad de los años veinte aunque su duración fue corta, cercana a las dos décadas.
El edificio de marras pertenecía a lo que conoceríamos después como la compañía Chilectra, firma que tiene sus antecedentes en contratos de alumbrado y transportes de 1889 con la firma Parrish Hermanos y la introducción del tranvía eléctrico en la ciudad. Posteriormente, pasó a ser la sociedad anónima de capitales principalmente británicos Chilean Electric Tramway and Light Company. Conocida ya como la Compañía Chilena de Electricidad a partir de 1921, año oficial de nacimiento de la empresa que hoy llamamos Chilectra, fue incorporada a la South American and Foreign Power Co. (SAPCO) poco antes de 1930.
Es en este período de vertiginoso origen y crecimiento en que la empresa va levantando interesantes edificios corporativos santiaguinos que popularmente eran llamados edificios de la luz, aludiendo al servicio principal de la compañía eléctrica, como el de calle San Antonio con Santo Domingo, encargado a arquitectos alemanes hacia 1911 (actualmente ocupado por una casa de estudios). Sin embargo, el principal Edificio o Palacio de la Luz fue el que nos interesa y que estaba ubicado precisamente en la esquina de Compañía con Ahumada. Había sido levantado originalmente para oficinas de la empresa pero, en un rápido giro, se decidió convertirlo en sede de la lujosa tienda de venta y salón de exhibición de artefactos eléctricos que eran toda una novedad en el Chile de entonces. "LUZ, FUERZA Y CALOR" decía un gran eslogan luminoso sobre la azotea.
Aunque hoy pudiese sonar casi ofensivo, en esos años era lugar favorito de las damas de familia y casi un sitio de paseo, pues la introducción de los artefactos eléctricos hogareños, la línea blanca en general y las tecnologías domésticas eran un concepto casi desconocido hasta ese instante. Así describe su atracción la memoria titulada "Luces de modernidad. Archivo fotográfico Chilectra":
"Las dueñas de casa se agolpaban en sus vitrinas que mostraban los últimos adelantos en artefactos a energía eléctrica como planchas, enceradoras, radios y todo tipo de electrodomésticos (...)
Es importante considerar que el departamento de ventas de la empresa de la 'luz' no escatimó recursos para hacer atractivo el mensaje publicitario de las vitrinas. Por esto mismo, los códigos culturales y comunicacionales son diversos".
El nuevo edificio, con una gran presentación en letras de bronce de la Compañía Chilena de Tracción y Alumbrado de Santiago sobre su acceso principal, contorneaba con una suave y elegante curva la punta de la cuadra. Tenía tres pisos más una terraza bordeada de balaustras y pretiles, con ventanales de paneles metálicos y sutil decoración de grutescos alados en diseño modernista. El zócalo tenía grandes vitrinas hacia el exterior anticipando al caminante lo que se podría encontrar en las exposiciones interiores, al igual que un gran cartel luminoso suspendido de cabos metálicos que cruzaban el ancho de calle Ahumada hasta el Portal Fernández Concha, invitando a adquirir productos eléctricos. Interiormente, en el edificio abundaba el cristal, los pasamanos, pisos de piedra pulida, elegantes pilares y techos con trazas y vigas rectas formando un pulcro artesonado.
Las vitrinas no sólo publicitaban productos eléctricos como los de la General Electric y las cocinas Hotpoint, sino también otros provenientes de otros rubros industriales, cuyas presentaciones quizás se inscriban en las primeras experiencias importantes de diseño de escaparates en Santiago, introducidas por los jefes "gringos" de la compañía. Entre las marcas exponentes estaban "Alimentos Meyer", champaña "Santa Elena", "Aceites Bau", ginger ale "Nobis", fideos "Carozzi", jugo de naranja natural "Viña del Mar", sombreros "Girardi", cemento "Melón", fundición y broncería "Simonetti", "Laboratorios Chile", cocoa "Raff", "Lozapenco", la Compañía de Cervecerías Unidas y té "Tres Montes", entre muchas otras. Sin embargo, en esos días de la fatídica Caída de la Bolsa, se enfatizaba en los mismos escaparates a la industria chilena y varios carteles invitaban a preferir productos nacionales, con mensajes como "La industria nacional debe levantar a Chile" y "Sólo es buen chileno quien ayude al trabajo chileno".
El concepto publicitario "en punto de venta" utilizado en la exhibición, también fue sumamente nuevo para lo que se conocía hasta entonces. Una vitrina, por ejemplo, mostraba como instalación túmulo de antiguas planchas a carbón apiladas a ambos lados del escaparate, y un lote de modernas planchas eléctricas al medio, como abriéndose paso entre ellas y la obsolescencia que representaban. La promoción ofrecía a los clientes llevar su plancha vieja que valía $10 pagando sólo $20 más, y así se quedaría con una nueva y cómoda de energía eléctrica que valía $30.
En los años en que funcionó la famosa tienda del Palacio de la Luz, desde 1928 hasta 1934, la revolución comercial despertada por estos productos fue asombrosa, provocándose el cambio transicional desde los antiguos artículos a gas, carbón, parafina y otras energías rústicas hasta el de la limpia y eficiente electricidad, en un negocio redondo para la misma compañía que promovía su uso y ventas. Además, el estilo de comercio introducido por la tienda eléctrica del edificio abrió las puertas del mercado de esta clase de artefactos como refrigeradores, electrodomésticos y nuevos calefactores en las casas comerciales más modernas, con el concepto que aún les reconocemos.
Al retirarse la compañía eléctrica de este edificio, la esquina de Compañía con Ahumada sería tomada por la famosísima casa de ventas y almacenes "Los Gobelinos", manteniendo el edificio en pie hasta mediados de los años cuarenta, antes de reemplazarlo por el que actualmente existe allí. La recordada tienda iniciaría la más famosa y trascendente época de este mismo lugar, que abordaremos en la próxima entrada.
La esquina y el edificio de la tienda "Los Gobelinos" de Compañía con Ahumada, hacia 1970. El tránsito vehicular aún estaba abierto en calle Ahumada hacia Puente. Fuente imagen: Flickr de SantiagoNostalgico (Pedro Encina).
Publicidad de "Los Gobelinos" en 1933, antes de mudarse a Plaza de Armas.
Publicidad a color de la tienda, en revista "Zig Zag" de 1946.
Publicidad para los abrigos en la prensa, en 1954.
Damas mirando los escaparates de "Los Gobelinos" hacia 1960, con la Plaza de Armas de fondo. Fuente imagen: Flickr de SantiagoNostalgico (Pedro Encina).
Vista actual del edificio desde la Plaza de Armas.
Vista actual desde el costado, por paseo Ahumada.
LA TIENDA "LOS GOBELINOS"
Cuando Chilectra abandona el establecimiento en los años treinta, el edificio pasará a ser sede de una de las más famosas tiendas que haya conocido la ciudad: "Los Gobelinos", fundada en 1933 por el comerciante español Severiano García Carro.
Había llegado a Chile muy joven, en 1911, asociándose con su hermano Joaquín en la firma García y Cía. Su primera aventura comercial fue con la "Casa García", en Alameda de las Delicias 2386. Luego, en Ahumada 147 la sociedad instaló los "Almacenes García" vendiendo telas, tapices, catres, pijamas, cortinas y artículos de dormitorio en general, además de menaje y sanitarios.
Habiendo dado en el clavo con este rubro, los hermanos fundarían después una tienda similar bautizada con el nombre de los célebres tapices franceses. Nacía así "Los Gobelinos", cuya primera ubicación fue en los bajos de un edificio de calle Bandera 533.
Así pues, la tienda fue un éxito y alcanzó una veloz popularidad de la que pocas casas podrían jactarse en el comercio chileno, creciendo con rapidez y requiriendo de un mejor cuartel para sus ventas. Por esta razón, García y Cía. se fijó en el edificio del ex "Palacio de la Luz" que ya desocupaba Chilectra en la esquina de nuestra atención, mudándose a este sitio en septiembre de 1935.
Los García refaccionaron el lugar y lo prepararon interiormente con más lujoso y atractivo estilo de las tiendas francesas, dividiendo las ventas en sectores: variedad en menaje, calzado, sombreros, frazadas, moda, muebles y juguetería se podían encontrar allí, pasando a formar parte de la primera generación de establecimientos divididos en departamentos dentro del mismo centro comercial, modelo iniciado quizás por "Gath y Chaves" y sus contemporáneas. Entretenidos eventos atraían clientes, especialmente en la Navidad y los días de fiestas.
En 1952, García consiguió la licencia de confección de la marca Christian Dior para "Los Gobelinos", que contaba con sus propios talleres que sirvieron de escuela a muchas costureras y modistas. Este taller de confecciones estuvo dirigido hasta 1954 por don Aurelio Rodríguez, siútico y extravagante personaje con estudios en Francia, considerado un maestro en su oficio y que solía dar instrucciones en francés, siendo apodado Monsieur Roger. Así, un cliente podía comprar un traje y pedir de inmediato el servicio de sastrería de la propia tienda, en su primer piso, para que le fuese adaptado. Surgieron así los "Laboratorios García", que fabricaban ropa para la misma firma de don Severino y la tienda.
Don Joaquín García Carro dejó la sociedad en 1944 y asumió con su hijo la propiedad de los "Almacenes García". Ese mismo año, entonces, su hermano quedó como dueño absoluto de "Los Gobelinos", gozando de mucho prestigio en el área y llegando a ser Presidente del Círculo Español.
El mismo dueño tenía una vistosa y admirada mansión en el sector de Pedro de Valdivia llegando a Nueva Providencia, en un terreno que se extendía hacia el lado de Diego de Velásquez, preciosa quinta de jardines sublimes hecha en los años treinta, pero que fue totalmente arrasada entre fines de los ochenta e inicios de los noventa, causando escozor entre los patrimonialistas críticos de tamaño crimen.
Por esos días, el edificio del ex Palacio de la Luz fue demolido y reemplazado por el que actualmente se yergue ahí, mismo que seguiría alojando por más de 30 años a "Los Gobelinos" hasta la desaparición de la tienda. El nuevo edificio comercial y de oficinas fue inaugurado en 1946, y figuraba como propiedad del Banco Hipotecario de Chile. Sus arquitectos fueron Jorge Arteaga y Alberto Cruz Eyzaguirre, mientras que la ingeniería quedó a cargo de Enrique Albertz. Destaca por su art decó más moderno y estilizado, con la elegancia de grandes verticalidades blancas de albañilería y abundante vidriado en armazón metálico, que recuerda levemente al del desaparecido edificio anterior, aunque con 6 ó 7 niveles más de altura. Fue concebido como un gran centro administrativo y de oficinas que seguiría acogiendo a la tienda en sus pisos inferiores.
Un detalle interesante, sin embargo, es que el llamado Edificio Gobelinos en realidad se conforma de dos etapas, pudiendo observarse la juntura ambas por el lado de Ahumada. Dos edificios unidos y de fachada unificada como si fuese uno, dicho en otras palabras. Una etapa se distingue por este mismo lado, más hacia el centro de la cuadra, construida donde antes había estado un edificio neoclásico de tres altos pisos que era vecino al del ex Palacio de la Luz. Esta primera etapa definió el estilo y la arquitectura que tendría el conjunto, y es el que lleva la inscripción de 1946 en su fachada.
La segunda etapa es la que sustituyó al ex Palacio de la Luz ocupando su planta en la esquina misma, existiendo fotografías del Archivo Chilectra que corresponden justo al período en que ya existía la primera etapa del edificio del Banco Hipotecario de Chile mientras "Los Gobelinos" aún ocupaban el ex Palacio de la Luz justo a su lado. Esta segunda etapa, además, quedó apoyada sobre el edificio del edificio del Cine-Teatro Real, por el lado de Compañía, volviéndose su vecino inmediato.
Otra curiosidad es que las grandes mutitiendas de Santiago que formaron parte de la misma camada comercial de "Los Gobelinos", también eran en su mayoría propietadas por ciudadanos españoles venidos al país, como fueron los casos de "Almacenes París", "Peñalba" o "Casa Flaño", por lo que puede suponerse que el desarrollo de este modelo comercial departamentalizado en la capital chilena tuvo mucho que ver con la influencia de empresarios de este origen.
Pero la firma propietaria, por entonces llamada Comercial e Industrial Los Gobelinos S. A., no estuvo exenta de caer en controversias relacionadas con el fragor de las cuestiones políticas. A pesar de lo querido y respetado que era don Severiano en el rubro, por ejemplo, algunos quisieron colocarle la etiqueta de pro-franquismo.
También sucedió que, en 1963, agitaciones del recién fundado sindicato de la tienda pusieron de punta a la administración de "Los Gobelinos" con algunos trabajadores, provocando una ardiente tensión en la que un representante acabó despedido, caso denunciado por dirigentes socialistas. El principal de ellos fue, curiosamente, el entonces Senador Salvador Allende, quien expuso el asunto durante las sesiones de la Legislatura Extraordinaria. El Ministerio del Trabajo se cuadró con el sindicato y, todavía en 1968, la sociedad comercial de García continuaba litigando en los tribunales.
La esquina frente a la Plaza de Armas había seguido acogiendo por muchos años a "Los Gobelinos", y su dueño se asoció a sus hijos Francisco y Julio García Puig para la dirección de la compañía. Tan importante era como punto de referencia que, según comentarios de Oscar Johansen Bertoglio en su "Anatomía de la empresa", cuando él y un equipo de académicos e investigadores de INSORA imitaron en el Santiago de los años setenta una consulta sociológica realizada por T. C. Schelling en New York, buscando identificar cuál era el lugar y la hora más repetidas por los ciudadanos para concertar una hipotética reunión con un extraño, la versión criolla arrojó con mayores porcentajes de respuesta a "la esquina de Los Gobelinos" y "a las 12 A.M.".
Pero el mercado había ido cambiando y creciendo más de lo que un clásico del comercio podía resistir, y así llegó el momento en que "Los Gobelinos" se sostenía más desde su propia leyenda romántica que desde las ventas y utilidades de antaño, afectadas también por el paso de las crisis económicas. La tienda que llegó a ser una de las más famosas de toda la historia de Santiago, por tantas décadas, cerró definitivamente sus puertas 1978, cuando ya había cambiado su cuartel central hasta la Alameda.
El espacio en los bajos del que fuera el edificio de "Los Gobelinos" sería ocupado después por una casa comercial llamada "Canetti", y más tarde pasó a manos de una importante firma que restauró el edificio y lo reacondicionó para las grandes multitiendas que hoy lo ocupan. Aún en nuestros días, sin embargo, parte de la memoria urbana lo sigue identificando como la esquina y el edificio de Los Gobelinos, como si se resistiera a aceptar su irremediable desaparición.

2 comentarios:

  1. Mensajes rescatados de la continuación de este artículo, fusionado finalmente en uno solo:

    Richard.4 de enero de 2016 a las 19:15

    Este artículo muestra de forma magistral el proceso de integración de patrones estéticos en el ideario moderno de los años 20 y 30. El arte, y la visión estética de vitrinas, diseño de electrodomésticos y diseño de la edificación fueron clave para mantener el imaginario de un país en tránsito a la modernidad.
    Arte, sociedad, derecho, política, historia, todas partes de un mismo cuadro.
    Muchas gracias por esta lectura.
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    Soy una gran admiradora de nuestra historia y tradiciones que lamentablemente se pierden o son arrasadas por la modernidad.
    Llegué a Santiago el 60, a una casona típica de calle Compañía 2318 por lo que alcancé a la cita...¡encontrémonos en gobelinos!, ésto era para ir al cine, ir de compras o simplemente vitrinear. Debo señalar con mucha pena y nostalgia que en aquellos tiempos se podía disfrutar el centro de santiago. Hoy ya no se disfruta, no se vive...sólo se sobre vive.
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    Lorena26 de mayo de 2019 a las 19:53

    Toda la razón. y que hermoso era el edificio... comparado con el mamarracho que pusueron en su reemplazo.
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    loretoloreto8 de agosto de 2017 a las 14:35

    Hola! me alegró mucho encontrar este blog, soy nieta de Don Abdón Vega, el presidente del sindicato de los Gobelinos, me gustaría saber donde puedo encontrar más información al respecto, nos ha costado un mundo recolectar información como esta.
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    Criss Salazar8 de agosto de 2017 a las 14:53

    Loreto, le sugiero buscar en revistas y boletines comerciales de la epoca. Puede haber algo tambien en los archivos de los ministerios del trabajo y economia.
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    rakel24 de enero de 2018 a las 11:31

    El nombre es Severino, (no Severiano) soy su bisnieta.
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  2. En los
    Años 60 yo trabajaba en Los Gobelinos, primero y por 1 año de Ayudante de Ventas en el segundo piso sección Jóvenes y Niños y después como vendedor oficial de la Tienda yo tenía 20 años y era muy apreciado mi conocimiento del idioma inglés y atendí a muchas extranjeras que tenían a sus hijos en El Saint George y The Grange School. Sobre todo en la época de Marzo y la compra de Uniformes escolares, en esos años no existía el Uniforme Único Guardo muchos recuerdos de esa Feliz Época.

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