viernes, 20 de marzo de 2015

LA GRAN PIEDRA QUE SUFRE POR LOS TRABAJADORES MUERTOS EN LA CONSTRUCCIÓN DEL PUERTO ARIQUEÑO

Una ilustración aproximada a cómo se veía el monumento recién inaugurado.
Coordenadas: 18°28'33.21"S 70°19'16.02"W
Un monumento escultórico chileno quizás único en su dramatismo y connotación trágica, está en la Avenida Máximo Lira de Arica junto al acceso del Puerto y del viejo Terminal Pesquero, frente a la Estación del Ferrocarril y a la Feria de Productos del Mar. A diferencia de muchas otras esculturas de contenido de elegía y tristeza, que llegan por lo general sólo hasta la representación del momento la agonía o bien del lamento por el caído, éste tiene la característica de aludir en su inspiración y en formas directamente al hecho mismo de la muerte, sin los vicios del morbo o del mal gusto.
Tallado en una sola pieza, el monumento tiene la siguiente placa informativa que, según lo que pude consultar, antes estaba adosada directamente a la piedra (aún se observa la marca rectangular donde estuvo alguna vez) y no en un monolito adjunto al pedestal embaldosado, como se la halla ahora:
"GANARÁS EL PAN CON EL SUDOR DE TU FRENTE"
EL TRABAJO DIGNIFICA AL HOMBRE
Y ENGRANDECE LAS NACIONES
HOMENAJE DEL CONSEJO LOCAL
"UNIÓN DE TRABAJADORES PORTUARIOS"
A LOS CAÍDOS EN LA CONSTRUCCIÓN DEL PUERTO DE ARICA
ARICA 1° DE MAYO DE 1976
Me ha constado bastante encontrar información precisa sobre esta obra, pues el peso del desdén con que a veces la literatura y las crónicas abordan esta clase de homenajes públicos sin lenguajes heroicos y más encima en una región extrema del país, al parecer se siente bastante en el caso del Monumento a los Caídos en la Construcción del Puerto de Arica. Para peor, poco y nada aparece en los periódicos locales de la época sobre su inauguración en aquel Día del Trabajador de 1976, presumo que a consecuencia de cierto clima enrarecido que había en el sindicalismo ariqueño en esos días y contra la Unión de Trabajadores Portuarios, como comentaré con mayor detalle más abajo.
Hay una tragedia en particular que motivó la creación de esta obra, asociada a la época de la construcción del Puerto de Arica, extraordinario megaesfuerzo con muchos costos pero muchos beneficios cuya historia ya es bien conocida y recordada por los habitantes de la región. Ya he comentado algo en este blog sobre esta epopeya de la economía, comercio e ingeniería de la ciudad, iniciada con el decreto del Gobierno de Carlos Ibáñez del Campo conocido como la Ley Arica de 1958, que creó el puerto libre, la Junta de Adelanto de Arica y sirvió de cimiento al programa de industrialización.
El inmenso plan de obras públicas sostenido por la Junta de Adelanto de Arica incluía la construcción de las instalaciones modernas portuarias, con terraplenes y molos, ganancias de terreno al mar y la conversión de la Isla Alacrán en Península para el control de las corrientes, enormes labores para los cuales se usó lo que había más a mano, como el material extraído a dinamitazos desde la ladera del Morro de Arica. El proyecto coincidió, además, con el anuncio de que la ciudad iba a ser una de las sedes de la Copa Mundial de Fútbol de 1962 tras la bajada de Antofagasta como representante territorial nortina, por lo que se iniciaron también mejoramientos urbanos y viales significativos, además de la construcción del Estadio Carlos Dittborn.
Vista del monumento desde un costado. Nótese el detalle del casco obrero-minero, como el que usaban los trabajadores de la cantería del Morro. El aspecto de este pedestal no es original, pues resulta de la última remodelación que se hizo a la obra y a la cuadra.
Vista hacia el oriente. Atrás, parte de la Estación y el Edificio Empressarial de calle Prat.
Los trabajos de extracción de rocas iniciados en el Morro de Arica fueron una hazaña llena de peligros, críticas y hasta leyendas, como la del hallazgo de supuestas bestias prehistóricas entre los estratos del peñón, grutas de tesoros y otras fábulas de corta duración. Las obras se prolongarían por algunos años con miles y miles de toneladas robadas al mismo, llevándose en tales esfuerzos varias vidas de obreros muertos por errores en las explosiones, en caídas accidentales o aplastados por los derrumbes. Y aunque varias son también aquellas almas homenajeadas en el Monumento a los Caídos en la Construcción del Puerto de Arica, fue un accidente en particular el que motivó e inspiró la imagen retratada en esta escultura, como veremos a continuación.
En el primaveral día lunes 27 de noviembre de 1961, sucedió que dos camiones de transporte protagonizaron un accidente justo en la base del Morro de Arica, abajo de donde se realizaban las obras. A consecuencia del trágico suceso, falleció allí mismo un trabajador que oficiaba como mecánico. Se creía que el hambre del Ángel de la Muerte había quedado saciada ya en la ciudad con esta tragedia, cuando al día siguiente, hacia las 14:30 horas, los trabajadores de cantería y extracciones del Morro recibieron la peligrosa orden de sacar un enorme peñasco de la ladera, perforándolo con tres agujeros para proceder a dinamitarlo. Con el moderno puerto ya en parciales actividades, estas obras se ejecutaban para la terminación del desembarcadero, encargado a la compañía Pey Belfi Ltda., del español Raúl Pey.
Los obreros hicieron los dos primeros agujeros del peñasco sin problemas; pero mientras realizaban el tercero, la gigantesca piedra comenzó a ceder y provocó un terrible derrumbe. La confusión fue total, y nadie sabía bien qué había sucedido, corriendo los hombres del Morro a rescatar a sus compañeros de trabajo. El diario "La Concordia" del 30, declaraba un muerto (al parecer, se confundió la muerte del mecánico con este accidente), un herido de gravedad y dos leves, mientras que "La Defensa de Arica" informaba con más precisión de dos heridos: Jorge Carvajal Vargas, casado de 31, e Isidoro Díaz Díaz, soltero de 24, ambos sepultados por el derrumbe.
Jorge Carvajal fue ubicado y entrevistado muchos años después por reporteros del diario "La Estrella de Arica", del jueves 31 de mayo de 2012, junto a su esposa por más de medio siglo doña Juana Marín Marín. Tal entrevista me ha resultado sumamente esclarecedora para confirmar y adicionar a este artículo información relativa al monumento.
Ya octogenario y enfermo, comenta allí Carvajal que viajó desde Quillota a Arica para trabajar en esas faenas, reemplazando a su cuñado que había muerto en una detonación mal ejecutada. Sobre su accidente, que le echó unas dos toneladas de rocas encima sobreviviendo de milagro, no dudaba en culpar a Raúl Pey (con su nombre en una calle de la ciudad, en su memoria) y su desconocimiento sobre esta clase de obras, que habría quedado de manifiesto varias veces y no sólo en el día del derrumbe. Según su testimonio, la enorme roca que provocó el accidente iba a ser dinamitada con cinco agujeros por decisión del español, pero el trabajador y experto en su oficio intentó convencerlo de que sólo bastaba con dos, siendo obligados de todos modos a perforar tres y produciéndose el desastre justo cuando hacían el último de estos hoyos, precisamente el que Carvajal consideraba innecesario. Así tuvo lugar el accidente que casi le cuesta la vida y que le dejó desviaciones en la parte baja de la columna por el peso de las rocas que rodaron sobre su espalda. De todos modos, tras un mes hospitalizado en Arica y luego en Santiago, volvió a las faenas.
Sin embargo, la dramática escena del recién rescatado Carvajal, tirado ese día sobre las rocas tras haber quedado parcialmente sepultado y en actitud casi mortuoria, fue lo que inspiró a un testigo con dotes artísticos a tallar la misma imagen en la misma roca donde había quedado tendido tras ser sacado por sus compañeros, para que se levantara con ella un monumento en homenaje a todos los obreros caídos durante los 4 ó 5 años de trabajos de construcción del puerto y extracciones del Morro. La obra habría quedado instalada 15 años más tarde justo por el sector donde había tenido lugar el accidente del 28 de noviembre, y tiempo después fue trasladada hasta su actual ubicación en Máximo Lira, al costado del frontis del terminal portuario, como parte de la gran remodelación del sector.
Acercamiento a la escultura. Se observa la placa y su actual soporte.
Vista hacia el frontis en la entrada del puerto. Atrás, el señor Rojas Marín.
La leyenda dice, entonces, que fue uno de los propios trabajadores de aquellas obras el que, invocando talentos de escultor sólo por el deseo de homenajear a sus compañeros de sudores y sufrimientos, produjo esta elocuente obra basada en la descrita imagen del accidentado Jorge Carvajal en la roca que simbolizaría acaso la piedra mayor de aquella tragedia. Ahora bien, sobre quién es fue esa generosa persona, encuentro dos versiones e identidades:
  1. La recogida por el propio reportaje de "La Estrella de Iquique" recién mencionado, y que fue entregada a los periodistas por el entonces encargado del Departamento Patrimonial de la Biblioteca Municipal de Arica, don Francisco Conejeros, según el cual el autor fue un señor que conoció personalmente y que se llamaba Juan Cortés, correspondiendo efectivamente a un trabajador de las canteras del Morro que decidió tallar y pulir la misma roca donde había sido colocado Carvajal tras el accidente, creando así esta obra entregada a la ciudad tres quinquenios después del derrumbe.
  2. Aunque la anterior fuente podría considerarse más confiable, tengo nota de otra versión que adjudica la obra a un señor llamado Raúl Ortiz, obrero de las mismas tareas y quien habría trabajado por iniciativa propia la roca durante sus horas extras de trabajo. Así lo sostiene, por ejemplo, el comerciante Heriberto Rojas Marín, quien es conocido por tener un kiosco de refrescos, bocadillos y golosinas a pocos metros del monumento y por eso se ha tomado la tarea de investigarlo por su cuenta para informar a los preguntones y visitantes curiosos, valiéndose de información que le fue proporcionada oralmente por gente que estuvo relacionada en esos años con la Unión de Trabajadores Portuarios, organismo muy vinculado al régimen de facto de entonces. Según su libreta de notas, además, la obra escultórica estuvo largo tiempo prácticamente abandonada en el puerto antes de ser rescatada y colocada en un lugar digno, en 1976.
Poca información extra aparece del monumento en los diarios de la época, hasta donde pude verificar. Al parecer, prevalecieron los conflictos intestinos de los sindicatos y los resquemores entre los propios trabajadores sobre su posición frente al gobierno de facto, todo esto por sobre la importancia de la inauguración de la obra, ese 1° de mayo de 1976. Tanto fue así, que prácticamente ningún trabajador o dirigente asistió al acto conmemorativo organizado en la mañana de ese día en el Cine Colón, y que había sido organizado por un comité de ocho presidentes sindicales y la Junta de Adelanto de Arica, lo que obligó a la suspensión de la actividad por decisión de la Gobernación Provincial.
Irónicamente, a fines de ese mismo año se ponía fin a la Junta de Adelanto de Arica, en otra de las controvertidas decisiones que se han tomado desde el Gobierno Central sobre el destino de aquella región, justo en días de graves tensiones diplomáticas con los países vecinos. Y casi como anticipo trágico, además, ese mismo año una extraña racha de muerte en el Morro de Arica habría de cobrar la vida de varias personas más, por suicidios y accidentes.
Quizás algún día, alguien se tome el altruista trabajo de recopilar el número exacto y las identidades precisas de todos los trabajadores anónimos que hoy están homenajeados sólo de forma general por aquella triste obra en el Puerto de Arica, recordándonos con propiedad testimonial única que, detrás de todos los grandes esfuerzos humanos del desarrollo y el progreso, hubo sacrificios máximos de hombres que ofrendaron sus preciadas vidas para que las sociedades pudiesen coronarse con los laureles de aquellos logros.
Imagen de los obreros de las canteras del Morro en la época del accidente, también publicada por "La Estrella de Arica". El segundo de izquierda a derecha es el entonces joven Jorge Carvajal.
Imagen de don Jorge Carvajal y su esposa en 2012, publicada por "La Estrella de Arica". Fue el inspirador de la escena que aparece en el monumento y sobre la roca que fuera su descanso tras el accidente de 1961.

2 comentarios:

  1. No hay hombre mas trabajador esforzado lindo y especial que tu mi tio jorge... si estubieras aca cumpliriaa un año mas de vida pero Dios quizo otra cosa y ahora descansas en los brazos del señor te quiero mucho tio y te extrañamos toda tu familia ♡

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  2. Estimado, gracias por recordar este monumento que está muy poco cuidado en la ciudad de Arica. El autor fue un joven obrero de la obra del puerto, llamado Marcial (no recuerdo su apellido), que trabajó esta piedra por varios meses, instalado en el jardín de nuestra casa hubicada en la actual costanera y que ya no existe. La escultura está basada en un modelo de plasticina que realizó mi padre, el ingeniero Raúl Pey Casado, para recordar a los obreros caídos en los accidentes ocurridos en los ocho años de construcción del puerto, que n fueron pocos por lo que esta obra fue reconocida por la seguridad. Desde luego que para las familias, pero para todos fue muy triste cada vez que hubo alguna víctima. Había gran cercanía, mucho respeto y afecto entre todos los que participaron en esta gran obra que se realizó con técnicas muy nuevas para el país. Presencié esos meses en que el joven Marcial se dedicó a esculpir este homenaje, y es algo que tengo en mi recuerdo de manera destacada. Un saludo fraterno, Roxana Pey
    (Roxana.pey@gmail.com)

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