miércoles, 11 de diciembre de 2013

CÓMO PUDO HABER SIDO Y CÓMO NO FUE EL EDIFICIO DEL CLUB DE LA UNIÓN

El edificio del Club de la Unión, poco después de inaugurado (Archivo Chilectra).
Coordenadas: 33°26'36.06"S 70°39'5.10"W
Por lo corriente, se puede leer en las distintas fuentes disponibles que la historia del edificio del Club de la Unión en Alameda con Bandera, Monumento Histórico Nacional desde 1981, comienza con planos realizados por el conocido arquitecto nacional Alberto Cruz Montt en 1916, con obras concluidas en 1925 cuando se entregan al uso las dependencias. El pomposo inmueble se destaca desde entonces por su estilo neoclásico francés muy monumental y elegante, con innumerables características que lo hacen único en Chile y que algún día, en una próxima entrada, intentaré abordar con mayor abundamiento.
Por ahora, sin embargo, quisiera hacer un aporte interesante que encuentro en una edición de la revista "Zig Zag" de octubre de 1912: los proyectos arquitectónicos que fueron presentados al concurso oficial del Club de la Unión para elegir el diseño del que iba a ser su edificio. Se trata de una colección de 11 imágenes, incluida la ganadora, donde se pueden leer algunos de los nombres más conocidos e importantes de la generación de arquitectos de aquellos años, todos proyectos muy bellos y atractivos, muy coincidentes con el aspecto del Santiago que ya se nos está extinguiendo.
Antes de comenzar, sin embargo, creo conveniente hacer notar algo sobre la fecha de esta fuente y la realización del concurso abierto fue en 1912, mismo año en que se adquirieron los terrenos para el edificio y en donde antes estaba una propiedad de las monjas agustinas cuyo suelo fue loteado y vendido, y donde ya existía un edificio comercial de tres pisos hacia el lado de Alameda, precisamente donde está el Club. Hay al menos tres cosas importantes a saber:
  1. Por un lado, la prisa que tenían los miembros del Club de la Unión por dar curso al proyecto (que de todos modos se prolongó una larga cantidad de años más). La sede original del club, en Estado con Huérfanos, había sido destruida cerca de 40 años antes por un incendio, obligando a mudarse a otros inmuebles hasta decidir por este sitio junto a la Alameda de las Delicias.
  2. Por el otro lado, queda manifiesto que la fecha de 1916 repetida en la mayoría de las fuentes como aquella en que fuera concebido el edificio, no es del todo exacta, pues si bien la obra sufrió algunas modificaciones con respecto a su primera propuesta, la idea de Cruz Montt y las propuestas de los otros arquitectos que aquí veremos ya habían sido presentadas, al menos con lo que iba a ser el aspecto de sus fachadas principales.
  3. Adicionalmente, el estilo neoclásico francés que predomina en todas las propuestas, coincide también con la fiebre afrancesada y monumentalista del Primer Centenario aunque tiene antecedentes desde el siglo anterior, lo que se explica en la proximidad del año del concurso con el de aquella etapa nacional.
Hay un hecho muy curioso sobre este concurso que conviene observar, aunque no haya alcanzado a aparecer en el referido artículo fotográfico de "Zig Zag": veremos que el proyecto ganador fue el que correspondía al arquitecto francés Henri Grossin, pero debió ser cambiado por el segundo lugar del certamen, el de Cruz Montt, luego del fallecimiento del arquitecto en las trágicas circunstancias de la guerra en Europa.
Echemos una mirada, entonces, en aquellas propuestas que concursaron con la esperanza de ser elegidas como el edificio definitivo para el Club de la Unión de Santiago:
Aspecto original del proyecto presentado por el insigne y prolífico arquitecto Alberto Cruz Montt, quien finalmente se lo adjudicó. Cruz Montt también es autor de grandes obras como el Palacio Ariztía, el Banco Central y según se cree, también el Palacio Astoreca de Iquique. Se observa, sin embargo, que el edificio tiene ciertas diferencias con respecto a cómo fue el resultado final, aunque básicamente es el mismo proyecto. La titularidad debió serle entregada a Cruz Montt a pesar de que, como dijimos, había obtenido el segundo lugar, tras la muerte de Grossin.
Proyecto presentado por otro "peso pesado": Ricardo Larraín Bravo, el autor de los planos de otros referentes tan importantes como el Palacio Iñiguez, la Población Huemul y la Iglesia del Santísimo Sacramento. Es una de las propuestas donde más claramente se observa la potente inspiración artística francesa del cambio de siglo en la arquitectura.
Propuesta de don Josué Smith Solar, el insigne arquitecto nacional famoso por sus trabajos en grandes y elegantes edificios corporativos, como el Club Hípico, el Hotel Carrera o la propia remodelación del Palacio de la Moneda por su cara Sur. Su consagración y prestigio no alcanzaron para que ganara el concurso, sin embargo.
Notable y pomposa idea del francés Emilio Doyére, uno de los principales fomentadores del afrancesamiento arquitectónico en Chile. Son obras suyas el Palacio de los Tribunales de Justicia y la restauración del Teatro Municipal, además del primer cité que se conoce, y que le fue encargado por don Melchor Concha y Toro.
Este es el "Proyecto A" de los arquitectos Alberto Siegel y Augusto Geiger, que parece tener cierta influencia también desde el monumentalismo corporativo británico. Siegel es autor de varios edificios connotados, como el Palacio Schacht y el Edificio Sud Americana que tiene un ligero parecido a esta propuesta para el Club de la Unión. Geiger, por su parte, es autor del Edificio de los Tribunales de Valparaíso y del diseño de los cementerios viejos de la misma ciudad.
Más afrancesado todavía es el "Proyecto B" de Siegel y Geiger, que incluía grandes estructuras de ventanales altos y una estatua decorativa en la fachada. De origen austriaco y suizo respectivamente, estos profesionales trabajaron juntos en más de un proyecto: ambos fueron los arquitectos, por ejemplo, de la Casa Central del Banco de Chile.
Éste es el espectacular y ostentoso proyecto del francés Henri Grossin, ganador del concurso abierto aunque dijimos ya que su autor falleció trágicamente durante la Primera Guerra Mundial, dos años después, sin poder concretarlo, traspasándose el primer lugar a Cruz Montt. Grossin, otro importante referente de la arquitectura de influencia francesa en Chile, también es autor del Palacio Matte y colaborador de Emilio Jecquier en el Palacio de Bellas Artes. Me atrevería a decir que el segundo y definitivo proyecto del edificio del Club de la Unión incluyó algunos elementos considerados en la propuesta de Grossin, pero no en la original de Cruz Montt.
Propuesta de Tonkins y Somercales. Quedo en deuda de averiguar más datos sobre estos autores, particularmente si el segundo tiene alguna relación con el famoso pintor y si el primero acaso sea el ingeniero John Tonkin. Ya se observa una simplificación del neoclásico perfilándose hacia corrientes modernas nuevas y posteriores, más geométricas y sencillas.
Hermosa propuesta es de Emilio Jecquier, uno de los más influyentes arquitectos de estilo francés en Chile, autor de grandes proyectos como el Palacio de Bellas Artes, la Estación Mapocho y el Palacio de Justicia junto a Doyére, siendo un referente especialmente ligado al período del Primer Centenario. Nacido en nuestro país pero de origen franco, el prestigioso maestro presentó este proyecto al concurso que, a pesar de tener los elementos estéticos que le permitieron ganar otros certámenes anteriores, no logró el primer lugar en este caso.
Otro de los más monumentales edificios propuestos para el Club de la Unión, perteneciente a Manuel Cifuentes, conocido por su autoría de interesantes y valiosos proyectos como la Población Cifuentes, la Población Cousiño y la Mansión Picowenka. Cifuentes fue también el primer Decano de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica.
Finalmente, esta propuesta del señor Juan Tonkin (de quien, como dije, debo más antecedentes) pero asociado ahora con el señor Bastianzig (de quien desconozco también más información, por ahora). Creo que el edificio ya se introduce visionariamente en aspectos que después serán del propios de corrientes posteriores al neoclásico y a las primeras etapas del modernismo, como el art decó iniciado en la década siguiente, además de una puntillismo casi arabesco. Es uno de los proyectos de más visible connotación institucional reflejada en su arquitectura.

5 comentarios:

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