lunes, 5 de agosto de 2013

OSNOFLA: LA COMEDIA Y LA TRAGEDIA DE UN CREADOR PROLÍFICO

Caricatura de Osnofla en sus días de colaborador y subdirector de revista "Pobre Diablo".  Imagen gentilmente proporcionada por Mauricio E. Valenzuela.
Coordenadas: 33°26'5.75"S 70°39'15.36"W (ex lugar de su residencia)
"¡Pero si el autor vivía aquí mismo, en una pensión de Mapocho!", fue lo que oí de un viejo vividor hace años, durante mis días investigando algo de la historia del barrio riberano de la ex estación, al tiempo que cantaba ese extraño poema de acentos forzados y anómalos, y que en mi ignorancia (como la de muchos otros) también creía obra de Nicanor Parra.
Empero, es tan difícil comenzar a buscar algo partiendo de cero; de la nada absoluta, porque la memoria cultural chilena ha sido infamemente cruel con Osnofla, al punto de que casi no ha querido dejar pistas sobre su prolífico paso por el mundo de la sátira editorial y hasta ha avalado -de alguna manera- una impostura sobre la autoría de su más célebre poema de humor.
De haber sabido antes que Luis Enrique Alfonso Mery, más conocido en su época por ese pseudónimo de Osnofla (su propio apellido, invertido) había sido familiar de mi amigo Mauricio Emiliano Valenzuela, todo habría sido tan fácil... Tan fácil y tan justo. Sólo me enteré de este parentesco cuando publicó su propio artículo de recuerdo por el autor: "Calles Morandé y Osnofla", del diario "La Nación Domingo" del 14 de noviembre de 2010. Hace poco, además, él ha difundido algunas imágenes sobre el caricaturista, que me motivan a completar aquí en el blog este artículo que tenía pendiente por largo tiempo ya.
Salvo por un puñadito de investigadores del comic chileno que han escrito algo en la internet sobre el autor, como sucede en el excelente sitio de Ergocomics.cl, Osnofla ha pasado al virtual olvido en los medios, a pesar de haber sido un talentoso periodista satírico, poeta y caricaturista de editorial Zig-Zag. Solía firmar también como OSN, Love de Pega, Chiri Moya y Baudelaire Gutiérrez. Si bien el señalado sitio web declara que no participó en la más famosa revista satírica chilena, la "Topaze", documentación que me ha facilitado Valenzuela confirma que el autor sí figuraba como redactor en aquella tira, pocos años antes de fallecer y cuando ya se hallaba residiendo en los bordes del Barrio Mapocho. Esto también aparece mencionado en una nota póstuma hecha por la revista "Pobre Diablo".
Portada del libro "Fidel Cornejo y Cía", de Romanangel con prólogo de Antonio Acevedo Hernández, 1935. Ilustración de Enrique Alfonso, alias Osnofla. Imagen gentilmente proporcionada por Mauricio E. Valenzuela.
Según señala el experto en historia del cómic chileno Mauricio García, los inicios de Osnofla habrían sido en una revista de humor con noticias en broma e ilustradas, titulada "Garabatos", comentada alguna vez incluso por figuras como Pablo Neruda y Alfonso Calderón. Fue colega directo de grandes consagrados de estas artes, como René Ríos, alias Pepo, y Jorge Carvallo, alias Jorcar. Amigo de importantes intelectuales, pintores y artistas, en 1937 había participado en la revista "Fantoches" de Zig-Zag, cuya temática era periodismo de espectáculos, siendo allí el principal colaborador, acompañado de otros caricaturistas como Pekén y Luciano Valencia. En esta revista estaba a cargo de una sección jocosa titulada "La farsa de los proverbios". Ese mismo año se incorporó a la revista infantil "Campeón", cuya circulación no duró mucho, aunque hoy es apetecida por coleccionistas.
"Alfonso, que fue desde su adolescencia un humorista -dirá después la editorial de la mencionada "Pobre Diablo"-, para encarar la vida y para observarla, no obstante su pluma fácil y su cultura, no quiso imprimirle otro curso a su carrera literaria que la que le señalaba su índole satírica. Nunca escribió sino en broma, y su copiosa obra en prosa y en verso explotó nada más que los temas risueños y joviales".
Actualización: "Los que hacemos cola", tira satírica ilustrada de Osnofla, para la revista "La Familia Chilena" N° 1 de Santiago, 1944.
Viñeta humorística de Osnofla (OSN), republicada por Ergocomic.cl.
Jorge Montealegre, importante recuperador de la obra de Osnofla y de otros grandes exponentes del rubro, informaba que éste trabajó también en revistas infantiles como "El Peneca", para la que, además, producía la viñeta "Dos Pelos y su abuelito", concebida como publicidad para el clásico producto alimenticio "Cocoa Raff". Además, participó en el equipo de la revista "La Familia Chilena", de corta circulación en 1944. Otras actuaciones las tuvo en revistas como "Sucesos", "Monos y Monadas" y "Correvuela".
Su más transcendente y longevo trabajo, sin embargo, fue una especie de canción-copla que ha sido llamada "Poema XXI", así renombrada aparentemente por Hernán Díaz Arrieta, el crítico Alone, quien la consideraba entre los 100 mejores poemas producidos en Chile. El apodo del poema alude a los "20 poemas de amor" de Pablo Neruda, personaje que estuvo muy vinculado a la difusión del mismo, como veremos.
Corresponde a una curiosa y jocosa obra de versos que él estructuró de una manera muy particular, echando manos al recurso de forzar deliberadamente la acentuación de varias palabras al final de ciertas líneas, para darle a los versos un ritmo particular en las rimas. Dice este extraño y feliz experimento de Osnofla, que llegó a ser considerada como una especie de canción popular en su época:
Fue una tarde triste y pálida
de su trabajo a la sálida
pues esa mujer neorótica
trabajaba en una bótica.

Cuando la vi por vez primera
una pasión efimera
me dejó alelado, estúpido
con sus flechas el Dios Cúpido
que con su puntería sabia
mi corazón herido habia.

Me acerqué y le dije histérico:
- Señorita, soy Fedérico.
¿Y usted? Respondió la chica:
-Yo me llamo Veronica.

Y en el parque a oscura y solos
nos quisimos cual tortolos.
Pasó veloz el tiempo árido
y a los meses el márido
era yo, de aquella a quien
creía pura y virgén.

Llevaba un mes de casado
lo recuerdo fue un sabado.
La pillé besando a un chico
feo, flaco y raquitico.
De un combo la maté casi
Y a ella, entonces, le hablé asi:

“¡Yo que te creía buena y cándida
y has resultado una bándida!
Y el honor solo me indica,
mujer perjura y cinica,
después de tu devaneo,
que te perfore el craneo”.

¡Y maté a aquella mujer
de un tiro de revolver!
Actualización: El poema de Osnofla, declamado por el locutor Hernán Inostroza.
Según tengo entendido, el poema tenía por título original "La Botica" (o mejor dicho, la "La Bótica"), aunque en otros lados se comenta que su verdadero nombre era "La eterna historia".
Lamentablemente, como el recuerdo del motejado "Poema XXI" trascendió más allá del recuerdo y la gratitud hacia su auténtico creador, se extendió con él también un error que ya parece generalizado: que pertenecería al repertorio creado por Nicanor Parra, por la razón de que el antipoeta solía recitarlo con frecuencia y quizás sin la precaución de advertir que pertenece originalmente a Osnofla. No ha faltado también quien especula que pertenecía a Pablo Neruda y que quedó fuera de sus "20 poemas de amor" por misteriosas razones, desde donde fue tomado "prestado" por Parra. Para peor, la Internet se ha encargado de esparcir más todavía estos errores, salvo por algunas fuentes bien informadas como las que he señalado más arriba.
No es casual el vínculo que se establece con Neruda en el poema: se cuenta que el futuro Premio Nobel solía recitarlo ante sus amigos y con mucha emoción, en el bar de su propia casa en Valparaíso o en el "Club La Bota", llevándolo después hasta sus recitados en México. Su popularidad se hizo tal que solía ser cantado en reuniones familiares y encuentros festivos, pasando después al repertorio de declamaciones en vivo del antipoeta Parra, como hemos dicho. El gran sarcasmo de la historia es que al "Poema XXI", por estas mismos razones, se lo cita frecuentemente como creado por quienes en realidad sólo lo popularizaron, difundiéndolo ante sus amigos y su público admirador.
Casado y socio del círculo de periodistas desde 1946, Enrique Alfonso efectivamente vivió sus últimos años en Barrio Mapocho, frente a lo que hoy es la Facultad de Teatro de la Universidad de Chile (Sede Pedro de la Barra), arrendando en el tercer nivel de calle Morandé 763, en un hotel de fachada enladrillada con arcos y largas escalas de acceso, con maderas crujientes en cada piso, que bien puede remontarse a los primeros años del siglo XX. En sus bajos tenía este edificio negocios como la "Imprenta de Chile", donde ahora hay un local de venta de poliestireno. Se encuentra, a su vez, entre el Hotel Valparaíso (del que ahora forma parte) y el Palace Hotel, reliquias dominando las esquinas de la cuadra en los buenos años de la actividad ferrocarrilera del sector. La construcción de este último ha sido recientemente demolida, a causa de los estragos que provocó el terremoto de 2010 en su estructura, llevándose de paso famosos boliches que estaban en sus bajos como el bar "El Olímpico" (ahora reubicado cerca de allí), la "Peluquería Morandé" y, por el lado de Rosas, la tienda de telas de don José Musa, de la que ya he hablado en otro artículo.
Sin embargo, allí en su refugio de pisos tableados y con alto techo, Osnofla vivía un drama lejos de la risa y el ingenio de sus caricaturas humorísticas: el alcohol había comenzado a destruir su vida, consumiéndolo desde adentro, como a tantos otros hombres del Barrio Mapocho ha sucedido también, por extraña recurrencia. A pesar de sus visibles convalecencias, sin embargo, se presentaba animosamente a trabajar y siempre manteniendo su inagotable sentido del humor.
Enrique Alfonso Mery, hacia sus últimos años. Imagen publicada en "Pobre Diablo".
El viejo hotel de calle Morandé (al centro, el de fachada de ladrillo y zócalo con arcadas pintadas azules), en cuyo tercer piso pasó sus últimos días Osnofla.
Sus últimas incursiones profesionales fueron establemente en la revista "Pobre Diablo", redactando textos hilarantes e ilustrándolos él mismo, con el pseudónimo de Chiri Moya como la principal de sus varias rúbricas. Las portadas de esta revista eran célebres por llevar la mano de Pepo en aquellos años, en la segunda mitad de los cuarenta. Alfonso estaba a cargo de una sección especialmente divertida dentro de la publicación: "El Ring Poético". Osnofla, el creador sarcástico, falleció en enero de 1949 según reporta nuestro amigo Valenzuela. Murió en casi completo olvido, viviendo esos últimos y tormentosos años en su habitación-refugio del hotel de Morandé "inadvertido, casi solo, hecho pedazos por el ardiente vicio de Baco, certeza y precio que pagan los poetas amantes de la noche y la bohemia", según lo describirá más de 60 años después.
García recuerda las palabras de Pepo para la despedida de su colega de trabajo en "Pobre Diablo", revista donde se le hizo también un homenaje póstumo, para quien había sido su subdirector: "Sólo al final de su vida pidió permiso para descansar", dijo en su memoria.
Como escribí hace un par de años en otro artículo que publiqué en la comunidad de Contenidos Locales, es un acto de justicia, entonces, advertir que el llamado "Poema XXI" que tuviera tanto valor en su tiempo y que sigue dando prestigio a otros autores ya consagrados y debidamente premiados en las artes líricas, pertenece en realidad a Luis Enrique Alfonso Mery, su auténtico y legítimo creador.

1 comentario:

  1. Recuerdo haber leído ese poema en la revista "Pimpín", el intento de los años '90 de Themo Lobos de reflotar el gran proyecto que fue la revista "Mampato". Allí el Themo lo adjudica con propiedad a Osnofla.
    No sabía que su autoría estaba tan peleada.

    ResponderEliminar

Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

Residentes de Blogger:

Residentes de Facebook