jueves, 7 de febrero de 2013

LA LEYENDA DEL CERRO DRAGÓN: EL MONSTRUO DORMIDO ENTRE ARENAS EN IQUIQUE

Vista del sector del Cerro Dragón en un grabado de Iquique de 1863.
Coordenadas: 20°15'42.25"S 70° 7'6.12"W
La entrada y salida de Iquique por la cuesta, ha estado vigilada siempre por ese enorme lomo de bestia fabulosa, que señala el límite Sur-poniente de la ciudad. Por las tardes adopta colores ígneos que refuerzan las razones de su nombre: el Cerro Dragón.
Hace algún tiempo publiqué un artículo comentando la leyenda del origen de este cerro de arenas (buscarlo al final de esta entrada), mismo que ha custodiado secularmente a la ciudad, de acuerdo a la versión que publicó sobre este mito el periodista Patricio Riveros. Ahora quisiera abordar algo sobre otra versión de la leyenda del cerro, con bastantes diferencias en el relato, de acuerdo a como es expuesta por Mario Portilla Córdova en su trabajo "Del Cerro Dragón a La Tirana" (2011), libro del que ya he comentado varias veces acá en este blog, además.
Como se sabe, el Cerro Dragón es una enorme duna de unos 4 kilómetros de largo y cercana a los 300 metros de altura, contado entre los montes de arena de tipo "seif" más altos del mundo, haciéndose visible desde toda la ciudad y convirtiéndose en uno de los iconos más recurridos por la identidad local iquiqueña. En febrero de 1880, en plena Guerra del Pacífico, don Francisco Vidal Gormaz lo registró en un plano suyo como el "Gran Médano de Arena Amarilla", extendido a espaldas de la Playa Larga, hoy Playa Brava.
Declarado Santuario de la Naturaleza por el Decreto Supremo Nº 419 del 8 de abril de 2005, el lugar es frecuentado especialmente por practicantes del parapente y el sandboard, al parecer quedando atrás ya la época en que vehículos de tracción especial se internaban por el mismo.
 
El Cerro Dragón o "Gran Médano de Arena Amarilla" en el plano "Litoral de Tarapacá. Bahía de Iquique" del Capitán Vidal Gormaz, publicado al final de su "Estudio sobre el Puerto de Iquique" de 1880.
 
Extensión del Cerro Dragón sobre la ciudad de Iquique, visto desde la cuesta al borde de Alto Hospicio.
ORIGEN GEOLÓGICO, CARACTERÍSTICAS OROGRÁFICAS Y ATRACTIVOS TURÍSTICOS DEL CERRO DRAGÓN
Con unos 4 kilómetros de largo y cerca de 320 metros de altura, el médano de arena del Cerro Dragón supera en 170 metros a las dunas de tipo "seif" (de cumbre con borde "filoso") más altas del mundo, ubicadas en el Desierto del Sahara.
Otra diferencia con aquellas es que esta duna iquiqueña se encuentra en un sector urbanizado, a diferencia de las más grandes del mundo, situadas en puntos apartados. Esto la hace visible desde casi toda la ciudad, por lo que ha de ser uno de sus principales símbolos, casi equivalente al San Cristóbal de Santiago o al Morro de Arica.
Los parapentistas del Norte Grande lo han hecho un lugar de atractivo para saltar montando los vientos costeros que llegan hasta los acantilados. También es lugar de práctica para sandboard, motociclismo y rally.
Se cree que el Cerro Dragón se formó hace unos 20 mil años, durante la última glaciación del período Cuaternario, a consecuencia del descenso de los mares. Frente a la actual ciudad, el mar se recogió una gran cantidad de kilómetros dejando secos enormes bancos o terrazas de arenas y sedimentos, que fueron soplados por los vientos hacia el interior del territorio, quedándose acumuladas en esta inmensa mole, al no poder desplazarse más allá de los cerros por donde hoy corre la cuesta hacia Alto Hospicio y Pozo Almonte.
El 2004, la Corporación Nacional de Medio Ambiente presentó un programa para convertir 348,7 hectáreas del cerro y sus alrededores como Santuario de la Naturaleza, lo que se consiguió con el Decreto Supremo Nº 419 del 8 de abril del año siguiente.
El nombre de Dragón se debe a la forma que ha tenido este cerro, especialmente antes, cuando su cresta realmente semejaba el lomo de un monstruo dormido, generando innumerables historias de terror y folklore oral alrededor suyo. En los días de calor, la distorsión en el aire hace que se vean en un movimiento semejante a la respiración del dragón de arena.
En las últimas décadas, las brisas marinas y los vientos altos han ido cambiado este borde de su cima, pero de todos modos se observan, por el lado de la carretera en la cuesta, las formas de pliegues o estrías que tiene el cerro hacia ese costado oriente, y que semejan las costillas de la criatura. En general, sin embargo, el médano se ha mantenido sumamente estable durante los últimos siglos, sin transformaciones significativas.
Si bien el nacimiento de la gigantesca duna se explica por procesos geológicos que involucraron recogimientos del océano en la línea costera más acumulación de arenas de bancos que quedaron expuestos durante este período, las leyendas insisten en relacionar su origen con el mítico dragón que le da nombre, asociando especialmente su forma al espaldar de la mítica bestia, con superficies que semejan costillas, además de su larga "cola" hacia el Sur y los falsos movimientos producidos por la distorsión que provoca el aire caliente, que se perciben al estar cerca de la imponente formación arenosa.
De acuerdo a la versión de Portilla Córdova escrita en formato de cuento-fantasía, todo comenzó cuando un enorme dragón solitario bajó desde las cumbres y se estableció en la playa de Ike Ike, haciéndose dueño de toda la zona y sometiendo a sus antiguos habitantes humanos. Un día, el engendro secuestró a la joven Collaka hija del jefe de una de las tribus que vivían en su territorio, llevándola raptada hasta alguno de sus escondrijos en la cordillera de la costa, donde la obligó a permanecer cautiva.
Ninguno de los valientes intentos de los indígenas por rescatar a la muchacha, por desesperada petición y ofertas de premios de su afligido padre, tuvieron éxito. Por el contrario, se perdieron valiosas vidas en cada expedición: los hombres morían destrozados por la ferocidad de aquella bestia.
En un intento final por darle rescate a la joven, surgió la figura de un audaz y temerario indio camanchango llamado Lloko, quien prometió liquidar al dragón. Para este propósito, el astuto cazado se disfrazó de lobo marino untándose grasa y sangre de dicho animal en el cuerpo, pero llevando su carcaj de flechas y su arpón para hacerle frente. Tras una fatigosa búsqueda, recorre la planicie y los cerros costeros hasta dar con la guarida del monstruo, que justo en ese momento duerme plácidamente pero no por ello dejando de ser peligroso y temible.
El hábil indio canoero le dejó una gran carnada de comida y cebos que arrastraba en su viaje y que había contaminado con alucinógenos y sustancias tóxicas, y a continuación se escondió a esperar su oportunidad. Sucedió entonces que el dragón despertó al poco rato y descubrió ante sí el montón de comida, devorándolo rápidamente. Los venenos comenzaron a hacer efecto y la bestia empezó a adormecerse, quedando parcialmente aturdida, momento que Lloko aprovechó para saltar sobre la enorme cabeza y clavarle su arpón en la nuca, dándole muerte al instante y dejándolo tendido en el mismo lugar.
Así, rescata a la joven Collaka y la lleva de regreso hasta su tribu, siendo ovacionado por los demás indígenas y desposando a la misma muchacha cuando su agradecido padre jefe del grupo le ofrece su mano en recompensa por haberla salvado.
No cuesta adivinar el final de esta historia, entonces: el dragón muerto, tirado en toda su magnitud y longitud sobre las rocas de los cerros frente a la playa iquiqueña, quedó desplomado allí para la eternidad, con su inmenso cuerpo y su colosal cola expuestos al Sol y a la arena que hasta ahora lo recubre, inmortalizando los contornos de sus formas monstruosas en el sueño de los tiempos.
Sin embargo, Portilla agrega otro detalle estremecedor y aterrador: la misma leyenda cuenta que, algún día, el dragón despertará de su letargo de muerte, para renacer convertido ahora en un gran volcán en erupción inmisericorde. La criatura, en otras palabras, no ha sido del todo asesinada: sólo permanece letárgica, pero esperando su hora de volver cual cumplimiento de una promesa maldita.
Por mi parte, además, recuerdo algunas historias de curiosos que han escalado el cerro y, en determinadas condiciones ambientales, han declarado percibir algo semejante a la "respiración" de una bestia cautiva bajo las arenas, como si algo vivo y gigante realmente se encontrara en realidad bajo la duna.
Así pues, el dragón del cerro volverá alguna vez de la muerte, para regar de fuego y de lava esas mismas tierras por las que se extendieron sus pasados dominios de terror, vengándose de todos los hombres por aquel engaño y sacrificio que marcó el final de su reinado en los ancestrales territorios de Iquique.
OTRA LEYENDA SOBRE EL DRAGÓN DORMIDO ENTRE ARENAS EN LA COSTA DE TARAPACÁ
Actualización: El inicio de esta entrada habla de otro artículo que había publicado en 2011 sobre cierta leyenda diferente relacionada con el origen del Cerro Dragón. Pertenecía a otro sitio web que decidí fusionar con éste y dejo su texto extractado acá, formando parte de la misma entrada para reunir en ella todo lo que he publicado sobre la célebre duna de Iquique.
Mucho del contenido adjudicado al Cerro Dragón no pertenece a la historia geológica ni la historia humana, sino al legendario de la región. Interesante ha sido al respecto, la obra de rescate y recopilación hecha por el periodista Patricio Riveros, fallecido prematuramente, y de cuyos escritos en la revista "Agenda Dragón Cultural" hemos tomado el contenido de la principal leyenda sobre este cerro.
Riveros cuenta de un mito según el cual, las zonas arenosas y rocosas de Iquique eran habitadas por dragones con aspecto de reptiles más grandes que un elefante, que vivían 800 años cómodamente y sin depredadores que les hicieran frente. Bebían agua de un géiser caliente, además. Cazaban animales engañándolos: se echaban a dormir, pareciendo un roca, y estos se les acercaban buscando calor. Entonces el dragón despertaba y echaba fuego a sus presas, dándoles captura y devorándolos. Sin embargo, había un dragón de los últimos que quedaron, muy especial y nacido en Los Andes, que se vino a vivir a Iquique pero no compartía con sus congéneres, pues no echaba fuego y, aunque era solitario, se comportaba más amistoso con otros seres. Escogió los arenales de Cavancha como su morada y allí permaneció hasta que llegaron a sus reinos unos indígenas canoeros, los uros expulsados desde el Titicaca, que las demás tribus llamaban changos. Ellos estaban viajando constantemente al islote blanco de Cuadros, después llamado Serrano, desde donde explotaban las covaderas para venderle guano a los españoles.
Un día de aquellos, los changos se encontraron con el dragón mientras éste dormía en el agua, cuando iban a la isla, pero lo confundieron con una roca gris. Cuando éste despertó, sin embargo, observó a los hombres trabajando en la recolección del abono natural y decidió entrar en contacto, avanzando hacia ellos y saliendo del agua. Los changos se sorprendieron y le ofrecieron carne de ballena, pero el dragón no quiso, pues era amigo de estos animales. De todos modos, hicieron amistad con la bestia, y ésta se ofreció para ayudarlos a cargar el guano hasta la Pampa del Tamarugal, ganándose de inmediato el cariño y la amistad de los changos.
Gracias al dragón, los indígenas se hicieron muy ricos, justo en los días en que el imperio inca era sometido por los españoles. Sin embargo, al avanzar la colonia y llegar los tiempos de la república, Iquique comenzó a llenarse de casas y habitantes peruanos atraídos por la actividad minera argentífera y salitrera, mirando con recelo los negocios que los indígenas realizaban por generaciones con el amistoso dragón. El gobierno del Perú comenzó a exigir un impuesto a los changos, pues consideraba el guano de su propiedad. En consecuencia, la actividad se paralizó y el dragón, muy triste, quiso emigrar al Loa, pero ya estaba envejeciendo y seguía amando su Cavancha, por lo que siguió viviendo allí.
En 1875, sucedió un gran incendio en Iquique, que destruyó 27 cuadras. Incapaz de explicarse cómo avanzó tan rápido el fuego, el gentío acusó injustamente al noble dragón de haber provocado la tragedia y la muchedumbre corrió a atacarlo hasta su lugar de descanso en la playa. Aunque él les recordó que no era capaz de producir fuego como otros dragones, de todos modos se preparó un batallón de fusileros para darle muerte. El viejo dragón, incapaz de causar daño, aceptó el cruel destino y sólo pidió que le permitieran escoger en qué lugar caer muerto, eligiendo el lugar de dunas y arenas hacia el Sur de Iquique.
Pero un chango fue a toda prisa hasta allá, tratando de persuadir a la chusma de no dar muerte al gigante. Cuando estaban por descargar las armas encima, apareció ofreciendo finas y caras perlas marinas a cambio de que le perdonaran la vida. Sólo con este tesoro pudo salvarlo, pero le exigieron irse a la playa Huayquique y no volver a salir de allí.
El dragón pasó sus últimos años en este sitio hasta que, agobiado por el cansancio y la tristeza, decidió avanzar hasta los acantilados de la cordillera de la costa, y allí murió en silencio, en el mismo sitio de dunas donde casi fuera ejecutado. Las ballenas de la costa lloraron su muerte, llegando hasta los bordes de la playa y soplando su pena al unísono, provocando una enorme tormenta de arena que tapó el cuerpo del dragón muerto.
Así nació, entonces, lo que ahora se conoce como el Cerro Dragón.

4 comentarios:

  1. MENSAJE RESCATADO DESDE EL BLOG ANTERIOR, DONDE ESTABA PUBLICADO ESTE ARTÍCULO ORIGINALMENTE:

    marianinchins19 de marzo de 2013, 9:52
    WoOw yo subí a ese gigante y es genial, enserio se siente como si te respiraran en los oídos, además de que tiene una panorámica estupenda de Iquique.... GENIAL!!!!

    SUBANNNNN

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  2. Buen artículo gracias

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  3. MENSAJES RECUPERADOS DE FBOX (antes de fusionar el blog de Iquique en éste):

    Elsa Silva · Iquique, Chile
    ^.^ que linda historia ^.^ aunque me dio penita u.u.
    Reply · · May 1, 2013 at 6:25pm

    Claudia Bolivar Hurtado · Santiago, Chile
    que triste historia el hombre como siempre hasiendo daño solo por haserlo pobre dragon solo queria amistad y tranquilidad en su vida
    Reply · · October 12, 2013 at 10:04am

    Arimatu Campos Monsalve · Top Commenter
    que linda historia. Muy buena la pagina, para mi que soy Iquique, me encanto...
    Reply · · 1 · July 11 at 11:43am

    Andres Valenzuela Leal · Curanilahue
    Historias y leyendas del norte...me siguen asombrandooooo
    Reply · · August 6 at 8:24pm
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    Criss Salazar7 de noviembre de 2014, 01:06

    MENSAJES RECUPERADOS DEL FORO:

    yalcin kaya14 de febrero de 2013, 11:49
    que hermosa historia... u.u

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    Anónimo13 de junio de 2013, 17:02
    es larga pero bonita

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    groner29 de diciembre de 2013, 1:28
    Excelente historia Patricio Riveros gran vecino !

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    groner29 de diciembre de 2013, 1:29
    Nuestro Dragon seguirá durmiendo vecino Patricio Riveros

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