domingo, 6 de mayo de 2012

LA EX CASONA PÉREZ CANGAS, UNA IDENTIDAD CASI DESCONOCIDA DE RECOLETA

La casona, retratada por Walton en 1915.
Coordenadas: 33°25'29.14"S 70°38'45.03"W
Es imposible que la ex casona con aires de palacete no llame la atención todavía en avenida Recoleta, con sus dos falsos torreones decorativos y la extraña pintura colorinche que tiene en nuestros días, casi al frente del Centro Cultural de la Recoleta Dominicana.
La que antes fuera un símbolo de la aristocracia en el barrio, hoy sólo es una vieja casa convertida para el uso comercial y con grandes destrucciones que la han alejado de su orgulloso pasado.
La casona expone elementos típicos del movimiento neoclásico afrancesado de su época en Chile, hacia el cambio de siglo y hasta el Primer Centenario, antes de que comenzaran a aparecer los estilos Art Decó, Bauhaus y otros más funcionales. Empero, también tiene elementos que son únicos en su diseño, como una deliberada composición de simetría-asimetría, esa extraña decoración casi barroca y de posible influencia art nouveau en las chambranas sobre las cornisas, además de sus blasones en la fachada y una gran desproporción de su escaso ancho contra su profundidad y longitud interior, adaptándose al perímetro del terreno.
El maestro Jorge Walton publicó fotografías de ella en 1915, para su "Álbum de Santiago y vistas de Chile", pues la consideró una de las residencias más interesantes y suntuosas de Santiago, mostrando también sus magníficas y elegantísimas salas interiores cargadas de molduras, falsas ménsulas, enjarjes ornamentales y relieves decorativos, con suficiente altura de techo para colgar ostentosas lámparas.
Hall de la casa, en 1915, con una de las ventanas que daban hacia el exterior (fotografía de Walton).
Salón principal (Walton, 1915).
Comedor de la casa (Walton, 1915).
El piso original del inmueble era de láminas de un fino parquet a dos tonos de sus unidades cruzadas formando patrones en la superfiecie. Tanto las ventanas como los pasos entre una habitación y otra estaban determinados por elegantes vanos con arcos bajos o escarzanos, concentrando y casi recargando el lujo en la estrecha distribución del terreno.
EL MAESTRO MARIO CATALÁN PORTILLA
Actualización: El gran cuequero de La Vega y hombre de inmenso valor para el folklore urbano chileno, Mario Catalán Portilla (1913-1979), vivió en este palacete gran parte de su vida y hasta su muerte. La leyenda dice que dormía ahí desde niño, afuera de la casona, siendo acogido por los propietarios y terminó comprándola con el tiempo. En la quizás última entrevista dada por él (“Las Últimas Noticias", miércoles 5 de septiembre de 1979, de donde hemos sacado la imagen), ya enfermo recordaba grandes jornadas de cuecas, baile y guitarra que se habían realizado en su viejo gran salón: "Usted debiera haber visto las fiestas que armábamos aquí. Casi cuatrocientas personas vinieron para el casamiento de mi hijo, y la cosa duró... de sábado a sábado. Puro whisky y vino del bueno. El dúo Rey Silva se me cansó a los tres días".
La dirección original que tenía esta bella  residencia de un piso, era avenida Recoleta 575, según la información que tengo a mano y que me aparece confirmada en algunas guías antiguas. Sin embargo, los cambios de numeración en toda esta calle y el ordenamiento de pares e impares la dejaron con el número actual 718.
Su primer propietario y quien ordenó edificarla. fue don Eduardo Pérez Cangas, reputado comerciante e intelectual de origen español, llegado a Chile en 1875 y que fuera miembro de la Unión Ibero-Americana. Fue un hombre de inmensa cultura y reputación en su época, que decoró la casona con una exquisita delicadeza artística, llenándola de mubles elegantes, cuadros, espejos, tapices, alfombras y estatuillas. Muchos de estos artículos quizás los trajo de sus varios viajes a Europa.
La casona siguió siendo una de las más deslumbrantes del barrio Recoleta hasta mediados de siglo, aproximadamente. Los cambios de propietarios y la transformación del mismo barrio tras huir de él las clases más acomodadas y apoderarse otra vez de sus calles los sectores populares, como en los años de la Colonia, se sintieron en la hermosa casona y las décadas que siguieron fueron de decadencia para su esplendor. Su último residente distinguido fue el maestro cuequero Mario Catalán Portilla, hasta sus últimos días en los años setenta, manteniendo un fuerte vínculo personal con los barrios chimberos y sus mercados populares.
Ya más cerca de nuestros tiempos, se decidió destruir ambos lados de la fachada para abrirle espacio, justo en el lugar donde estaban las características ventanas con remate arqueado y balaustras. La hermosa entrada de forja de hierro fue reemplazada por una sosa puerta de madera oscura. Algunos establecimientos comerciales ocuparían esos espacios que dan a Recoleta, como restaurantes y almacenes.
Vista de la ex casona, en la actualidad.
Blasón ornamental de la fachada, con las iniciales EP.
Cuentan en el barrio que, por varios años y parecer ser que hasta ahora, se arrendó el interior de la vivienda a ciudadanos extranjeros, desarmando para ello parte de la ingeniosa distribución de espacios interiores dentro de esta planta estrecha y larga de la residencia, y subdividiendo ambientes con material ligero. Las ayer aristocráticas salas se llenaron de miseria y deterioro, precipitando más aún el progresivo castigo del tiempo sobre la ex casona. Pasado el terremoto de 2010, los establecimientos comerciales aún permanecen ocupados: un expendio de comidas y un centro de llamados.
Pintada de circenses colores amarillo azul y verde, la forma del frontis de la ex Casona Pérez Cangas aún permite reconocer aquella casa elegida como una de las más bellas y destacables de Chile por el ojo fotográfico y artístico de Walton, hace un siglo.
Es inevitable preguntarse por su destino y cuántos días le queden, por supuesto. Y, como detalle dramático sobre su pasada identidad, todavía pueden distinguirse las iniciales EP, las de don Eduardo Pérez, en el blasón más alto de la fachada.

3 comentarios:

  1. Coincido con lo de DESCONOCIDA....
    A ver si empiezo a pedir menos delivery en Recoleta y salgo a pasear un poco mas , se ve hermoso

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  2. En esta casa a fines de los 70's del siglo pasado vivió y murió Mario Catalán, el músico popular que pandereteaba los platillos, yo era niño, vivía casi frente a esa casa, en el edificio neoclásico de tres pisos que ocupará la Dibam, y que accesa al museo de artes decorativas hoy. Recuerdo que su funeral fué fastuoso de lo vistoso y variopinto y popularmente concurrido. Decia una leyenda del barrio, que él, Mario Catalán llegó al sector de la vega siendo muy niño, siendo acogido primero por el dueño de esta casa, permitiéndole que se acurrucara en la escalinata y vestíbulo de mármol tras de la reja que mencionas, y luego hacia las habitaciones. Mucho después con el paso de los años y hacerse conocido y de algún dinero compró la propiedad, permaneciendo en su poder o en el de su familia, hasta los años 80's,. Cuando me fuí del barrio era ocupada por un restaurant chino, y aún se mantenía casi intacta su fachada barroco alemán de pequeña joyita, hoy está casi mutilada.

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  3. Gracias por el dato, Rodrigo. Efectivamente, había sido informado de que don Mario Catalán Portilla había habitado aquí (así supe de la existencia de la casa) cuando estaba escribiendo mi libro sobre el Barrio Mapocho, pero cuando consulté en un registro de direcciones la de don Mario el mismo año de su muerte (creo que 1978 ó 79), me aparecía otra dirección de Recoleta que ya no existe, por lo que dudé que haya fallecido allí en la casona. Muchas gracias por la info.

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