lunes, 12 de marzo de 2012

SEMBLANZA HISTÓRICA DE LA CASA DE LA CULTURA DE ÑUÑOA

Antigua imagen de la mansión, publicada en la revista "En Viaje" de 1961.
Coordenadas: 33°27'23.47"S 70°35'14.89"W
Debe ser una de los centros y casas culturales más bellos que existen en Santiago, aunque el crecimiento de la ciudad ha reducido la mayor parte de sus enormes jardines y patios, flanqueándola por todos los costados.
Tuve oportunidad de conocerla en todos sus rincones, por primera vez, hacia mediados de los años noventas, cuando formé parte de un taller de extensión de mi ex Universidad, al que se le encargó la organización de ciertas exposiciones dentro del recinto. La recuerdo con algunas diferencias, aunque igual de elegante, aristocrática y refinada que ahora, ideal para albergar a la cultura.
Su origen se encuentra en 1859, cuando el rico empresario minero Luis Gregorio Ossa y Cerda, que había amasado fortuna con la explotación de plata y nitraros en los desiertos nortinos, compró un enorme campo en los entonces terrenos rurales de la zona metropolitana, llamada Chacra San Nicolás, y ordenó inmediatamente que se levantara en ella esta residencia señorial de dos pisos, para que fuese su mansión de agrado y reposo.

El sitio se extendía en este terreno hoy cortado por calles y nuevos trazados residenciales en la actual avenida Irarrázaval, en el equivalente a 191 cuadras sobre la antigua superficie de la encomienda de Ñuñohue, que le fuera concedida a Juan Jufré en 1546 por don Pedro de Valdivia. Parte de sus lindes parecen haber sido, aproximadamente, los sectores de la actual avenida Grecia y avenida J. P. Alessandri, por el Sur y por el Poniente, respectivamente.
Es muy posible que el diseño del edificio quedara encargado al arquitecto nacional Manuel Aldunate y Avaria. Su construcción se realiza entre 1860 y 1861, con el estilo de una casona es de inspiración neoclásica, muy simétrica y recta, alusiva a las residencias del Sur de los Estados Unidos según leo en algunas fuentes, del llamado estilo georgian (georgiano, pre-victoriano) parecido al que tenían las mansiones de influencia inglesa y victoriana que los empresarios salitreros solían hacerse en el Norte de Chile.
Aunque no es exactamente una casa palaciega, la gente la conocía como el Palacio Ossa. Tiene un primer piso de 950 metros cuadrados sobre cimientos de cal y piedra, con alero y pasillos exteriores contorneando la fachada.
Al entrar en su zócalo, el visitante se enfrentan al salón principal porticado y, de cara a las escalas, entre columnas ornamentadas, se conduce al segundo piso. Se abren en dos filas de peldaños con hermosas y artísticas barandas de estilo europeo.
Los salones, columnas y vanos del segundo piso son de maderas y de alto techo, permitiendo una vista hacia los jardines, a través de los ventanales y las terrazas exteriores. Una estrecha escala en espiral conduce a la azotea que sirve de mirador, rodeada por balaustras del mismo diseño que las que hay en el primer piso, alrededor de toda la casona. Sus paredes son mezcla de albañilería en adobe, cal y ladrillos con tabiquería de madera y molduras de yeso.
Por fuera, rodeaban a la casona enormes jardines de árboles de cerezos, guindos y duraznos. También se le instalaron palmeras, algunas de ellas muy exóticas. Hacia las fechas del Primer Centenario de la República, además, se le habría construido una gruta cerca del patio, donde hoy está un pequeño altar dedicado a la Virgen María que aún se conserva en el recinto.
En 1910, el hijo de Ossa había vendido la casona con sus terrenos a don José Pedro Alessandri Palma, político, empresario y hermano del futuro Presidente Arturo Alessandri. Él permaneció un tiempo como propietario de la mansión y del fundo, rebautizándolo Santa Julia en honor a su esposa, doña Julia Altamirano.
La propiedad tenía 305 hectáreas planas regadas y tuvo importancia agrícola durante el tiempo en que Alessandri la explotó para la producción de papas, alfalfa, trigo y frutales, además de utilizarla para labores de ganadería y lechería. Por entonces, la casona del Irarrázaval se hizo sede de varios encuentros, celebraciones y paseos campestres. Se convirtió en un eje de reunión y de visitas a sus fastuosos parques, donde existía un tremendo rosal con una fina variedad de estas flores.
Como se ve, entonces, la actividad cultural comenzó a apoderarse de ella ya entonces de la casona y sus jardines.
Alessandri falleció en 1923, dejando la propiedad a sus herederos. El 31 de diciembre de 1952, la Comunidad Alessandri Altamirano la dona a la Ilustre Municipalidad de Ñuñoa. De inmediato, se decidió que debía ser la Casa de la Cultura del municipio. Así, el 9 de mayo de 1953 se inaugura como tal en solemne ceremonia, cuando era Alcalde de la comuna don José María Narbona, junto a los regidores Leopoldo Tardito, Mario Saquel, Fernando Roa y Guillermo Contreras. Una placa en el interior del edificio conmemora este acontecimiento. Desde entonces, además, funciona en sus dependencias la Biblioteca Comunal Gabriela Mistral, que existe en la comuna desde 1934.
El terreno de la casa por el sector de los patios ha sufrido enormes y dramáticas modificaciones: fue cortado por la construcción de la Avenida Dublé Almeyda y por los varios loteos que salieron en las ventas realizadas por los Alessandri Altamirano en 1952, antes de la donación.
Al parecer, sería por eso hay palmas chilenas a ambos lados de la calle, pues eran parte del mismo conjunto del patio de la casona, al igual que la prolongación verde del Parque Juan XXIII, hacia el Sur.
Entre 1962 y 1968, la Casa de la Cultura fue dirigida por el muralista nacional Gregorio de la Fuente, quien construyó los conjuntos de mosaicos artísticos que se encuentran tras la entrada del edificio, incluyendo las curiosas baldosas que están entre el acceso y las escalas del segundo piso y que muestran varias estrellas de David concéntricas, símbolo de evidentes connotaciones religiosas. El 15 de junio de 1973, por Decreto Supremo Nº 723 del Ministerio de Educación, la casa y el parque son declarados Monumento Histórico Nacional. La iniciativa de darle este reconocimiento fue del Consejo de Monumentos Nacionales en conjunto con la Sociedad Nacional de Bellas Artes. El mismo decreto concedió también el carácter de Monumento Histórico al Palacio de la Alhambra de calle Compañía y los restos náufragos de la Corbeta "Esmeralda".
Entre los años 1982 y 1985, la fachada fue refaccionada y parte de las techumbres fueron reconstruidas, aunque sin alterar su carácter original. Estas restauraciones se hicieron en base a un convenio entre la Municipalidad y la Facultad de Arquitectura y Bellas Artes de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Estos trabajos fueron dirigidos por los arquitectos Claudio Ferrari y Edwin Binda. El color de la casa tampoco ha sido variado desde que fuera levantada, manteniéndose siempre en el rango de tonos muy claros o directamente blancos. El violento terremoto del 27 de febrero de 2010 obligó a nuevas restauraciones de la mansión, además, dejándole ciertas cicatrices.
Sus jardines y patios son una verdadera colección botánica, en la que destacan las variedades de palmeras y las mencionadas palmas chilenas. El parque está ornamentado con esculturas artísticas de la Venus de Milo, un Apolo Arcaico, el Niño de la Flauta y algunas copias de obras que se exhiben en el Palacio del Museo Nacional de Bellas Artes, como "La Miseria" de Ernesto Concha.
La pieza más importante de todas es, sin embargo, la gran fuente central del jardín, quizás una de las más bellas de todo Chile y que coincide con un modelo de la famosa fundición francesa Val d'Osne (la misma de los jarrones y estatuas del Cerro Santa Lucía) en el siglo XIX. La fontana es de tres niveles: Poseidón y las Nereidas están en el más bajo, y los otros dos son niños pequeños con apariencia angelical. Todo el conjunto mezcla estilos franceses, venecianos y clasicismo mitológico. Intentaré dedicarle alguna futura entrada exclusivamente a esta pieza.
El Instituto Cultural de Ñuñoa, hoy Corporación Cultural de la comuna (que tiene su propia sede en otra hermosa casona cercana, de la que también trataré de hablar a futuro), se encarga de la administración del recinto. En él se ofrece actualmente, una abultada agenda de actividades y talleres: danza, piano, ballet, etc. Además, la Casa de la Cultura es sede de eventos anuales, como festivales de jazz, obras de teatro y la Feria del Libro de Ñuñoa. Permanentemente, es escenario de exposiciones pictóricas y a veces de obras dominicales de teatro para niños.
Ubicada en la dirección de Avenida Irarrázaval 4055, entre las calles Juan Moya y Santa Julia, la Casa de la Cultura de Ñuñoa es una de las escasas mansiones de agrado de carácter rural originales que se mantienen en pie en Santiago de Chile. Otro símbolo de incalculable valor para la capital, entonces.

3 comentarios:

  1. Maravilloso! Hace mucho que buscaba historia relacionada, con una de las casonas más preciosas de este largo país.
    Me siento orgulloso y honrado de haber nacido en una ciudad/comuna, en donde se vivieron y se acentaron importantes personajes de la república y la conquista. Además, de sus bellas casas y palacios.
    Gracias por compartir esta información :)

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  2. Yo pasé mi infancia estudiando y leyendo libros en esta biblioteca , está en mi comuna Ñuñoa, para mi es toda una nostalgia recorrer sus rincones, lugares, y jardines, hasta una carta le di a la virgencita

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  3. Yo pasé mi infancia estudiando y leyendo libros en esta biblioteca , está en mi comuna Ñuñoa, para mi es toda una nostalgia recorrer sus rincones, lugares, y jardines, hasta una carta le di a la virgencita

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