jueves, 8 de marzo de 2012

PLAZA JUAN XXIII Y CÓMO SE SALVARON SUS PALMERAS

Coordenadas: 33°25'41.14"S 70°37'1.63"W
Nació en los terrenos que pertenecieron a la familia Chacón en la actual Providencia, allí en la esquina de Antonio Varas con Nueva Providencia, más tarde llamada avenida 11 de Septiembre, casi frente al famoso Mercado Modelo de Providencia, cuyo edificio fue remodelado en los ochentas, convertido en una biblioteca y hoy en oficinas de Sernatur. La contornean por sus otros costados las calles Alcalde Rafael Vives y Doctor Luis Middleton, dándole a su planta una forma de romboide.
La plaza se ha convertido en un lugar interesante y atractivo para los esfuerzos de quienes promueven el uso de bicicletas en Providencia. Midiendo unos 50 metros en su parte más ancha, destaca especialmente por su enorme concentración de estilizadas palmas abanico y palmeras en sus áreas verdes, unas 48 en total que crecen de 27 bulbos de tres especies distintas, algunas de ellas de 35 metros o más, haciéndola un lugar único en todo Santiago. Escaños, faroles y arbustos completan en sitio como un buen lugar de descanso y juego para niños de las villas vecinas, mientras esos gigantes vegetales se mecen al viento.
Fue epopéyica la lucha que realizaron los vecinos de Providencia entre 2006 y 2010 para salvar a estas representantes de la flora ornamental urbana, con un resultado exitoso que ha motivado a varios movimientos posteriores de barrios y comunas en favor de su propio patrimonio o calidad de vida.
DONDE VIVIERON LOS ABUELOS DEL HÉROE
Los Chacón de Providencia eran los mismos de la línea materna del héroe de Iquique el Capitán Arturo Prat Chacón. La chacra mayor, equivalente a 67 cuadras actuales, aunque es llamada "Lo Chacón", parece que en realidad tenía por nombre "Lo Herrera" y era propietada por don Pedro Chacón y Morales, abuelo del héroe, cuando le fue comprada hacia 1854 por la Beneficencia para instalar en los terrenos del fundo para la orden de las Hermanas de la Providencia, cuya presencia le dio el nombre a la comuna y al camino de tierra que salía desde Santiago hacia Apoquindo.
Cabe recordar que don Pedro había sido, además, un patriota constantemente enfrentado a los realistas en tiempos de la Independencia, y su tienda de telas varias veces fue allanada, así que hacia 1818 hizo colocar en ella una gran bandera chilena, dándole así un nombre popular a la calle donde estaba su negocio: calle de la Bandera, la misma que va de la Alameda a Mapocho.
Se cree que don Arturo alcanzó a pasar su infancia en la quinta de Providencia, pues la adquiere su abuelo poco tiempo después del nacimiento del nieto y tras dejar atrás la finca de Ninhue, hasta la venta a la Beneficencia en 1854. La leyenda urbana dice también que las palmeras de Plaza Juan XXIII eran las originales que existieron en los jardines del fundo, pero en realidad se calcula que estos ejemplares tienen algo más de 80 años. Otros creen que al menos algunas de ellas habrían pertenecido a la antigua y desaparecida mansión que se ubicaba por allí, cerca del actual Monumento Histórico Nacional que es la Parroquia Nuestra Señora de la Divina Providencia.
Es por el descrito vínculo familiar que un busto de bronce del héroe se encuentra al centro de la plaza, colocado por la Armada de Chile, por el Instituto Histórico Arturo Prat (con sede cerca de allí, en Marchant Pereira) y la Ilustre Municipalidad de Providencia. En su base, lleva la siguiente inscripción (originalmente en mayúsculas):
"CAPITÁN ARTURO PRAT CHACÓN
3 de abril de 1848 - 21 de mayo de 1879
Su sacrificio significó la pérdida de un hombre ejemplar
pero la Patria ganó un héroe excelso"
Lamentablemente, sólo se especifica atrás del pedestal el interesante dato del por qué está montado allí el busto, diciendo que en 1853 se encontraba allí en fundo de los Chacón (también en mayúsculas):
"En estos terrenos que en 1853 era el Fundo de los Chacón, realizó sus primeros juegos infantiles el niño Arturo.
Arturo Prat se distinguió como marino, abogado, profesor, padre de familia".
Antes de la urbanización general de Providencia, y cuando este sector de Santiago terminaba en el Canal San Carlos, el terreno que abarcaba el antiguo fundo y algunos vecinos formaba un solo gran cuadrante de forma rectangular, que comenzaba en el mismo sitio de la actual plaza, más o menos en Providencia con Antonio Varas, y se extendía hacia el Sur hasta Bilbao y al Oriente hasta Pedro de Valdivia. Sólo tres callejones penetraban parcialmente el mismo gran terreno, desde empalmes que salían de esta última avenida hacia el Poniente: el pasaje Barros Errázuriz, la calle Darío Urzúa y, más al Sur, el llamado Callejón de los Estanques, casi llegando a Bilbao. Las tres existen aún.
ORÍGENES DE LA PLAZA
No me fue posible encontrar datos precisos sobre el origen y fundación de la plaza como espacio público. Los mails que envié al área encargada de esta información en la Municipalidad, como es habitual en Chile, no fueron respondidos ni siquiera por protocolo. Sin embargo, puedo sacar algunas conjeturas: el área verde de la misma se puede remontar al sector llano que había allí desde la época de la quinta de los Chacón, pero en los planos adopta sus características de parque o plaza como tal después una gran renovación completa del lugar, que involucró la construcción Nueva Providencia, hoy 11 de Septiembre (que la delimita precisamente por el frente), el conjunto de edificios residenciales y sobre todo el Hospital Luis Calvo Mackenna, levantado en 1942 sobre los ex terrenos del mismo fundo entre Antonio Varas y Carlos Antúnez, trazados por calles que llevan nombres de doctores como Héctor Ducci, La Sierra, Solís de Ovando y Middleton, este último justo atrás de la plaza.
El nombre de Juan XXIII le fue dado como homenaje al pontífice que convocó al Concilio Vaticano II y que dio algo de paz a la relación y en entendimiento de la Santa Sede con las religiones protestantes. Es el mismo que, además, nombró a monseñor Raúl Silva Henríquez, tras fallecer José María Caro. El Santo Padre falleció en 1963, de modo que el bautizo de la plaza pudo darse por entonces. Empero, como existe en Ñuñoa un Parque Juan XXIII, cerca de calle Eduardo Castillo Velasco, muchos han confundido ambos recintos verdes, incluso en la prensa, donde alguna vez apareció una fotografía de este último en un artículo dedicado al primero.
Una gran remodelación y modernización del barrio tuvo lugar hacia fines de los años setenta y principio de los ochenta, en la que tuvo un papel protagónico el alcalde Alfredo Alcaíno Barros. Este sector de Providencia tuvo cambios especialmente importantes en el afán de hacer un barrio más atractivo, como el desplazamiento del Mercado de Providencia y parte del aspecto de la Plaza Juan XXIII. Incluso se proyectaba la inauguración de una estación del metro propia a este barrio (Estación Mercado, debía llamarse), muy cerca o en el lugar de la plaza según datos informales que conozco, aunque después fue cambiada de lugar en el proyecto, coincidiendo con la actual Estación Manuel Montt.
"SALVEMOS LAS PALMERAS"
Fue alarmante, entonces, cuando se supo de un proyecto que buscaba construir y administrar por 30 años estacionamientos de cinco niveles subterráneos para 600 vehículos bajo la Plaza Juan XXIII, por la concesionaria española Anzi, involucrando el traslado provisorio de las palmeras, además de "la construcción de una pileta, reposición de las palmeras transplantadas, iluminación vertical, bancas y basureros". Los antecedentes habían sido presentado por la empresa el año 2006, para la evaluación de impacto ambiental, siendo aprobado por la Corema Metropolitana con un plan de manejo de las palmeras para poder trabajar en la construcción de los subterráneos, trasladándolas hasta otro lugar bajo condiciones que aseguraran su sobrevida.
La campaña surgida en torno al asunto por los opositores al proyecto, se llamó "Salvemos las Palmeras", y una de sus primeras manifestaciones fueron realizadas con concentraciones de unas 250 personas hacia noviembre del ese mismo año, que se reunieron en la plaza con lienzos y pancartas. Contaba también con el apoyo de la ONG Defendamos la Ciudad y participación de su director, don Patricio Herman.
La Conama rechazó en dos ocasiones el plan de traslado de las palmeras presentado por la constructora, por encontrarlo insuficiente. Este contemplaba trasladarlas desde la plaza al Parque Intercomunal o Padre Hurtado, transplantarlas, y después volver a sacarlas para que retornaran a la Juan XXIII, una vez terminados los estacionamientos. En la reunión del 7 de junio de 2007, particularmente, se había realizado una sesión ordinaria de la Corema presidida por la Intendenta Adriana Delpiano, donde estuvieron los representantes de los vecinos y líderes de la oposición al proyecto.
En la ocasión, además, el Gobernador de Chacabuco y consejero regional, el ingeniero agrónomo José Iván Torres, informó con datos científicos que la mayoría de las palmeras morirían en un traslado como el que se proyectaba. Tras escuchar a las partes, se rechazó el Estudio de Impacto Ambiental presentado por Anzi pero sí se autorizó la ejecución del estacionamiento con la condición de que fuese bajo las calles aledañas al área verde, evitando poner en riesgo a las palmeras. Esto significa que no existió una resolución de calificación ambiental en aquella sesión.
Sin embargo, el 25 de enero de 2008 se volvió a realizar otra reunión pasando por encima de los compromisos con la ciudadanía, esta vez en sesión "extraordinaria" y sospechosamente poco anunciada, bajo la nueva dirección del Intendente Álvaro Erazo desestimó la decisión anteriormente tomada por la Corema, originando la Resolución Exenta Nº 147 del 26 de febrero de 2008, donde se calificaba favorablemente al proyecto. Patricio Herman hizo notar que el carácter "técnico" de esta decisión fue tan deplorable, que en la ocasión el Seremi de Transportes declaró que el proyecto era "factible y eficiente" (sic).
Pero los vecinos se enteraron de la aprobación y, el 10 de marzo, presentaron un recurso de reclamación ante la autoridad superior competente. El director de la Conama respondió el 2 de abril, negándole legitimidad a algunos de los que formularon observaciones y apelando a cuestiones legales para justificarse y apartarse de lo que, en los hechos, era algo tan simple como respetar un compromiso con la ciudadanía.
Ante el rechazo ciudadano general, el 11 de mayo de 2009 se dio a conocer un nuevo plan de manipulación entregado por la empresa, y que fue votado por la Conama en otra sesión pocos días después, siendo rechazado por 11 votos contra 5. Una polémica se produjo entonces cuando quedó revelado que el Director Subrogante de la Conama R.M. (en ausencia del Intendente Garafulic), don Jorge Lagos, trató de dar allí todas las facilidades posibles para que la empresa Azvi pudiese modificar su cuestionado plan de manejo, llegando a solicitar la postergación de las votaciones para darle tiempo.
GUERRA FINAL AL PROYECTO
Se creía finalmente resuelto el asunto que la prensa titulara como la "Guerra de las Palmeras" cuando, súbitamente y tras varios meses de tira y afloja, el 23 de marzo de 2010 y luego de los dos rechazos, el Director Ejecutivo de la Conama don Ignacio Toro Labbé, aprobó el plan de manejo de las palmeras, algo que irritó a los enemigos del proyecto porque, según denunciaron, no agregaba en lo esencial nada nuevo a los dos anteriores que habían sido objetados y que implicaba los mismos riesgos de muerte para todos los ejemplares de las palmeras.
La reacción fue instantánea. Fue importante la labor del abogado José Gabriel Alemparte y varios dirigentes de los vecinos que, con sus esfuerzos lograron poner el tema en los medios de comunicación, haciendo que la prensa mantuviera la atención necesaria en el caso. Uno de los demandantes, el ambientalista Frano Papic, de hecho insistió en la idea de que la plaza fuera declarada Monumento Histórico Nacional, por su relación del terreno con la familia del héroe de Iquique. La idea a prendido fuerte y fue planteada al Consejo de Monumentos Nacionales, donde fuera discutida hacia mediados del año 2007, sin grandes resultados hasta ahora.
Cincuenta vecinos de Providencia presentaron un recurso de protección contra la Conama, el día 14 de julio de 2010, el que, sin embargo, fue declarado admisible, tras lo cual la Octava Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago dio una orden de no innovar. También realizaron nuevas manifestaciones públicas de rechazo al proyecto y consiguieron el apoyo formal de unas 3.500 personas suscritas.
Sin embargo, esta historia tuvo un vuelco y un final feliz: dos días después, la empresa constructora desechó el proyecto concesionado y anunció su retiro. Acto seguido, el Alcalde de Providencia Cristián Labbé, declaró públicamente que no había otro proyecto relacionado con la Plaza Juan XXIII y que las palmeras estabas seguras. La aprobación se tomó por decisión municipal luego que la propia Anzi anunciara al edil que se retiraría del negocio.
Así pues, ha sido un feliz desenlace para la ciudad el que el proyecto fuera retirado y las palmeras puedan permanecer en paz en donde se hallan. El tiempo dirá si la Plaza Juan XXIII era factible de ser declarada Monumento Histórico, categoría que en Chile no siempre es garantía total de conservación, pero al menos sí sería un valioso e incontestable argumento para el derecho a pataleo de la ciudadanía frente a los grandes proyectos urbanísticos, sempiterna y tradicionalmente trazados a espaldas de todos.

4 comentarios:

  1. feliz de saber que se salvaron las palmeras..disfruto mucho al verlas de mi ventana.

    ResponderEliminar
  2. Que lindas la palmeras que bueno que se hayan salvado emocionante ver esto, esos territorios pertenecieron a mi familia de mi tata Chacón( Pedro Chacón era bisabuelo de mi tata) saludos

    ResponderEliminar
  3. Que bueno que se hayan salvado esas palmeras son preciosas me emociona ver esto porque esos territoriorios pertenecían a mi familia Chacón ( Pedro Chacón era bisabuelo de mi tata) linda nota

    ResponderEliminar
  4. Participe en esa lucha durante casi 4 años y donde un obtuso alcalde Labbe no quería comprender que el no era el dueño de la comuna si no que simplemente su administrador y que debe regirse por lo que los ciudadanos queríamos para nuestra linda comuna. Fue una gran lucha y lo mas sorprendente fue que gran parte de estos guerreros era gente de tercera edad.
    Un lindo recuerdo.

    ResponderEliminar

Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

Residentes de Blogger:

Residentes de Facebook