domingo, 11 de marzo de 2012

LOS CUENTOS DE TERROR DE BALDOMERO LILLO EN "SUB SOLE"

Portada de la edición de Nascimento.
Usualmente, los cronistas y estudiosos del género terror en Chile coinciden en señalar que la aparición de este estilo narrativo es más bien reciente y derivativo de otras corrientes posteriores al realismo y al romanticismo, con autores como Ramón Pacheco, incluso impulsadas desde afuera de la literatura, por experiencias de historietas pioneras en temáticas de misterio, horror y ciencia ficción como "El Siniestro Dr. Mortis". Otros, algo más aficionados y en círculos de admiradores del género, contabilizan también algunos cuentos específicos como "El Témpano de Kanasaka", de Francisco Coloane dentro de los primeros cuentos auténticamente de terror en Chile, pero éste fue escrito recién en la década del sesenta.
No puedo explicarme cómo a muchos admiradores de Poe o Lovecraft se les pasa de largo el contenido de algunos de los cuentos que publica el gran escritor de Lota, Baldomero Lillo (1867-1923), en su libro "Sub Sole", cuando el autor contaba unos 40 años y ya estaba residiendo acá en Santiago. La obra vio la luz en 1907 en los talleres de la Imprenta Universitaria, que me parece tenía entonces su cuarteles en calle Merced 812-814.

Quizás ha sido el énfasis en la cantidad y calidad de sus relatos de corte social lo que ha eclipsado a esta área menos comentada sobre su obra. Otra razón quizás se deba al propio título, que no adelanta mucho del libro y que sólo fue colocado como contraparte para "Sub Terra", la obra maestra anterior de Lillo sobre los mineros de las carboníferas y que tiene el ingrediente extra de hacer una fuerte revelación social que marcó mucho de la identidad de su obra.
Baldomero Lillo.
He defendido esta idea por años, en distintos círculos o grupos, aunque a veces he encontrado escaso apoyo. Sé que hay interés en rescatar el lado terror de Lillo pero, hasta donde entiendo, no tengo ningún devoto de mi teoría sobre el autor como un antecedente rotundo y pionero del género. Lo digo porque ni siquiera el prestigiado portal literario español Cervantesvirtual.cl, de la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, ha sido capaz de advertir la presencia del terror como temática importante en "Sub Sole", cuando comenta de la temática de los cuentos del libro:
"...diferentes son los temas abordados: la vida campesina, los pescadores, el carácter travieso de los niños (?), el inquilinaje, el alma araucana, el maltrato infantil, las costumbres populares, la alegoría y la fantasía".
De hecho, la Biblioteca Cervantes, además de cometer el error de mencionar a niños traviesos como parte de los argumentos de "Sub Sole" (seguramente en confusión con el cuento "Cañuela y Petaca" que en realidad es de "Sub Terra"), dice que los relatos cortos del libro son 12, cuando en son 13. Nos confirma, por lo tanto, que "Sub Sole" es uno de los grandes conocidos-desconocidos de la literatura chilena, eclipsado por la popularidad de "Sub Terra". Y aunque aparece reproducido enteramente en "Baldomero Lillo. Obra completa", de las Ediciones Universidad Alberto Hurtado (2008), los autores de esta edición crítica tampoco comentan algo respecto a la posibilidad de que el género terror pueda estar presente en "Sub Sole", lo que para mí fue casi frustrante.
No se trata de cuentos cargados a la fantasía científica como los de H. G. Wells ni a las monstruosidades extraterrenales y artrópodas de H. P. Lovecraft, sin duda, pero de todos modos, me mandaré un piscinazo con esta afirmación: creo que dentro del género comprendiéndolo en el contexto internacional del terror posterior al "gótico" de Mary Shelley o Bram Stocker, es decir, en el terror contemporáneo que comienza con Edgar Allan Poe y otros autores de aquella generación, hay una modesta contribución local de Lillo precisamente en el período de transición del género hacia temáticas más modernas.
Si bien existen antecedentes previos a la obra de Lillo en el relato terror chileno, como es el caso de Ramón Pacheco con "Revelaciones de ultratumba" o "El Subterráneo de los jesuítas", pondría especial atención en los cuentos de "Sub Sole" de Lillo, además, no sólo porque creo que deberían tener algún pequeño lugarcito como referentes tempranos de la presencia del género en nuestro país, sino también por la creatividad de sus contenidos y la calidad de los entretenidos relatos.
Primera edición de 1907, Imprenta Universitaria.
Veamos los ejemplos de cuentos que, creo, sustentan mi teoría sobre el género de terror presente en "Sub Sole":
  • EL RAPTO DEL SOL: Este cuento narra la historia de un Rey que, tras conquistar toda la Tierra, intentaría apoderarse del Sol valiéndose de un siniestro plan logrado con magias oscuras y malvadas. "Quiero ser dueño del sol y que él sea mi esclavo", es su propósito. El cuento tiene una característica especial: comienza en un tono muy general, como la descripción de una leyenda, para entrar después a una narración más detallista y marcada por los diálogos, pasando, finalmente, al mismo lenguaje descriptivo general del inicio, en el que se resuelve el relato.
  • EL AHOGADO: Es uno de los más agobiantes y morbosos de los cuentos del libro, y probablemente su lectura resultaba mucho más impactante en su época. También es uno de los más largos del libro. Me pregunto, incluso, si estará inspirado en algunas leyendas sureñas o si, por el contrario, habrá generado alguna. Para no dañar el interés en leerlo, simplemente diré que trata de un pescador de redes llamado Sebastián, que se ve involucrado en una horrorosa y angustiante situación, cuando un grotesco cadáver ahogado comienza a acosarlo y a perseguirlo por la costa para concretar una feroz venganza.
  • IRREDENCIÓN: Es otro cuento muy particular, pues, al igual que "El rapto del Sol", se sale del protagonismo que Lillo da a las clases populares en sus relatos más conocidos, concentrándose ahora en las torturantes ilusiones y fantasías oníricas de una aristocrática princesa. La experiencia se vuelve pesadilla cuando sueña su propio estado de muerte y su llegada ante el tribunal del juicio divino, ante la presencia de ángeles y demonios.
  • VÍSPERA DE DIFUNTOS: Una desgarradora y perturbadora historia corta sobre un mujer que confiesa su responsabilidad en la muerte de una infante. Es uno de los cuentos más oscuros del libro. Tiene un aire sofocante de sufrimiento y dolor casi depresivo.
  • EL REMOLQUE: Trata sobre un grupo de marineros del navío "San Jorge", que viven una terrible desventura en medio de una tormenta marina, mientras transportan un remolque por las aguas embravecidas. Si bien no hay elementos sobrenaturales en el cuento mismo, el delirio desata el caos dentro de la tripulación, tanto o peor que la propia furia de la naturaleza.
En los hechos, no todos los libros reconocidos como "de terror" que reúnen o compilan cuentos requieren que todos estos sean estrictamente del género. El tercer libro del maestro del terror Stephen King, por ejemplo, titulado "El umbral de la noche" (1973), es considerado una obra maestra y un título de culto entre los seguidores del relato de este tipo. Sin embargo, si se revisan los cuentos que allí figuran, se advierte que 13 ó 14 de los 20 de ellos son realmente del género, y los demás pueden ser interpretados de ciencia ficción, suspenso o misterio.
Si, en analogía, consideramos que en "Sub Sole" de Lillo, 5 de los 13 cuentos están directamente relacionados con temáticas de terror y fantasía oscura, quizás no nos daría para afirmar que esta obra debiese ser reconocida como el primer libro de terror nacional. No obstante, insisto en que es mérito suficiente para admitir que Lillo fue -sin proponérselo- un temprano ensayo o anticipo del género de terror contemporáneo en Chile.

4 comentarios:

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