jueves, 8 de marzo de 2012

EL CONTROVERTIDO AMULETO DEL CHANCHITO DE LIMÓN

Hace unos años, llamó mucho la atención de algunos de los visitantes de este blog el que haya mencionado a este supersticioso chanchito de limón como parte de los iconos característicos de los más viejos y desaparecidos burdeles de Santiago, tanto para los que conocían de este amuleto como de otros que nunca habían oído hablar de él. Tanto fue así, que he decidido a regalarle una entrada propia al amuleto... Ésta, precisamente.
No creo que su origen sea en los lupanares, aclaro desde ya, pues fue popular en residencias familiares antiguas. Diría que tiene un aire medio a campo y hubo una época en que era sumamente común en casas campesinas.
Sin embargo, su popularidad y la fe depositada en el amuleto del chanchito dentro de esas viejas y agónicas casitas de huifa de la ciudades, derivaba de la exposición en que se encontraban permanentemente las mujeres vinculadas al negocio de la prostitución en los barrios oscuros de la capital, actividad que las hacía altamente susceptibles, buscando por ello un refugio en la magia popular y en las supersticiones para proveerse de talismanes para la suerte y la fortuna. Las "chiquillas" de la remolienda eran, de hecho, sumamente crédulas y supersticiosas, según quienes las recuerdan, y muchas de ellas provenían del campo, acaso la mayoría: huasitas que llegaban trayendo costumbres y tradiciones propias a la ciudad, lo que podría explicar el arribo del alguna vez famoso chanchito de limón fumador de cigarrillos en Santiago y otras grandes urbes, si acaso viene de los campos.
¿En qué consistía entonces el procedimiento del chanchito? El cerdito era hecho con un limón y unos palos de fósforos o mondadientes. Había que tener cierta destreza con el cuchillo para tallarlo en la cáscara de la fruta. Se le clavaban los cuatro palos a modo de "patas", y dos cabezas de fósforos en el lugar de ojos. Con la punta del cuchillo, le tallaban la boca, la nariz roma, la cola enroscada y le levantaban orejas con la cáscara. Era colocado sobre un plato, a veces rodeado de otros pequeños objetos para la suerte.
No estoy seguro, pero me parece que no cualquiera podía hacerlo: para que resultara su conjuro, debía ser una mujer o alguien debidamente "autorizado" por la propia superstición. Ignoro más al respecto.
Ya hemos hablado también, en otra entrada, de la "Marca Chancho" y la cultura porcina que existe en nuestro país, a la que pertenece este extraño amuletillo.
El detalle más curioso, pero muy propio de las tradiciones chamánicas (quizás importadas desde otros países), es que en la boca abierta de chancho, que se hacía con el corte de una rebanada del limón, se le ponía un cigarrillo o un incienso que era prendido. Si éste se consumía completo, era buen presagio. Por el contrario, si quedaba con sus cenizas a medias, se lo tomaba como una advertencia de peligro o desgracia inminente. Más tarde, se le clavaban allí barritas de incienso.
En la tradición popular, sin embargo, el extraño artículo no sobrevivía: el rito concluía quemando entero al pobre cerdito a fuego lento, con las sales aromáticas mencionadas y el azúcar, terminando, así, convertido en un sahumerio.
Debo recalcar que este cerdito no fue amuleto exclusivo de las casas de huifa: proviniendo en realidad desde familias las rurales, era relativamente común que lo usaran las clases populares de la sociedad chilena, además de abuelas practicantes de magia popular y santiguadoras. Se lo veía también no sólo en los hogares, sino en el comercio, con locatarios que intentaban dar protección espiritual a sus negocios, casi de la misma manera que hoy deben hacerlo con armas de fuego. Ya en el siglo XX, estaba asociado por lo mismo a "práctica de abuelitas".
Mi propia abuela materna, July, que se había criado gran parte de su vida en el campo, encendía de vez en cuando algún sahumerio hecho con este amuleto, azúcar y sales aromáticas mientras ejecutaba rezos que, lamentablemente, nunca me interesó comprender, impregnando la casa de dulces y perfumados olores mezclados con el humor frutal del limón. En una ocasión, le saqué algunas cucharaditas de esas sales: mirra, almizcle e incienso. Me seducían esos aromas y los guardé en pequeñas bolsitas plásticas. Un día la encontré haciendo su sahumerio si ellas, pues se le habían acabado, y con gran esfuerzo decidí desprenderme de estas muestras, devolviéndoselas. No sospechaba que pronto desaparecería de las farmacias esta clase de productos, heredados de la época de las clásicas y románticas boticas y droguerías.
Y aunque su uso era corriente en la sociedad popular, en algunas ciudades quedó asociado a los prostíbulos por la insistencia con que las "chiquillas" lo empleaban hasta avanzado ya el siglo XX, y quién sabrá si todavía. A fines de los años ochenta aún estaba presente en las casas de remolienda, según lo expuso un reportaje del programa "Informe Especial" de aquellos días. Las prostitutas, particularmente, aseguraban que alejaría a los malos clientes, atrayendo sólo a los buenos.
Cabe añadir que el símbolo del cerdito de la suerte fue bien conocido en el pueblo chileno, en varias versiones. Generalmente, era garantía de fortuna, de prosperidad, de ahorro y de previsión económica: de ahí que las alcancías tengan formas de chanchos. En pueblos alfareros como Quinchamalí y Pomaire, también existen leyendas de cerdos que, al ser perdonadas sus vidas por sus amos, los recompensaron revelándoles lugares de tesoros escondidos o minas riquísimas. Y en el campo, a su vez, las familias modestas suelen guardar un cerdo para los momentos de escasez, ya sea de falta de alimento para sacrificarlo o bien de dinero para venderlo. Al no ser productivo como otros animales de ganadería (leche, lana, huevos), el pobre cerdo es una gran reserva de dinero mientras vive, la que llega a las manos sólo con su sacrificio. La muerte del chancho todavía es un gran encuentro familiar en la vida rural, donde se invita a amigos y vecinos para participar de toda aquella faena en la que, según reza la tradición, lo único que se pierde del animal es el grito, pues se aprovecha prácticamente todo de él.
El chanchito como icono ha sido así, quizás, uno de los más populares amuletos que existieron. Al de limón, particularmente, lo recomendaban magas y "meicas" para protegerse de los males, de modo que tenía también características de talismán, en el sentido de no sólo evitar daños, sino de enfrentarlos y combatirlos.
Chanchitos de cerámica típica de Quinchamalí (fuente imagen: css.cl). Su uso como alcancías puede tener el mismo sentido simbólico original de prosperidad y fortuna de los chanchitos de limón.

7 comentarios:

  1. Mi abuela tenia restaurantes en la ciudad de Los Andes y bien recuerdo que ella usaba este tipo de amuleto para traer gente al negocio. debes en cuando tambien he utilizado este amuleto y me ha dado excelentes resultados.

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  2. El chanchito no se usaba solo en casa de remolienda, tambien en Los negocios Para atraer el dinero, mi familiar siempre lo ha utilizado y son todos comerciantes de la zona Sur de nuestro paid, y segun Ellis so no arman un chanchito todos Los Dias el negocio no es prospero.

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  3. están muy caros los limones ....

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  4. Es verdad es muy eficiente da resultados

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  5. Alguien sabe qué día debe encenderse?
    Había oído que era martes, otros me dicen que lunes, hoy es viernes y quiero encenderlo

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