jueves, 1 de marzo de 2012

"EL BARQUITO" QUE JAMÁS ZARPÓ DESDE EL BARRIO CARMEN

Sólo conservo este sencillo dibujo de apunte y hecho a memoria con la entrada principal de "El Barquito" en calle Carmen con Marín. Prácticamente toda la estructura fue demolida, hace pocos años.
Coordenadas: 33°26'50.27"S 70°38'31.87"W
No es el único bar-restaurante de Santiago y menos de Chile que ha ostentado el nombre de "El Barquito", pero éste tenía algo pintoresco y folklórico que lo hacía tan propio, allí en el viejo barrio de calle Carmen, entre antiguas casas que alguna vez fueron célebres prostíbulos y en la proximidad de la casona que antes había sido ocupada por la Peña de los Parra, en el número 340 de la misma calle.
Ubicado en la esquina nororiente de la calle Carmen con Marín, los dueños de la cantina decían que la casona roja como mancha de vino tinto, con encuadres medios chuecos ya en su arquitectura y de sólo un piso, tenía "como cien años". Se contaba entre los comensales que antes tenía un techo de tejas, pero que algún momento fue cambiado por otro de latones y planchas que mantuvo hasta sus últimos días, con sus característicos colores oxidados. Sus gruesos muros de adobe soportaban toda clase de decoraciones dentro del bar y hubo ocasiones en que se bajaron las cortinas de metal para continuar la fiesta adentro, aislando eficazmente el ruido de tonadas y cuecas. Sospecho que su modus vivendi correspondían más bien a los años en que todo este terreno era un inmenso fundo a espaldas del convento del Carmen Alto, cuadriculado por fincas y chacras con olor a campo y tinajas junto a los caminos polvorientos.
Además de sus pretensiones coloniales, el bolichito tenía una pequeña plazoleta adyacente, en la misma esquina, lo que ayudaba a romper un poco el tablero urbanístico de este sector. Afuera, entre los arbustos y escaños, muchas veces terminaron durmiendo los más pasados de cañas. Sucedía una cosa extraña: de alguna manera, esta plaza funcionaba casi como jardín de "El Barquito" y era corriente que en los días más concurridos, algún par de conversadores saliera a sentarse en alguna de estas bancas y luego retornara al local, como si se tratara de una extensión del restaurante.
Aquí uno encontraba comida tradicional chilena con algunos platos "de casa", de esos preferidos para la colación. Vinos tintos, blancos y pipeños, más cerveza, eran lo que más se pedía para beber. Me han dicho que, en sus últimos días, se ofrecían también las cañas de "terremotos", aunque no alcancé a conocerlas en este lugar.
El fragmento de muro rojo con cortina metálica, que se ve a la derecha de la imagen, fue el último vestigio que quedó de "El Barquito" cuando se levantó la Universidad Católica Raúl Silva Henríquez y se le hizo un acceso precisamente por donde estuvo alguna vez la cantina, en la esquina de Carmen con Marín.
"El Barquito" se había convertido en atractivo de músicos de barrio y poetas aspirantes, tardes y noches, últimos legajos de algo que antes abundaba por estos vecindarios. Aunque quedaba bastante cerca de mi departamento en esos días, fue por un dato de mi amigo cuequero el "Muñeco" Villanueva que conocí este sitio, quizás cuando comenzaba uno de sus mejores comentos como centro bohemio. Entre los años 2006 y 2007, de hecho, hubo otra fuerte actividad de cuequeros bravos dentro de "El Barquito", especialmente en las noches, a partir de las 2o ó 21 horas. Me consta que varios talentosos, por entonces iniciados en el folklore, pasaron por allí. Parecía entonces, que su vitalidad iba a durar para siempre, y se realizaron largos encuentros y fiestas folklóricas de fin de semana con estos músicos en vivo, de hecho.
Sin embargo, la zozobra ya lo tenía amenazado en silencio: al poco tiempo, su cortina amaneció gacha, para no volverse a abrir jamás. Esos carteles con el nombre del local comenzaron a llenarse de polvo y quedó claro que "El Barquito" retinto había naufragado frente a su propia plazoleta, desapareciendo atrapado por la marejada del tiempo.
Los terrenos habían sido adquiridos por una importante casa de educación superior: la Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez. El año 2008, la casona fue demolida sin misericordia, para hacerle el acceso vehicular a la misma sede universitaria. De paso, también se había demolida gran parte de lo que quedaba en la propiedad antes ocupada por la Peña de los Parra y varias otras viejas residencias de estas cuadras de la calle Carmen.
Sólo un fragmento del muro rojo lleno de historias y nostalgias de "El Barquito" permaneció en pie, con una de las cortinas metálicas siempre abajo, muerta, caída como el párpado de un fallecido. La placita fue mejorada y en ella ya no se ven borrachines boca abajo ni poetas declamando a las palomas, sino estudiantes con la mirada puesta en el futuro.
Fue el penoso pero predecible final de este "Barquito", que nació encallado en tierra y que jamás llegó a tocar la inmensidad del distante océano.

1 comentario:

  1. Era bueno el Barquito, aunque abrían un poco tarde a veces. Según me contaron, los dueños vendieron y por eso se cerró

    ResponderEliminar

Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

Residentes de Blogger:

Residentes de Facebook