martes, 5 de abril de 2011

...Y EL "VALLE DE ORO", DEJÓ DE BRILLAR

Abierto e iluminado todavía en sus buenos días, en junio de 2009.
Coordenadas: 33°26'25.07"S 70°38'24.77"W
Cerrado ya hace poco más de un mes, el "Valle de Oro" fue uno de los restaurantes más conocidos del barrio de la Universidad Católica, visitado por estudiantes, artistas y políticos que apetecían sus parrilladas, bifes de chorizo, escalopas, churrascos a la italiana, pizzas napolitanas y pollos a las brasas, amenizados con cerveza y buenos vinos.
No era de los más baratos, sin duda, pero situado exactamente en la esquina de calle Portugal con Alameda Bernardo O'Higgins, en el número 298 de esta última, valía cada peso pagado a las tentaciones de su amplia carta y de su elegante barra, con brasas a la vista, y que mezclaba cocina chilena, italiana y otras ofertas más asociada a la comida rápida, como sus lomitos, papas fritas, completos y churrascos.
Recuerdo los años trabajando en una agencia publicitaria de Victoria Subercaseaux, allí a una cuadra por el lado del cerro Santa Lucía. De vez en cuando, en la oficina enviábamos a un emisario para comprarnos los sabrosos sándwiches del "Valle de Oro", abundantes en espesa mayonesa, tomate, porotos verdes y queso derretido, con los que amenizábamos esas tardes donde el trabajo prolongaba más de lo previsto la jornada, por allá a principios del presente siglo.
Parte de su colección de pizzas también pasó por nuestros escritorios devenidos en mesones, alguna vez, pues eran una de las ventas más fuertes de ese local con sus características letras de luces rojas sobre los accesos y vitrinas, tiñendo las aceras húmedas con su fulgor durante las noches de invierno.
Fundado en 1957, no era casual el acervo italiano dentro y fuera del local: su creador es el comerciante Gerardo Inserrato, oriundo de la península de la bota, mismo quien tuvo la desgraciada tarea de cerrar el local en febrero de 2011, luego de más de medio siglo en funciones y habiendo sobrevivido a varias crisis económicas, a la nefasta recesión mundial de los ochentas y hasta a un incendio ocurrido en 1992.
La presencia de las instalaciones de Canal 13 de televisión en la vecina Casa Central de la Universidad Católica, antes de emigrar a sus cuarteles por Bellavista, hicieron que el "Valle de Oro" fuera frecuentado por clásicas figuras de la farandulilla criolla, como Mario Kreutzberger, alias Don Francisco, y su coanimador en los tiempos de "Sábados Gigantes" don Pepe Yeruba Pizarro. Sabemos que también iban por allí actores, músicos, humoristas, productores y artistas en general, algo que en cierta medida se mantuvo hasta el final de sus días dada la proximidad del restaurante con el barrio Lastarria, al otro lado de la Alameda. El Centro de Extensión universitario quedó a sólo unos metros de distancia, además, y al frente estaba la casa de venta de instrumentos de Yamaha-Chile, por lo que el ambiente era propicio a atraer dicho público hasta el restaurante.
Un cambio importante de los asistentes tuvo lugar a fines de los años ochentas, particularmente en 1988, cuando el "Valle de Oro" se convirtió en sitio de reuniones para la gente de las artes políticas, especialmente en el concertacionismo. Si bien había sido desde sus orígenes lugar de celebraciones y camaraderías políticas, la presencia de la sede del Comando del No durante el plebiscito de aquel año, muy cerca de allí en la cuadra al frente, hizo que el restaurante fuese elegido como lugar de encuentros y discusiones entre los personeros de la recién formada Concertación de Partidos por el No.
Tras la victoria de esas fuerzas, el carácter político de una parte de su concurrencia se vio reforzado por las actividades que se realizaban en el Edificio Diego Portales, también casi enfrente y que hoy ha sido transformado en el Centro Cultural Gabriela Mistral. En algo debe haber influido la presencia del Instituto Nacional de la Juventud, que funcionó por varios años frente a la casa de estudios, pero por sobre todo la presencia de la entonces sede nacional de la Democracia Cristiana en calle Carmen 8, antes de su traslado.
Sector de la barra del establecimiento.
Barra, sillas y mesas.
El local, ya cerrado y apagado, en marzo de 2011.
Así pues, visitantes destacados del "Valle de Oro" fueron varios políticos activos en la historia contemporánea, como lo hace notar un reciente artículo del diario "El Mercurio" publicado el viernes 18 de marzo por las periodistas Ximena Pérez y Nelly Yáñez, lamentando el cierre del local. Dice allí, por ejemplo, que en el "Valle de Oro" fue que, en la madrugada del 27 de enero del 2002, "el actual senador Jorge Pizarro se enteró de su derrota ante Adolfo Zaldívar" durante las elecciones de ese año; y también fue hasta allí donde el senador socialista Ricardo Núñez, que vivía cerca, iba frecuentemente desde su época universitaria, advirtiendo también que "Aquí se consignaron muchos acuerdos", pues era habitual que él y sus correligionarios fueran a almorzar al local durante los encuentros en el ex Diego Portales.
El mismo artículo rescata una historia pintoresca sucedida al diputado demócrata cristiano Pablo Lorenzini, quien recordaba:
"En una Junta, eran cerca de las 2 de la mañana y los resultados me daban como perdedor; me estaba ganando Tomás Jocelyn Holt. Así que me fui súper triste a tomarme un café, cuando de repente entran corriendo algunos colorines que me avisan que gané. Hubo abrazos, aplausos y nos devolvimos a la Junta.
Al rato, me acordé que no había pagado, así es que volví a hacerlo, porque además los mozos nos conocían a todos. Sabían incluso que uno quería un café con dos sacarinas; el otro, un cortado con azúcar y hasta quién se sentaba con quién. Era como una segunda casa".
Otro visitante del mundo de la política y también DC, fue el ex alcalde Jaime Ravinet, quien eligió precisamente este sitio para lanzar su exitosa candidatura a la Municipalidad de Santiago en 1996. Fuera de las arenas ideológicas, llegaban médicos del hospital clínico, docentes de las facultades universitarias de calle Portugal y más tarde en las noches algunos bohemios del entorno con bajones de hambre.
No está claro por qué, en medio de tanto prestigio y tradición social, el "Valle de Oro" cerró sus puertas tan abruptamente, poniéndose su local en los bajos del edificio esquina de Portugal en arriendo, como permanecen ahora mientras se espera que sea removido su nombre de las paredes y seguramente el aspecto que caracterizaba sus barras, mesas y el viejo nivel subterráneo al que se llegaba alguna vez por la estrecha bajada allí en las puertas de la Remodelación San Borja.
Dicen que el señor Inserrato simplemente se cansó y decidió poner fin al negocio de tantos años. Otros han informado que se trata de las consecuencias de haber perdido a su yerno, fallecido sólo tres meses antes, y que era el encargado de la administración del restaurante. Al parecer, nadie pudo reemplazar la eficiencia y la confianza que el dueño depositaba en él.
Cual fuera la razón precisa, entonces, el brillo aurífero del "Valle de Oro" iluminando con su propio nombre esta importante esquina de Santiago Centro, parece haberse apagado.
ACTUALIZACIÓN: UN INTENTO POR SALVAR AL ESTABLECIMIENTO
A pesar de esta reputación que le acompañaba, el "Valle de Oro" había cerrado sus puertas hacia el mes de marzo de 2011, pareciendo seguir el mismo y fatal destino que en un breve lapso de años ya se ha llevado con la ferocidad de un maremoto otros famosos centros históricos de reunión popular, como "El Barquito" de calle Carmen, el viejo local de "Los Braseros de Lucifer" en San Diego, el "Jaque Mate" cerca de la Plaza Baquedano o el bravío "777" del mismo número en la Alameda.
Sin embargo, el mismo "Valle de Oro" que por más de 50 años tejió la historia de aquella esquina de la ciudad, sumó un siguiente y último capítulo en su deseo de perpetuar la existencia en la ciudad.
La reapertura, sumada a una positiva remodelación interior del local, fueron iniciativa de don Fernando Barra, ingeniero civil y comerciante que arrendó este lugar por 10 años y lo reinauguró así el 28 de junio pasado. Sabemos que había varios otros interesados en arrendar este espacio, incluyendo tiendas de venta de motos, puestos comerciales y hasta un conocido banco; pero primó el romanticismo y los antiguos dueños del "Valle de Oro" prefirieron que se mantuviese en el rubro de la gastronomía y del bar, optando hidalgamente por la opción representada en el interés del señor Barra quien, a su vez, también honró la historia y decidió mantener el nombre del local.
Ante la incapacidad de resistir la tentación de entrar a esas puertas nuevamente abiertas, confirmé una estupenda remodelación interior que mantuvo las líneas generales (la ubicación de la barra, las gavetas del bar, la cocina, la distribución de las mesas, etc.), que por fin dividió las salas en restaurante y fuente de soda, distingo que antes no estaba tan claro y preciso en el anterior "Valle de Oro". Mucho más cómodo para clientes y para las meseras. Me parece que fue la esposa de su hijo, una diseñadora arquitectónica, quien hizo los planos o al menos participó en estas renovaciones dentro del negocio, lo que explicaría el buen resultado. Rodrigo Barra, hijo del dueño y quien atendía el local, me puso al tanto del breve tiempo que llevaban con el restaurante abierto, ante mi asombro por encontrarlo vivo otra vez. Me sorprendió también confesando que conocía la entrada publicada en este blog sobre el cierre del "Valle de Oro" y que había servido, de alguna manera, para colectar más información sobre la historia del clásico local.
Fue así cómo las carnes a la parrilla, pollos asados, pizzas, sándwiches, completos, variedades de vinos y grandes jarras de schops seguirán siendo disfrutados en este sitio que ya nos parecía muerto y con su antiguo espacio condenado a terminar convertido en sosas oficinas financieras. Los nuevos dueños cumplieron con ampliar la carta con pescados y mariscos que, sumadas a otras preparaciones para carnívoros.
Sin embargo, la época del "Valle de Oro" ya había pasado, para ser reconvertido ahora en el "Bar Santiago" desde 2017, que actualmente ocupa esos espacios de la esquina, con una nueva etapa de vida para la misma y que ha dejado atrás a la del histórico centro culinario.

4 comentarios:

  1. Estimado, sigo tus relatos desde hace un poco mas de un año y quisiera darte las gracias por darnos un punto de vista mas fresco y cotidiano de la historia de nuestra querida ciudad.

    Suerte en tus proyectos y espero que sigas compartiendo todo lo que mas puedas, ya que existe gente que en silencio espera con ansias cada entrada tuya en este espacio, como en los otros que has creado.


    Saludos y muchas gracias.
    De un orgulloso santiaguino.

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  2. Es muy lamentable el cierre de locales antiguos; pareciera ser que a éste lo "funaron" la presencia de nuestros inefables políticos,(así como al "Rincón de los Canallas). Yo recuerdo con nostalgia nuestras salidas en gira del Teatro Itinerante pues era infaltable asistir al "Valle de Oro" esperando la partida de nuestro bus desde la U.Católica, frente al monumento a Abdón Cifuentes. Con añoranzas. SILVIO.

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  3. visite el valle de oro, el dia de hoy, todavía elaboran esas deliciosas pizza que gustaban en la adolescencia. El local renovo completamente, pero todavia existe su espiritu.
    Hay visitarlo

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  4. Sí, ya lo he visitado y actualicé acá: http://urbatorium.blogspot.com/2011/09/valle-de-oro-20-los-milagros-si-existen.html

    Sigue tan bueno como siempre...

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Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

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