viernes, 21 de enero de 2011

LOS SÍMBOLOS ESTELARES DE LA IGLESIA DE LA TIRANA

Hemos dicho en otras ocasiones en este blog, que la veneración de la Virgen del Carmen podría estarse superponiendo a la tradición más bien "pagana" de la Estrella de la Mañana, históricamente asociada a Veneris o Venus, el astro de ocho puntas del amanecer y del atardecer.
En la línea descrita, me permito acá echar un vistazo al caso del Santuario de La Tirana, quizás uno de los más evidentes y reconocidos de superposición del culto cristiano sobre otro de origen pagano y local en actual territorio chileno, para verificar si esta suposición sincretista se cumple también allí, de alguna manera.
Ubicado en la Pampa del Tamarugal, el pueblo de La Tirana se halla en medio de un territorio tarapaqueño profundamente influido por la cultura y la vieja religión solar-estelar incásica, y antes por la aymará original, conservándose algunos rasgos patentes de ella en el folklore local tan vinculado al Altiplano que, en una curiosa reacción nacionalista, Bolivia denunció hace algunos años a Chile reclamando por "apropiación y robo" de sus manifestaciones de arte popular, música y tradiciones en la fiesta anual que allí se realiza, al reconocer el evidente influjo de la estética y los contenidos sobre ésta con su magnífico Carnaval de Oruro pero incapaz de identificar la línea de influencia que ha recibido este sector del país desde hace milenios.
Además, cabe recordar que La Tirana perteneció a Perú hasta la Campaña de Tarapacá de 1879, durante la Guerra del Pacífico, siendo asimilada culturalmente por Chile de ahí en adelante aunque muchos de esos rasgos originales de tradiciones y ritos religiosos ancestrales aún se conserven. De hecho, la propia elección de esta Virgen Patrona de Chile y de su Ejército, en particular, como motivación central de su anual fiesta del 16 de julio, parece estar asociada a la asimilación o "chilenización" dirigida en estos territorios por parte de nuestro país, aunque ello no fue capaz de despejar los elementos pre-cristianos originales que se mantenían en el mismo.
No parece coincidencia que la imagen principal de esta Virgen haya llegado al templo unos pocos años después de terminada la guerra, por lo tanto.
Acercamiento a la virgen y el niño.
La figura de la Virgen del Carmen de La Tirana en su altar, frente a una gruta azul que semeja la bóveda celestial sobre la cual brilla su estrella.
Pero exploremos su situación antes de que La Tirana fuera consagrado a la Virgen del Carmen...
En esta tradición local tarapaqueña existía la leyenda de una cruel y temida princesa de origen inca, llamada Huillac Huma, hija de un sumo sacerdote. Fue conocida como la Ñusta o princesa, "La Tirana del Tamarugal". Pero sucedió que la malvada Ñusta Huillac se enamoró perdidamente el portugués Vasco de Almeyda, quien buscaba la riqueza de la fabulosa Mina del Sol (referencia a ricos yacimientos es muy popular en las leyendas altiplánicas, principalmente por la importancia de la actividad minera en ellas).
Almeyda le enseñó a la indómita muchacha la fe cristiana, se comprometieron a seguir juntos y así ambos pretendieron fugarse traicionando respectivamente a los suyos, pero fueron alcanzados en los bosques de tamarugos. La princesa convertida a la fe de Cristo poco antes de morir castigada por su propia gente, redimiéndose y arrepintiéndose de su pasado de maldad y despotismo, algo que habría sucedido en los tiempos de Diego de Almagro, hacia 1535 ó 1540 según la creencia.
Como siempre, sucederá que la historia se cruzó con el mito en este relato, produciendo una narración nueva para el legendario. Oficialmente, la veneración por la Virgen del Carmen llega a Chile hacia fines del siglo XVI de la mano de la Orden de San Agustín; o al menos es ésa la referencia que aportan libros de historia y algunos de carácter más eclesiástico.
Sin embargo, fue hacia 1545 que fray Rondón, de la Real Orden de los Mercedarios y evangelizador de Tarapacá y Pica, habrían encontrado en el poblado la imagen de una misteriosa virgen tallada en una roca y con una cruz de madera, punto de partida de este curioso culto actual a la Virgen del Carmen y como escenario de la más importante de las fiestas religiosas católicas que existen en el país. Estas extrañas reliquias asociadas a la tragedia de la Ñusta, se suponen sepultadas en los restos de la antigua iglesia que allí mismo se levantó, y que ahora se encuentra en ruinas junto al cementerio local, con una réplica de aquel templo a su lado.
Interpretando que los hallazgos eran del lugar de sepultura de la Tirana Ñusta, el sacerdote hizo construir primero una ermita en este caserío llamado por entonces, aparentemente, Tiahuana (y posteriormente corrompido en "Tirana"), que se convirtió de inmediato en objeto de romerías y, más tarde, en el primer templo propiamente tal.
La leyenda dice que esta capilla fue consagrada desde el principio a Nuestra Señora del Carmen de La Tirana, pero como vimos, otros creen con buenos argumentos que si bien el culto existía desde antes, el establecimiento formal del mismo en La Tirana se produce recién con un decreto emitido hacia los años del Centenario de la República e inspirado en la necesidad de reforzar la presencia de Chile en los mismos territorios que todavía reclamaba de vuelta el vecino país peruano, quedando establecida la fiesta consagrada a la Patrona de Chile para el 16 de julio de cada año, día oficial de la Virgen del Carmen en Chile.
Antes de todo lo descrito, sin embargo, la fiesta que se realizaba era la asociada a la celebración incásica del Inti Raymi, que empezaba con festejos formales y solemnidades en el Cuzco hacia fines de junio, y de ahí seguía por las comarcas del Tawantinsuyu durante los días y semanas siguientes. Coincide con el cambio de estación austral de otoño-invierno.
Se cuenta que, en algún momento, y dada la comentada influencia altiplánica sobre el territorio, en el caso de La Tirana se le hizo coincidir con el mes de agosto para hacerla calzar con la Fiesta de la Independencia de Bolivia (6 de agosto de 1825), país del que provenían tantos inmigrantes establecidos en la vieja industria minera tarapaqueña; pero después pasó a ser en julio y en el mismo día de la Virgen del Carmen, quedando otra vez más cerca de las fiestas originales del Inti Raymi.
Algunas Cruces de los Andes o Chakanas en los cerros de Pintados, en la Pampa del Tamarugal. Vista satelital de Google.Maps. En la esquina superior se muestra una estilización del símbolo para distinguirlo entre los diseños de los demás geoglifos.
Restos de la primera iglesia de La Tirana, junto al cementerio.
La iglesia "vieja" reconstruida, justo al lado de las ruinas de la original.
Iglesia actual en el Santuario de La Tirana, vista desde la explanada.
Empero, cabe añadir que después de los terremotos de los años 1868 y 1877, el cura párroco Friedrich había conseguido que comenzara a levantarse una nueva iglesia a relativamente poca distancia de la arruinada capilla original, hacia 1886, siendo terminada a principios del siglo siguiente y que corresponde a la actual del Santuario de La Tirana, en la plaza y explanada central del poblado. En este mismo período, llega la principal imagen venerada de la Virgen del Carmen.
En la nave de esta actual iglesia, la bóveda central de la misma debe ser una de la más "cósmicas" de todas las iglesias antiguas en Chile, pues muestra una hermosa representación estelar de constelaciones, con el aspecto de la mañana de cada 16 de julio (período de la fiesta), según lo que asegura la tradición y las inscripciones en la base de la propia cúpula azul. Hay otros casos parecidos con respecto a altares representados a esta advocación mariana en particular, por cierto. En este caso, es un elemento maravilloso de su ornamentación simbólica: se distinguen, por ejemplo, las constelaciones como la Cruz del Sur y el Triángulo, todos los sobre una bóveda azul y no negra, lo que representa la entrada del día y no la noche.
Nuevamente, el observador se enfrenta a una sugerencia de que la Virgen del Carmen podría estar asociada a la veneración más antigua de la Estrella de la Mañana, la octogonal venusina, astro que anticipa la salida del Sol en el alba y que, por esta característica, ha sido tomado como un criptosímbolo de iluminación en tradiciones del mundo clásico, sociedades esotéricas y logias.
La tradición en La Tirana llega a ser bastante explícita en este asunto, a pesar de las dudas que algunos plantean a esta clase de comparaciones.
Pero hay más aún, y tal vez lo más importante: justo al centro de la bóveda azul, allí donde entra la luz por la linterna de la cúpula, se halla la figura luminosa de una estrella dentro de un polígono de ocho puntas, un perfecto octógono, maquillada con aspecto de Sol con cara... Coincidencia o no, es precisamente lo que para algunos aficionados a estos temas, podría esperarse de un culto venusino-luciferino (no confundir con la caricatura del Lucifer satánico) más que de uno cristiano tradicional.
"Peregrina de la fe, estrella de los caminos", decía incluso el lema de la fiesta alguna vez, con grandes caracteres la fachada de la iglesia y el santuario de La Tirana, despejando más aún las dudas sobre el referente al la estrella esplendente de las horas previas a la mañana y la noche. No son raras estas alusiones estelares en la tradición mariana local, como se ve.
Recordemos que la estrella octogonal suele estar en la versión del propio blasón heráldico de la Virgen del Carmen que se usa el Santuario de La Tirana, además. Aparece también en la corona de las representaciones de la Ñusta Huillac, como aquella que ha sido colocada en la plaza de cara al templo.
Otro detalle interesante es que la cultura local atacameña y tarapaqueña tenía un símbolo propio de inmenso valor, que es posible encontrar con insistencia en las grandes laderas de cerros decorados con milenarios geoglifos, además de artesanías, arquitectura y petroglifos. Se trata de la Cruz de los Andes o Chakana, una figura que parece estar inspirada en la constelación de la Cruz del Sur y que se ha vuelto motivo frecuente de la iconografía artística de los pueblos de los desiertos andinos.
Conozco algunas opiniones según las cuales, la figura semejaría también una abstracción geométrica de una Estrella de Ocho Puntas en algunas de sus representaciones. Así lo reclaman algunos observadores que hemos conocido en la zona y, sin estar del todo de acuerdo, la analogía no ha pasado inadvertida por esoteristas o místicos. De hecho, algunas de las cruces más hermosas que se encuentran representadas en este territorio están en los Geoglifos de Pintados, a poca distancia de La Tirana y en el mismo sector de ancestral influencia incásica y aymará, vecino a la Pampa del Tamarugal.
¿Se tratará todo esto, entonces, de las huellas generales de una superposición de la entidad cristiana constituida por la advocación de la Virgen del Carmen, la Estrella de la Mañana y Patrona de Chile, sobre la misma que localmente era identificada con la sacralidad de la Cruz de los Andes o, cuanto menos, a su referencia estelar?
La especulación y las interpretaciones son varias entre los propios fieles más ilustrados de La Tirana.
Bóveda central de la Iglesia de La Tirana, con su representación estelar, las constelaciones y la estrella venusina de ocho puntas al medio del octógono.
La misma bóveda, vista en horas de luz artificial.
Estrellas en el techo de la nave. Algunas, donadas por familias y devotos, nos dicen.
La situación de la figura de la Virgen del Carmen de andas dentro del templo de La Tirana, también resulta intrigante y sugerente: como en otros casos a lo largo del país, se encuentra en su altar cerrado por una gruta de perfecto color azul (el cielo, la bóveda celeste otra vez); su efigie está coronada en la cabeza por el círculo de las 12 estrellas doradas que los aficionados a la astrología y la alquimia suelen identificar como la rueda zodiacal, con su docena de casas astrales adoptada por la iconografía cristiana. Ella vendría a ser la estrella 13 en esa rueda de aureola.
La Virgen con el niño en sus brazos se alza entonces como la estrella central del firmamento, coronada y altiva entre los mapas celestes, precisamente como se esperaría ver en una huella de naturaleza cósmica que algunos quieran identificarle a esta advocación de la Santa Madre.
Es así entonces que, quizás, algo de ese mismo vínculo que hemos descrito ya entre tradiciones paganas recogidas por corrientes como la masonería y el cristianismo más criptosimbólico durante la Independencia, también se fundirían acá en La Tirana, particularmente en esta Iglesia que es la típicamente esperable de un poblado salitrero y de rico pasado minero, abundante en materiales ligeros como madera y planchas de zinc, además de una evidente influencia británica de estilo victoriano adaptado a la modestia de los recursos disponibles.
Pero aún obviando la vinculación francmasónica que muchos empresarios, ingenieros y operarios ingleses, croatas o alemanes trajeron consigo al Norte Grande en la época de la fiebre salitrera, la propia iglesia tendría algunos detallitos "sospechosos" al respecto, según hacen notar algunos visitantes avispados y otros más conspiranoicos, como una representación del triángulo del ojo omnipotente con su propia aureola de rayos, en la parte más alta de la fachada entre las dos torretas, justo arriba del reloj. Sin embargo, se trata más bien de un símbolo que representa precisamente el punto de intercambio frecuente entre la iconografía cristiana y de las logias sin que necesariamente se deba echar mano a cuentos intrigantes, de la misma manera que se puede especular que la Cruz de los Andes acaso podría representar un nexo entre el cristianismo y la cosmovisión pagana local en esta zona de la Pampa del Tamarugal.
Volviendo a las representaciones celestes y a riesgo de rebuscar huellas, nos costaría encontrar motivaciones más explícitas para creer que el Santuario de La Tirana está respetando, entonces, los patrones simbólicos que relacionan a la Virgen del Carmen con la estrella de Venus o al menos a su connotación estelar.
Carecemos -por ahora- de mayor profundidad argumental para poder explayarse en estas características. De todos modos, no es un dato menor que muchos creyentes más conservadores del Norte Grande suelan señalar la Fiesta de La Tirana como una manifestación "demasiado pagana" para la observación de la fe, participando sólo parcialmente del culto o reduciéndolo solamente a la parte relativa a la devoción por la Virgen del Carmen en el calendario, sin manifestaciones de promesantes o bailes religiosos mediantes.

1 comentario:

Mario dijo...

El templo actual de La Tirana data de 1886, año también en que llega su imagen, de madera y piedra, de 1.80 de alto y 183 kilos de peso,sus rasgos son nativos, en especial el sesgo de sus ojos. con un niño Jesus, no en brazos sino que semisentado sobre una de las piernas. Originalmente era de pelo rizado(foto de 1940); La imagen de la virgen solo ha salido en dos ocasiones de su sitio: está apernada a su sitio y su inmenso peso la hace dificultosa el sacarla. En las procesiones se lleva otra imagen, pequeña, llamada "La Representante" y esta es de corte hispano. A los pies de esta imagen hay un santo, que el folklore popular lo nombra como el leñador que encontró la imagen. El folklore popular nombra a fray Antonio Sarmiento de Rodon como el sacerdote que encontró la tumba de la ñusta y construyó la ermita.

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