jueves, 9 de septiembre de 2010

UN DUELO DE CAÑONES (O DE "CAÑONEO", MEJOR DICHO) CON D'JANGO

Coordenadas: 33°26'44.41"S 70°38'53.54"W
Hace rato que quería insertar acá alguna entrada con relación al bar-restaurante "D'Jango", de Alonso de Ovalle 871, en la cuadra ubicada entre San Francisco y Serrano. La popularidad que, por alguna razón, ha vuelto a tener este local en el último tiempo, me motiva a escribir -por fin- algo al respecto.
Hace pocos años, su administrador don Raúl Espejo declaró a un medio de prensa que el "D'Jango" fue abierto en 1969, cuando estaban de moda los mal llamados spaghetti westerns del cine italiano y Franco Nero había internacionalizado al cowboy pistolero del mismo nombre en el famoso filme del director Sergio Corbucci. De ahí el nombre tan curioso. Sin embargo, una figurilla de madera tallada sobre el mostrador, con un caballo tirando un gran barril, está inscrita la fecha "1962" bajo el nombre del local. ¿Será anterior, acaso? Pues todo indica que sí. El filme que le da el nombre es de 1966, por cierto, así que su primer nombre debió ser otro. También he oído que, en sus inicios, estaba ubicado en otro sitio en esta misma cuadra, en un edificio que ya no existe, aunque no sé exactamente dónde.
Mitad chichería y mitad restaurante, el querido "D'Jango" vendía desde un principio variedades de platos populares de cerdo como perniles, arrollados y longanizas. Mucho color de ají y de cebolla en escabeche pintarían sus mostradores. La ofertas de bebidas y comidas se ha diversificado muchísimo desde entonces, pero los platos tradicionales de carne de cerdo con papas cocidas siguen siendo los más característicos del local. Uno especial de la casa es a base de puro chancho, aunque también es cotizada su carne mechada, pollos asados y los platillos de colaciones, a precios casi irrisorios de convenientes.
Las mezclas a base de pipeñitos y los vinos tintos parecen ser lo más solicitado para la sed, además de las infaltables cervezas, pero dicen que su chicha sigue siendo una de las mejores de la capital.
Al ojo del visitante, por momentos resultaría ser como un pequeño museo costumbrista, tal cual lo parecen tantos otros locales de Santiago: estos 40 años de historias y aventuras están resumidos en una enorme colección de objetos ornamentales, como chuicas, radios antiguas, recuerditos dejados por visitantes, además sombreros, botellas extrañas, figuras de madera, estatuillas y, por supuesto, fotografías de Franco Nero encarnando al varonil y justiciero D'Jango.
Sorprende la cantidad de botellas de vino que rodean las paredes, en altas repisas. Algunos refrigeradores están hacia la calle, tentando con perniles, chuletas y longanizas a los que por allí pasen mirando y babeando sus aparadores. En una vitrina pueden verse varios sanguchitos de arrollado que las dos mujeres de la barra deben hacer casi en serie, pues vuelan en las bandejas de las jóvenes camareras que atienden en el local, por lo que no deja de resultarme intrigarme una extraña crítica negativa hecha por el diario "El Guachaca" sobre la calidad de la comida porcina en el "D'Jango", que no se ajusta a la cantidad y la lealtad de los clientes, quienes parecen tener sólo halagos para la cocina, y los he escuchado in situ innumerables veces ya.
La jefaza y nieta de la fundadora del bar, saca generosa y espontáneamente uno de estos sánguches de marraqueta, para que lo retrate en una fotografía junto a un "terremoto", pues parece sentir orgullo por mi interés y elogios para el "D'Jango". Curador es este diablillo: con uno solo, en vaso de medio, salgo medio mareado por esa fachada intensamente azul del local.
Una serie de pesadas barricas están colocadas en el primer piso, frente al mesón del bar. Aunque tal característica también está asociada a locales como "El Hoyo" de Estación Central, sé que esta tradición proviene de las ramadas de los campos, en las que se improvisaban muebles con las propias pipas que regaban la garganta de los clientes junto a las cocinerías. Funcionan como mesas y siempre hay algún vaso de "terremoto" o chicha-pipeño abandonado sobre alguna de ellas, mientras suena en el ambiente un repertorio de cuecas bravas, intermediado por algunas tonadas. Coplas de Tito Fernández aparecen de cuando en cuando, y en otras ocasiones las que amenizan son las rancheras mexicanas.
En el segundo piso, más espacioso, las mesas y las sillas son de madera, como las tradicionales de las fondas antiguas. A veces, en la noche, cierran la cortina del acceso pero dejan a los enfiestados comensales celebrando en este último piso, mientras desde la calle se ven alegres siluetas para postales de jolgorio a través de las ventanas.
Es el "D'Jango" del viejo barrio San Francisco, donde batirse a duelo de cañones contra la sed resulta toda una tentación.

3 comentarios:

  1. en el 62 inauguran en esquina sur oriente de Alonso de Ovalle con Serrano. En 69 se instalan en el actual local!!!
    saludos

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  2. Gracias por el dato, estimado, algo me habían dicho pero no sé cuál era el nombre del local en aquella época, antes de convertirse en el "D'Jango"... ¿No me puede soplar esa respuesta también? Se lo agradecería. Saludos.

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  3. Gran fundadora y artifice de la gran historia del local D Jango , Sra. OLGA ESPEJO CORNEJO y sus colaboradores SILVIA ESPEJO Y RAUL ESPEJO.
    Mii abuela OLGA debe estar revolcarse en lo que se ha convertido su histórico restaurante , que cayo en manos ajenas por un desafortunado traspaso del Sr. Raul Espejo en contra a la tradición familiar.
    Homenaje a los años de Oro de ese local donde vi pasar a personajes históricos de la bohemia chilena.

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