miércoles, 10 de febrero de 2010

“LA GUILLERMINA”: OTRO PROSTÍBULO LEGENDARIO DEL SANTIAGO CLÁSICO

"El Salón de la Rue de Moulins", de Henri de Toulouse-Lautrec.
Hemos visto en artículos anteriores las historias de algunos famosos prostíbulos chilenos, de mediados del siglo XX aproximadamente, como “La Nena del Banjo” y "La Lechuguina". Hoy recordaremos otro: La Guillermina, un centro de placeres que llegó a ser tan famoso, que su femenino nombre se hizo sinónimo de puta en el lenguaje coloquial chileno, incluso entre generaciones que no podrían haber alcanzado a conocer su leyenda, si no es por la tradición oral urbana que ha permitido rescatar las páginas que no son del interés pulcro y sobrio del escritorio de los historiadores “serios”.
Como sucedía con la mayoría de los principales lupanares nacionales, el lugar recibía el nombre de su regenta, la tía Guillermina o Guille, que según decían algunos era una huasa o porteña que llegó a Santiago para establecer su negocio de placeres prohibidos.
El local, siendo uno de los más famosos de su rubro en Chile e incluso con visitas internacionales, semejaba algo parecido a un piano-bar con música todo el día. Tenemos una confusión no resuelta con las referencias, sin embargo: algunos testimonios orales nos indican que quedaba en San Camilo, otros que era cerca de la calle Serrano casi llegando a Diez de Julio, y otros lo sitúan en el sector de la capital llamado Los Callejones, cerca de calle Argomedo. Algún comentario de viejos de la época nos hablan también de una casa de la Guille en el barrio República o Club Hípico, pero no tenemos claridad de esto, ni de si llegó a tener más de un local entre sus emprendimientos.
A la sazón, años cincuenta y sesenta, en todo el gran vecindario a las puertas del Barrio Matta los prostíbulos competían no sólo por atraer clientela, sino también a intelectuales, bohemios y artistas que pasaban por los comedores y salas de baile de la casona donde alojara el negocio.
Según el reportaje del periódico “El Guachaca” de noviembre de 2005, titulado “Cuando las putitas tenían casa”, uno de los fieles clientes de La Guillermina habría sido, supuestamente –y para nuestra sorpresa-, el correctísimo y querido periodista deportivo Julio Martínez, señal del prestigio que llegó a tener este centro de recreación santiaguina, lejos de ser el oscuro y tenebroso centro de pecados que la imaginación mezclada con el prejuicio nos hacen suponer hoy.
También existe una leyenda sobre el famoso mascarón de proa femenino y de pechos al aire que Pablo Neruda bautizara en una de sus casas con ese nombre (y al que dedicara un poema), que sería un homenaje a la mítica cabrona del burdel con su nombre y no a su confesado amor de adolescencia, como se cree. Guillermina, “La que no era santa”, según le dice el poeta celebrando su descubrimiento. Al menos esto es lo que sugería también su archienemigo Pablo de Rokha, cuando le escribió hacia el final de sus violentos "Tercetos Dantescos a Casiano Basualto":
Lo bautizaste como "Guillermina
al "Mascarón", que oculta tus "apremios"
de bailarín de la Tía Carlina.
Sin embargo, la decadencia de La Guillermina asoma en el mismo reportaje señalado, cuando es entrevistado un veterano periodista nacional conocedor de estos rincones desaparecidos: Mario Gómez López. Según su testimonio, que no coincide sin embargo con otros que tuvimos a mano, la controversia y el cuestionamiento público comenzaron a desprestigiar al famoso burdel de la capital precisamente en aquellos años de decadencia del sector de Los Callejones, San Camilo, Diez de Julio y toda su tradición de huifa, luego de un bullado asesinato conocido en la historia criminológica nacional como “El Crimen del Ropero”.
No tenemos claro cómo sucedió este crimen. Según Gómez López, una de aquellas noches de sexualidad furtiva en el famoso burdel, llegó hasta las puertas de La Guillermina uno de los clientes más oscuros y conocidos en el ambiente, Dice él que fue el famoso personaje apodado como El Zapatita Farfán, quizás algo pasado de copas, suponemos. Según los antecedentes con los que contamos, sin embargo, Farfán era en realidad un proxeneta conocido en la época, vinculado también al narcotráfico y relacionado sentimentalmente con La Lechuguina, la otra cabrona famosa de aquellos años y muy amiga de La Guillermina en esos mismos días, hasta donde también sabemos. Entre otros, al Zapatita lo menciona Armando Méndez Carrasco en sus obras "Chicago Chico" y "Crónicas de Juan Firula", en los sesenta.
Sucedía -según la versión del periodista- que doña Guille, a cierta hora de la noche, colocaba un pesado ropero en la puerta de acceso a su burdel, cuando se callaba el piano, se apagaba la victrola y consideraba que su casa de remolienda ya había cerrado la jornada. Nadie podía pasar con semejante barrera allí colocada. Pero, por lamentable coincidencia, esa madrugada olvidó poner el mueble trancando la entrada. Como el rufián preferencia por una de las jóvenes prostitutas de la casa y se sentía enamorado de ésta en particular, entró fácil y confiadamente hasta su habitación, encontrándola en pleno acto carnal con uno de los otros clientes. Enfurecido por los celos y la ira, la asesinó en su propia cama. El diario “El Espectador” cubrió esta noticia titulando en portada al caso como “El Crimen del Ropero”. A pesar de la conmoción, el asesino salió libre al poco tiempo, continuando con su activa vida en el mundo delictual, por bastante tiempo más según nos cuentan.
Empero, tenemos otras versiones muy distintas de este crimen, incluso involucrando la muerte de la propia regenta al final de sus días, cuando un conocido hampón del ambiente (no era Farfán) se enojara con la célebre mujer porque no le permitió acceso a su casita por ser demasiado tarde. La mismísima Guille habría sido asesinada en la puerta de su burdel trancada con el mueble de marras, en otras palabras. Vamos a estudiar a futuro estas y otras historias, quizás.
Sólo queda añadir acá, como cierre, que la activa casa de remolienda de La Guillermina desapareció aplastada por el peso del tiempo y pasó a llenar las páginas de las memorias urbanas santiaguinas. El ex barrio bohemio en Diez de Julio y sus calles adyacentes, es hoy un vecindario frecuentado por escolares y dueños de vehículos que asisten a los talleres instalados en sus cuadras.

9 comentarios:

  1. Del relato sobre la GUILERMINA "LA GUILLE" HAY ESCASA VERDAD, se escucho cantar el gallo pero no donde.
    El Zapatita Farfán no mato a la mujer, con los años seria dueña de uno de los prstibulos mas elegantes de Santiago en Av España cerca de Blanco Encalada, ejecuto al hombre que yacía con ella conocido en el ambiente nocturno como el "perro Marin", que de perro no tenia nada, solo el alias.
    El prostíbulo de la Guille se ubicaba en San Camilo, donde 15 años después seria ultimada por un calavera que le disparo entremedio de la puerta dos balazos por que se negó abrir por estar amaneciendo El crimen no fue nunca esclarecido por ser su verdugo un pije de apellidos y familia poderosa.
    En calle Serrano entre Diez de Julio y Copiapó vereda oriente se ubicaba la Lechuguina esposa del felón Zapatita. Los callejones se ubicaban por calles 10 DE Julio con Portugal, Argomedo y Lira.
    Don Mario Gomez Lopez confunde los personajes in comento
    Y por ultimo en mis treinta años de pájaro nocturno a don Julio Martinez nunca lo vi ni supe que frecuentara estos prostíbulos. Donde logre encontrarlo en contadas oportunidades fue por Emilia Figueroa, donde la Olivia o en la competencia del frente, cuando en esta calle existían solo estos dos prostíbulos, las niñas vestían trajes largos de fiesta, la entrada era demasiado restringida, mas bien eran para poderosos y autoridades. El poder que tuvieron las dos madama traspasa lo increíble.

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  2. Buen dato, aunque tengo sólo una observación: estuve buscando personalmente la antigua residencia de "La Guillermina" en San Camilo y los mismos vecinos antiguos, del sector del actual edificio del Ministerio de Educación, me aseguraron que después de estar en esa calle en una casona que ya no existe, se cambió a Los Callejones de Ricantén. Por cierto, ¿Se refiere a la calle Emiliano Figeroa, allí cerca de San Diego? Por favor, cualquier otro dato que tenga, bienvenido... Comprenda que esta historia se escribe a fragmentos, con mitos y errores, pues casi todos estos lugares habían desaparecido cuando la gente de mi generación nació... Saludos

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  3. Criss los callejones son anteriores a San Camilo y desaparecieron antes del mundial del 62 diria que por el 59
    La cuadra donde se ubicaba la Guillermina y los acontecimientos relatados era "Camilo", así llamada en el ambiente, entre Santa Isabel y Argomedo. lo del ministerio de Educación esta en otra cuadra
    Efectivamente quise decir Emiliano Figueroa y no Emilia. (se metieron los duendes)
    Atentamente a sus órdenes

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  4. Pero don Benjamín! ¿¿¿Cómo había tenido guardados estos conocimientos hasta ahora??? Muchísimas gracias por la info.

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  5. 28benjitas41
    Criss. Guardo en la memoria por casi treinta años vivencias, historias, anécdotas, mitos desde Las Brujas en Arica hasta la Casa de Lata en Porvenir. Faltarían noches para relatar tantos episodios participando de una bohemia atolondrada, vivida al ritmo de la noche, hoy desaparecida y no creíble para las nuevas generaciones. Me reitero a sus ordenes si en algo puedo colaborar. Atentamente BENJAMIN

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  6. Don Benjamín, me gustaría mantener contacto con Ud. Soy director de una agrupación dedicada a recrear escenas de la cueca urbana de los años 50/60. Usted es un gran aporte al conocimiento y difusión de nuestra historia bohemia... Le dejo mi correo lostello200298@yahoo.es

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  7. ESTIMADO CRISS MI ANTERIOR CORREO BENGUTES2 (DESDE EL 12 DE ABRIL BORRADO DE MI PC) HA SIDO JAQUEADO USÁNDOSE PARA ENVIAR A TODOS MI CONTACTOS CORREOS DE SÓRDIDO CONTENIDO. DESCONOZCO AL MISERABLE QUE EFECTUÓ, Y EL MOTIVO, DE TAN RUIN ACCIÓN. En caso de llegar a su EMAIL nuevos correos enviados por BENGUTES2 no son de mi responsabilidad . Pido disculpas por cualquier molestia ocasionada. Muchas gracias. Atentamente BENJAMIN GUTIERREZ ESPINOSA

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  8. No me ha llegado nada de lo que señala don Benja... Lamento mucho la situación, pero es una de las malditas posibilidades de este medio, la internet... Por favor, nunca pierda contacto con nosotros a pesar de esto. Ud. es un testigo valiosísimo que algún anónimo idiota aburrido y dado al hackeo se perdió el privilegio de conocer y oír.

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  9. Conocido fue el caso de "Patito el Vene," un conocido anticuario de libros que fue asesinado con un pepino envenenado en casa de la Tía Guillermina. Sus costumbres curiosas los llevaron a esta extraña muerte a causa de un pepino o zapallo italiano espolvoreado con Tanax.

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Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

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