sábado, 16 de enero de 2010

LA CIUDAD Y LOS PERROS, PARTE TRES (COLA): LA RESTAURACIÓN MORAL DEL "QUILTERRIER" CHILENSIS

Imagen de los archivos de la Biblioteca Nacional, con una escena de René Ríos, futuro "Pepo", en el regazo de su padre en 1912. Están acompañados de un perro de la familia del que se sospecha la inspiración que lo llevaría a crear, años más tarde, al personaje Washington, el perro "quilterrier" chileno de la tira cómica "Condorito".
En los posteos anteriores sobre "La ciudad y los perros", hemos hablado de los contenidos místicos que existen en torno a la tradición jacobea "canina" del Apóstol que da nombre a nuestra ciudad, y la historia de los perros chilenos a lo largo de nuestra existencia como país, desde la colonia hasta nuestros días.
Hace pocos años, la Asociación Gremial de Criadores y Expositores de Perros de Chile consiguió que fuese reconocida en una primera etapa de validación la raza del Fox Terrier Chileno e inscrita por el Kennel Club de Chile. En abril de 2005 se realizó la primera exposición dedicada especialmente a la raza y, si bien la Federación Cinológica Internacional no lo reconoció como raza sólo por este acto, sí dio la venia a la inscripción realizada por el Kennel Club del Fox Terrier chileno, también conocido como el "perro ratonero", a la espera que se oficialice su reconocimiento formal e internacional como raza.

Aunque este hito no causó gran revuelo en la sociedad chilena, es todo un acontecimiento histórico que vuelve a anudar las epopeyas del roto y del perro en la misma convivencia y en nuestra misma ciudad de Santiago, pese al acento que algunos estudiosos han colocado sobre los orígenes rurales de esta raza.
Como se sabe, este perro surgió de la mezcla del Fox Terrier inglés existente en Chile desde el siglo XVIII para la caza de zorros, con los perros nativos del país como los que hemos visto en posteos anteriores, surgiendo la nueva raza hacia la segunda mitad del siglo XIX. La popularización del Fox Terrier chileno tiene lugar entre fines de esa centuria y principios del XX, cuando se hicieron favoritos de los residentes de cités y conventillos, pues eran extraordinariamente hábiles capturando lauchas y ratones, amenaza que siempre estaba presente en estos estrechos y cerrados espacios de vecindad donde también son cotizados los gatos, por la misma razón. Se cree que los primeros perros de esta variedad aparecieron hace unos 150 años y llegaron a Santiago con la emigración de trabajadores desde el campo hasta las grandes urbes.
Imagen estereotipo del Terrier chileno ideal, nuestro perro ya "beatificado" pero aún no "canonizado" como raza.
Fuente imagen: redorbit.com
Los rotos como los de las barriadas más bajas y modestas en La Chimba, Barrio Matadero y Mapocho hicieron a estos perros parte de sus familias, afianzando así su presencia en la ciudad. El perro, a su vez, se adaptó con notable facilidad a la vida urbana, volviéndose un perro "cómodo" de tener: aguantaba tan bien afuera como adentro de la casa, su pelo es corto, su tamaño es mediano tirando para pequeño y no come demasiado. Además, el mestizaje le dio lo divertido y eficaz del quiltro, de modo que su raza es simpática a la nuestra. ¡Cómo no!, si nos conocemos desde hace siglos. Es tan juguetón que no pude tomarle de cerca ninguna fotografía a los perritos que he visto en barrio San Isidro, pues se vuelven locos ante la cámara, corriendo eufórico, haciéndole fiesta a quien intente inmortalizarlo con su lente.
Sin embargo, la raza permaneció en la penumbra del conocimiento más académico o refinado de los criadores profesionales, que le miraban con algo de desdén, por tratarse de una estampa canina asociada a las clases trabajadoras y sin estudios sobre su pedigrí. Por mucho tiempo, de hecho, se le llamó despectivamente como "quilterrier", como una forma graciosa de resaltar su condición mestiza bajo la suposición errada de que nunca llegaría a ser raza. Inclusive, el término "quilterrier" se extendió en la sociedad chilena para referirse de forma burlona a cualquier quiltro con pretensiones de perro fino.
Intuyendo esta estrecha relación entre el roto chileno y su perro favorito, sin embargo, el sagaz René Ríos Boettiger, más conocido como Pepo, le creó a su famosa caricatura "Condorito" un fiel compañero canino llamado Washington, que responde a las características generales del Fox Terrier chileno, según se ha precisado en forma reciente. Hay registros fotográficos que verifican la posibilidad de que Pepo se haya basado en una mascota que tuvo su familia, durante su primera infancia.
Cités del barrio Estación Central. Los cités y los conventillos fueron el "hábitat" favorito de los primitivos perros de raza Fox Terrier Chileno, tanto por sus propiedades como mascotas como por su talento como cazador de ratas.
Washington de Pepo, el Fox Terrier chileno de Condorito.
Pepo siempre se mofó de los perros quiltros en sus viñetas: cuando aparecía una escena mostrando alguna mascotería en el mítico poblado de Pelotillehue, por ejemplo, dibujaba también un cartel en el mostrador anunciando: "Se venden quiltros finos".
Sin embargo, con el perro Washington intentó resumir todas las buenas características del quiltro chileno, del "quilterrier", más específicamente: fiel, simpático, astuto, juguetón aunque algo porfiado y a veces pasado de listo.
Aunque parezca extraño, muchos criadores coinciden en aceptar que este antecedente aportado por el trabajo de Pepo, facilitó el reconocimiento de la raza como un perro chileno, de modo que le hizo otro tremendo e incalculable favor a la cultura popular y nacional con este sencillo pero visionario acto que, esperamos, se traduzca en el reconocimiento oficial e internacional del Terrier Chileno como raza.

1 comentario:

  1. Buen homenaje a este miembro de la familia chilena. El Quilterrier es un perro noble, inteligente y buen compañero. ¿Qué serian los actos públicos sin la presencia del perro callejero? Guían al coche presidencial camino al Te Deum (¿pensarán que es una carretela?), duermen la siesta en la Plaza de la Constitución (¿la tomarán por el jardín de su casa?), marchan en la Parada Militar o participan activamente en marchas y protestas. Lamentablemente le damos el pago de Chile y hay millones de perros abandonados irresponsablemente en las calles.

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