jueves, 5 de noviembre de 2009

EL MAJESTUOSO PALACIO ELGUÍN... O LO QUE QUEDA DE ÉL

Aspecto antiguo del palacio, hacia el 1900.
Coordenadas: 33°26'48.14"S 70°39'53.83"W
Nunca pasará inadvertido al ojo del viajero este hermoso edificio, ubicado en la Alameda Bernardo O'Higgins 2081-2091, la esquina poniente con la Avenida Brasil, en el casco histórico de la ciudad de Santiago, donde dominan las construcciones con la elegancia europea del siglo XIX. Sigue luciendo gallardo, pese a haber sido brutalmente mutilado y reducido en casi un tercio de su espectacularidad.
El palacio fue la residencia del próspero empresario minero Nazario Elguín, dueño de la mina Disputada de las Condes. Parece que le gustaba el exceso detallista en la arquitectura al acaudalado señor: su mausoleo en el Cementerio General, también es una espléndida construcción con iconografía maya y azteca, probablemente el más extraño y exótico de todo el camposanto.
Si Elguín quiso algo así para su muerte, se podrá imaginar la exquisitez del palacio que escogió para su vida, allí en el antiguo Santiago. Y la magna tarea de levantar su espectacular residencia, fue encargada a uno de los nombres más importantes de la arquitectura nacional de aquellos días: el alemán Teodore Burchard, quien trazó los planos del fastuoso palacio en 1887. El arquitecto e ingeniero había participado ya en la construcción de la majestuosa Basílica del Salvador, también por lo que hoy día es el Barrio Brasil, y la mansión de don José Díaz Gana, más tarde conocida como Palacio Concha Cazzote.
Burchard realizó un ejercicio extraordinario de diseño con esta obra, mezclando con una proporción casi alquímica los elementos artísticos de diferentes corrientes, amalgamados delicadamente en la unidad del conjunto. Son tres pisos con balcones, más un cuarto en el mirador coronado por una cúpula bizantina de tejas escamadas, de la que salta hacia el cielo un pararrayo con aspecto de astrolabio. Le acompañan grutescos gallardos, como un león central que ruge feroz a los observadores.
 
Fuente imagen: "Obras Patrimoniales de Santiago", Colegio de Arquitectos de Chile.
Fuente imagen: "Obras Patrimoniales de Santiago", del Colegio de Arquitectos de Chile.
Vista actual del Palacio.
La exuberante fachada une ecléctica y sincréticamente, líneas que podríamos definir como románicas, renacentistas e incluso arabescas. Sin embargo, los arcos, torres, rosetones y remates ojivales de ventanas y vidrieras, son de expresión neogótica de enorme belleza, probablemente únicas en su tipo acá en Chile. A pesar de la simetría, podría haber cierta influencia de la arquitectura jacobina y Tudor en estas líneas; y si bien parecería suntuoso y recargado a los críticos, sus excesos y mezclas le daban una característica que lo hacía único.
El primer piso contaba originalmente con nueve accesos, de los que sólo quedan cinco. El principal de ellos es un portal de arco de medio punto y de enormes proporciones, que casi toca la cornisa del piso siguiente. La textura de los muros externos de este nivel es áspera, a diferencia de los demás pisos.
El segundo piso es el que acumula mayor cantidad de detallismos exteriores de inspiración renacentista, tanto en las ventanas, columnas y marcos. El gran ventanal central compuesto, decorado con vitrales y que accede al balcón principal, antes estaba adornado también con esculturas artísticas. Llama la atención la variedad de las cuatro ventanas que se ordenan horizontalmente, con diseños propios y finamente concebidos.
El tercer piso era una maravilla artística. También repetía las líneas generales y número de ventanas del segundo piso, pero decoradas con coloridos vitrales, cual galería de la más elegante de las catedrales que hubiese tenido Santiago en aquellos días.
El cuarto piso, finalmente, estaba determinado por el gran observatorio-cúpula central, más dos cúpulas menores, una a cada lado del edificio. De estas últimas ya nada queda hoy, salvo algunas poca fotografías que permiten las comparaciones tristes y resignadas.
 
 
 
En el interior, se encuentran los salones y las escaleras hacia los pisos superiores. Un vestíbulo de tipo romántico se encuentra detrás de la entrada principal, pero se extiende monumentalmente hacia la altura de los pisos de la construcción, con tragaluz cenital. A su vez, le rodeaban varios salones, diseñados con distintos estilos que parecen cruzar transversalmente toda la historia del mediterráneo: románicos, renacentistas, árabes, oriental, gótico y Luis XVI. La misma variedad se podía observar en el estupendo amoblado y ornamento interior, conformado por finos muebles franceses e italianos, lámparas europeas, valiosas obras de arte y lujosos tapices persas, además de esculturas, relojes, retratos y columnas. Un palacio, a fin de cuentas.
Lamentablemente, el tiempo no ha tenido tanta admiración por esta obra arquitectónica. Los terremotos de todo el siglo XX, además del relativo abandono en que ha pasado la mayor parte de su existencia, fueron deteriorando gravemente la residencia al punto de poner en peligro su propia permanencia erigida en la ciudad. Un incendio destruyó gran parte de la construcción (uno de varios, según algunas fuentes), que fue parcialmente demolida para abrirle paso a un nuevo edificio de carácter residencial, exactamente en la esquina, donde se emplazaba el lado oriente del palacio. Aunque la nueva construcción intentó imitar líneas clásicas en su diseño, luce como un injerto forzado y artificioso, aplastado por la belleza de lo que queda del edificio original.
Actualmente, dos de sus accesos del primer piso han sido convertidos en locales comerciales para repuestos automotrices. La numeración del inmueble ha cambiado a 2111-2135. Varias alcaldías se han propuesto recuperarlo y motivar su aprovechamiento comercial, como lugar de enorme atractivo por ejemplo, para exposiciones de arte. Pero la situación de desuso nunca ha sido revertida.
Pese al lamentable estado en que se encuentra, con su fachada opacada y grisácea, el enorme palacio sigue siendo una de las construcciones más espectaculares de la Alameda. Por alguna inexplicable razón, jamás ha sido declarado Monumento Histórico Nacional.
 
 
 

1 comentario:

  1. que tipo de vida social se hacia en el palacio elguin donde la señora marta rozas de elguin daba almuerzos fastuosos al presidente jorge alessandri y a otro preidente carlos ibabñez del campo y sus hijas fueroninvitadas a su debut en la palacio con las nietas de la sra marta rozas cClaro esposa del don nazario dicen que el general Ibaññez le pidio qe sus hjas hicieran su debut e sociedad en un afiesta pra mil personas cpn la nietas de la sra marta rozs de Elgui victoria , cecilia y lucrecia

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