martes, 21 de julio de 2009

EL ÑUÑO: LA FLOR PERDIDA DE ÑUÑOA

Es una lástima que el Escudo de Armas de la Municipalidad de Ñuñoa no lleve ninguna referencia a las florcitas llamadas ñuños, símbolos de esta ex comarca semi-rural de Santiago. De hecho, aparecen en él las ya sobreexplotadas flores de Liz, mas ninguna referencia a las que le dieron el nombre a la comuna.
Hubo una época en los noventa, durante la alcaldía de Pablo Vergara, en que se incentivó entre los educandos del barrio algunos concursos de dibujo, en que los niños imaginaban la misteriosa flor de ñuño. Sin embargo, con el paso del tiempo esta iniciativa se fue perdiendo y el enigma de la flor de Ñuñoa volvió a la penumbra, al claroscuro de la conciencia colectiva.
El ñuño se ha convertido en el arquetipo de la Flor Inexistente de la comuna de Ñuñoa, tal como la imagen poética desarrollada por el fallecido escritor nacional Miguel Serrano: una flor que no existe, que no está físicamente dispuesta a la vista de quien la busca, pero que sigue más presente y es más real que todas las flores de todos los jardines del mundo. Ya hemos tratado este tema en otras partes del blog, pues el símbolo trascendente de la flor inexistente se repite con curiosa frecuencia en las vertientes culturales y folklóricas de la capital chilena. Cada vez que Ñuñoa evoca a su propio nombre, entonces, lo hace también al mito de la flor perdida, del ñuño, de Ñuñohue, y de todo el cordón dorado del tiempo en la historia de Santiago, desde llegada de los conquistadores y aún antes.
René León Echaíz nos cuenta esta historia en su trabajo "Ñuñohue": los conquistadores españoles avanzaron con don Pedro de Valdivia por el río Mapocho hacia arriba, buscando explorar los territorios del entorno a la comarca donde se funda Santiago del Nuevo Extremo, en 1541. Llegaron a unos terrenos de gran belleza y fertilidad, cuyos tranquilos campos se extendían hasta las faldas de los cerros de la Cordillera de los Andes. Allí se internaron por entre los matorrales, apartándose de la ribera del Mapocho. Les llamó de inmediato la atención una enorme cantidad de florcitas amarillas que se movían al viento, por todas las extensiones de estos territorios. Cuando los europeos consultaron a los indígenas que acompañaban la expedición por el nombre de estas flores, ellos contestaron que eran "ñuños".
Imagen base de edición: tomada de Chileflora.com
Los ñuños son de color amarillo, con tonalidades rojizas y oscuras. Crecían en una zona indígena de rucas y pequeños campos que los nativos llamaban Ñuñohue, precisamente en alusión a estas flores: Tierra de Ñuños, traducido del mapudungun. Abarcaba el borde del Mapocho, las faldas cordilleranas y el contorno de los llanos del Maipo. En su momento, los conquistadores recorrieron gran parte de estos terruños y fueron siendo recibidos por los caciques que las dominaban. Durante el resto de la colonia, se conectaba desde Santiago hasta este sitio a través de caminos muy rústicos que salían desde el lado oriente del Cerro Santa Lucía, cuya falda hacía de aparcadero para caballos y carretas que iban o venían por este rumbo.
Ñuñohue abarcaba, entonces, los terrenos que actualmente identificamos con Providencia, Apoquindo, Las Condes, Tobalaba, Macul y Ñuñoa. No tardaron en ser loteados y convertidos en chacras, arruinando la vida de los indígenas locales. Sin embargo, era el último de los mencionados, Ñuñoa, aquél que se hallaba en el centro de la Tierra de los Ñuños, siendo identificado como el corazón de Ñuñohue entre los indígenas. Se dice incluso que su aldea central estaba justo en la actual Plaza Ñuñoa, un centro de entretención nocturna de nuestra ciudad. Sus dominios estaban en manos del cacique Longomavico, también llamado Aponchonique, pero dichos caseríos perduraron sólo hasta el siglo XVII, cuando las aldeas del centro del territorio desaparecieron. Sus principales accesos fueron, por largo tiempo, los caminos ocupados por las actuales avenidas Providencia e Irarrázabal.
La corrupción fonética y la repetición viciada del término entre los españoles, llevó a transformar su nombre rápidamente a Ñuñoa, manteniéndose hasta hoy en la toponimia.
Del ñuño, en tanto, sabemos muy poco en nuestra sociedad. Es una planta tipo hierba perenne del orden de las liliales y de la familia de las iridáceas. Todavía es posible verlas junto a algunos caminos y senderos en el entorno de la capital. Tiene seis pétalos con diseños propios que van desde el limpio amarillo sin máculas hasta patrones de manchas negras y escarlatas sobre amarillos rojizos. Crece levantándose a relativa altura del suelo, alcanzando los 50 centímetros aproximadamente. Los científicos la conocen como Sisyrinchium ñuño colla.
También se identifican comúnmente como variedades de ñuño a los llamados huilmos amarillos, que en términos científicos son llamados Sisyrinchium graminifolium (de marchas negras en sus pétalos dorados) y Sisyrinchium striatum (de pétalos más gruesos y sin diseños de manchas, pero de mayor altura). En el "Curtis’s botanical magazine; or flower garden displayed" (Londres, 1830) y en el "Flore des serres et des jardins de l’Europe" (París, 1847), también aparecen reconocidas las especies de ñuños Sisyrinchium pedunculatum y Sisyrinchium longistylum, respectivamente.
Las capacidades del ñuño fueron su garantía de expansión por los valles interiores de la Zona Central de Chile: resiste temporadas de sol directo y, además, soporta las heladas de las estaciones más frías. Como no puede sobrevivir a la nieve, creció en vastos campos florales por las alfombras de vegetación que habían en Ñuñohue, a los pies de la alta cordillera nevada.
Ñuños amarillos (fuente imagen: www.caracottagenursery.com)
 El diseño del actual Escudo de Armas de Ñuñoa fue oficializado por el Decreto Edilicio N° 320 del 8 de Agosto de 1958. Como hemos dicho, es extraño que ni siquiera se haya considerado a la pasada, en él, la alusión a los ñuños.
De hecho, la presencia del color amarillo tanto en la bandera como en este escudo del Municipio, se debe a la evocación del oro, según se desprende de los textos que les dieron creación con dicho Decreto, y no a los ñuños:
"Campo de azur losanjado por líneas de oro, con una flor de Liz del mismo metal en cada losange, que son las armas del conquistador don Juan Jofré de Loaysa, primer propietario hispano de la región; jefe de plata con cuatro toquis o hachas de piedra de gules, colocada de posición de palos, en homenaje a los ulmenes de Ñuñoa, Tobalahue (Tobalada), Macul y Penilolen (Peñalolén), que a la llegada de los castellanos eran los señores naturales de los sectores que actualmente conservan sus nombres".
"Bordera de azur, con ocho veneras de oro, tomadas del blasón metropolitano, por pertenecer a la gran ciudad de Santiago."
"Timbre: la corona mural de oro de las municipalidades de Chile".
 De los ñuños, nadie se acordó entonces.
A pesar de los méritos de la planta en la conquista del paisaje, el avance del cemento fue dejando atrás los tiempos en que los valles y explanadas de la zona eran dominados por los ñuños. Ello, sumado al desdén y al olvido, han hecho que la flor de Ñuñoa no sea más que un recuerdo sin memoria; un arcano, una legenda. Otra flor inexistente, a fin de cuentas.
Ojala que futuros alcaldes de Ñuñoa tomen, sin embargo, la iniciativa de sacar del mito al ñuño y devolverlo desde las comarcas marginales y periféricas a las que los hemos empujado, hasta los jardines, plazas y la propia simbología de esta comuna del Gran Santiago. La reciente creación de un vino propio producido por la Viña La Rosa, etiquetado como "Ñuñohue" y distribuido exclusivamente en los locales de recreación que caracterizan el centro de la comuna, puede ser un gran paso en la deuda que ésta mantiene con su propia historia.
Escudo de Armas de la Municipalidad de Ñuñoa, a la izquierda, y una humilde propuesta que sustituya las flores de Liz por ñuños, a la derecha... Dijimos que es sólo una PROPUESTA, así que no se espanten.

6 comentarios:

  1. Muy buena publicación!, te felicito... es bueno que pensemos en nuestra historia, incluso la de las comunas como en este caso Ñuñoa. Y no perdamos elementos como esta flor que caracterizaba esta comuna, que nos recuerdan la sencillez con que se vivía en un principio.
    También comparto tu propuesta, notable!!

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  2. Me preguntaba si existe algun ejemplar d eesta flor asi como semillas para poder iniciar la recuperaion de areas verdes con esta flor.
    saludos

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  3. Me encanto la publicaciòn, siempre es bueno que haya gente que comparta cosas tan interesantes de nuestra historia, yo no tenia idea y la propuesta del escudo es genial, con respecto a las semillas yo creo que es dificil, cuesta que las flores silvestres se arraiguen, pero se me ocurre que arrancando unas pocas en algun lugar donde hayan con tierra y todo transplantarla, no se, es una idea.

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  4. No queda otra de hacer lo que hay que hacer no más... Esparcir semillas de ñuño por la Plaza Ñuñohue

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  5. Donde y cuando es posible conseguir semillas?

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  6. El huilmo amarillo es muy parecido y aún se puede encontrar en la Quinta Región.

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Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

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