miércoles, 10 de junio de 2009

VINO TINTO Y LECHE CONDENSADA: UN TRADICIONAL PONCHE NO TRADICIONAL

Este trago fue relativamente popular entre los años ochenta y hasta parte de los noventa, por allá por los restaurantes y bares de Mapocho, Independencia, Recoleta y Vivaceta, muchos de los cuales ni siquiera existen ya, consumidos en el incienso del tiempo. Chupilca de leche, le decían algunos. Quizás no fue una vedette de barras populares, como hoy lo es un chicha-pipeño, un terremoto o incluso un schop, pero su presencia se notaba en aquellos años entre los chimberos, según me dicen.
La combinación puede resultar, para muchos, extraña e impropia: vino tinto, leche condensada y, a gusto de algunos, un leve espolvoreo de canela o gotitas de esencia de vainilla o canela... Ojalá de los más económicos a la venta, pues no se justifica usar productos de calidad para esta exquisita rusticidad.
La caña adopta un color amoratado y rosáceo, como un magenta aclarado, razón por la que en algunos lados este trago es sugestivamente llamado Pantera Rosa, Juan Rosado y otros nombres raros que siempre llevan su color por apellido. Como existe el peligro de irse por lo dulce, la preparación recomendada era un tarro de leche condensada por cada litro de vino, bien batido. Servir frío, de preferencia.
Sé que la mezcla no suena bien, pero no se puede entenderla sino hasta que se la prueba. Supongo que hay que tener algo de picante en el alma, por supuesto: quien esté acostumbrado a los tragos de sabores suaves pero de humores alcohólicos fuertes, no encontrará nada semejante en el banco de memoria y, probablemente, el gusto de este ponche sea demasiado agresivo para su paladar. En lo personal, sin embargo, no lo considero tan dramáticamente distinto a lo que a nosotros nos podría parecer el ponche de huevo navideño gringo o, para un turista, las primeras sensaciones de un cortejo con nuestro querido cola de mono.
No sé desde cuándo se beberá el ponche de leche condensada en nuestro país, pero, a juzgar por este aviso publicitario de un diario de fines de 1914, la leche condensada es comercialmente conocida en Chile desde hace un siglo o más. Aparece mencionada, de hecho, en algunos documentos del siglo XIX... Y el vino tinto, bueno, casi nació con nosotros.
Quizás, fue esta curiosidad en la combinación de ingredientes lo que condenó al olvido a este ponche, que ha perdido terreno entre los bares rascas santiaguinos, incapaz de competir con otros tragos más populares y de aceptación más generalizada. Los más experimentales tragos a base de vino, en general, han ido quedándose cada vez más atrás en esta competencia en las barras, guardando refugio en el consumo más doméstico: los licuados con harina tostada, con lenguas de erizos o moluscos, los ponches de culén y de frutas, la veterana chupilca y esos jotes tan poco refinados, son especies amenazadas en el comercio regular de la ciudad. Sólo terremotos, navegados y borgoñas criollos, más tradicionales y arraigados, parecen salirse de este anatema de desprecio a la coctelería extravagante basada en vinos.
Pensé que ya había desaparecido de la oferta del ponche de leche condensada, pero mi amigo Juano, muy avezado en las aventuras que un treintón soltero podía vivir en el ex barrio de La Chimba, me jura de guata que aún sobrevive en algunas quintas y barras de Independencia y de Recoleta, aunque con algunos nombres extravagantes. Según él, la caña anda por ahí por la luca y media, o algo así. Lamentablemente, un local que alguna vez ofreció este brebaje en Avenida La Paz, ya no existe o bien sacó tal ambrosía de sus cartas, pues no pude encontrarlo.
He hallado, sin embargo, algunas referencias en internet sobre el ponche de leche condensada. Al menos allí sigue vivo.
Considerando nuestra costumbre nacional de hacer las mezclas más inauditas con el vino, y tomando en cuenta que ya tenemos un trago típicamente chileno hecho a base de vino blanco, como es el terremoto, quisiera fantasear con la posibilidad de que la sociedad capitalina pueda ponerle algún cuño especial al vino tinto con este sabroso ponche, que sale de las monotonías de los borgoñas de frutilla, navegados u otras preparaciones parecidas.

21 comentarios:

  1. Este ponche lo tomaban mis padres en sus reuniones de amigos en la mitad de los setenta y ya entrado los ochenta despues de Martinis y el Pisco tres cruces "en sus años locos" cuando ya no quedaba que beber pero lo conocen como "juanito rosado".
    Exelente Blog. Saludos cordiales

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  2. Hoy 18 de Junio fel 2014 celebración de Chile contra España que hemos ganado 2 - 0 he querido recordar los antaño de nuestra país con un conocido pero olvidado. .. Pantera rosa , el cual no recordaba su nombre , asi es que mucha gracias por la aclaración...saludos.

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  3. Un trago riko y economico !!!!!

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  4. Mis padres lo tomaban y yo continuo. Le llamo "el señor de la.mora" jajaja es muy rikooXD

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  5. Me hiciste acordar de mi querida y amada abuela, ella en sus últimos años, incluso en contra de la familia, siempre mantenía su vinito de caja y su leche condensada, le llamábamos " jarabe para la tos" en una especie de complicidad, ya que en muchas ocasiones fui el surtidor de esos ingredientes.

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  6. Aún lo tomo con mis padres jugando dominó, un día lo posteé en Facebook y dejé a varios con ganas de probarlo ;-)

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  7. Terrible pulento. Kisito mi viño mmmuakkk

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  8. Preparando uno en esta noche lluviosa por estos lados del sur!!

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  9. En una edición reciente del programa de Canal 13 "Lugares que hablan" grabado en Curacautín,al animador Pancho Savedra lo agasajaron con este brebaje

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  10. Muy ricoo,vino tinto con leche condensada,justamente ahora me estoy sirviendo uno, con un cabernet Sauvignon...una decilia.

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  11. Esta preparación no es nueva, viene ya desde los 50s y 60s. Lo recuerdo porque mi abuelo muy de vez en cuando armaba uno, batiéndolo a mano hasta que quedaba cremoso. En la zona penquista es conocido con el nombre de el "Ferroviario" desde mucho antes que el de la "Pantera Rosa", que es de mediados de los 60.

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  12. Típico chileno! Son de esos tragos que salen cuando abres el refri y no quedan piscolas ni chelas... de cabeza a la despensa por esa leche condensada reservada para los postres sumado al vinito que no puede fallar... mezclar con la sopera y a disfrutar de lo sencillo y rico a la vez!!

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  13. Te falto otro ponche que tomábamos los más pobres de chile en los años 70 -80, ya que el "Juerte" estaba casi prohibido para los más humildes en un restaurante que estaba casi frente a la piojera, tenía entrada por dos lados diferentes y dos salidas diferentes por diferentes calles, allí tomábamos un brebaje de Vino tinto suelto y huevo crudo, con canela, para los flatitos, en las mañanas a las 07.00 entrabamos y saliamos tipin doce del dia doblados pero dignos, después de una noche de trabajo de casi 12 horas en aquellos años ,esos recuerdos tengo de muchos amigos que ya no están eran muchos mayores que yo y mi padre que me llevó a tomar allí ese brebaje, que era criaturero.( el que sabe sabe),Se vienen a mi mente miles de recuerdos con cada reportaje, la historia de Chile la hacemos el pueblo, y supe que quieren eliminar la historia de los colegios, Los que recorren el mundo o visitan países vecinos o lejanos, lo primero que nos preguntan a los chilenos es sobre nuestra historia, a veces veo a jóvenes chilenos que se encogen de hombros al NO saber parte de nuestra rica historia, y de nuestros próceres, pero bueno somos así, aveces no aportamos nada al mundo o no aportamos nada a la cultura mundial, salvo nuestros premios nobeles y uno que otro escritor o músico,que ha luchado por salir de chile al mundo.

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  14. Hoy 17 de Julio del 2019, mi esposo haciendo recuerdos de por allá por los años 70, recordó este exquisito brebaje, así que lo preparamos y fue toda una sensación. Fácil y sencillo y lo mejor todo muy económico.

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  15. En mi familia aún lo preparan y en las reuniones lo sirven de aperitivo ya que todos se van por lo dulce jajajajajja y siempre se hace poco, también me acuerdo que dicen que le sirve a las mujeres que amamamtan para mejor o aumentar la leche 😋 al igual que con huevo

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Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.