miércoles, 13 de mayo de 2009

JUEGOS Y ENTRETENIMIENTOS ELECTRÓNICOS "DIANA": INSERT COIN EN LA DIOSA DE LOS VIDEOGAMES

Imagen de los antiguos juegos "Diana", hacia 1970, en fotografía de José Carvajal hoy perteneciente a las colecciones fotográficas del Museo Histórico Nacional.
Coordenadas: 33°26'28.46"S 70°39'3.16"W (local antiguo) 33°26'29.01"S 70°39'2.57"W (segunda casa)
Los juegos y entretenimientos electrónicos "Diana" constituyen mi primer recuerdo de infancia, por ahí por los dos años, cuando mis padres me llevaron hasta su salón subterráneo en calle Ahumada durante la primera mitad de los años setenta. No sé como puedo conservar memorias de esos años, pues escasamente los recuerdo, pero supongo que impacto de las máquinas del local de entretenciones habrá sido suficientemente fuerte para prenderse en la grabadora neuronal. Puedo recordar una especie de bowling chiquito, donde los palitroques eran bajados en fila por un sistema mecánico. También había algo "parecido" a un videojuego, con un automóvil antiguo que uno manejaba en un volante. La imagen parecía más una película en blanco y negro y no tenía ninguna relación con lo que estamos acostumbrados a ver desde las generaciones de juegos electrónicos siguientes al "Space Invaders" de 1977.
Los juegos "Diana" debutaron en la capital hacia 1934, por iniciativa del empresario Roberto Zúñiga Peñailillo. El nombre, mismo de la Diosa de la Cacería y la Naturaleza, provenía de una marca alemana de rifles lanza-plumillas, que tomó el dueño para colocárselo a su local, inicialmente ubicado en el sector de Mapocho. Los bowlings, las poolinas, los dardos al blanco y después los taca-taca eran la antigua oferta de sano entretenimiento que siempre caracterizó a la firma.
Sus locales se abrieron por varios lados de Santiago: en el Cerro Santa Lucía, el Cerro San Cristóbal, Morandé, el subterráneo de Alameda con Estado, junto a la Iglesia de San Francisco y en calle Bandera, por ejemplo. En Parque Almagro, de San Diego, abrió un enorme local con características de feria de entretenciones, casi al lado de la Basílica de los Sacramentinos, sobreviviendo incluso a la gran remodelación urbana que se realizó allí en el sector durante los años ochentas. Aunque ostenta la posesión de un símbolo notable: un carrusel gringo, de 1908, traído a Chile en la década del cuarenta, corresponde a otra empresa, sin embargo: a partir de 1960, y aunque en en lenguaje popular sigamos haciéndolos sinónimos, los "Juegos Diana" se separaron comercialmente de los "Entretenimientos Diana", estos últimos dueños de las instalaciones de parque de diversiones que mantienen en San Diego y que también estuvieron en Alameda a un costado del templo franciscano.
En 1962, juegos "Diana" instaló la que sería su casa central y, por entonces, la más concurrida ya, en la dirección de Ahumada 170, entre Moneda y Agustinas, exactamente al frente de donde antes funcionara también el restaurante y centro de eventos "Waldorf", uno de los más conocidos del Santiago de aquellos años. Permaneció por 22 años en este lugar, hasta 1984. Fue el local que alcancé a conocerle en mis años de temprana infancia.
En tanto, hacia 1974 retornó desde los Estados Unidos el yerno del señor Zúñiga, don Ignacio Moraga, quien se haría cargo de la empresa, dándole nuevos aires y poniéndola en la vanguardia de las casas de entretenciones, orientándola hacia el público infantil más o menos de edad escolar, que, a principios de los años ochentas, comenzaba a perfilarse como su principal clientela.
Fuente imagen: Grupo Facebook "Yo Jugué en los Diana de Ahumada".
Vista actual del ex-local de Ahumada 131 (al centro).
Con la llegada a Chile de la moda Atari y todos los videojuegos de la primera gran generación de oro, además de los conocidos flippers, los videojuegos "Diana" alcanzaron gran popularidad y prosperidad, multiplicando sus locales. Al quedar chico el salón de Ahumada 170, y producirse cambios en la propiedad de la galería, se trasladó hasta otro local ubicado cerca, en la misma cuadra pero por el frente, en el número 131, donde estuvo hasta ese mismo año de 1984 el salón del elegante "Waldorf", ya mencionado. Unos 900 metros cuadrados tenía esta nueva base subterránea elegantemente decorada con motivos y luminarias agringadas, casi cyberpunk, toda una primicia en aquellos años, que le daba aspecto como de discoteca. Las baldosas alternaban cuadrados negros y blancos, otorgándole rectitudes geométricas. Los muros, de color amarillento, estaban divididos por innumerables columnas, que formaban espacios distintos dentro del local, como en un laberinto tipo Pacman, Pengo o Rally-X, precisamente. La primera visita de un cliente siempre era para perderse, por esto mismo. No era raro ver algún niño preguntando dónde se encontraba tal o cual máquina, de camino a ser su favorita.

Probablemente, no había en Chile un local con más máquinas que este "Diana". Estas cantidades de cabinas apenas alcazanaba a parpadear sus mensajes "insert coin", invitando al jugador, antes de que les echaran otra ficha dentro. Sonaban en su interior toda clase de ruidos digitales reconocibles: el Pacman comiéndose sus pastillas, la música contagiosa del Pengo o las abejas robots del Galaga arrojándose en picada contra el jugador; y, unos años más tarde el "Kuwabunga" de las Ninja Turtles, las patadas cortando el aire en Street Fighters o los puñetes con quejidos del Mortal Combat. A veces, uno seguía por oído su máquina regalona. Los flippers o pinballs, que sumaban casi 30, también llenaban esos salones con toda clase de ruidos espaciales, traídos desde futuro. El Terminator y el Cactus Jack estaban entre los más cotizados de estos en las intalaciones de esta casa.

La sede central de "Diana", así, llegó a ser el más famosísima, compitiendo directamente con el "Delta 15", situado en el mismo vecindario comercial y al que hemos dedicado anteriormente un posteo. Probablemente, Entretenimientos "Diana" le llevaba la delantera, pero de todos modos los públicos más adolescentes de ambos locales se tenían algo parecido al rechazo o mala barra entre sí, y se acusaban mutuamente de ser "los mas pencas" en videojuegos, y que sus respectivos salones tenían máquinas "para amateurs". Cosas de niños, supongo, aunque si en esos años los delteros me hubiesen visto describiendo a los "Diana" con este nivel de detalle que aquí admito, probablemente me habría ganado una sación de indiferencia y desprecio.
También recuerdo que en su subterráneo fue la primera vez que me dejaron plantado, una atractiva chiquilla llamada Giannina, que nunca llegó al punto por ella misma convenido, por ahí por 1992. Pero, como los "Diana" eran uno de los principales puntos de encuentro de toda la ciudad, me topé allí con un amigo de aquellos años, apodado indecorosamente como Queso, con quien terminamos bebiendo shopp y comiendo completos en el entonces flamante local "Doggy's" de Mac Iver, olvidándome así de mi triste abandono. Casi con toda seguridad, uno podía encontrarse con algún amigo, vecino, compañero de curso o simplemente conocido en el espacioso sótano de los juegos, pues era tal la concurrencia y la rotación de gente durante todo el día, que parecía improbable más bien el no reconocer una cara siquiera durante alguna visita, por muy nerd que uno fuese.

Fuente imagen: Grupo Facebook "Yo Jugué en los Diana de Ahumada".
Fichas de distintos períodos de tiempo de los "Diana".
Pero, al avanzar los noventas y la ficción de la democracia en estos pueblos "llenos de vicios y donde los ciudadanos carecen de toda virtud", al rudo decir de Portales, el centro de Santiago terminó de convertirse en el núcleo de delincuencia callejera que es ahora. Aún recuerdo un incidente que tuve con un par de carabineros en una de las pocas veces que volví hasta alguna de las sedes de los juegos "Diana", durante un intermedio de la universidad, por ahí por 1991, cuando me trajinaron entero buscando quién sabe qué mientras veía perder mis varias fichas echadas dentro del juego Ninja Turtles, que por entonces estaban de moda, de la mano de la película y los dibujos animados. Estas redadas y revisiones ciertamente eran necesarias, pero por cada delincuente que escasamente fuera capturado en ellas, había una larga cadena de honestos clientes que terminaban sintiéndose molestados y agredidos, en desmedro del negocio.
La posición subterránea del local de Ahumada y su ubicación dentro del plano de Santiago Centro, fue su condena a muerte. Según comenta Moraga en una entrevista concedida al diario "El Mercurio" del 2 de octubre de 2006, titulado "Juegos Diana dejan Ahumada después de cuatro décadas", durante la alcaldía de Jaime Ravinet se había logrado erradicar gran parte de la delincuencia y disminuir la cantidad de comerciantes ambulantes que, según el empresario, "estaban usando nuestro salón como baño y escondite de carabineros". Sin embargo, en las alcaldías posteriores el problema no sólo regresó, sino que empeoró, creándole injustamente a los históricos juegos "Diana" una pésima fama que afectó directamente a su actividad comercial.

De nuestra parte, creemos también que influyó la politización de la Intendencia de Santiago, que restringió por cuestiones electoralistas los recursos de seguridad para la alcaldía de los derechistas Joaquín Lavín y Raúl Alcaíno, limitación que se notó en la paz pública del Centro de Santiago, según denuncian algunos.
La era de la play station casera y los avanzados juegos de PC dañaron también a las grandes salas de videojuegos santiaguinas. Famosos centros de Ahumada, como "Delta 15" y "Gamecenter", debieron cerrar sus puertas, incapaces de seguir manteniéndose. "Diana" pudo sobrevivir a esta primera etapa de crisis, pero debió soportar estoicamente, a continuación, la llegada de las máquinas tragamonedas que florecieron por varios lados del centro y a veces valiéndose de las mismas patentes de locales de entretenimientos electrónicos o incluso centros de llamadas, para ser instaladas. La ambición de pueblo se mostró definitivamente favorable a estos nuevos juegos, más baratos de construir, comprar y mantener que los videojuegos de cabinas y los flippers, que sólo pueden ofrecer más "vidas" o bolitas como premio.
Juegos "Diana" comenzó a cerrar su local cada vez más temprano. Desde casi a la medianoche que bajaba las cortinas y apagaba su característico panel luminoso en la entrada, cambió la hora de cierre a las diez, y luego a las ocho de la tarde. En sus últimos días, apenas pasaba las siete de la tarde en funcionamiento. Un local de tales características, con semejante cantidad máquinas electrónicas, no podría mantenerse en tales condiciones, y un día de aquellos, simplemente, no abrió más. Todo se acabó.
Sin más que hacer en el sector comercial más transitado de Santiago Centro, "Diana" cortó las luces de sus salones a fines de septiembre de 2006, luego de más de 40 años en el paseo Ahumada. Se trasladó hasta la calle Merced 839, en los subterráneos del caracol frente a la Casa Colorada, con sólo 85 de sus cerca de 200 máquinas, donde permanece hasta ahora.
"El centro es una gran caja de fondo. Se bajan las cortinas y es una ciudad fantasma", declaró el señor Moraga, como despedida para el local.
Aunque, en lo personal, fui en mi juventud parte del público fiel de los "Delta 15", desde la madurez actual no puedo eludir un reconocimiento a la importancia que tuvo para tantas generaciones capitalinas el salón de los "Diana", lo más top en la historia de los entretenimientos electrónicos santiaguinos, al punto de aparecer grupos Facebook que recuerdan con nostalgia sus andadas en el subterráneo de calle peatonal. Desde ellos hemos tomado las imágenes que aquí se muestran.
Fue realmente una tragedia para todos los nostálgicos el que dicho salón de entretenciones haya desaparecido del mapa de la ciudad, como tantos otros históricos microcosmos que sólo existen ya en el Santiago de la memoria.
Ex entrada a los subterráneos de los Bajos York de Ahumada 170, la primera casa que tuvieran los Entretenimientos Diana. Actualmente, este complejo está totalmente remodelado.
Aspecto actual de los ex establecimientos subterráneos de Entretenimientos Diana, ex entrada también al restaurante y salón bailable "Waldorf", ahora ocupados por una conocida multitienda.

6 comentarios:

  1. ..como olvidar esas tardes de carreras en el "Daytona USA". Tuve el privilegio de conocer al sen sei de ese juego, el misterioso "ABA" (quien siempre tuvo los mejores tiempos y records); amigo también mío y de "Horst"; "War"; "Magic"; "Profe"; "La Vaca Voladora"; y varios más. Recordemos también a "Luciano Bello", el "Guatón Nono" y hasta "Don Ramón"; que no corría en Daytona, sino que era malo para el fútbol pero que, imperturbable, era goleado una y otra vez..
    Fue una época dorada que, seamos honestos, también fue liquidada por la oleada de mal olientes muchachitos de las máquinas para bailar que poco aportaban al local, aparte de discusiones,peleas, música de pésimo gusto y neo-flaiterismo.

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  2. Yo jugaba Chinesse Hero con un amigo, dejábamos los dos primeros record, algo asi como 10.000.000 y después me entero que el récord oficial del juego es de un italiano con 4.000.000 que irrisoria cantidad

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  3. A mediados de los 60 funcionaba en un sitio eriazo frente a la Iglesia San Francisco donde hoy está el hotel
    Sn. Fco.Kempinsky (había tiro al blanco)

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  4. A mediados de los 60 funcionaba en un sitio eriazo frente a la Iglesia San Francisco donde hoy está el hotel
    Sn. Fco.Kempinsky (había tiro al blanco)

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  5. Tengo la esperanza que algun dia los diana vuelvan a este lugar o en otro de ahumada

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Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

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