viernes, 10 de abril de 2009

CARACTERÍSTICAS DE LOS PRINCIPALES JARRONES ORNAMENTALES QUE HAN DESAPARECIDO DEL CERRO SANTA LUCÍA

Los abundantes jarrones de la terraza del Castillo Hidalgo en 1874. Muchos de ellos han desaparecido misteriosamente del paseo.
Coordenadas: 33°26'26.08"S 70°38'37.00"W
Después de varios años investigando la situación de las estatuas y los ornamentos desaparecidos desde el Cerro Santa Lucía, decidimos echar mano a la extenuante tarea de intentar rastrear -y ojalá recuperar- cuanto menos, algunos de los más de 300 jarrones de metal y mármol que se encontraban en el conjunto y que hoy se encuentran totalmente extraviadas o, en el mejor de los casos, se pueden observar en distintas partes de Santiago ajenas al Huelén. A futuro publicaremos los resultados de estas pesquisas y de las respuestas que las autoridades correspondientes nos han proporcionado sobre esto.
Como señaláramos en nuestro artículo sobre las estatuas y ornamentos que ya no están en el Huelén (del que el actual texto viene a ser una suerte de segunda parte), de las piezas que aparecían en las antiguas fotografías del "Álbum del Santa Lucía", publicado en 1874 por Intendente de Santiago don Benjamín Vicuña Mackenna, existen algunas investigaciones casi personales, realizadas por aficionados o por periodistas sobre estos tesoros desaparecidos, aunque se ha publicado escasa información a este respecto.
Una de las pocas fuentes disponibles para el tema corresponde al reportaje del periodista David Valenzuela Fernández, publicado en "Las Últimas Noticias" del domingo 26 de mayo de 2002 y titulado como "El saqueo del cerro Santa Lucía". Recuerda allí el redactor que, si bien no existe un registro en los inventarios en la Dirección de Jardines de la Municipalidad sobre las piezas perdidas, para el caso de los jarrones y ánforas que engalanaban todo el paseo, el Intendente Vicuña Mackenna precisa en el "Álbum del Santa Lucía" que había 416 unidades de este tipo en el cerro, la mayoría de ellos traídos desde Francia y de Italia. Sin embargo, para la fecha del artículo, quedaban en el paseo sólo 75 de estos jarrones.
Nuestra investigación, particularmente, nos ha permitido dar con la ubicación de algunos de estos jarrones perdidos, ahora repartidos por distintos lados de la ciudad. Hemos creído encontrarlos, por ejemplo, en el Puente Pío Nono, en el Museo Benjamín Vicuña Mackenna, en los accesos del Paseo de las Delicias y en el Cementerio General, sólo por nombrar algunos sitios importantes. La inmensa mayoría de ellos, sin embargo, permanece desaparecida y sin dar noticias.
Fotografía de 1874 de la Subida de las Niñas y del Acueducto Romano, con las magníficas estatuas y cántaros que hoy están perdidos.
¿POR QUÉ FUERON RETIRADOS LOS JARRONES?
Las extracciones de jarrones ornamentales desde el cerro parecen haber tenido lugar por tres procedimientos o formas. Y decimos "parecen", porque la información disponible a este respecto casi no existe, debiendo ser recolectada casi de forma derivativa o deductiva a partir de otros sucesos y noticias en torno a la historia del Cerro Santa Lucía.
Dichas formas de extracciones de jarrones y otras piezas han sido, a nuestro juicio, las siguientes:
  1. A partir de las varias remodelaciones que ha sufrido el paseo y de las que, también, se tiene muy poca información documentada. Por ejemplo, durante la construcción de la gran escalinata y la Terraza de la Fuente Neptuno, hacia el 1900. Una intensa remodelación tuvo lugar, también, hacia la década de 1940, especialmente en la cara Sur del cerro. Otros sucesos más enigmáticos aún han sido alteraciones tales como la demolición del Acueducto Romano. Todos estos cambios estructurales han significado el traslado o el retiro de algunas piezas, en mayor o menor medida. Las teorías sobre por qué fueron retirados muchos de estos jarrones, durante estas remodelaciones del paseo, van desde asuntos técnicos sobre el exceso de peso que habrían significado sobre las estructuras, hasta supuestos criterios estéticos contra lo recargado que se habrían visto algunos sectores del paseo, ante la abundancia de estas piezas. Nuestra opinión es que el oportunismo también pudo haber metido la cola en estas remodelaciones, como sucede en nuestros días con el velado negocio que ha significado el asfaltado de las calles de adoquines de la capital, que en realidad ha servido para la venta de dichos adoquines a países europeos como Francia, que los compra a buen precio para mantener el aspecto histórico y clásico de sus calles. Irónicamente, la mayor parte de estos adoquinados de Santiago que están siendo removidos también habían sido una iniciativa de don Benjamín Vicuña Mackenna, de modo que estamos ante otro claro caso de un atentado contra su legado histórico para la ciudad.
  2. Otros jarrones han sido retirados para ornamentar lugares específicos de la capital, con inauguraciones o reinauguraciones de plazas, parques, puentes y paseos. Ya dijimos que han reaparecido algunos jarrones en el puente Pío Nono y en la Galería de las Delicias. Hemos descubierto, además, que algunas postales que datan del cambio de siglo muestran jarrones exactamente iguales a los del Santa Lucía pero en la Plaza Yungay, alrededor del Monumento del Roto Chileno, donde ya no se encuentran tampoco. Había otros jarrones metálicos decorando también la entrada de la calle Puente, a un costado de la Plaza de Armas, pero también desaparecieron de allí en posteriores renovaciones de este sector. Parece ser, entonces, que las autoridades (y muy especialmente los Intendentes que siguieron a Vicuña Mackenna) habrían utilizado por largo tiempo a la ornamentación del Cerro Santa Lucía como un verdadero baúl de donde obtener piezas decorativas para inauguraciones de otros espacios urbanos.
  3. Definitivamente, el factor de los robos furtivos no debe ser marginado como posibilidad. Así como existen algunos jarrones con evidentes señales de haber sido vandalizados, no puede dejarse de lado la posibilidad de que muchas piezas hayan sido robadas por particulares, como ha sucedido en varias ocasiones con otros objetos ornamentales de la ciudad en general (por ejemplo, los retratos de bronce del Monumento a los Historiadores de la Independencia y el período en que permaneció secuestrada la estatua de la Pila del Ganso). Al respecto, vale tener en consideración que hubo un período de decadencia del Cerro Santa Lucía, hacia 1910, tras el cual llegó a convertirse en refugio de delincuencia y vicios sociales. De hecho, la gran recuperación del paseo comienza recién con su declaración como Monumento Histórico Nacional, del 16 de diciembre de 1983 (Decreto Ministerio de Educación Pública N° 1.636), y los niveles de seguridad y vigilancia que hoy le caracterizan datan recién de 1998, cuando se le instalaron las rejas y las casetas de guardias por decisión del Concejo Municipal. No está por demás suponer, entonces, que muchos robos de piezas pudieron tener lugar impunemente en el largo período en que el cerro fue un lugar desprotegido y vulnerable.
Cabe recordar aquí también, que una investigación realizada a principios del presente siglo por Magaly Pérez Escobar y Hipólito Castillo, ligados a actividades turísticas, precisó el paradero de algunas de las piezas perdidas del cerro, pero logrando dar sólo con una ínfima cantidad de los más de 300 jarrones desaparecidos desde el Santa Lucía. Debemos suponer, entonces, que muchos de estos jarrones habrían caído en manos de particulares o en recintos de acceso restringido, sea cual sea la forma -de entre las tres que hemos visto- que dichas piezas fueron retiradas del paseo.
Página de un catálogo original de la casa francesa Val D'Osne con los modelos de jarrones ornamentales metálicos que ofrecía en el siglo XIX. Algunos de ellos corresponden a los modelos desaparecidos desde el Cerro Santa Lucía.
GUÍA DE JARRONES ORIGINALES DEL CERRO
Para tener una referencia concreta sobre diseños, tamaños y proporciones de los jarrones del Cerro Santa Lucía, con el propósito de afinar los criterios de búsqueda y de comparación de las piezas que posiblemente correspondan al complejo y hoy se encuentren fuera del paseo, nos tomamos el trabajo de hacer un registro con características de catastro sobre las principales unidades de este tipo que se encuentran o se encontraron alguna vez en el cerro, permitiéndonos un modelo de clasificación y ordenamiento, que presentamos aquí.
Hemos aproximado las proporciones de las piezas en medidas numéricas, tanto por la dificultad que presenta el intento de medirlas con exactitud (la mayoría de ellas están situadas sobre la altura de una persona normal), como por las sutiles diferencias de tamaños que detectamos entre una pieza y otra, pese a corresponder a los mismos diseños:
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1.- CÁLIZ-ÁNFORA DE DECORACIÓN CLÁSICA: Jarrón metálico de gran volumen, con diseños alusivos de estilo clásico, rostros divinos opuestos y ornamentación vegetal a modo de asas, también dispuestos de forma opuesta. Se encuentran algunos de ellos en la Terraza de la Fuente Neptuno, pero existe uno con un magnífico pedestal a un costado de la Oficina de Informaciones del Cerro Santa Lucía. Según los registros fotográficos de la época, este tipo de cáliz era de color blanco y tenía una pieza adicional que hacía de tapa, pues era un jarrón de tipo ánfora, y se observa una de ellas en el sector del Castillo Hidalgo (1874). Sin embargo, en la actualidad ninguna de estas piezas conserva tapa. Sus medidas: 60 cm. sin contar la prolongación de sus decoraciones laterales por sobre la boca (la pieza con el pedestal mide 194 cm. desde el suelo), por unos 65 cm. de ancho. El diámetro de su boca es de unos 50 cm.
Vista del cáliz-anfora metálico. La imagen corresponde al modelo con pilar propio que se encuentra en el paseo. El pequeño recuadro corresponde al detalle de una fotografía de 1874, donde se puede observar el aspecto original de estos jarrones, con su tapa correspondiente. Dos de estos jarrones estuvieron un tiempo en la entrada de la calle Puente, pero fueron retirados durante las intensas remodelaciones que sufrió este céntrico sector de la ciudad.
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2.- JARRÓN ZODIACAL: Notable pieza metálica con pilote propio, de exquisito diseño. La copa es acampanada y de tres cinturas, rodeada de una banda con los signos astrológicos. Le acompañan decoraciones geométricas (grecas), ramas y enredaderas. Es una de las piezas más bellas del cerro, existiendo sólo una de ellas en la proximidad de la Oficina de Informaciones del Cerro Santa Lucía, sobre la Terraza de la Fuente Neptuno. No sabemos si existieron alguna vez otras piezas de este tipo en el complejo; tampoco si ésta en particular está allí en el paseo desde los tiempos de su inauguración o bien si fue instalada en épocas posteriores. Medidas: 60 cm. de altura (140 cm. contando el pilar) por 50 cm. de ancho. El diámetro de la boca es de unos 40 cm.
Imágenes del atractivo y sugerente jarrón metálico de modelo "zodiacal" que actualmente se encuentra en el paseo del Cerro Santa Lucía, en la proximidad de las oficinas de información turística.
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3.- JARRÓN-COPA DE LA ESCUELA DE ARTES Y OFICIOS: A diferencia la mayoría de los jarrones metálicos del cerro, éste no procede de Europa, sino que fue fundido en la Escuela de Artes y Oficios, recinto de la actual Universidad de Santiago donde hay alguna cantidad importante de estas piezas aún en sus jardines y patios. Este tipo de piezas pudo llegar al cerro en tiempos posteriores a su inauguración. Hay uno en el cerro, ubicado exactamente al frente de las Oficinas de Informaciones y otro sin el pedestal al frente. Se caracteriza por su gran tamaño y, si bien no llega a la delicadeza de los Val D'Osne franceses, cuenta con una bella decoración vegetal de apariencia victoriana en torno a su copa. La procedencia desde la Escuela de Artes y Oficios está señalada por una inscripción oval en la base de la pieza. Medidas: 142 cm. de altura por unos 95 cm. de ancho. La boca del jarro mide aproximadamente 70 cm.
Jarrón de la Escuela de Artes y Oficios que existe actualmente frente a las oficinas de información turística del cerro. El acercamiento es al detalle de la institución donde fueron fundidos.
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4.- PILÓN VAL D'OSNE DE COPA ALTA Y DECORACIÓN RENACENTISTA: Jarrones metálicos de forma acampanada con inspiración Médicis y con una delicada decoración en su copa, con algo de estilo renacentista y francés, generalmente caracterizada por un rostro angelical rodeado de grecas y forjas. Esta decoración y algunos otros detalles varían entre un modelo y otro, sin embargo. También tienen asas o mangos ornamentales. Aunque había varios de ellos en sectores como la Terraza del Castillo Hidalgo, la Roca Tarpeya y cerca de la Ermita, al ser inaugurado el paseo, hoy sólo quedan algunos ejemplares en las escalas de la Terraza de la Fuente Neptuno. Medidas: unos 60 cm. de altura por unos 40 cm. de diámetro de su boca, que es la parte más ancha de la pieza.
Imágenes de los modelos originales del pilón ornamental Val D'Osne que actualmente pueden observarse en las escaleras que rodean la Terraza de la Fuente Neptuno.
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5.- PILÓN VAL D'OSNE DE COPA ALTA Y ESTRÍA DOBLE: Jarrones metálicos con las mismas características que el anteriormente descrito, pero carente de las gráficas decorativas de la copa y de las asas ornamentales. Del anterior sólo conserva la forma general y el diseño de estrías con aspecto de pliegues en su base, baja copa y boca. Había varios de estos por el sector de las fortificaciones y caminos del sector Norte del Cerro Santa Lucía, quedando algunos de ellos por el sector opuesto en nuestros días, entre las escalinatas que conectan la Terraza de la Fuente Neptuno con el camino en el nivel de la Subida de las Niñas. Medidas: unos 60 cm. de altura por unos 40 cm. de diámetro de su boca, que es la parte más ancha de la pieza.
Ejemplares de estos jarrones que están aún en el paseo. Los detalles más característicos son la base con estrías verticales, los pliegues alternados entre gruesos y delgados en el fondo de la copa y la trompeta con un diseño ondulado en la boca del jarrón.
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6.- PILÓN DE COPA ALTA Y ESTRÍA SIMPLE: Similares a los anteriores, salvo por el detalle de que los pliegues o estrías de la base o baja copa son uniformes, del mismo tamaño, y la trompeta de su boca es lisa, sin textura ni decoración. El pie base también es liso. Como los anteriores, son de inspiración Médicis, aunque no tenemos claro que hayan pertenecido a la Val D'Osne. Originalmente, eran de color blanco según las fotografías de 1874, pues parecen haber sido diseñados de acuerdo al aspecto que tenían también los otros jarrones de mármol que llegaron desde Florencia. Son de la misma forma y diseño, pero considerable mayor tamaño, además de las diferencias de material. Sin embargo, en la actualidad no quedan unidades de éstas, pese a que eran abundantes en varias partes del cerro, como la Terraza del Castillo Hidalgo, la Meseta del Estanque y el Naranjal de la Emita. Sus medidas eran las estándares para este tipo de jarrones: unos 53 cm. de alto por 40 cm. de ancho en su boca o fuente.
Fotografía de 1874 mostrando los modelos de jarrones con estría simple y pie-base liso. No hemos podido constatar ejemplares de este tipo de jarrones, presumiblemente Val D'Osne (o imitaciones) en el actual paseo del cerro.
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7.- PILÓN DE COPA ALTA LISO: Jarrones metálicos también de influencia Médicis, pero mucho más sencillos y lisos, sin detalles, decoraciones ni estrías. Hemos notado algunas diferencias en el tamaño de la base cuadrada de algunas piezas. Se las encuentra desde el sector de los caminos entre la Terraza de la Fuente Neptuno, el Castillo Hidalgo, la Plaza Pedro de Valdivia y el sector de la Ermita. Las fotografías de la época de la inauguración del paseo no nos permiten identificar con exactitud si estaban presentes y dónde lo hacían en aquel entonces, así como tampoco tenemos seguridad de si corresponden a la fundición Val D'Osne, pese a que sus medidas coinciden con las de los otros jarrones de copa alta: aproximadamente 60 centímetros de altura y 40 de ancho, en su boca.

Ejemplares del pilón alto liso. Nótese que, a pesar de corresponder al mismo modelo de jarrón metálico, sus bases no son exactamente iguales. Este detalle nos provoca dudas sobre su procedencia.
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8.- PILÓN VAL D'OSNE DE COPA BAJA Y DECORACIÓN NATURALISTA: Corresponde a un jarrón metálico muy particular, de baja altura y boca muy ancha, con aspecto achatado. Hay varios de esta forma en el paseo, pero este modelo en particular se caracterizaba por la magnífica ornamentación vegetal que ofrecía, creemos que de estilo románico, donde destacan racimos de uvas con aspecto de estar colgando alrededor de la copa. También muestra diseños geométricos de repetición, como grecas. Sus medidas son: 60 cm. de altura por unos 80 de ancho. Como la boca de este diseño se pliega al abrirse de manera atrompetada, la boca del jarrón tiene unos 70 cm. de diámetro en su parte más ancha, aproximadamente.

La imagen corresponde a la pieza del modelo descrito que sobrevive encima del costado derecho de la Fuente Neptuno, aunque las sucesivas capas de pintura han ido ocultando la belleza del diseño.
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9.- PILÓN VAL D'OSNE BAJO DE ESTRÍA DOBLE: Son jarrones metálicos bajos de apariencia más sencilla que el anteriormente descrito. Las estrías en la parte inferior de su forma, a modo de pliegues grandes y pequeños, son de la misma manera que se observan en los modelos de Pilones de Val D'Osne de Copa Alta Simple, por lo que presumimos que fueron fabricados por esta fundición francesa. Hay una pieza de éstas en el sector de las escalinatas de la Terraza de la Fuente Neptuno. Sus medidas son 40 cm. de alto por unos 60 cm. de ancho. Su boca mide 50 cm. de diámetro sin los bordes, aproximadamente.

El único ejemplar del modelo descrito que hemos podido encontrar en el cerro, actualmente, es el que aparece en esta imagen y se encuentra en las escalas sobre la Terraza Neptuno. Creemos haber encontrado algunos modelos de estos jarrones en otras partes de Santiago, como el Cementerio General, pero reservaremos la tarea de publicar algo al respecto para el futuro.
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10.- PILÓN VAL D'OSNE BAJO DE ESTRÍA SIMPLE: Son jarrones metálicos bajos de apariencia más sencilla que el anteriormente descrito. Las estrías en la parte inferior de su forma, a modo de pliegues uniformes, sin intermedios más pequeños. Parecen corresponder a la fundición Val D'Osne y había varios de ellos cerca del Acueducto Romano y la Subida de las Niñas. No obstante, no hemos constatado la presencia de alguna pieza con estas precisas características en el cerro. No contamos con imágenes de época relativas a estos jarrones, pero son los que actualmente se encuentran en el puente Pío Nono y el Paseo de las Delicias, no sabemos desde hace cuánto tiempo. Nos parece que medían unos 40 cm. de alto por unos 52 cm. de ancho en la copa o fuente de la pieza, aunque las piezas de este origen que hemos creído identificar en la ciudad no tienen exactitud en estas proporciones y pueden variar incluso en algunos centímetros.

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11.- PILÓN BAJO LISO: Son parecidos a algunos de los modelos anteriores, pero mucho más sencillos, con aspecto de figura torneada. Según las fotos, abundaban en la zona de los caminos del lado Poniente y el Castillo Hidalgo. Existen en la actualidad dos tipos de Pilones de Copa Baja Simple en el cerro:

A.- LISO PEQUEÑO: Creemos que podrían corresponder a los 20 jarrones provenientes de la fundición de la Escuela de Artes y Oficios de Santiago, ubicados hacia el sector del Castillo Hidalgo y la Biblioteca Carrasco Albano, según el "Álbum del Santa Lucía" de 1874. Otros más se distribuían por distintos lados del cerro. Son de forma muy parecida al anteriormente descrito de la casa Val D'Osne, seguramente inspirados en su diseño, pero más sencillos y económicos. Se encuentran hoy algo dispersos en el sector de la Subida de las Niñas, en el camino hacia la Plaza Pedro de Valdivia y la Terraza Caupolicán, entre otros. Sus medidas son, en general, casi las mismas que el modelo anterior: unos 40 cm. de alto por 60 cm. de ancho y boca de 50 cm. de diámetro.
B.- LISO GRANDE: Similares a los anteriores pero de mayor tamaño. También creemos que pudieron haber sido fundidos acá en Chile, aunque no contamos con información que lo demuestre. Sobreviven algunos en el sector del Castillo Hidalgo y la Plaza Pedro de Valdivia, donde se encontraban originalmente. Medidas: 60 cm. de alto por unos 80 cm. de ancho, con boca de 70 cm. aproximadamente.
Imágenes del tipo de jarrones metálicos tipo pilón liso, modelos pequeño (izquierda) y grande (arriba). La imagen de abajo corresponde al aspecto original que lucían en 1874, sobre la entrada del Castillo Hidalgo.
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12.- CÁNTARO-ÁNFORA DE CABEZAS CAPRINAS: Son hermosos jarrones de mármol italianos o franceses (no lo tenemos claro) con boca estrecha y enormes proporciones, característicos por lucir dos cabezas caprinas opuestas y una orla floral y frutal también tallada en el material, que los recorre de lado a lado por ambos costados. Se encontraban originalmente cerca del que sería el actual acceso Sur del Santa Lucía, principal del paseo, sobreviviendo sólo dos piezas de este tipo allí, en nuestros días, en la Terraza de la Fuente Neptuno y quedando otras dos en dependencias del Museo Vicuña Mackenna. Las fotografías de época demuestran que existían como mínimo cuatro unidades. También sabemos que existieron cuatro jarrones de este mismo tipo rodeando tiempo antes la plazoleta circular de la fuente en la Plaza de Armas (¿los mismos?), visibles en fotografías hacia 1870, por lo que es muy probable que se trate de las mismas piezas que después fueron trasladadas al cerro, donde también sumaban cuatro. Medidas: entre 110 y 120 cm. de altura, dependiendo de la pieza. Su base cuadrada es de unos 55 x 55 cm. La boca del jarro mide unos 45 cm.

Vista de frente y de costado de los jarrones de mármol con cabezas caprinas. Su diseño es único en Chile y hubo más ejemplares que los dos que quedan en el cerro. Hemos encontrado otros dos de estos jarrones en el Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna.

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13.- JARRÓN VAL D'OSNE FRANCO-RENACENTISTA: Modelo tipo copa de metal de extraordinaria hermosura, que combinaba elementos mitológicos, como cabezas de faunos, con figuras de niños opuestas, además de ornamentos vegetales y delicadas forjas artísticas. Existía al menos una de estas piezas, de gran tamaño, sobre un pilar junto a la Roca Tarpeya, según aparece retratado en el "Álbum del Santa Lucía" de 1874. Sabemos que corresponde a la casa Val D'Osne porque fue un diseño que esta fundición hizo popular en el siglo XIX y que aparece en algunas otras partes del mundo, aunque también hay un modelo similar de urna fundido en la casa J. L. Mott Iron Works de New York, pero creemos que ésta debe corresponder a la fundición parisina. Lamentablemente, sin embargo, no tenemos información sobre las medidas precisas que habría tenido esta pieza en particular, ni estamos seguros de que existieron otras de ellas en el cerro, aunque suponemos que semejaban a las dos piezas del mismo diseño que existen al interior del patio en el Círculo Español de la Alameda.

La imagen de la izquieda corresponde al jarrón que había sobre el pilar junto a Roca Tarpeya, en la cara poniente del Cerro Santa Lucía, en 1874. Al centro, se puede ver cómo luce dicho pilar de ladrillos en nuestros días, fotografiado desde la propia piedra, ya que la vegetación hace imposible imitar el ángulo de enfoque de la imagen de época. A la derecha, un modelo Val D'Osne similar al que se perdió desde el paseo del cerro.
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14.- CÁNTARO-BOTELLA ROMÁNICA: Modelo de jarrón de exquisita decoración con grecas y rostros de evocación mitológica y clásica, con aspecto romano. Probablemente se trata de una de las piezas más hermosas de todo el conjunto. Miden unos 90 cm. de alto por 60 de ancho, sin contar las extensiones que da la decoración. La boca de la pieza mide unos 50 cm. de diámetro. De las pocas que quedan, hemos identificado las siguientes variedades o diferencias:

A.- CON ASAS: A modo de mangos ornamentales, diseñados con la misma delicadeza y detallismo que el cuerpo del cántaro. Las junturas con la estructura principal están señaladas por rostros de tipo grutescos. Existen dos de estas piezas en la Fuente Neptuno, aunque las fotografías antiguas demuestran que, originalmente, no había de este tipo de jarrones en la fuente.
B.- SIN ASAS: Iguales a los anteriores pero sin este elemento. No sabemos si corresponden a los mismos que, por daño, perdieron sus asas, o bien si fueron alguna serie diseñada con esta característica. Existe en el cerro una pieza de estas en la Terraza Caupolicán y otra en el jardín cerca del acceso Norte, hacia la entrada del Jardín Circular.
Imágenes de los dos tipos de jarrones románicos. El primero, sin asas, está en la Terraza Caupolicán. El de la derecha, está junto a la Fuente Neptuno.
Acercamiento a una fotografía de agosto de 1932, donde se observa la presencia de estos jarrones en el acceso principal de las escalinatas, por la Alameda.
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15.- CÁNTARO CON CABEZAS DE FAUNOS: Jarrones metálicos que originalmente se encontraban en la entrada del Castillo Hidalgo y en las proximidades de la Ermita y del Acueducto Romano. Se reconocen por su forma ancha y redondeada, pero sobretodo por sus cabezas de faunos o de Pan, colocadas en sentidos opuestos. Nos parece que fueron fundidos también por la casa Val D'Osne. Queda un par de ellos en las escaleras sobre la Terraza de la Fuente Neptuno. Sus medidas: 50 cm. de altura por unos 70 de ancho. La boca del cántaro es de 40 cm. aproximadamente.


 
Ejemplar de los jarrones con cabezas de faunos, que actualmente está en las escalas de la Fuente Neptuno. Es un bello modelo del que, aparentemente, existían algunos ejemplares más que hoy no están en el cerro.
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16.- CÁNTARO ROMÁNICO CON LEONES: Jarrones metálicos que creemos haber identificado en las fotografías de 1874 del Naranjal de la Ermita, cercano a la actual Plaza Pedro de Valdivia, en el sector entonces llamado Campos Eliseos. Son de decoración clásica, con una cintura en su baja copa y cerca de la boca. Se caracterizan por sus cabezas de leones colocadas en posiciones opuestas y por los perfiles de rostros románicos que rodean su decoración. No sabemos cuántas de ellas pudo haber en el cerro ni si hubo más que las dos que aparecen en la foto del "Álbum del Santa Lucía". Hoy se encuentra un par de estas piezas en la fuente del acceso principal de paseo, por el lado de la Alameda Bernardo O'Higgins. Medidas: 80 cm. de altura por unos 50 cm. de diámetro de su boca, la parte más ancha de la pieza (descontando los penachos de los leones decorativos).
Cántaros con leónes y diseños románicos que se encuentran exactamente atrás de la entrada principal de Alameda, junto a la fuente contorneada por las escalas que llevan a la Terraza de la Fuente Neptuno. Para nuestro gusto, otras de las piezas más bellas de todo el conjunto.
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17.- URNA-FUENTE ROMÁNICA: Son jarrones con aspecto de copas-fuentes, con una banda de decoración de estilo ornamental románico a su alrededor, con predominio de figuras vegetales y lo que parece ser una flauta de Pan. Tampoco sabemos cuántas de estas piezas hubo en el cerro, pero hoy quedan dos en las pequeñas grutas detrás de la pileta del acceso principal del paseo, por el lado de Alameda. Miden unos 50 cm. de alto por 60 de ancho. El diámetro de su boca ronda los 48 cm.
Estos jarrones están en cavidades en los muros, al estilo de grutas, alrededor de la fuente del acceso principal. Un detalle preocupante es que uno de ellos es afectado por una permanente filtración de agua que escurre sobre el mismo y que podría causarle daños irreparables, por ser de metal.
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18.- COPAS MÉDICIS FLORENTINAS: Jarrones de mármol de forma acampanada y boca con la parte más ancha de toda la pieza, de forma atrompetada y muy abierta. Tienen semejanza con las piezas Val D'Osne metálicas de copa alta y también de evidente inspiración Médicis o modelo "Regencia", pero de mayores proporciones. Los hay en los siguientes diseños:
A.- DE CUERPO LISO: Jarrones de enormes proporciones, probablemente los más grandes de todos los de mármol, que habían en el sector de la Terraza y Castillo Hidalgo. Se le identifica por no tener grabados, ni estrías ni ondulaciones en su trompeta ni su base, de textura prácticamente lisa en toda su superficie. Mide unos 124 cm. de altura por unos 93 de ancho, señalado por su boca. No hemos constatado la presencia de ninguno de ellos en la ornamentación del Cerro Santa Lucía.
B.- CON PLIEGUES Y TROMPA LISA: Provienen del sector de la Terraza Hidalgo. Tampoco tienen grabados ni estrías ni ondulaciones en su trompeta ni su base, de textura prácticamente lisa en toda su superficie. Mide unos 113 cm. de altura por 93 cm. de ancho. Nos parece que no quedan en el Cerro Santa Lucía. La boca atrompetada de la pieza es parecida a la copa anterior, lisa y sin ondulaciones.
C.- CON PLIEGUES Y ASAS: Sus pliegues de estilo jarrón "regencia" están tallados en el mármol en la base de la copa, mientras que el resto de la pieza y de su base son lisos. Se los podía reconocer por sus asas esculpidas sobre el mismo material. También se los encontraba en el sector del Castillo Hidalgo y las terrazas al Norte del conjunto. Medidas: unos 122 cm. de altura por 92 cm. señalados en su boca atrompetada.
D.- CON PLIEGUES Y BASE ESTRIADA: Similar al modelo anterior pero carente de sus asas de mármol y con estrías que recorren su pie de apoyo. En realidad, se trata de una variación de la base, que está tallada con estas líneas que la recorren de forma horizontal. Miden más o menos lo mismo que las otras de esta forma: unos 110 cm. de altura por 90 cm. de ancho, aproximadamente.
E.- CON ESTRÍAS PEQUEÑO: Al parecer, existía también otro modelo prácticamente similar al Médicis de pliegues en la base de copa pero liso en la base-pie y el resto de su copa. Su única diferencia notoria son las proporciones más pequeñas: unos 70 cm. de alto por 55 de ancho, aproximadamente. Como no queda ninguno en el cerro y como las casas marmoleras de santiago han hecho muchas copias de este modelo de jarrones, visibles en los cementerios de Recoleta, por ejemplo, es casi imposible determinar cuáles modelos que hoy se ven en Santiago serían estos originales. Como presentan similitudes evidentes con algunos jarrones Val D'Osne que había en el cerro y que aparecen en las fotografías de época, se nos hace imposible precisar por las imágenes cuáles eran de mármol y cuáles eran de metal, como para poder mostrarlos tal cual eran.
Esta extraordinaria postal antigua del acceso principal del Santa Lucía, nos muestra la ubicación que tenían entonces los jarrones Médicis que hemos visto recién y los cántaros-ánforas de cabezas caprinas a los que les hemos asignado el número 12 en esta lista de estudio. De todos ellos, hoy sólo quedan dos de estos últimos cántaros ánforas en el conjunto. Los otros dos, más los dos jarrones Médicis sin asas y los otros dos con asas que aparecen en la imagen, ya no están en el cerro. Creemos haberlos encontrado en las actuales dependencias del Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna.
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19.- JARRÓN GRANDE DE COPA TIPO URNA: Son jarrones metálicos y de gran tamaño, con unos 70 cm. de alto por 50 cm. en su parte más gruesa, correspondiente a la boca de la pieza, precisamente. Su forma es muy característica, al igual que su decoración, de evocación vegetal y con algo de repetición barroco, por su repetición simétrica. Es de gran belleza y se encuentran algunos pocos ejemplares dispersos, en el acceso al Jardín Circular y la Plaza Pedro de Valdivia.
Imagen de uno de los jarrones metálicos de copa urna. Éste se encuentran en el acceso al jardín circular, frente al Castillo Hidalgo.
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20.- PILÓN VAL D'OSNE DE DECORACIÓN RENACENTISTA PEQUEÑO: Jarrones metálicos muy parecidos a los que aquí hemos descrito como Val D'Osne de copa alta, asas y decoración renacentista (Nº 4) pero con la diferencia de que éstos son más sencillos, sin rostros angelicales en su cuerpo pero sí con decoración naturalista y simétrica a ambos costados, en lugar de ellas. Tiene dos orejas en bucle a cada lado, que no alcanzan a ser asas. Su base de copa y el borde de la boca tienen pliegues característicos y distintos a los otros modelos, semejantes a ampollas, y su base de pie tiene líneas o nervaduras verticales, típicas de los modelos de jarrones "regencia". Aunque no hemos encontrado ninguno de ellos en el cerro, según la información con que contamos medían unos 50 cm. de altura por unos 38 de ancho, medida que está determinada en el diámetro de la copa. Según información informal con la que contamos, algunos de estos jarrones podrían haber sido trasladados en el pasado desde el cerro hasta Plaza Yungay y hasta el Parque Balmaceda, en Providencia, pero ya no están allí. No tenemos datos ni fotografías que lo verifiquen totalmente, pero no podemos descartar la posibilidad de que este modelo, efectivamente, haya existido.
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21.- PILÓN METÁLICO GRANDE DE ESTRÍA DOBLE: Tenemos razones para suponer que había un modelo de jarrones metálicos de diseño Médicis muy especiales en el cerro, aunque desconocemos si pertenecían a la casa Val D'Osne, como los demás que se le asemejan. Se trata de un pilón tipo copa de estría doble en la zona de pliegues y con una altura superior a las demás piezas de estas características o parecidas en el cerro, que calculamos en unos 80 cm. de altura por unos 50 cm. de ancho en la boca. No hemos podido confirmar este dato, pero lo registramos por si, eventualmente, constituyera una referencia legítima.
Jarrones y ánforas del Castillo Hidalgo en 1874.
VALOR HISTÓRICO DE LOS JARRONES PERDIDOS
No cabe duda del enorme valor de los jarrones que don Benjamín Vicuña Mackenna hizo instalar en el Cerro Santa Lucía, empresa que lo dejó al borde de la ruina y que pudo concluir sólo por empuje de su obstinación y voluntad de hierro, además de la generosa cooperación de varios vecinos de la ciudad.
El mismo diseño de estas piezas es una demostración de lo valiosas que eran estas unidades artísticas que hemos revisado: formas de evocación al estilo Médicis, mármol blanco de Italia, metales fundidos en la famosísima casa parisina Val D'Osne, etc. Estaban decorados con cuelgas de flores, guirnaldas, motivos frutales, cabezas de carneros, saúcos, vides, etc., motivos que nos parece eran totalmente novedosos en la ornamentación de la ciudad en aquellos años.
Pero, por sobre todo, creemos que el valor histórico de estos jarrones supera ampliamente al de sus materiales, procedencias o firmas de autor. Se trata de elementos que fueron parte de una época de crecimiento esplendoroso de la ciudad de Santiago, además de formar parte de un Monumento Histórico Nacional, recocido formalmente como tal y, aún cuando sus piezas ya estaban secuestradas al momento de ser declarado en esta categoría, en 1983, cada uno de estos jarrones pasó a constituir un fragmento cautivo del conjunto ornamental del cerro que, por reparación histórica, correspondería volver a disponer en su lugar de origen.
Al revisar las fotografías y la poca documentación disponible, el lector puede hacerse un perfil del volumen y la importancia que estos jarrones llegaron a tener dentro del paseo: el sector de la Subida de las Niñas y el acueducto, por ejemplo, había 12 magníficas jarras con motivos de evocación clásica que ya no están en su sitio. En el demolido Acueducto Romano había más de 50 jarrones de fierro forjado, quedando de ellos sólo nueve en nuestros días. Según el "Álbum del Santa Lucía", en el sector del Estanque habían 20 jarrones de mármol que habían sido obsequiados por Ángel Sassi, y más de 80 de distintos diseños en metal en la Subida de las Niñas. También había 10 grandes jarrones Val D'Osne y otros 8 de fabricación inglesa en los jardines del Paseo de la Ermita. Otros dos Val D'Osne se lucían en la "Escala de las Diosas". La lista seguía con 20 jarrones de fierro fundidos en la Escuela de Artes de Santiago, ubicados en el sector del Castillo Hidalgo y la Biblioteca Carrasco Albano. Y otros 2 de modelo Médicis hechos en Florencia, cercanos al sector del "Jardín de Bella Vista" o Plazuela de los Naranjos. Varios valiosos Médicis más estaban en el sector del Castillo, desapareciendo desde su lugar de origen en circunstancias misteriosas e intrigantes. En fin, la lista es interminable.
Las investigaciones citadas por Valenzuela Faúndez en su antes mencionado artículo, sólo habían localizado 34 de los jarrones perdidos del Santa Lucía. Habían reaparecido en otros puntos de la ciudad, como hemos dicho, por lo que seguirían extraviadas más de 307 unidades más. En todos los casos donde han reaparecido, se trata de usos ornamentales que están muy lejos de la majestuosidad y solidez con que serían exhibidos en su sitio original, en el Cerro Santa Lucía, como parte del conjunto histórico al que habían pertenecido.
Como hemos dicho, entonces, a futuro dedicaremos una revisión de los principales casos de posibles jarrones del Cerro Santa Lucía que hemos encontrado en otros puntos de Santiago, y de las gestiones que hemos intentado tanto recolectado información sobre la forma en que llegaron allí, como también sobre las posibilidades de que fueran reubicados en su sitio original.

1 comentario:

  1. Mensaje rescatado de la continuación de este artículo, ahora fusionado con éste: Maxatl30 de mayo de 2019 a las 17:03

    Hola, necesito comunicarme contigo por email por unos jarrones que posiblemente provengan del cerro Santa Lucia y se encuentran en una propiedad particular. Me puedes escribir al correo maxatl@uchilefau.cl
    Gracias
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Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.