miércoles, 14 de enero de 2009

EL INFAME MISTERIO DE LAS PIEZAS ARTÍSTICAS Y ORNAMENTALES DESAPARECIDAS DESDE EL CERRO SANTA LUCÍA

Fotografía del Cerro Santa Lucía en 1910, con las estatuas de "Los Guerreros" ya trasladados a la nueva y definitiva entrada principal del paseo, por el lado de Alameda.
Coordenadas: 33°26'26.46"S 70°38'36.81"W (Cerro Santa Lucía)
Definitivamente, "algo" no concuerda cuando uno se toma la tarea de comparar las antiguas fotografías del ex Cerro Huelén, como las del "Álbum del Santa Lucía" publicado en 1874 a instancias del Intendente Benjamín Vicuña Mackenna, con las imágenes del mismo paseo que provengan en nuestros tiempos. Los árboles han crecido y las remodelaciones han cambiado radicalmente grandes sectores del diseño concebido por la fuerza creadora del autor de "Las Glorias de Chile", pero las ausencias visuales son, acaso, lo primero que ataca a la curiosidad.
Mientras algunos fantasiosos periodistas e historiadores han especulado sobre supuestas piezas artísticas ornamentales del Paseo del Santa Lucía que habrían sido traídas como trofeos de guerra desde el Perú durante la Guerra del Pacífico, nadie repara en las estatuas y ornamentos que, efectivamente, han sido tomados y hechos desaparecer del extraordinario conjunto del cerro. De hecho, desde los tiempos de Vicuña Mackenna y la Guerra del Pacífico, la cantidad de estatuas, esculturas, jarrones y piezas decorativas ha disminuido de manera intrigante y peligrosa, encendiendo las alertas de sólo un puñado de investigadores que se han interesado en el tema.
Recordemos que el cerro fue declarado Monumento Histórico Nacional, del 16 de diciembre de 1983 (Decreto Ministerio de Educación Pública N° 1.636).
Hemos querido presentar aquí un poco más sobre las indagaciones que hemos realizado respecto de este tema, con algunas dificultades y costos esperables, pero con algunos resultados que nos parecen interesantes y que justifican nuestros esfuerzos.
Jarrones de la terraza del Castillo Hidalgo en 1874. Muchos de estos cántaros y ánforas han desaparecido misteriosamente del paseo, en nuestros días (Fuente imagen: "Álbum del Santa Lucía", de Benjamín Vicuña Mackenna, 1874).
Pese a que los diseños de los jarrones ornamentales del Cerro Santa Lucía son muy característicos y propios, como los que vemos, se han tenido escasas noticias sobre el paradero de la mayoría de las cerca de 300 piezas de este tipo que aún no aparecen. Todo apunta a pensar a que la enorme mayoría de ellos estarían en manos particulares.
Basta mirar los pilares de ésta, una de las subidas de la Terraza de la Fuente Neptuno, para tener una proporción sobre la cantidad de jarrones ornamentales que han sido tomados desde el cerro.
Otra estatua de animal extraviada es el par de este perro de hierro del Cerro Santa Lucía, del escultor Alfred Jacquemart y fundida por la Val D'Osne francesa (las piezas se producían en pares simétricos). Hay otro par parecido en la viña Concha y Toro de Pirque y existieron dos figuras de perros en el Parte Isidora Cousiño de Lota, pero también están desaparecidas desde 1996. Lo mismo sucedió con los dos perros de una entrada interior del Club Hípico, llamada la "puerta de los perros", que quizás hayan pertenecido originalmente al Santa Lucía.
LA BÚSQUEDA DE LAS PIEZAS PERDIDAS
Existe una interesante investigación del periodista David Valenzuela Fernández, publicada en la edición de "Las Últimas Noticias" del domingo 26 de mayo de 2002, bajo el título "El saqueo del cerro Santa Lucía". De acuerdo a lo que se desprende del reportaje, la mayoría de ellas desaparecieron durante las varias remodelaciones que ha sufrido el parque en sus distintas partes, aunque nosotros agregaríamos también el período de decadencia y abandono que lo afectó durante las postrimerías del primer centenario de la Independencia de Chile.
Si bien no existe un registro municipal sobre las piezas perdidas en los inventarios en la Dirección de Jardines de la Municipalidad, es en el "Álbum del Santa Lucía" donde Vicuña Mackenna deja claramente registrada, en 1874, la cantidad de 31 esculturas y 416 jarrones y ánforas de fierro fundido y mármol blanco (incluyendo el valioso mármol blanquecino italiano), la mayoría de ellos traídos desde Francia. Sin embargo, para inicios del siglo XIX, quedan en el cerro 20 esculturas y 75 jarrones. Algunas de ellas son identificables en el libro "El Arte de la Fundición Francesa en Chile", publicado el año 2005 por la Municipalidad de Santiago. Sin embargo, no están ya entre nosotros.
Pero lo peor del caso es que, de algunas de las piezas extraviadas, no se tiene la menor noticia. A la fecha del aludido reportaje, estas sumaban cerca de 180 millones de pesos, según los cálculos de los anticuarios consultados por el periodista.
La investigadora histórica Magaly Pérez Escobar y al guía turístico Hipólito Castillo, realizaron por entonces una notable recopilación del inventario dejado por Vicuña Mackenna, comparándolo con el material que existía en el parque, para así ir pesquisando el destino de algunas de las piezas extraviadas, pero también para verificar el enigmático estado de desaparición en que algunas de las más valiosas permanecen aún. Sólo algunas de las piezas de este botín han sido redescubiertas, permaneciendo perdidos 307 de los jarrones y 11 de las esculturas.
El tema no me resulta ajeno: en 2005, tras recibir una denuncia enviada por la Directora del grupo de estudios patrimoniales Valparaíso Nuestro, doña Edith Vega, respecto de que dos cañones de la Guerra del Pacífico estaban siendo rematados en el portal "DeRemate" por un particular, me puse en contacto con el investigador histórico Marcelo Villalba para intentar frenar esta venta. Según la página web señalada, los cañones databan de 1884, pesaban 1.500 kilos; estuvieron en un edificio de Valparaíso, desde donde se perdió su rastro. En sólo horas, hicimos llegar la denuncia a la prensa, apareciendo publicada en el diario "Las Últimas Noticias" del viernes 15 de abril de 2005 y las reacciones fueron instantáneas: El Ejército detuvo la venta, la Fiscalía Militar comenzó una investigación y el Consejo de Monumentos Nacionales también inició un estudio del caso. Al día siguiente, la oferta había sido retirada.
Como se observa, entonces, no es difícil ni complejo realizar las denuncias correspondientes para detener la venta y el comercio de patrimonio histórico apropiado por particulares, con resultados inmediatos. Sin embargo, llama la atención que esto escasamente haya sucedido con las piezas del Cerro Santa Lucía, por lo que aquí comentaremos los casos de algunas de las principales obras artísticas y ornamentales que siguen siendo extrañadas.
La antigua entrada al paseo, con "Los Guerreros" a cada lado (Fuente imagen: "Álbum del Santa Lucía", de Benjamín Vicuña Mackenna, 1874).
Acercamiento a las estatuas de "Los Guerreros" (Fuente imagen: "Álbum del Santa Lucía", de Benjamín Vicuña Mackenna, 1874). Una imagen de una de estas figuras, la de la izquierda, dentro de una tienda de antigüedades, apareció reproducida en el diario "La Tercera" del 15 de noviembre de 1984, sugiriendo que ambas piezas estaban entre el material de su dueño.
Imagen del archivo fotográfico histórico de Chilectra, tomada el ocho de agosto de 1932, donde se observa todavía a uno de los "guerreros" sobre la columna del acceso por Alameda al Cerro Santa Lucía.
LOS GUERREROS DEL ACCESO PRINCIPAL
Estatuas de "Los Guerreros" en el acceso del costado poniente, lucían gallardas el 17 de septiembre de 1874, al momento de la inauguración del paseo. Eran de fierro fundido y representaban las imágenes de un sajón medieval, a la izquierda, y de un franco de los tiempos de Atila, a la derecha. Pero no todo era tan europeísta: vestían con pieles, como los indios patagones, según consigna el "Álbum del Santa Lucía".
Estas estatuas habían sido fundidas en Francia, en la Casa Ranvier, y habían costado unos 900 pesos de la época. Tenían la novedosa característica de contar con un sistema propio de iluminación con gas, señalando en las noches la entrada-salida principal que originalmente tenía el parque por la calle de Bretón, actual calle Santa Lucía, en lo que debe haber sido una hermosa y mágica postal nocturna.
Entre 1897 y 1903, se realizaron los trabajos de remodelación del lado Sur y de construcción de las grandes escalinatas por el lado de la Alameda de las Delicias, actual Alameda Bernardo O'Higgins, abriéndole al cerro, con ello, la que sería su definitiva entrada principal. Ambas estatuas fueron trasladadas hasta el frontis recién construido y montadas sobre enormes pedestales a los lados de la reja. En el álbum "Chile en 1910: edición del centenario de la independencia", de Eduardo Poirier, publicado en 1910 en Santiago y en Barcelona, aparece una fotografía donde todavía se observan perfectamente ambas estatuas custodiando la entrada de Alameda.
Por entonces, se habría de retirar un carro ascensor mecánico desde el parque, y el cerro encantado comenzó a entrar en un período de decadencia y de olvido, que fue aprovechado por los oportunistas y los saqueadores de alto cuño. Hacia 1940, se proyectó una intensa nueva remodelación de la entrada principal, pues se la consideraba demasiado recargada y pesada a la vista. Varios proyectos fueron rechazados por la comisión licitadora, en circunstancias que algunos estimaron polémicas.
La obra de simplificación del acceso finalmente se aprobó y realizó. Aproximadamente hacia 1960, las estatuas habrían sido retiradas por orden de don José Santos Salas, a la sazón funcionario de la Municipalidad de Santiago. Esta acción consta en los datos municipales consultados por los investigadores, quienes persiguen su rastro hasta principios de la década siguiente, cuando aparecen misteriosamente en el frontis del Palacio Cousiño, en calle Dieciocho, que pertenecía a la administración de la misma municipalidad desde la época en que se había comenzado a remodelar la entrada al parque.
Sin embargo, en 1968, mismo año en que un incendio destruyó parte del segundo piso del edificio, las hermosas estatuas desaparecen misteriosamente del inventario del Palacio Cousiño. Se suponía que las dos figuras debían estar en las bodegas de la Municipalidad de Santiago, pero, el 15 de noviembre de 1984, el diario "La Tercera" publicó un inquietante artículo en su cuerpo especial de reportajes "Santiago, ciudad sin estilo", mostrando con imágenes y sugiriendo que "Los Guerreros" se encontraban en la tienda de un conocido anticuario nacional llamado Jorge Torres, quien habría tenido en su colección, también, una reja de la casa de "La Quintrala" en Petorca y un escritorio del Almirante Blanco Encalada.

Desde entonces, no hay información pública sobre el destino que habrían tenido las hermosas estatuas de "Los Guerreros". Parece increíble que dos piezas de semejantes características y proporciones hayan podido permanecer escondidas en algún lugar y sin dar noticia alguna de ellas, aún en nuestros días. Puede que se trate de las pérdidas más valiosas que se contabilizan en el parque.
Las Diosas, con la cordillera de los Andes de fondo (Fuente imagen: "Álbum del Santa Lucía", de Benjamín Vicuña Mackenna, 1874).
Cajas en las que, según algunos datos que hemos recibido, estarían guardadas las estatuas de Las Diosas, aunque otros dicen que sólo son restos de un antiguo acueducto allí guardados "mientras tanto".
LAS DIOSAS DEL ACCESO AL CASTILLO GONZÁLEZ
Este caso no es un despojo propiamente tal, pero podría terminar siendo uno, ya que se encuentra en pleno "proceso".
En la entrada del camino de carruajes que había por el oriente del cerro, para acceder a la plaza del Castillo González, en la actual ubicación de la Terraza Caupolicán, se habían levantado dos magníficos pilares enladrillados de estilo románico, sobre los cuales había un par de esculturas blancas e imponentes, de unos dos metros cada una, que muchos estimaban entre las más hermosas de todo el parque. Habían sido adquiridas en Florencia, en 1873.
Las imágenes correspondían a las deidades clásicas Ceres y Minerva, representantes romanas de la fecundidad y de la guerra, respectivamente, por lo que los visitantes le llamaban "La Diosas" a las figuras y a la subida que contorneaba el desfiladero de la cara Este del cerro. Entre ambos pilares se podía tener una visión cautivante del antiguo Santiago del cambio de siglo, cuando el cerro todavía lucía un tanto árido y carente de vegetación alta.
Durante el período de decadencia del atractivo del cerro, al que nos hemos referido, y que sobrevivo después de 1910, estas estatuas también desaparecieron de su lugar, pese a su enormidad y particularidades. En las remodelaciones del sector de la terraza ni siquiera se conservaron los grandes pilastrones que la soportaban.
 
La administración y los encargados de información del Cerro Santa Lucía no tienen del todo claro cómo cambió el destino de estas piezas. Algunos vecinos dicen que reaparecieron en la entrada Poniente del cerro, junto a calle Santa Lucía y en el mismo conjunto rocoso coronado por la Estatua de Buenos Aires, al final del Camino de la Mina, pero es extraño, pues el terremoto de 1985 dejó dañado este lugar y con riesgos de derrumbe de algunas de sus estructuras, sin que tengamos noticia de las estatuas por ese entonces.
"Amaltea", en el patio del ex Castillo González, hoy Terraza Caupolicán (Fuente imagen: "Álbum del Santa Lucía", de Benjamín Vicuña Mackenna, 1874).
Ilustraciones de dos estatuas femeninas de la casa Val D'Osne desaparecidas desde el cerro: a la izquierda, el "Invierno" (ver más abajo) de Moreau; a la derecha, "Ninfa y cabra Amaltea", de Julien.
Otra de las estatuas fundidas en la casa francesa Val D'Osne que se encuentran desaparecidas desde el Cerro Santa Lucía (en base a las reconstrucciones gráficas que se publican en "El Arte de la Fundición Francesa en Chile", de la Ilustre Municipalidad de Santiago, 2005): el "Mercurio" o Alegoría del Comercio, del Lavigne.
LA ESTATUA DE AMALTEA
“Amaltea” era la estatua de fierro fundido que se ubicaba en la cercanía de la subida a la Ermita, en la actual Terraza Caupolicán, constituyendo otra de las figuras más valiosas de todas las que permanecen perdidas, probablemente secuestrada en el jardín o el patio de algún particular. Había sido creada y concebida por el escultor Julien, representando a la homónima ninfa que dio de amamantar al dios Zeus.
La estatua de gran belleza y sensualidad, que se encontraba casi al frente de la famosa piedra grabada con un homenaje a don Juan de Dios González, al costado de la desaparecida Gruta de la Cimarra Encantada, al parecer habría desaparecido también durante las remodelaciones realizadas en el ex Castillo González y la terraza. Esto no está muy claro.
Casi no existía información que permitiera suponer siquiera su destino hasta que, hacia los días la alcaldía de Raúl Alcaíno o antes (no lo tenemos del todo claro), apareció ofrecida en un oscuro remate del que prácticamente nada se informó a través de los medios. En una decisión controversial, la Municipalidad de Santiago intentó participar del remate para adjudicársela, cosa que llama la atención pues, de haber correspondido todavía a propiedad municipal, esta oferta de la estatua debió ser impugnada y detenida. El mejor precio por la estatua fue ofrecido por un comprador privado, quien se la adjudicó al final del remate. Tampoco se sabe mucho sobre el nuevo propietario, y la estatua otra vez desapareció.
Gruta de la Cimarra Encantada, con el ángel de mármol en su interior (Fuente imagen: "Álbum del Santa Lucía", de Benjamín Vicuña Mackenna, 1874). Después fue reemplazado con una fuente, pero también desapareció, con el derrumbe de las rocas de la gruta.
Aspecto actual de la ex Gruta de la Cimarra Encantada, ya clausurada por gruesas piedras desde el terremoto de 1985... Del ángel de mármol nunca más se supo.
La roca que tenía grabado el nombre de la gruta en la Terraza Caupolicán, todavía puede leerse al costado de donde alguna vez estuvo este atractivo.
LA GRUTA DE LA CIMARRA
Esta gruta se encontraba en la Terraza de Caupolicán, junto a la piedra conmemorativa de Juan de Dios González. Se le llamaba "de la Cimarra" porque los niños solían esconderse en ella cuando se escapaban de clases. Como rondaban varias y antiguas historias sobre apariciones de duendes y fantasmas en este lugar, comenzó a ser conocida como la "Gruta de la Cimarra Encantada". Era de forma triangular, de relativo tamaño y enmarcada por estalagmitas y estalactitas.
Durante el trabajo de conversión del cerro en el parque arquitectónico y floral que sería, se instaló una estatua de mármol representando un ángel dentro de la gruta. Aún no era inaugurado el parque cuando vándalos le destruyeron parte de una de sus alas. Así quedó en exhibición la escultura, que había sido donada por don Olegario Ovalle y Vicuña. Los ingenieros también construyeron un estanque de agua a los pies de la gruta, dentro del jardín de la plaza del Castillo González, que hoy es la terraza. Este estanque era alimentado con aguas del acueducto y, a su vez, surtía el recurso hacia el inferior del cerro, proporcionando agua al Jardín del Peñón y a la Pila de la Moneda, en la entrada del Poniente.
Casi no existen registros del ángel después de abierto el paseo. Se supone que el Ángel de la cueva habría sufrido daños durante estos años, pero cuesta creer que una pieza de semejante valor no haya podido ser restaurada, aunque sea en parte, por muy dañada que hubiese quedado luego de un terremoto o un derrumbe. Nunca más se supo de ella. Según se cree, con el terremoto del 3 de marzo de 1985, el ángel de mármol se echó al vuelo, pero la verdad es que desapareció mucho antes, siendo sustituido por una hermosa fuente que encajaba con el decorado interno de la cueva, con caracoles y figuras de bronce. Todo ello también desapareció después de un desmoronamiento de las rocas, a mediados del siglo XX.
Tras el mencionado derrumbe, la Gruta de la Cimarra Encantada debió ser taponada con piedras canteadas, sobreviviendo en las rocas aledañas el grabado que señalaba su nombre y ubicación. Su magnífica decoración interior ya no existe.
El hermoso Pórtico del Caballo, en el acceso secundario del paseo (Fuente imagen: "Álbum del Santa Lucía", de Benjamín Vicuña Mackenna, 1874).
Ilustración del caballo o "cheval" perdido, en base a la reproducción que de él se hace en la publicación "El Arte de la Fundición Francesa en Chile", de la Ilustre Municipalidad de Santiago (2005).
El mismo caballo, cuando estaba en la entrada lateral del Club Hípico.
EL CABALLO DE LA PORTADA DE MERCED
La estatua metálica del Caballo estaba en la entrada Norte, por la calle Merced. Había sido traída de Europa por don Francisco Gandarillas, quien la donó al parque hacia 1874. El pórtico de ladrillos en forma de arco que lo sostenía, medía 6.50 metros de alto por 4.50 de ancho. La obra pertenecía a un modelo del escultor Eugène Louis Lequesne y estaba basada en el aspecto y las proporciones de la figura ecuestre de Nerón de Pompeya.
Al ser inaugurado, el paseo tenía sólo dos entradas, siendo la del costado poniente o de la calle de Bretón, aquella custodiada por las estatuas de "Los Guerreros", la principal del cerro. La entrada de Merced, llamada popularmente "Entrada del Caballo" por su figura custodia, era sólo la auxiliar y por largo tiempo no fue autorizada la circulación a través de ella, por lo que constituía la zona del parque donde las visitas eran menos y los paseos tendían a ser más bien rápidos.
Quizás por esta razón fue que, en 1901 y durante las remodelaciones de los accesos, el Caballo fue llevado al recinto del Club Hípico, según las investigaciones existentes. Sin embargo, desapareció de este lugar sin dejar huella, no existiendo información sobre dónde fue a parar y por qué volvió a ser movido.
Esculturas de Moreau, sobre la fachada del museo. Hoy sólo quedan dos de ellas en el cerro (Fuente imagen: "Álbum del Santa Lucía", de Benjamín Vicuña Mackenna, 1874).
LAS ESTATUAS DEL MUSEO DEL CASTILLO
El Castillo Hidalgo, otrora fuerte español de la cara Norte-Poniente, había sido convertido en un Museo de Arte Indígena en 1874. Vicuña Mackenna le hizo instalar sobre la fachada del ex calabozo del fuerte, cuatro bellas esculturas de estilo clásico, que representaban las Estaciones del Año.
Habían sido fabricadas por el escultor Mathurin Moreau y fundidas por la Casa Val D'Osne, según tenemos entendido. Posteriormente, la construcción albergaría a la Biblioteca Carrasco Albano. Aunque sean de otro diseño, estas piezas eran de similar concepto al de otras estatuas de las estaciones de la misma fundición francesa, que fueron instaladas en la Plaza Victoria de Valparaíso.
En 1910, la terraza del Castillo Hidalgo fue convertida en el primer centro de eventos que tuvo Santiago. Pero, al parecer por entonces, dos de sus estatuas ya habían desaparecido. Las otras dos se encuentran en distintos lugares del cerro: una cerca de la "Subida de las Niñas" (la representación del verano) y otra en la proximidad del Castillo Hidalgo (la representación de la primavera).
Las dos de las cuatro estatuas del Castillo Hidalgo que aún quedan en el cerro: la de la derecha, la imagen femenina que está ahora por el lado norte, hacia el acceso que da al castillo, precisamente; y a la derecha, la representación masculina, hoy día se encuentra en la entrada a la Subida de las Niñas. Esta última está dañada, además, pues le falta el brazo izquierdo.
"Subida de las Niñas" y Acueducto Romano. Se observan las magníficas estatuas y cántaros (Fuente imagen: "Álbum del Santa Lucía", de Benjamín Vicuña Mackenna, 1874).
Así de pobres lucen el ex "Acueducto Romano" y la "Subida de las Niñas" en nuestros días. Sólo sobreviven algunos pocos jarrones, algunos en muy mal estado. No se ve en el tramo ninguna de las estatuas que antes los engalanaban.
LAS ESTATUAS DE LA "SUBIDA DE LAS NIÑAS" Y DEL ACUEDUCTO
La ornamentación del camino zig-zag de la "Subida de las Niñas" que asciende en el sector conocido como el Acueducto Romano, hasta la Portada del Escudo Español, en la entrada poniente del ex Castillo González y la actual Terraza Caupolicán, era sencillamente exquisita. Dicho acueducto había sido una obra diseñada por el albañil Tránsito Núñez, fallecido en enero de 1874. Su creación permitía regar los jardines del costado poniente, en el Camino de la Pila de la Moneda.
Este camino hacia el pórtico del Escudo Español, también creado por Núñez en base a dibujos de Manuel Aldunate, y los torreones del acueducto, estaban precedidos por una serie de estatuas de extraordinaria belleza y de evidente inspiración clásica, alternadas en los pilares con ánforas románicas. Desde las remodelaciones que convirtieron el acueducto y su entorno en el camino ascendente más simplificado que hoy existe, estas piezas están desaparecidas, tanto así que cuesta reconocer el actual aspecto de la subida comparándola con las fotos antiguas, independientemente de las radicales remodelaciones que allí han tenido lugar.
Según el "Álbum del Santa Lucía", habían 10 de estas maravillosas estatuas en la "Subida de las Niñas".
Jarrones junto a la Roca Tarpeya y al mirador (Fuente imagen: "Álbum del Santa Lucía", de Benjamín Vicuña Mackenna, 1874).
Nótese la cantidad de jarrones tipo fuentes metálicas que han desaparecido solamente en el acceso del Castillo Hidalgo.
Nótese la abundancia de jarrones y ánforas que había por el Castillo Hidalgo (Fuente imagen: "Álbum del Santa Lucía", de Benjamín Vicuña Mackenna, 1874).
Jarrones del sector de la "Meseta del Estanque" (Fuente imagen: "Álbum del Santa Lucía", de Benjamín Vicuña Mackenna, 1874). Nótese su aspecto y compáreselo con los que hemos fotografiado en un conocido museo de la capital, más abajo.
Vista de dos de los cuatro jarrones metálicos (al frente y al fondo) del Santa Lucía, que habrían sido trasladados hasta el puente Pío Nono, sobre el río Mapocho. En fotografías de archivos históricos y que están fechadas en los ochenta, se observa que el puente tenía 10 jarrones de este tipo en aquel entonces, uno sobre cada pilar de la reja que divide la calzada del paso peatonal. Hoy sólo quedan los jarrones de los extremos.
Más jarrones aparentemente tomados desde el Santa Lucía y hoy dispuestos en las entradas del "Paseo Las Delicias", en plena Alameda Bernardo O'Higgins. Desconocemos si corresponden a ejemplares llevados hasta allá desde el Puente Pío Nono.
JARRONES, CÁNTAROS Y ÁNFORAS
Muchos de los valiosos jarrones y ánforas que se observaban principalmente en el área de las fortificaciones del Cerro Santa Lucía y que eran usados como maseteros para plantas o simplemente como ornamento, se han esfumado sin dejar rastros. Como hemos dicho, más de 300 de ellos ya no están en el paseo.

Se los reconoce por las cuidadosas decoraciones de su diseño, como cuelgas de flores, guirnaldas y cabezas de carneros y saúcos. En las antiguas fotografías del sector de la "Subida de las Niñas" y el acueducto, por ejemplo, se apreciaban 12 magníficas jarras que ya no existen. Adicionalmente, en el Acueducto Romano había más de 50 jarrones de fierro, quedando de ellos sólo nueve en nuestros días.
Según el "Álbum del Santa Lucía", en el sector del Estanque habían también 20 jarrones de mármol que habían sido obsequiados por Ángel Sassi; más de 80 de distintos diseños en metal en la "Subida de las Niñas"; 10 enormes y carísimos jarrones de la casa francesa Val d'Osne y otros 8 de fabricación inglesa en los jardines del Paseo de la Ermita; 2 unidades Val d'Osne más en la "Escala de las Diosas"; 20 jarrones de fierro fundidos en la Escuela de Artes de Santiago, en el sector del Castillo Hidalgo y la Biblioteca Carrasco Albano; otros 2 de modelo Médicis hechos en Florencia, cercanos al sector del "Jardín de Bella Vista", que hoy se conoce como Plazuela de los Naranjos.
Como hemos dicho, se supone que muchos de ellos fueron trasladados a distintos lugares de la urbe. Sin embargo, las investigaciones realizadas por  los ya mencionados expertos sólo han localizado unas 34 de estas piezas, reubicadas en otros puntos de la ciudad, por lo que seguirían perdidas más de 300 de ellas. Se cree, por ejemplo, que 13 de los jarrones de fierro de los modelos originales del acueducto se trasladaron a algunos sitios como el paseo de Las Delicias (en la Alameda Bernardo O'Higgins, paralelo a San Diego-Bandera) y en el Puente Pío Nono (continuación de Vicuña Mackenna sobre el río Mapocho). Todavía habrían, por lo tanto, unos 30 de ellos sin dar noticias sobre su paradero.

Nuestra investigación particular nos ha arrojado evidencia, además, de que algunos de estos particulares modelos de jarrones se encontraban también en el entorno de la Plaza de Armas, al parecer hasta la drástica renovación que sufrió este sector a partir de fines del siglo pasado.

Quizás, la más importante de las observaciones que hemos conseguido en esta cruzada, es la de haber dado con siete de los más valiosos jarrones y cántaros de la colección original del cerro, que se encuentran actualmente en dependencias del Museo Histórico Benjamín Vicuña Mackenna. Corresponden a los siguientes modelos:
  • 2 cántaros ornamentales, me parece que de estilo italiano, con boca estrecha y base de copa, dos cabezas caprinas opuestas y una orla floral también tallada y que los recorre de lado a lado por ambos costados. Según tengo entendido, se encontraban originalmente cerca del que sería el actual acceso Sur del Santa Lucía, principal del paseo, sobreviviendo unas pocas piezas de este tipo allí, en nuestros días, en la Terraza de la Fuente Neptuno. En el Museo se encuentra uno afuera, en la entrada y junto a la fuente (de la que también tenemos algo más que decir) y otro en el interior del recinto, en muy mal estado de conservación.
  • 2 jarrones de gran tamaño y boca ancha, que se encontraban por la terraza del Castillo Hidalgo y el llamado Chalet del Superintendente, probablemente los más grandes de todos los que había en el cerro. Se caracterizaban por tener fondo de copa liso y forma acampanada, de estilo francés. Hay uno junto a las escalas del acceso y otro en el recinto interior.
  • 1 jarrón que había en el sector llamado Plazoleta de la Colonia Agrícola, cerca del Castillo Hidalgo, muy parecido a los anteriores pero un poco más bajo y con la diferencia principal de que su fondo de copa tiene talladas estrías de bordes redondeados, muy característicos. Está ubicado junto a las escalas de acceso.
  • 2 jarrones muy similares a los anteriores, pero con pliegues esculpidos en la base, en la dirección vertical del pedestal. También se encontraban por el sector del Castillo Hidalgo y por los senderos de la cara poniente del cerro, según nuestro parecer. Se encuentran en el sector del patio trasero del Museo.
Más abajo, ofrecemos fotografías de estas piezas de incalculable valor patrimonial e histórico.
Por nuestra parte, hemos encontrado evidencia de que en el entorno de la Plaza de Armas de Santiago (en este caso, esquina de la calle Catedral con Puente) habían varios de los jarrones similares a los desaparecidos desde el Cerro Santa Lucía, piezas que desaparecieron del lugar luego de la enorme remodelación realizada entre 1998 y 2000, durante la alcaldía de Jaime Ravinet. Lamentablemente, sólo conservamos este registro fotográfico de 1994, donde se observa parcialmente uno de estos jarrones. Al fondo, a la derecha, el vértice nororiente de la Catedral de Santiago.
Éste es el tipo de jarrones que había en la entrada de calle Puente. La pieza fotografiada se encuentra aún en la Terraza Neptuno, del cerro. Puede observarse la hermosura de los motivos zoomórficos y mitológicos que decoraban su artístico diseño.

En el caché del website de panoramio.com encontré hace tiempo esta imagen del Correo Central antes de la agresiva remodelación de la Plaza de Armas de Santiago, aunque no tengo individualizado al dueño. Puede observarse un jarrón en un costado, en el sector donde hoy se encuentra la entrada a la estación del Metro subterráneo. Al parecer, los jarrones eran dos y estaban uno a cada lado de la entrada de la calle Puente, que aquí se observa. El jarrón que fotografiara yo en la imagen anterior, entonces, sería el de la esquina opuesta, que no alcanza a aparecer en esta foto, pero se entiende que era el par del que se observa, ampliado en la viñeta. Ninguno de los dos jarrones existe en el sector, hoy en día.

Otro documento fotográfico interesante: Postal de Plaza Yungay, hacia el 1900. Puede reconocerse el sugerente parecido de los jarrones ornamentales del parque con los originales del Cerro Santa Lucía. Hubo algunas líneas de jarrones basados en los modelos Val d'Osne del cerro pero fundidos en las metalurgias de la Escuela de Artes y Oficios de Santiago. Como los de la imagen tampoco están ya en la plaza, no hemos podido confirmar si ésa era su procedencia.
Fuente de las caras de leones de mármol en una filmación del Cerro Santa Lucía de 1929. (disponible en el Instituto de Cinematografía Educativa) Se encontraba al centro de las fontanas de la entrada principal.
Ubicación actual de la misma fuente, en el jardín del Museo Vicuña Mackenna.
LA FUENTE DE MÁRMOL CON LEONES
Junto con los jarrones que se encuentran en el Museo Vicuña Mackenna, al centro del jardín está una valiosísima fuente de mármol con cuatro caras de leones en su base, al estilo grutescos. Es una pieza de extraordinaria belleza y probablemente sean también de factura italiana, aunque no tenemos datos concretos sobre su procedencia. Sí sabemos que aparece en el Cerro Santa Lucía con la gran entrada monumental que se construye al frente y que pasa a ser el acceso principal, permaneciendo allí quizás hasta las remodelaciones de los años cuarenta.
Según información que obtuvimos de la dirección que tenía antes el museo, esta pieza y los jarrones del mismo material habrían sido donados por la familia o descendientes de Vicuña Mackenna a la institución, aunque es extraño que hayan pasado por esas manos si originalmente estaban dispuestos para el paseo del cerro y más aún si corresponden a instalaciones muy posteriores a la administración de Vicuña Mackenna en la Intendencia de Santiago.

De alguna manera esta hermosa fuente llegó allí, entonces, desde el Cerro Santa Lucía. Poco y nulo interés hemos constatado por hacerla retornar a este sitio, por cierto.
Desaparecido faro del sector de sector "Desfiladero del Paraguay" (Fuente imagen: "Álbum del Santa Lucía", de Benjamín Vicuña Mackenna, 1874). Luego de una inspección ocular, creemos que el tubo otrora alimentador de gas es reocupado para pasar el cableado de la transmisión eléctrica que alimenta un pequeño kiosko del sector, pero tenemos nuestras dudas respecto de que los faros propiamente tales, hayan sido todos reutilizados y adaptados al actual alumbrado.
LOS FAROLES DE GAS
A lo largo del parque, existían varios faroles de iluminación a gas que constituían toda una novedad tecnológica en la época y que, con el correr de los años, podrían haberse constituido en piezas de invaluable cotización como reliquias históricas. Sin embargo, en las sucesivas remodelaciones y en el sombrío período de decadencia y olvido que experimentara el cerro como atractivo de la ciudad, estas piezas fueron desapareciendo sin que exista claridad sobre su destino.
En el "Álbum del Santa Lucía", se informa que la "Subida de las Niñas" tenía cinco de estos faroles a gas para iluminar sus ocho vueltas zig-zag, de 286 metros de camino ascendente. En la Plaza de los Campos Eliseos, hoy Plaza Pedro de Valdivia, hacia la cima por el Norte del Santa Lucía, se reportaba la presencia de cuatro grandes candelabros de gas iluminando el paseo y los jardines del sector. El balcón al llamado "Jardín de Bella Vista", más hacia el Poniente, también tenía un elegante faro regalado por Federico Aldunate. Y otro de ellos se alzaba sobre el paseo del Desfiladero del Paraguay, cerca de la piedra donde hoy está la Estatua de Caupolicán. También había al menos dos hermosas estatuas-faroles en la terraza del Castillo Hidalgo, a juzgar por las fotografías de la época.
Presumiblemente, el retiro progresivo de los faroles pudo comenzar con la introducción de las luces de energía eléctrica en las calles de la ciudad, cuando empezara a retirarse la iluminación pública del sistema de gas, con el cambio de siglo. Una versión que no hemos podido confirmar, sugiere que fueron readaptados y reutilizados en el sistema de luz artificial, pero, según consta en las fotografías del Archivo de Chilectra, los faroles eléctricos ya estaban instalados en los jardines principales del cerro en enero de 1928.
El Jardín Japonés con su ornamentación original, hacia fines de los años sesenta.
Aspecto actual del Jardín Japonés, sin sus cuatro figuras.
LA ORNAMENTACIÓN DEL JARDÍN JAPONÉS
El sector Norte-Oriente del cerro, hacia la calle Victoria Subercaseaux, fue objeto de importantes remodelaciones durante el año de 1958, al crearse allí el bello Jardín Japonés con colaboración de inmigrantes nipones llegados después de la Segunda Guerra Mundial y de la propia Embajada del Japón. El jardín incluía instalaciones decorativas y animales vivos como peces y grullas.
Aunque todavía se conservan algunas de las piezas característicamente japonesas de este tramo del paseo, el conjunto incluía preciosas figuras zoomórficas de fierro que ya no existen: dos grullas, un caracol y un pez. Hacia principios de los años setenta, estas imágenes requerían ser restauradas, por lo que fueron enviadas al Departamento de Obras Nuevas de Santiago.
Nunca fueron colocadas nuevamente en su lugar. Las cuatro figuras aparecen en el inventario municipal como guardadas en el Parque O'Higgins (unos datos informales nos dicen que fue en unas bodegas, y otros que se trasladaron a un jardincillo oriental que también tiene el parque pero que ahora está cerrado al público), pero sólo hasta 1998, donde se les pierde la pista.
Los robos y desmantelamientos no son el único problema: aquí vemos un jarrón metálico roto, al final de la "Subida de las Niñas" y en el acceso poniente a la Terraza Caupolicán.
Otro valioso jarrón en mal estado. Es del tipo que hemos identificado como presentes en la entrada de calle Puente, hasta las modificaciones de la Plaza de Armas y la construcción de la estación del metro. Nótese el jarrón tipo ánfora, al fondo, y compárela con la que mostramos más abajo y que se encuentra en la entrada del Museo Vicuña Mackenna.
Enormes jarrones de mármol en la entrada del Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna, inaugurado en 1947 (Av. Vicuña Mackenna 94, Providencia). Su diseño es, evidentemente, el mismo de los que desaparecieron desde el Cerro Santa Lucía.
Acercamiento a los jarrones de mármol del Museo Vicuña Mackenna. El de la izquierda, corresponde al tipo de ánforas ornamentales que estaban cerca del acceso Sur del Santa Lucía, sobreviviendo unos pocos allí en nuestros días, en la Terraza de la Fuente Neptuno. Parecen ser las mismas que estaban en el círculo central de la Plaza de Armas de Santiago hacia 1850, y habrían sido trasladadas después al cerro, pero donde sólo quedan hoy algunas. El del centro, es del tipo de jarrones de gran tamaño que se encontraban por la terraza del Castillo Hidalgo y el llamado Chalet del Superintendente; probablemente los más grandes de todos los del cerro. El de la derecha, nos parece que corresponde a los jarrones del tipo que había en el sector de la Plazoleta de la Colonia Agrícola, cerca del Castillo Hidalgo, y se encuentra parcialmente dañado.
Otros modelos de jarrones de mármol que se encuentran en el Museo Benjamín Vicuña Mackenna, en este caso, en el sector del patio. Se reconocen por los diseños de estrías que siguen la verticalidad del pilar o pedestal hasta la base. Los jarrones están a la derecha y a la izquierda. Al centro, hemos hecho un acercamiento a la base, que es muy propia y característica (Imágenes: gentileza del investigador histórico Marcelo Villalba).
Más jarrones de mármol que se encuentran en el Museo Histórico Benjamín Vicuña Mackenna. Estos corresponden al interior del recinto. El de la izquierda es del tipo cántaro-ánfora con cabezas caprinas opuestas y está en muy mal estado, además de desmontado de su pedestal, como se observa en la imagen compuesta. El de la derecha es del mismo tipo (de cuello y base lisa) que se encuentra junto a las escaleras del acceso al Museo (Imágenes: gentileza del investigador histórico Marcelo Villalba).

6 comentarios:

  1. Hola Cris Salazar:
    Me gustó tu articulo y me gustaría contarte que he encontrado el posible paradero del perro perdido del cerro Santa Lucia.Me gustaría pedirte si puedes escribir sobre esto.
    Si te interesa te dejo el link:
    http://canariasenhora.com/#!/el-misterioso-autor-de-los-perros-de-la-plaza-de-santa-ana-69544

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  2. Hola a los dos, estoy recabando información sobre los perros. me gustaria que os pusierais en contacto conmigo a cabozo1@yahoo.es muchas gracias

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  3. preguntenle al viejo ql Raul Schuler, donde tiene el resto de las estatuas.

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  4. efectivamente se encontraron en el fundo del señor Schuler, te adjunto foto de la radio Cooperativa, saludos Pedro. https://www.cooperativa.cl/noticias/site/artic/20181128/imag/foto_0000000120181128175415.jpg

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  5. Mensajes rescatados desde la continuación de este artículo, ahora fusionado en una entrada(ésta):

    José Nieto Vega17 de noviembre de 2010 a las 14:11

    Hermoso blog y triste a la vez.
    Acabo de subir a mi página facebook "Chile postales de Santiago", fotografías del cerro que tomé en septiembre del 2010. Estando en esta tarea, alguién me comentó que una hermosa imagen se encuentra en la oficina del administrador del cerro. Sería bueno investigar ya que toda esa ornamentación es patrimonio de todos.
    También me tomé la libertad de bajar imágenes de este blog para complementar mi trabajo.
    Me llamo José Nieto Vega, soy diseñador gráfico y amante de la historia.
    También les invito a ver mi aporte Bicentenario:
    postalesdelponiente.com

    Saludos y felicitaciones por el blog
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    Jose Antonio ilianovic12 de enero de 2012 a las 03:04

    hola me intereso tu investigacion ... por si no lo sabias
    existe mas ornamentacion del cerro desparramada en la ciudad
    anda a metro pila del ganso actaul estacion alberto hurtado
    y estacion ecuador
    camina por el bandejon central de alameda
    y ahi habran aproximandamente unas 5 figuras jarrones que corresponden al mismo diseño

    han estado ahi por 20 años
    aproximadamente . estan pintado blanco
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    Criss12 de enero de 2012 a las 12:20

    Gracias por el dato, don José... Efectivamente, hay varios otros sitios donde se encuentran posibles jarrones del Santa Lucía pero que no mencioné por espacio. Sobre el caso particular que Ud. señala, también intenté hacer algo al respecto pero con cero resultado: http://urbatorium.blogspot.com/2011/11/proposito-de-unos-jarrones-sustraidos.html
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    tia celeste15 de agosto de 2012 a las 18:14

    hola hace poco tuve un evento alla en el castillo hidalgo pero realmente esta muy modificado en realidad la modernidad ha afectado mucho nuestro patrimonio(de haber tenido este conocimiento hubiese tomado fotografias a las fotos que pude ver en la administración del castillo y si tienen algunas muy antiguas del castillo y alrededores lo lamento)chile se esta maltratando y nuestra cultura esta quedando atras....
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    Anónimo15 de noviembre de 2012 a las 01:10

    Es imposible sentir un poco de pena y impotencia por el poco valor que le dieron este tipo de cosas, sin duda existe un patrimonio que marco una época importante en Santiago como lo fue este hermoso cerro Huelen,transformandoce luego en el cerro Santa Lucia siendo un lugar con un hermoso castillo Hidalgo que le dio vida a esta cuidad y marco parte de la historia, no nos queda mas en estos días apreciar lo que queda como un tesoro u darle el valor que realmente tiene, es por eso que se agradece esta pagina,por brindar importante informacion acerca del hermoso patrimonio que tenemos. Gracias
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    Unknown1 de diciembre de 2018 a las 17:31

    Existe alguna imagen o fotografía de los 4 Grifos perdidos del Cerro Santa Lucía. Me interesa mucho el tema de los Grifos en Santiago por si tienen alguna información al respecto se los agradecería de Sobremanera. M.González
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    Latervolare5 de mayo de 2019 a las 18:48

    Dicen que en el santa Lucía hay unas piedras tacitas... Es verdad? Donde están? Saludos, muy interesante observar estod detalles.
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    Criss Salazar6 de mayo de 2019 a las 10:38

    No que yo sepa. Si hay lo que parece ser un altar ceremonial en forma escalonada, en el sector cercano a la cumbre.
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Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.