lunes, 25 de agosto de 2008

LA MEMORIA FINAL DEL "CAFÉ PAULA"

Histórico letrero del desaparecido Café Paula (San Antonio con Agustinas)
Coordenadas: 33°26'24.95"S 70°38'53.58"W
El siguiente texto fue publicado por el diario "La Tercera" del 10 de septiembre de 2001, titulado "Café Paula, con 55 años en el mercado". Irónicamente y a pesar de su optimismo, aparece sólo un par de años antes del cierre final del "Café Paula".
Desde 1946 este salón de té se hizo espacio en el centro de Santiago. Ya son varias las generaciones que han llegado hasta allá para disfrutar de los clásicos ave palta, las tortas de merengue y los helados caseros. "Las personas que han querido hacer negocios con nosotros nos consideran los más fuertes de Plaza Italia para abajo". CRISTIAN CÁCERES, GERENTE GENERAL DEL CAFÉ PAULA.
El tradicional sándwich de ave palta; las clásicas tortas de selva negra y merengue; los strudell; los helados artesanales y los café helados no se encuentran en otro lugar más que en pleno centro de Santiago. Con sólo cinco locales distribuidos en un cuadrante muy pequeño dan vida a uno de los más antiguos café: El Paula.

Hasta ahí han llegado las más renombradas figuras del mundo empresarial, literario, cultural... en fin, casi todos los capitalinos. Mal que mal muchos cierres de la revista Ercilla fueron celebrados en ese café por la conocida periodista Lenka Franulic. O las varias teleseries que armó desde su "rincón literario" Arturo Moya Grau. O las infaltables visitas semanales del emblemático Julio Martínez o de los dos últimos alcaldes de la comuna de Santiago, Jaime Ravinet y Joaquín Lavín.
Son muchas generaciones las que han pasado por estos locales que se instalaron en la capital en 1946. Los artífices fueron los primos Guillermo y Leopoldo Knapp (ambos fallecidos). "Ellos detectaron que Santiago no tenía buenos café" cuenta Cristián Cáceres, actual gerente general de la empresa. Entonces, compraron una pequeña pastelería ubicada en Pasaje Matte. Mantuvieron el nombre y se lanzaron con el producto.
Pero el culpable de tanta caloría llegó cuatro años después. Carlos Floh (85 años) fue el encargado de crear 86 variedades de pasteles y más de 67 tipos de tortas. Así la mezcla resultó perfecta. Los primos Knapp se hicieron cargo de la parte administrativa mientras Floh daba rienda suelta a su creatividad. Todos reunidos en una empresa dividida en partes iguales entre los tres.
Hicieron la receta perfecta. "Lograron que la sociedad de la época tuviera acceso a un buen salón de té con un ambiente grato, con locales bonitos y atendidos por un garzón", cuenta Cáceres.
Inmediatamente se notó el éxito. Cáceres indica que "éste fue el punto histórico de reunión de la familia. Algo que era muy tradicional en esa época. Y tuvo un éxito tal que nuestros locales empezaron a crecer". Sucede que los establecimientos comenzaron a colapsar: "la demanda era tan grande que abrías un local y con seguridad tenías clientes. Era un negocio seguro", agrega Germán Matas, gerente comercial de la compañía.
Las réplicas
TRISTE FINAL DEL CAFÉ PAULA: Sus primeros amagos de cierre suceden en enero de 2003 y su quiebra final en febrero de 2004, con la desaparición de sus casas principales en San Antonio con Agustinas y en Pasaje Matte. Me resulta triste este posteo, pues conocía la sede principal del café en calle San Antonio, y su rincón "Arturo Moya Grau" (en homenaje al dramaturgo y guionista, que allí se sentaba siempre), cerca del cual me reuní algunas veces en mis reuniones con amigos y colegas pidiendo siempre lo mismo: un café cortado con galletitas. Por décadas, el café había sido lugar de encuentro de políticos, intelectuales, artistas y el público del cercano Teatro Municipal. El local arrastraba problemas desde mediados de los noventa, cuanto menos, hasta que debió cerrar sus puertas definitivamente ante la desazón de sus clientes.
En un área geográfica relativamente reducida comenzaron a aparecer las réplicas de Café Paula. "Era una estrategia comercial, porque querían mantener el control de sus negocios", indica Cáceres.
Fue así como en 1949 se abrió el segundo local en Moneda, que hoy en día es uno de los más tradicionales. Cuatro años después inauguraron uno de los más emblemáticos. Ese que hasta en el extranjero es conocido por estar enfrente del Teatro Municipal: el de calle San Antonio.
No pararon más. En 1960 se inauguró el local de Ahumada, en 1963 el de la Galería España y en 1968 se compró el que está en el primer piso y entrepiso del Pasaje Matte. En ese lugar instalaron la fábrica de alimentos, jugos y helados.
El crecimiento fue sostenido en el tiempo. Con precios accesibles a todos los bolsillos, lograron cautivar a todo público, sin diferenciar clases sociales. La competencia, entonces, fue mínima. Al contrario, Café Paula marcaba la pauta.
Tiempos difíciles
Pero como todos los negocios, éste también tuvo sus problemas. De partida, Café Paula fue afectado por la incertidumbre de la crisis del año '70. Es así como la segunda generación (los hijos de los primos Knapp y de Floh) deciden irse del país. Y eso hasta el día de hoy.
Ese salto generacional provocó un estancamiento en el desarrollo de los locales del café. Sus dueños ya envejecían y estaban cansados como para abocarse a nuevos proyectos. Entonces, cuando los clientes tradicionales subieron hacia Providencia y Las Condes, Paula se quedó en el centro. "No salieron más locales porque implicaba más trabajo y más control", acota Matas.
La competencia, en cambio, siguió a sus clientes y se instaló en Providencia, en Las Condes, en el Parque Arauco y en el Alto Las Condes, entre otros. "Tuvimos la incapacidad comercial para seguir al cliente donde tenía que estar", confiesa Cáceres.
Además, aumentó la competencia con la masificación del consumo de la comida chatarra a un precio muy inferior. "En un supermercado, por ejemplo, puedes encontrar tortas que valen $ 1.500", precisa Cáceres.
Todo esto, sumado a una mala administración en la empresa, bajó las ventas en un 40% durante un período.
Local del desaparecido Café Paula de San Antonio con Agustinas (vista lateral), en los bajos del zócalo del Edificio Automóvil Club.
El relanzamiento
La reacción para salir adelante fue lenta. Sólo este año la segunda generación nombró a un directorio para que levantara al tradicional Café Paula. De ahí surgió la siguiente administración. Se pusieron las pilas y con gran entusiasmo asumieron el proceso de reingeniería de la empresa completo.
"Estamos redefiniendo toda la estructura comercial, administrativa y de control. Hemos sacado a la luz entre 25 y 30 nuevos productos, los hemos renovado, hemos cambiado el gramaje, para que sea más atractivo para nuestro público, hemos renovado el concepto de los jefes de local; hoy en día es un vendedor, una persona que está muy en contacto con nuestros clientes", explica Cáceres.
Toda una reingeniería que se está realizando con "nuestra propia gente que es la que sabe del negocio", comenta Cáceres. También, agrega, con el apoyo de los proveedores.
Y la puerta del nuevo Café Paula va a quedar estampada en noviembre cuando se inaugure un nuevo local en Bandera con Moneda. Tendrá una nueva imagen corporativa, pero mantendrá la tradición que sus dueños instauraron en 1946. De esta forma la empresa quedará con seis locales.
Por el momento, sólo están evaluando la posibilidad de franquiciar, eso sí, "siempre que nosotros pongamos los productos", dice Cáceres. Esto, como una forma de no desvirtuar la marca. Tampoco descartan subir hacia Las Condes en el largo plazo. Pero todas las fuerzas están puestas en posicionar a Café Paula "sin perder la línea de calidad y servicio, la línea tradicional de atención a la mesa", acota Cáceres.
Y es así como la marca Paula ha logrado estar muy bien posicionada en el mercado. Mal que mal, las "personas que han querido hacer negocios con nosotros nos consideran los más fuertes de Plaza Italia para abajo".
OTROS NEGOCIOS
Los negocios de Café Paula se han extendido a una serie de otros servicios aparte de la atención en los locales."Es una manera de potenciarlo y de aprovechar nuestras capacidades instaladas", cuenta Cristián Cáceres.
De partida, todos los productos del Café son distribuidos a las oficinas que así lo piden. Además, producen eventos. Es así como están presentes en desayunos, reuniones de media mañana y en los cocteles que organizan las empresas. De hecho, hasta La Moneda les ha solicitado el servicio.
Hoy en día, por ejemplo, se encuentran en los casinos de alumnos que están estudiando los programas de MBA de la Universidad Católica. Además, históricamente han estado también en el local del Café Literario que organiza la Municipalidad de Santiago.
También están en todas las grandes tiendas (Ripley, Almacenes París y Falabella) como proveedores de tortas de novios para los respectivos departamentos.
Local del desaparecido Café Paula de San Antonio con Agustinas (vista frontal), hoy convertido en sucursal bancaria.
Histórico letrero del desaparecido Café Paula (San Antonio con Agustinas)
Coordenadas: 33°26'24.95"S 70°38'53.58"W
El siguiente texto fue publicado por el diario "La Tercera" del 10 de septiembre de 2001, titulado "Café Paula, con 55 años en el mercado". Irónicamente y a pesar de su optimismo, aparece sólo un par de años antes del cierre final del "Café Paula".
Desde 1946 este salón de té se hizo espacio en el centro de Santiago. Ya son varias las generaciones que han llegado hasta allá para disfrutar de los clásicos ave palta, las tortas de merengue y los helados caseros. "Las personas que han querido hacer negocios con nosotros nos consideran los más fuertes de Plaza Italia para abajo". CRISTIAN CÁCERES, GERENTE GENERAL DEL CAFÉ PAULA.
El tradicional sándwich de ave palta; las clásicas tortas de selva negra y merengue; los strudell; los helados artesanales y los café helados no se encuentran en otro lugar más que en pleno centro de Santiago. Con sólo cinco locales distribuidos en un cuadrante muy pequeño dan vida a uno de los más antiguos café: El Paula.
Hasta ahí han llegado las más renombradas figuras del mundo empresarial, literario, cultural... en fin, casi todos los capitalinos. Mal que mal muchos cierres de la revista Ercilla fueron celebrados en ese café por la conocida periodista Lenka Franulic. O las varias teleseries que armó desde su "rincón literario" Arturo Moya Grau. O las infaltables visitas semanales del emblemático Julio Martínez o de los dos últimos alcaldes de la comuna de Santiago, Jaime Ravinet y Joaquín Lavín.
Son muchas generaciones las que han pasado por estos locales que se instalaron en la capital en 1946. Los artífices fueron los primos Guillermo y Leopoldo Knapp (ambos fallecidos). "Ellos detectaron que Santiago no tenía buenos café" cuenta Cristián Cáceres, actual gerente general de la empresa. Entonces, compraron una pequeña pastelería ubicada en Pasaje Matte. Mantuvieron el nombre y se lanzaron con el producto.
Pero el culpable de tanta caloría llegó cuatro años después. Carlos Floh (85 años) fue el encargado de crear 86 variedades de pasteles y más de 67 tipos de tortas. Así la mezcla resultó perfecta. Los primos Knapp se hicieron cargo de la parte administrativa mientras Floh daba rienda suelta a su creatividad. Todos reunidos en una empresa dividida en partes iguales entre los tres.
Hicieron la receta perfecta. "Lograron que la sociedad de la época tuviera acceso a un buen salón de té con un ambiente grato, con locales bonitos y atendidos por un garzón", cuenta Cáceres.
Inmediatamente se notó el éxito. Cáceres indica que "éste fue el punto histórico de reunión de la familia. Algo que era muy tradicional en esa época. Y tuvo un éxito tal que nuestros locales empezaron a crecer". Sucede que los establecimientos comenzaron a colapsar: "la demanda era tan grande que abrías un local y con seguridad tenías clientes. Era un negocio seguro", agrega Germán Matas, gerente comercial de la compañía.
Las réplicas
TRISTE FINAL DEL CAFÉ PAULA: Sus primeros amagos de cierre suceden en enero de 2003 y su quiebra final en febrero de 2004, con la desaparición de sus casas principales en San Antonio con Agustinas y en Pasaje Matte. Me resulta triste este posteo, pues conocía la sede principal del café en calle San Antonio, y su rincón "Arturo Moya Grau" (en homenaje al dramaturgo y guionista, que allí se sentaba siempre), cerca del cual me reuní algunas veces en mis reuniones con amigos y colegas pidiendo siempre lo mismo: un café cortado con galletitas. Por décadas, el café había sido lugar de encuentro de políticos, intelectuales, artistas y el público del cercano Teatro Municipal. El local arrastraba problemas desde mediados de los noventa, cuanto menos, hasta que debió cerrar sus puertas definitivamente ante la desazón de sus clientes.
En un área geográfica relativamente reducida comenzaron a aparecer las réplicas de Café Paula. "Era una estrategia comercial, porque querían mantener el control de sus negocios", indica Cáceres.
Fue así como en 1949 se abrió el segundo local en Moneda, que hoy en día es uno de los más tradicionales. Cuatro años después inauguraron uno de los más emblemáticos. Ese que hasta en el extranjero es conocido por estar enfrente del Teatro Municipal: el de calle San Antonio.
No pararon más. En 1960 se inauguró el local de Ahumada, en 1963 el de la Galería España y en 1968 se compró el que está en el primer piso y entrepiso del Pasaje Matte. En ese lugar instalaron la fábrica de alimentos, jugos y helados.
El crecimiento fue sostenido en el tiempo. Con precios accesibles a todos los bolsillos, lograron cautivar a todo público, sin diferenciar clases sociales. La competencia, entonces, fue mínima. Al contrario, Café Paula marcaba la pauta.
Tiempos difíciles
Pero como todos los negocios, éste también tuvo sus problemas. De partida, Café Paula fue afectado por la incertidumbre de la crisis del año '70. Es así como la segunda generación (los hijos de los primos Knapp y de Floh) deciden irse del país. Y eso hasta el día de hoy.
Ese salto generacional provocó un estancamiento en el desarrollo de los locales del café. Sus dueños ya envejecían y estaban cansados como para abocarse a nuevos proyectos. Entonces, cuando los clientes tradicionales subieron hacia Providencia y Las Condes, Paula se quedó en el centro. "No salieron más locales porque implicaba más trabajo y más control", acota Matas.
La competencia, en cambio, siguió a sus clientes y se instaló en Providencia, en Las Condes, en el Parque Arauco y en el Alto Las Condes, entre otros. "Tuvimos la incapacidad comercial para seguir al cliente donde tenía que estar", confiesa Cáceres.
Además, aumentó la competencia con la masificación del consumo de la comida chatarra a un precio muy inferior. "En un supermercado, por ejemplo, puedes encontrar tortas que valen $ 1.500", precisa Cáceres.
Todo esto, sumado a una mala administración en la empresa, bajó las ventas en un 40% durante un período.
Local del desaparecido Café Paula de San Antonio con Agustinas (vista lateral), en los bajos del zócalo del Edificio Automóvil Club.
El relanzamiento
La reacción para salir adelante fue lenta. Sólo este año la segunda generación nombró a un directorio para que levantara al tradicional Café Paula. De ahí surgió la siguiente administración. Se pusieron las pilas y con gran entusiasmo asumieron el proceso de reingeniería de la empresa completo.
"Estamos redefiniendo toda la estructura comercial, administrativa y de control. Hemos sacado a la luz entre 25 y 30 nuevos productos, los hemos renovado, hemos cambiado el gramaje, para que sea más atractivo para nuestro público, hemos renovado el concepto de los jefes de local; hoy en día es un vendedor, una persona que está muy en contacto con nuestros clientes", explica Cáceres.
Toda una reingeniería que se está realizando con "nuestra propia gente que es la que sabe del negocio", comenta Cáceres. También, agrega, con el apoyo de los proveedores.
Y la puerta del nuevo Café Paula va a quedar estampada en noviembre cuando se inaugure un nuevo local en Bandera con Moneda. Tendrá una nueva imagen corporativa, pero mantendrá la tradición que sus dueños instauraron en 1946. De esta forma la empresa quedará con seis locales.
Por el momento, sólo están evaluando la posibilidad de franquiciar, eso sí, "siempre que nosotros pongamos los productos", dice Cáceres. Esto, como una forma de no desvirtuar la marca. Tampoco descartan subir hacia Las Condes en el largo plazo. Pero todas las fuerzas están puestas en posicionar a Café Paula "sin perder la línea de calidad y servicio, la línea tradicional de atención a la mesa", acota Cáceres.
Y es así como la marca Paula ha logrado estar muy bien posicionada en el mercado. Mal que mal, las "personas que han querido hacer negocios con nosotros nos consideran los más fuertes de Plaza Italia para abajo".
OTROS NEGOCIOS
Los negocios de Café Paula se han extendido a una serie de otros servicios aparte de la atención en los locales."Es una manera de potenciarlo y de aprovechar nuestras capacidades instaladas", cuenta Cristián Cáceres.
De partida, todos los productos del Café son distribuidos a las oficinas que así lo piden. Además, producen eventos. Es así como están presentes en desayunos, reuniones de media mañana y en los cocteles que organizan las empresas. De hecho, hasta La Moneda les ha solicitado el servicio.
Hoy en día, por ejemplo, se encuentran en los casinos de alumnos que están estudiando los programas de MBA de la Universidad Católica. Además, históricamente han estado también en el local del Café Literario que organiza la Municipalidad de Santiago.
También están en todas las grandes tiendas (Ripley, Almacenes París y Falabella) como proveedores de tortas de novios para los respectivos departamentos.
Local del desaparecido Café Paula de San Antonio con Agustinas (vista frontal), hoy convertido en sucursal bancaria.

13 comentarios:

  1. gracias por hacer un homenaje a esta institución, no la conozco, jamas comi un sandwich allí, Pêro mi fallecido Abuelo trabajo muchos años y me contaba de lo buen lugar que era, hoy recordando me encuentro con esto.. sinceramente gracias

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  2. hufff k recuerdos cuando era niña mi madre solia llevarnos a pagarse y cuando veniamos de vuelta pasabamos acomernos un rico pedazo de torta con un vazo de nectar era nuestra tradicion todos los meses. que pena que ya no queden lugares haci en santiago centro.

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  3. Una torta de piña y un cafe helado
    en el Cafe Paula era lo maximo
    cuando era chico.

    Ahora nada es suficiente. :(

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  4. uno cuando era niña estudiaba con mas ganas, por que el premio era una once en el Paula , y el submarino
    era total., torta cubierta con helados y una porcion de crema
    y aunque no lo crean la gente esperaba mesas de pie., sobre todo
    en el Paula de la galería España

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  5. el Paula de la galeria España era el mejor con sus Submarinos y santiago con las micros de distitos colores
    ese tiempo era bacan, como dicen ahora

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  6. nunca olvidare que de pequeña mi papa nos llevaba con mi hermano a tomar un FRAPPE de ALMENDRAS los domingos en la mañana...que ricooooooooo, íbamos al de la galería España...e imposible olvidar un pastel que se llamaba PINGUINO..era un tubo de EXQUISITO CHOCOLATE RELLENO DE CREMA Y BASE DE BIZCOHO ULTRA REMOJADO....mmmmm que delicia y que buen recuerdo, lastima que se haya acabado algo tan bueno y RICOOOOOO

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  7. NUNCA OLVIDARÉ CUANDO LOS DUEÑOS SE MANDARON CAMBIAR AL EXTRANJERO Y DEJARON A LOS EMPLEADOS ESPERANDO QUE LES PAGARAN SUS SUELDOS ADEUDADOS DE VARIOS MESES. HUBO MÁS DE 120 PERSONAS AFECTADAS ENTRE ELLAS MI FAMILIAR ALEX MUSSIETT TRAIBER. SE LES SIGUIÓ JUICIO PERO LOS DEMANDADOS NO FUERON HABIDOS.

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  8. Mi mama que Se llamaba Vitalina trabajo muchos a-os en el Cafe del Pasaje Matte....
    Extrano a mi mama y al cafe....

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  9. Mejores recuerdos, cumpleaños. De mis hermanas, saludas secretas con mi mama, los mozos los mejores

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  10. Mejores recuerdos, cumpleaños. De mis hermanas, saludas secretas con mi mama, los mozos los mejores

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  11. Aún recuerdo aquellos café helados que me tomaba cuando iba con mi abuela al café paula.

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  12. Las tortas mas ricas de piña y selva negra las comi en el Cafe Paula tradicion chilena.

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  13. Yo tengo 60 años y recuerdo haber ido con un tio y mi abuelita a celebrar mi cumpleaños n10, ahi probe los cafes helados y las tortas ya mas grande y casada los ave paltas(no he vuelto a comer con el sabor de los del Paula) luego conoci los crossant esos fueron mi perdición no hay como los del cafe Paula.Ahora mis nietas conocen el Bravissimo.

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Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

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