jueves, 3 de julio de 2008

EL SEÑOR DE MAYO Y EL TRÁGICO TERREMOTO DE 1647

EL SEÑOR DE MAYO.- Y entre las ruinas del templo de San Agustín, sacudido también por el horrible terremoto que el 13 de mayo de 1647 destruyó a Santiago, se levantaba el Señor de la Agonía entre los velones que había encendido en manda la “Quintrala” (Funte imagen: "Episodios Nacionales").
Coordenadas: 33°26'26.57"S 70°38'55.76"W
El siguiente es un artículo publicado bajo el título “El Señor de Mayo”, en la excelente obra "Episodios Nacionales", editado bajo dirección de A. Silva Campos (Editorial O’Higgins, Biblioteca de los Anales de Chile, edición de 1948) con las ilustraciones del conocido dibujante y periodista Luis Fernando Rojas, que también reproducimos aquí.
En plena época colonial, en medio de la cruel Guerra de Arauco y de las excursiones de los corsarios, esta lejana colonia sufrió otra aflicción más que la sumió casi en la ruina y la miseria.
En la noche del 13 de mayo de 1647, un terrible cataclismo sísmico sacudió la ciudad de Santiago y en pocos minutos derrumbó gran parte de ella. El cuadro era aterrador: una intensa oscuridad se mezclaba a los gritos de miles de heridos. Los lamentos se multiplicaban. Los sobrevivientes llamaban a los deudos, muchos de los cuales yacían bajo los escombros.
No pocos creían que el cataclismo era un castigo de Dios y, en plena plaza, se confesaban a gritos, pidiendo el perdón de sus pecados, mientras no lejos, el abnegado obispo Villarroel, acompañado de algunos sacerdotes, recorría las ruinas repartiendo sus bendiciones, cuando no curando a los heridos. A toda la inmensa confusión, se añadió el rumor, no menos terrible, que los indios y los negros trataban de aprovechar la situación para alzarse contra los castellanos y “borrar el nombre de Chile”.
Mientras soldados y vecinos ayudaban en la medida de sus fuerzas a la remoción de los escombros, y extracción de heridos y cadáveres, las miradas se detuvieron atónitas en las ruinas del templo de San Agustín… A ambos lados del crucifijo conocido por el nombre de “Señor de la Agonía” que milagrosamente se había salvado del desastre, ardían dos grandes velones, que ni el viento de la noche, ni la sacudida fueron capaces de apagar. ¿Qué era aquello?
Hagamos un poco de historia. Doña Catalina de los Ríos y Lisperguer, conocida en la historia y la leyenda con el nombre de “La Quintrala”, a raíz de uno de sus trágicos escándalos, del que sólo gracias a poderosas influencias logró salvarse de una larga prisión, fue condenada a pagar una multa de “cincuenta mil ducados de once reales de Castilla”. Entonces juró solemnemente en los momentos más difíciles de su acusación, al padre Figueroa, su confesor, que, “si salía bien de esa aventura”, iría a postrarse ante el Cristo de la Agonía a suplicar el perdón, y a cumplir una “manda” a aquella venerada imagen.
Y tal fue la promesa, fue su cumplimiento, y “La Quintrala” reiteró su juramento al pie del Cristo, y prometió “encender dos cirios de a libra, que no se apagarían hasta su muerte” y “casarse en su Santa Iglesia”. Era la misma imagen que ella un día había hecho retirar gritando enloquecida:
- “¡No quiero que aquí nadie me ponga mala cara!”
La “manda” de “La Quintrala”, fue cumplida aún en los momentos de la horrible conmoción. Y a los pies de Cristo, intacto en medio de las murallas caídas, seguían encendidos los “dos cirios de a libra” alumbrando con su amarillenta luz las escenas dolorosas de la catástrofe.
Desde aquel día, el Señor de la Agonía fue conocido con el nombre de “Señor de Mayo”.
El “Señor de Mayo” o "Señor de la Agonía": puede verse la corona de espinas de la efigie en la actual Iglesia de San Agustín, que habría caído de su cabeza con las sacudidas del terremoto de 1647 sin que pudieran volver a subirla desde el cuello a su posición original (pues extrañamente es más estrecha y provocaría desastres en cada intento), lo que además de su salvación entre las ruinas del templo, también es considerado milagroso. Desde entonces y hasta nuestros días, todos los 13 de mayo de cada año se realiza una procesión nocturna del Cristo de la Agonía hasta la Plaza de Armas. Otra leyenda dice que la imagen sangra cada vez que alguien toca su corona.
Sitio donde había estado ubicada la casa de la Quintrala, ya con una pequeña construcción casi solariega que sirvió como local comercial, según se ve en esta vieja imagen con el Templo de los Agustinos atrás.

1 comentario:

  1. Me impacta, cada vez que lo he visto de cerca, la expresión de angustia que se presenta en el rostro del Cristo de Mayo. Me evocó este rostro, en cierta parte, el actor que hizo de Jesús en la película "La Pasión de Cristo", dirigida por Mel Gibson.

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