jueves, 17 de abril de 2008

RECORDANDO UN HALLAZGO DEL 2006 EN CALLE LIRA: (ex)CAVA BUSCANDO LA (ex)CAVA

Fuente imagen: plataformaurbana.cl
Coordenadas: 33°26'31.83"S 70°38'30.81"W
Por ahí por el 10 de septiembre del año 2006, se supo en la prensa que en los terrenos de un desaparecido estacionamiento de asfalto de calle Lira entre Alameda y Marcoleta, a pasos de la muralla que divide el terreno con el de calle Quito a sus espaldas y de frente al Hospital Clínico de la Universidad Católica, un grupo de trabajadores había encontrado los restos de una cava del siglo XIX mientras preparaban los cimientos para el moderno edificio administrativo Plaza UC, que la misma casa de estudios levantaba en este sector de Santiago Centro.
Las cavas, cuya existencia ya era rumoreada entre algunos vecinos según se ha dicho, eran de forma arqueada y armadas formando bóvedas con ladrillos. Estaban allí desde hacía por lo menos un siglo, de acuerdo a lo que se ha dicho, y se mantenían casi intactas bajo el piso del estacionamiento hasta que las máquinas picadoras de concreto volvieron a llevar la luz a sus salas oscuras y abovedadas.
Se supone que su existencia había sido conocida desde antes, cuando fueron adquiridos los terrenos por la casa de estudio, pero por alguna razón se habían olvidado hasta su virtual redescubrimiento realizado por los obreros y, según comentarios de ellos mismos en aquel período, se destruyó accidentalmente un poco de ellas.
Con rapidez tras ser difundida la noticia, me consta que al lugar se arrojaron varios investigadores furtivos, sin lograr acceso a este tesoro dados los celos de la empresa constructora, probablemente con instrucciones de la Universidad. Uno más creativo subió por el edificio del Hospital Clínico de la UC  y a las residencias vecinas, y logró las únicas imágenes que se tienen de las cavas tal cual habían sido encontradas, reproduciéndolas en un medio de Internet, desde donde la hemos tomado.
Fuente imagen: plataformaurbana.cl.

Fuente imagen: plataformaurbana.cl.
No fue difícil suponer su origen: estos terrenos pertenecían antes al aristócrata capitalino Francisco Lira, el mismo que da nombre a la calle del hallazgo y cuyo fundo iba desde la Alameda Bernardo O’Higgins hasta Avenida Manuel Antonio Matta. Antes, sin embargo, estos terrenos habían pertenecido a las monjas carmelitas que habían establecido su iglesia y claustros hacia 1690 en la cuadra de Alameda, Carmen, Marcoleta y Lira, precisamente, donde permanecieron hasta 1942, aproximadamente, cuando se trasladaron a Las Condes. Este sector de Lira, sin embargo, había sido vendido por la congregación y convertido en residencias hacia el anterior cambio de siglo. Desconocemos si haya alguna relación entre las cavas y las monjas carmelitas.
Por encargo de la UC, la cava fue desarmada cuidadosamente pieza por  pieza y trasladada hasta el Centro de Extensión, ubicado a poca distancia del lugar del descubrimiento. La idea no agradó a todo el mundo y muchos criticaron tal decisión, tomada contra reloj según se alegó. Allí estuvieron los restos brevemente expuestos al público y, según se ha dicho, la misma estructura será rearmada y utilizada como sala de exposiciones del recinto.
Al parecer, según la información que corrió en el barrio, la casa de estudios tenía urgencia de mover lo antes posible esta cava antes de que la atención pública creciera, evitando así el riesgo de tener que paralizar demasiado la construcción del Plaza UC en caso de que se impidiera remover las ruinas. Ese rumor corrió bastante entre los residentes del barrio y, según se cree, los propios obreros filtraron después algunos detalles, pero no tuve oportunidad de poder recoger el testimonio de ninguno de estos trabajadores.

Edificio Cava El Llano (esal.cl). Caso inverso al de Lira, con una solución arquitectónica inteligente derivada del hallazgo de otra de las muchas cavas que reposan en el subsuelo capitalino.
Un año más tarde, intenté repetir las fotografías de la zona donde fue descubierta la cava, desde el Hospital Clínico de la UC, pero me fue imposible. Junto con mandarme caballerosamente a freír monos a otro lado, los guardias del edificio me explicaron que había órdenes expresas de impedir una situación similar a las de esas imágenes anteriores que se filtraron en los medios, aun cuando parecen haber sido captadas desde el edificio vecino.
Sin embargo, desde el tercer piso de una de las edificaciones de calle Quito (donde vive mi amiga y hasta creo que su ventana u otra de la misma altura se ve en la fotografía, atrás), advierto que la zona donde se asentaba corresponde a la que actualmente ocupan los estacionamientos del Plaza UC, más o menos.
Estoy con los que consideran una lástima el que una joya arquitectónica del Santiago antiguo decimonónico haya debido ser movida de su sitio original. Así como sucede con los moais sacados de la Isla de Pascua, los tesoros de la historia arquitectónica capitalina quedan en una especie de orfandad cuando son retirados de su lugar connatural, además de perder, técnicamente hablando, gran parte de su carácter y valor artístico  original, aunque en este caso se les procurará un destino más seguro y noble.
No puedo evitar comparar esta situación, acaso en oposición, con la del Edificio Cava El Llano: ubicado en San Miguel, cerca de Gran Avenida José Miguel Carrera, sucedió que en plena construcción de esta obra se enfretó también con la posibilidad de tener que remover una cava de fines del siglo XIX muy parecida a la de calle Lira, de ladrillo y bóvedas, que los arquitectos (Empresa Salesianos, ESAL) decidieron mantener convirtiéndola en un salón de eventos del condominio y más encima modificando gran parte del diseño de la obra para incorporar así el hallazgo a la misma.
Dicho de otro modo, de un problema tremendo sacaron una solución extraordinariamente práctica y que hasta con un plus para el valor del proyecto.
Así, para algunos quedará manifiesto, quizás, el que manos privadas demostraron poder actuar en El Llano con más creatividad y estricto ajuste a la localización y a la historia que una de las principales sedes de la cultura y la educación nacional, al retirar las cavas de su lugar original en calle Lira, aunque en honor a la verdad se debe insistir que lo han ejecutado con una loable intención declarada de conservarlas.

1 comentario:

  1. Estimado Criss excelente tu blog. En referencia a esta historia, mi abuela vivió en el edificio de la Alameda esquina Lira hasta que este se vendió a la UC y desde la cocina se veían estos estacionamientos. Lo que me produce un poco de confusión es que yo recuerdo haber visto y sabido de estas cavas y túneles antes de las fechas que mencionas pues mi abuela aun vivía ahí cuando se construyeron los estacionamientos y recuerdo que se menciono en la prensa de la época y por lo que recuerdo mi abuela dejo ese lugar mucho antes del 2006. es mas los estacionamientos vistos desde arriba son curvos, como manteniendo bajo el piso la estructura original. Puedo estar equivocado pero como te menciono las fechas no me cuadran, saludos y gracias por tu trabajo

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