domingo, 25 de noviembre de 2007

UNA LÁPIDA "CONDENADA" DE CONDELL CON RANCAGUA:

Coordenadas: 33°26'27.91"S 70°37'38.78"W
El viernes 01 de junio de 2007, el diario "La Tercera" publicaba lo que sigue sobre un hallazgo arqueológico realizado en las faenas de construcción de un edificio situado en Condell con Rancagua, en la comuna de Providencia y a escasa distancia del cuadrante central de la ciudad:
En terrenos de Providencia encuentran lápida de mujer que falleció en 1795
Los trabajadores que realizaban una excavación como parte de la construcción de un edificio en Providencia encontraron una lápida de granito de una mujer que murió en 1795.
La lápida, de color violáceo y sin ninguna fractura, fue hallada en un terreno de la calle Condell, que en el siglo XVIII era un emplazamiento rural ocupado por chacras.
"Anterior al inicio de las faenas para levantar el actual proyecto inmobiliario, en el lugar existió un recinto religioso cuya construcción dataría de fines del siglo XIX y principios del XX", indicó en un comunicado el Consejo de Monumentos Nacionales.
La lápida fue extraída por una retroexcavadora desde un recinto de ladrillos subterráneo, a unos 3,5 metros de profundidad.
Según la inscripción, la mujer nació el 3 de agosto de 1731 y falleció el 21 de diciembre de 1795, con una larga lista de importantes apellidos que incluían los de varios de los gobernadores de la época de la Colonia española.
El Consejo dijo que solicitó a la empresa constructora el resguardo del hallazgo, junto con una evaluación arqueológica de las áreas aún intactas para determinar la procedencia y el contexto en que se fabricó la lápida.
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Al día sábado 2 siguiente, el diario "Las Últimas Noticias" publicaba lo siguiente, con la foto que aquí se incluye:
Esta es la lápida. Además tiene un escudo con un compás, un león rampante, un ave y tres bastones.
La desenterró una retroexcavadora y tiene el nombre de una mujer
Lápida que sería de 1795 apareció en sitio donde se construye edificio
“QUE NACIÓ EN 3 DE AGOSTO DE 1731 Y FALLEGIÓ EN 22 DEDIZIEMBRE DE 1795”, dice la lápida que desenterró sorpresivamente una retroexcavadora en el sitio donde la constructora Almagro está instalando los cimientos de un edificio, en calle Rancagua, en Providencia.
Tiene un metro 20 de largo y 45 centímetros de ancho. Es de granito violáceo y está intacta. Su grosor, de unos 15 centímetros, la ayudó a resistir los años y la embestida de la máquina.
También tiene escrito el larguísimo y misterioso nombre de una mujer: “MARÍA DEL CARMEN DOMINGA IDOATE POZO YSILVA ÁLVAREZ DE TOLEDO RIVEROS SVÁREZ DEFIGUEROA YAGUIRRE DEMENDOZA YQUIROGA”.
La lápida tiene restos de óxido y fue hallada en una especie de bóveda subterránea.
“En la pared de la excavación se veían los perfiles de un muro de ladrillo. Es difícil saber si se trata de una cripta. No podemos hablar de sepultura”, cuenta Rodrigo Riveros, de 30 años, arqueólogo del Consejo de Monumentos Nacionales.
“Se nota añosa, pero habría que hacerle más pruebas. No hay restos ni de huesos ni de ataúdes. Es raro”, dice Daniel Pascual, de 27, también arqueólogo de ese organismo.
La lápida tiene un escudo con un compás, un león rampante, un ave con las alas desplegadas, tres bastones con dos flores sobre ellos y un ojo sobre un rectángulo.
La construcción está entre Condell y avenida Italia, al lado de una iglesia. En 1700 habría habido en ese lugar una construcción religiosa.
“Personas de alta alcurnia o aristócratas se enterraban en una iglesia importante, pero de zonas urbanas. En 1700, toda esa zona era una chacra, lo que hace esto más misterioso”, dice Riveros.
Todos los apellidos de la mujer son de conquistadores españoles o de personas importantes en esa época. El obispo de Santiago en 1731 era Alonso de Pozo y Silva.
La lápida está resguardada, bajo techo y en la misma construcción. Al parecer la constructora pretende conservarla en la entrada del edificio, que tendrá 14 pisos y se llamará “Campanario”.
“Con estos descubrimientos se conoce el lado humano de la historia”, dice Pascual.
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Pues bien, buscando noticias actualizadas sobre este hallazgo que, para mi desgracia, no tuve tiempo de visitar en su oportunidad, me he encontrado con este preocupante post de don Felipe Kohon en el foro de la valiosa ONG capitalina "Defendamos la Ciudad":
Empresas destructoras de nuevo
Hemos leído en los diarios que se ha encontrado una valiosa lápida en la demolición de una también valiosa y bellísima casa en Condell con Rancagua. Dicha lápida recuerda a una mujer de alta alcurnia que vivió en la "Chacra de Providencia". Luego de este hallazgo arqueológico, la empresa destructora corrió a pedir asesoría a un arqueólogo pagado por ellos obviamente para que no les paralicen su gran negocio al sugerir que podemos estar frente a un sitio arqueológico. La casa se botó, quizás cuantos vestigios se fueron también gracias a la frenética pala mecánica. Así se tratan los lugares históricos de nuestra ciudad, nuestra memoria urbana, y nuestra belleza.
Lo que importa es encumbrar lo más alto posible una fea torre cuadrada, maximizar el metro cuadrado hasta el último respiro y como si esto fuera poco agregarle un inútil gimnasio o una sala común para que los vecinos griten, y todos compremos felices.
¿Dónde está la belleza? Se ha ido. ¿Dónde está el jardín con sus aromas y sus insectos? Se ha ido. Así termina la vida y comienza el sobrevivir.
Unos poquitos llenaron sus alforjas y muchos más perdimos.

2 comentarios:

  1. Esa casa, si no me equivoco, era la casona de las Hermanas Hospitalarias de San José. Estuvo a poco de salvarse pues querían remodelarla para mantener el noviciado que ahí funcionaba, y vender el resto de la propiedad, justamente aquella que no estaba construida. Mi padre que es arquitecto y conocía a las hermanas les haría el proyecto, pero según tengo entendido ellas desistieron y optaron por vender la mayor parte del convento para construir edificios.

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  2. Esa casa, si no me equivoco, era la casona de las Hermanas Hospitalarias de San José. Estuvo a poco de salvarse pues querían remodelarla para mantener el noviciado que ahí funcionaba, y vender el resto de la propiedad, justamente aquella que no estaba construida. Mi padre que es arquitecto y conocía a las hermanas les haría el proyecto, pero según tengo entendido ellas desistieron y optaron por vender la mayor parte del convento para construir edificios.

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Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

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