miércoles, 29 de noviembre de 2006

FELIPE GUAMÁN POMA DE AYALA Y UN ERROR "MONUMENTAL" EN LA PLAZA DE ARMAS DE SANTIAGO

El bajorrelieve de marras...
Coordenadas: 33°26'14.69"S 70°39'1.33"W
"Santiago 1580 según Nuevas Crónicas del Buen Gobierno de Huamán Poma de Ayala"...
Así anuncia frente a nuestra propia Municipalidad de Santiago y casi a las puertas del Museo Histórico Nacional, la primera de las tres placas de bronce colocadas como bajorrelieves de piso al lado Norte de la Plaza de Armas, junto al Monumento a Pedro de Valdivia, y que se extienden en dirección a la Catedral mostrando distintos estados de desarrollo de la ciudad de Santiago a través de la Colonia, según aparece retratada en famosas crónicas.
Lamentablemente, quienes diseñaron, mandaron a construir y colocaron esta enorme placa múltiple vista por cientos de visitantes extranjeros cada día desde concluidas las obras de remodelación de la plaza iniciadas por su antecesor Jaime Ravinet de la Fuente, hacia 1999, no consideraron revisar los libros de historia ni asesorarse por expertos con relación a lo que hoy observan y fotografían allí los turistas. Hubiese bastado echarle una mirada a la internet para evitar el problema en que, finalmente, se cayó.

El autor del mapa se llama Felipe Guamán Poma de Ayala, un indígena yarovilca peruano nacido hacia 1536 ó 1538, convertido al cristianismo y al servicio de los conquistadores como cronista de Indias. Su sello de firma estaba compuesto por las iniciales "F.G.P." con el apellido "Aiala" al pie. Su magnífica obra de casi 1.200 páginas manuscritas se titula "La Nueva Corónica y Buen Gobierno", por las dos partes principales de su contenido, de modo que el nombre que se le asigna en la placa de la Plaza de Armas es un error evidente.
Cabe señalar que el autor de este documento, extraordinariamente abundante en ilustraciones, tenía la esperanza de que llegara a manos de Felipe III. Pero después de viajar a Madrid, el libro fue vendido a particulares y olvidado. Fue redescubierto en 1908 en la Biblioteca Real de Copenhague, por el investigador alemán Richard Prietschmann, convirtiéndose de inmediato en una de las crónicas coloniales indianas más importantes y consultadas.
Queda una observación más grave aún sobre este asunto: "La Nueva Corónica y Buen Gobierno" fue escrito desde 1612 hasta 1615 ó 1616, ya en pleno siglo XVII, pues lo concluyó el cronista hacia el final de sus días siendo ya un anciano (se cree que falleció entre 1616 y 1620). En cambio, la placa de la Plaza de Armas señala la fecha del plano de Santiago que allí se muestra en 1580, algo anacrónico e imposible, a la luz de las evidencias.
Creo que aquí se han mezclado, lamentablemente, dos problemas endémicos en el comportamiento de nuestra sociedad citadina chilena: la ignorancia y la "pillería". La falta de rigurosidad por verificar la información siempre nos lleva al instinto de trabajar con el escaso elemento cognitivo que se tenga en la cabeza, dándole crédito a lo oído a medias, a los recuerdos vagos y a los registros incompletos de los hechos. He ahí el origen de la confusión absolutamente evitable entre "Las Nuevas Crónicas del Buen Gobierno" y el título real de "La Nueva Corónica y el Buen Gobierno" (Corónica = Crónica).
Hablamos de un documento histórico bastante conocido, por cierto, y no de un título perdido o sólo al alcance de iniciados. Nada justifica ni minimiza esta falta.
Lo segundo se me figura derechamente (o chuecamente, según el punto de vista) una alteración deliberada con respecto a la fecha... Una pillería, nada más. Cuando los proyectistas advirtieron que no tenían a mano mapas de Santiago del siglo XVI para distribuir los planos de la ciudad a lo largo de tres siglos representados por las tres placas, no tuvieron quizá mejor idea que descontarle 35 años a la obra de Felipe Guamán Poma de Ayala y dejarla fechada así en 1580, manteniendo el equilibrio "secular" de las tres representaciones, junto a Alonso de Ovalle (siglo XVII) y Amadeo Frezier (siglo XVIII).
Quisiera estar equivocado, por lo burdo de tal decisión, pero todo me induce a pensar que esto se hizo intencionalmente así. La fecha inscrita no pudo resultar de la nada.
He repetido esta observación sobre los errores en innumerables ocasiones, desde que se instalaron las placas. De entre los hombres de peso, la única vez que he visto algún pronunciamiento al respecto, ha sido sólo del ex embajador y actual miembro de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía, don José Miguel Barros, quien protestaba por este grueso paquete de equivocaciones en una carta dirigida al diario "El Mercurio" hace dos o tres años.
Me llama la atención, además, el silencio de los cientos de ciudadanos peruanos que pululan por este sector de Santiago ("la Pequeña Lima") y que supongo mucho más familiarizados que sus anfitriones chilenos con las crónicas de Felipe Guamán Poma de Ayala. Les propondría que, en vez de protestar imprudentemente contra el nombre de la Av. 21 de Mayo, como hicieron algunos años alentados por mañosos "verdes" y pacifistas locales a sólo unos metros de este lugar, pudiesen colaborar sinceramente con la ciudad haciéndole ver a la Ilustre Municipalidad de Santiago del problema que presenta la placa, como interlocutores válidos para tal observación.
Espero que este error se corrija a futuro. Sin embargo, advirtiendo cómo han durado por años los problemas y equivocaciones de otros monumentos de la ciudad, dudo que exista alguna urgencia por devolver en la Plaza de Armas de Santiago a "La Nueva Corónica y Buen Gobierno" su nombre y su fecha de nacimiento auténticos.

1 comentario:

  1. Y ... estás seguro que fue Guaman Poma? ¿No habrá sido un jesuíta? Sigamos investigando...

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