jueves, 15 de junio de 2017

LA INCREÍBLE HISTORIA DEL MÉDICO RUSO ALEJO SHERBAKOV: DE AGITADOR ANTIZARISTA PRÓFUGO A HÉROE DE LA GUERRA DEL PACÍFICO

Hay historias de aventureros y hombres de mundo que han dejado improntas especialmente singulares en la historia de Chile, como la asombrosa semblanza del ruso Alejo Serbakov, llegado a nuestro país tras haber sido un prófugo y luego exiliado por sus audacias revolucionarias, ahora buscando la redención como destacado profesional de la medicina... Sería acá, en una Guerra de 1879, donde la vida le dio la absolución y una última gran época a su corta pero valiosa existencia.
Aunque ha sido mencionado fugazmente ya por autores como Volodia Teitelboim en "Hombre y hombre", se trata de una figura que ha comenzado a ser redescubierta en tiempos más bien recientes, como en el trabajo "Rusos en Chile" de Evelyn Erlij. En la literatura más clásica, en cambio, hay reseñas sobre Sherbakov un tanto veloces y poco detalladas, algunas en nóminas o testimonios de la Guerra del Pacífico, pero tan modestas que no las citaré. Lo poco que hay disponible en internet, en tanto, en algunos casos está recopilado con ambigüedades y vacíos importantes. Por esta razón, la mayoría de los datos que he conseguido sobre este olvidado personaje de nuestra historia, la he tomado principalmente de un artículo en particular, publicado en el sitio web Radio La Voz de Rusia, con el título "Don Alejo Sherbakov" (25 de enero de 2013). La otra parte, me la ha proporcionado generosamente Marcelo Villalba, director del Museo de la Guerra del Pacífico "Domingo de Toro Herrera", investigador de la biografía del mismo personaje.
Alexei Iakovlevich Sherbakov, apellido presentado a veces también como Scherbakov, Stcherbakoff, Scherbakoff o Sherbakoff, nació en el seno de la familia cosaca de Vetlianka, en Astrakhán. Su padre fue un destacado militar llamado Yakov Sherbakov, comandante del ejército cosaco y quien es recordado en el museo etnográfico de una escuela local de Astrakhán como ciudadano destacado de la localidad. La exposición ha agregado, después, un espacio para su hijo que viajó y murió en nuestro país.
El futuro héroe de la Armada de Chile había entrado muy joven a la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Kazán, Rusia, reputada institución fundada por Alejandro I. Su ingreso a la vida universitaria se produce en momentos en que comenzaba una gran agitación anarquista y revolucionaria contra el Zar Alejandro II, como el levantamiento polaco de enero de 1863, las revueltas acráticas y los intentos de asesinatos que, finalmente, consiguieron arrebatarle la vida después de cinco o seis ataques. El reformismo del Zar y sus importantes medidas como la potenciación de las autonomías o la abolición de las servidumbres de los campos, no fueron suficiente para calmar a los sectores más radicalizados y revolucionarios en su contra.
Contagiado de este clima anarquista y nihilista, Sherbakov se reclutó en las filas de los subversivos y, ese mismo año, participó del llamado Complot de Kazán, un fallido intento por levantar violentamente a la población de Povolzhie, en la región del río Volga, especialmente a los campesinos, pues las clases obreras rusas todavía estaban en definición y formación por esos años. Pero las frustradas sublevaciones fueron aplastadas, los revoltosos acabaron apresados y luego llevados a los tribunales, entre ellos Sherbakov y su hermano menor Boris.
La autoridad rusa, que ya entonces aplicaba la ley marcial en Lituania y estaba decidida a desbaratar a los conspiradores, fue implacable con los rebeldes. El estudiante de medicina acabó condenado a 10 años de trabajos forzados, siendo encerrado en una prisión local.
Sin embargo, Sherbakov logró fugarse y huyó a Suiza, donde obtuvo asilo político, procurando hacer allá una nueva vida y dejar atrás sus tormentos. Parte de esta aventura de escapes la relató el propio protagonista para un pasquín revolucionario ruso que era editado y publicado en Londres por el famoso periodista Aleksandr Herzen, titulado "Campana". Lamentablemente para él, sin embargo, su hermano siguió en prisión en un campo de Siberia.
Libre otra vez, entró a terminar sus estudios de medicina en Berna. El artículo de Radio La Voz de Rusia señala que, en este período, se ganó la vida traduciendo artículos literarios y científicos para periódicos y revistas, participando también en una revista de emigrantes revolucionarios rusos de Ginebra, titulada "Causa popular". De seguro fueron días difíciles para el aventurero, pero pudo completar su carrera, realizando su práctica en Heidelberg y en París, en Alemania y Francia, respectivamente.
Fue en este tránsito que se le ofreció un contrato del Gobierno de Chile hacia 1875, con la intención de que ejerciera el servicio médico para la Armada durante cinco años. Era la época en que las autoridades buscaban sabios y profesionales en Europa para modernizar y actualizar algunas disciplinas en Chile, y parece que el prestigio y desempeño que en pocos años había reunido Sherbakov, además de alguna recomendación, lo pusieron también en el interés de estos cazadores de talentos.
Tras aceptar la propuesta, estuvo destinado al blindado "Blanco Encalada". Algunas versiones dicen que habría alcanzado a pasar también por la corbeta "Esmeralda", antes de la epopeya de Iquique. Lo cierto es que sus camaradas chilenos no lo conocieron en su momento como Alexéi Sherbakov, sino que prefirieron llamarlo cariñosamente Alejo Sherbakov, y a veces también Alexis Scherbakoff, pero él prefería usar Alejo por nombre.
Fragata blindada "Blanco Encalada", donde Sherbakov fue el Cirujano 1°.
El ruso hizo una gran amistad con el comandante del "Blanco Encalada", el Capitán de Navío Juan Esteban López Lermanda. A su vez, López ya tenía conocimiento de la idiosincrasia rusa, luego de haber rescatado a varios marineros de este origen en el cuasi naufragio de la goleta "Tongús" durante una tormenta de 1871, cuando el marino estaba al mando de la corbeta "O'Higgins". En una heroica hazaña, había logrado arrastrar al navío ruso en ascuas hasta Valparaíso, por lo que el Zar Alejandro II le había otorgado a López la alta condecoración del Imperio Ruso conocida como la Medalla de la Orden de San Estanislao, con el grado de Comendador. La tripulación de la "O'Higgins" también recibió un reconocimiento para cada uno de los hombres, de parte del Zar.
La confianza entre ambos hombres era tal que, un día de aquellos, Sherbakov se atrevió a pedirle a López interceder ante el Zar para que amnistiara a su hermano menor, todavía preso en Rusia por sus actividades revolucionarias. El capitán chileno accedió a la petición, al ser convencido por el médico del valor de su condecoración, y así escribió una sentida carta al soberano que, según el ya comentado artículo de Radio La Voz de Rusia, decía:
"Me arrojo a los pies de Vuestra Majestad Imperial. En 1871 salvé a ochenta y seis personas que estaban a bordo de la cañonera rusa que naufragó en las costas de Chile. Le ruego salve el alma perdida de Vuestro compatriota Boris Yákovlevich Sherbakov, oriundo de Ástrajan, que se encuentra en trabajos forzados en una mina siberiana…"
Sintiéndose aún en deuda con el héroe naval chileno -que sólo entonces tuvo una noción de la importancia de la condecoración que había recibido-, Alejandro II accedió a la solicitud y liberó al descarriado Boris, dándole una nueva oportunidad de reencuentro con la vida. Un tiempo después, el beneficiado hizo llegar una carta con genuinos agradecimientos al capitán.
Siendo tripulante del "Blanco Encalada", a Sherbakov lo sorprenderá el estallido de la Guerra del Pacífico en 1879, justo en los últimos meses de vigencia que le quedaban al contrato de servicios para la Armada de Chile. Sin embargo, a la sazón las lealtades y sus compromisos estaban más allá de las firmas de acuerdos, y optó por renunciar a volver a la vida civil y asumir su rol de cirujano de campaña.
De esta manera, como Cirujano 1° del navío, estuvo presente en célebres e históricas hazañas como la captura del "Huáscar" en Angamos, la toma de la cañonera "Pilcomayo" y la de una lancha torpedera rebautizada "Guacolda". Sus sangre fría quedó a prueba allí en esas desafiantes condiciones, curando heridas graves, deteniendo hemorragias y amputando miembros destruidos, de lo que hay algunas notas informativas extendidas en pleno conflicto y confirmándolo.
En 1881, sin descuidar sus funciones de médico naval, accedió al doctorado en la Universidad de Santiago, presentando su tesis titulada "Estudios sobre la cura de las heridas de bala", publicada como el libro "Estudios sobre las heridas a bala" por la Imprenta Nacional de Santiago, que reunía su experiencia médica en la guerra.
Ese mismo año, ya contaba con el permiso para retirarse y regresar a Europa, pues se creía ingenuamente que la guerra se aproximaba a su fin después de la caída de Lima. Había un ánimo y una nostalgia personal por retornar a Rusia, después de tantos años. Sin embargo, enfrentado a otra de las más difíciles disyuntivas de su vida, decidió quedarse cuando el Gobierno de Chile le ofreció su merecido ascenso, llegando a ser, así, el Cirujano Jefe de la Escuadra chilena en 1883. Concluida la guerra, se le había distinguido con cinco reconocimientos al mérito.
Infelizmente, cuando parecía que la vida del prestigioso médico estaba totalmente resuelta y llena de proyecciones al futuro, Alejo Sherbakov falleció inesperadamente en en el año de 1885, fulminado por un ataque cardíaco a sus prematuros 43 años de edad.
Su partida fue de hondo pesar para sus camaradas y amigos. Fue despedido con honores militares durante sus funerales y sepultura, en Valparaíso, publicándose dolorosas notas de duelo en periódicos de la época. El hombre que tantas vidas había salvado durante la guerra, había perdido tan trágica y súbitamente la suya.
Partía a la gloria eterna uno de los personajes con las biografías más curiosas, interesantes y aventureras que se han bordado en los terciopelos de nuestra historia militar, institucional y médica del siglo XIX y de la presencia de los inmigrantes rusos en Chile.

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