viernes, 29 de abril de 2016

EL TANGO DE DISCÉPOLO PARA EL CARILLÓN DE LA IGLESIA DE LA MERCED

Torre de la Iglesia de la Merced de Santiago, hacia 1950.
Coordenadas: 33°26'19.92"S 70°38'48.63"W
Ya he comentado a la pasada en este blog de un popular tango escrito por el autor argentino Enrique Santos Discépolo, inspirado en el carillón de la Iglesia de la Merced en Santiago, que tuvo ocasión de conocer y escuchar durante una visita a la capital chilena en los treinta. En calle Enrique Mac Iver, casi a media cuadra entre Merced y Huérfanos, está a un lado de la iglesia del museo conventual de los mercedarios un homenaje municipal recordando esta relación.
Genio de corta vida, Discépolo nació con el siglo XX en el barrio de la Balvanera en Buenos Aires, en 1901, siendo hijo de un músico inmigrante napolitano. Él y su madre, que murieron cuando Enrique aún era joven, debiendo terminar de ser criado por su hermano más de 13 años mayor. Antes de cumplir los 20 años, fue incursionando a lo largo de su medio siglo de existencia en artes escénicas, dramaturgia, cinematografía, dirección de orquesta, composición y escritura musical. Destacó especialmente en el cultivo del tango porteño en los años veinte, aportando al cancionero platense célebres obras maestras como "Yira-yira", "Soy un arlequín" y "Maleva".
Su obra máxima, sin embargo, parece ser el inmortal "Cambalache", de 1934, verdadera declaración casi nihilista y pesimista en extremo hecha letra y música, en una forma de crítica social que anticipó en el tango por más de cuatro décadas el tipo de contenidos que después asociaría el mundo a movimientos contraculturales. El que los más grandes cultores del tango en el país hayan grabado sus obras, facilitó mucho la popularidad de Discépolo que, a la sazón, se comprometía también con la actividad teatral como dramaturgo y ocasional actor.
El uso del lenguaje marginal lunfardo y las referencias en las letras a cuestiones relativas a la cáfila de los bajos fondos de Buenos Aires, fue frecuente en las letras de Discépolo. Esto le trajo algunos problemas a partir de los años de la Segunda Guerra Mundial, cuando cundió una ola de moralismo y fomento a las buenas costumbres que se reflejó en algunas leyes y restricciones de la época, llegando a tocar al propio tango y otras manifestaciones de cultura y arte en Argentina. Por largo tiempo, por ejemplo, el tango "Uno" de Discépolo estuvo prohibido en las radios platenses, además de afectar algunas de sus obras de teatro escritas y dirigidas hacia el final de su vida.
Apodado cariñosamente Discepolín por sus amigos y su público, su frágil figura delgaducha, nariguda y de ojos somnolientos paseaba por Santiago en 1931, durante una visita a Chile formando parte de una compañía teatral. Terminada una función, el miembro del equipo y también futura figura de alto valor en el tango, Alfredo Le Pera, se quedó jugando naipes con otros integrantes de la compañía en el hotel, ubicado justo enfrente de la Iglesia de la Merced. De pronto, todos comenzaron a escuchar una hermosa melodía que venía de afuera. Al salir a explorar descubrieron que provenía del campanario con carillones alemanes de la iglesia, específicamente en una de las dos torres-campanarios del conjunto, que había sido instalado allí en 1928 (primero que tuvo Santiago).
El homenaje a Discépolo, en calle Mac Iver.
Museo de la Merced y el homenaje a Discépolo, a la derecha.
Le Pera corrió a contar la experiencia a su amigo Discépolo, al día siguiente, quien quedó tentado con ir a escuchar el carillón y aguardó pacientemente por él. Según la creencia, ambos tenían ya, en ese momento, la intención de componer un tango inspirado en esta maravilla. Sucedió así que la melodía por fin sonó y el viajero argentino quedó fascinado con su magia.
Así describía esta experiencia en sus recuerdos publicados en "Escritos inéditos", bajo el título "Cómo escribí 'Carillón de la Merced'", que transcribo acá completo por su bella exposición:
"Fue allá por los años treinta. Atravesé la cordillera por esa fiebre de andar que de tiempo en tiempo me acosa. Viajé junto a una compañía teatral que integraban, entre otros, Tania, Carmen Lamas, Tito Lusiardo, y en la que iban, en calidad de autores, Alfredo Le Pera y Manuel Sofovich. Y allí, en Chile, viví una temporada fraternalmente maravillosa.
Me agrada viajar, a tal punto que suelo decir que tengo alma de valija. Pero siempre regreso: como el boomerang, como los novios... y como los cobradores. Buenos Aires nos pone en las venas una sed de irnos, de evadirnos, de poner distancia... Y una vez lejos, saciada la sed, Buenos Aires nos llama a latigazos de recuerdos, nos desvela, nos tumba... Nuestra ciudad es como aquel puñal clavado en el pecho de que habla el poeta: 'Si me lo dejan, me mata... Si me lo quitan, me muero'. O como ciertas mujeres: con ellas no se puede vivir... y sin ellas tampoco. Buenos Aires, a la distancia, es eso: algo que llama tironeando, el clamor de veinte barrios queridos llamándonos, el lenguaje de cien esquinas embarullándonos el sueño...
En Chile aprendí algunas cosas, aunque a mi edad es difícil aprender cosas nuevas. Ya las sabemos todas. Y las que ignoramos, no las aprenderemos nunca, porque somos de los que repiten el grado... Conocí en Santiago mucha gente interesante. Mucha... hasta un personaje ¡que inventaba palabras! A las cosas feas les ponía nombres lindos. Recuerdo que había inventado una palabra para declararle el amor a una mujer. En lugar de todas esas pavadas difíciles y engorrosas que decimos los hombres en semejantes circunstancias, él lo arreglaba todo con una palabrita casi milagrosa: Tangalimilingo... Raro, ¿verdad? Pero lindo al mismo tiempo. ¿No es un oficio hermoso eso de inventar palabras?
Y una de esas madrugadas de Santiago nació la idea de componer un tango. Nos alojábamos en un Hotel situado frente a la Iglesia de la Merced. Una iglesia antiquísima, maravillosa. El carillón sonaba dos veces: a las seis de la mañana y a las seis de la tarde. Yo, por supuesto, escuchaba siempre el de la madrugada, cuando regresaba de la recorrida noctámbula... A Le Pera se le ocurrió que de alguna manera debíamos retribuir las infinitas atenciones que nos habían dispensado. Y yo pensé que la mejor forma de hacerlo era con una canción, una canción que tuviera algo del país trasandino... El carillón me dio el motivo. Tenía una extraña imponencia escucharlo así, en las madrugadas, bajo ese cielo chileno de estrellas con caras recién lavadas y con aquellas montañas en el fondo. Trabajé con fervor, con amor y compuse la canción. Pero la letra no salía. Nos costó mucho elaborarla. Siempre pasa así en la urgencia de una letra, siempre hay una sílaba que no encaja, un acento rebelde que cae donde no debe... Al fin, una madrugada, desvelados los dos, mezclando al inmutable son de las campanas esa fiebre de viajeros incurables que llevábamos, ‘Carillón de la Merced’ se hizo música y canción.
Tania la estrenó en el teatro Victoria de Santiago de Chile. Me parece revivir aquella jornada inolvidable. Recibí de los hermanos chilenos una gratitud que no merezco...
Lo cantaban en la calle, hombres, mujeres y chicos... Fue emocionante. Escuchar la canción propia en labios del pueblo es lo único que nos reconforta, que nos reconcilia con nosotros mismos, a quienes, como yo, escribimos precisamente para el pueblo. Es lo único que realmente compensa, por encima del éxito material, cuando una canción nuestra rueda por las calles y se hace forma en boca de alguien..."
"Carillón de la Merced" - Alfredo de Ángelis y su Orquesta Típica
"Carillón de la Merced" - Orquesta Típica con Ernesto Fama
"Carillón de la Merced", por Rodolfo Biagi y Jorge Ortiz
El resultado fue un verdadero homenaje a la hermosa melodía de la Merced que le sorprendió en la calle chilena, además de ser el primer salto de su camarada y colega Le Pera en el mundo tanguero donde también luciría, según comenta Lucía Gálvez en "Romances de tango". La pieza alcanzó a ser cantada incluso por Carlos Gardel y grabada por ilustres músicos como el maestro De Ángelis. Dice en su letra:
Yo no sé por qué extraña
Razón te encontré,
Carillón de Santiago
Que está en la Merced,
Con tu voz inmutable,
La voz de mi andar,
De viajero incurable
Que quiere olvidar.
Milagro peregrino
Que un llanto combinó.
Tu canto, como yo,
Se cansa de vivir,
Y rueda sin saber
Dónde morir...
Penetraste el secreto
De mi corazón,
Porque oyendo tu son
La nombré sin querer.
Y es así como hoy sabes
Quién era y quién fue,
¡La que busco llorando
Y... que no encontraré!
Mi vieja confidencia
Te dejo, carillón.
Se queda en un tañir,
Y al volver a partir
Me llevo tu emoción,
Como un adiós.
Enrique Santos Discépolo falleció en las cercanías de la Navidad de 1951, en la calle calle Callao 751 de su mismo barrio natal, tronchándose así prematuramente la vida de uno de los compositores más grandes del tango, dejando en las radios y discos piezas perpetuas como "Cafetín de Buenos Aires", "Qué vachaché" y "Confesión". Su amigo y compañero de aventuras Osvaldo Miranda, sostuvo su mano durante los minutos finales de su agonía, postrado y enfermo en una cama. Las razones concretas de su muerte nunca quedaron muy claras, explicándose con leyendas tales como que murió de tristeza o de soledad.
El monumento, después de una limpieza.
Lamentablemente, así de sucio ha lucido en uno de sus peores momentos.
En 1994, la Municipalidad de Santiago de Chile con participación de la Corporación Cultural y Recreativa Enrique Santos Discépolo, instalaron por el lado de calle Mac Iver el mediano monumento de mármol ya mencionado, a un costado del Museo del Convento de la Merced y al lado del acceso a los pasajes comerciales de la Galería Merced, construidos en lo que era antes el patio del monasterio (se conserva parte del área verde del mismo, tras unas rejas).
El monumento tiene un medallón de bronce con el perfil de Discépolo, obra del artista escultórico Enrique Villalobos, y dos placas conmemorativas. Una de ellas, la principal ubicada más arriba, dice:
"HOMENAJE DE LA CIUDAD DE SANTIAGO AL POETA Y COMPOSITOR ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO, AUTOR DEL TANGO 'EL CARILLÓN DE LA MERCED'.
JAIME RAVINET DE LA FUENTE
ALCALDE
MARZO 1994"
Curiosa y absurdamente, pero muy al estilo egocéntrico del edil de esos días, su nombre aparece más destacado que el de Discépolo en la inscripción (!)... Una segunda placa, más baja y cerca del suelo, señala con brevedad:
"CORPORACIÓN CULTURAL Y RECREATIVA ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO
SERGIO SAGREDO FONCEA
PRESIDENTE"
Habría sido interesante haberle podido dar a este monumento un concepto interactivo novedoso, como por ejemplo un dispositivo que tocara la música del aludido tango (incluso por una moneda, y a volumen suficiente para la ruidosa calle) al estilo de las guías de audio que antaño existían en las vitrinas del Museo Colonial de la Casa Colorada. Sin embargo, viendo el estado en que a veces ha quedado el monumento por culpa de grafiteros rupestres y neuróticos de los tags, es difícil ofrecerle algo tan sofisticado a un pueblo lleno de vicios e inclinaciones incorregibles, amante de la mugre y del placer por destruir. De hecho, entre las dos placas descritas había una más que ya no existe, seguramente robada y destruida, por lo que desconocemos cuál era su contenido.
Al menos el monumento de estoica resistencia junto al museo, deja testimonio de la inspiración que tuvo Discépolo para su tango del "Carillón de la Merced", en la vieja iglesia roja y su cautivante melodía del pasado.

jueves, 28 de abril de 2016

CONSIDERACIONES Y LUCES DE INTERÉS HISTÓRICO SOBRE LA FUENTE MONUMENTAL EN LA PLAZA ESPAÑA DE LA SERENA

Nota gráfica del diario español "ABC" del viernes 21 de noviembre de 1952, confirmando el envío de la fuente a Chile y con una imagen de la fuente antes de ser retirada y trasladada a Chile. Se aprecia la semejanza de esta figura con la fuente de Cascorro (que se supone es otra, ver más abajo) y con su aspecto actual en La Serena, incluyendo su pila de taza. Información gentilmente proporcionada a nosotros por J. Esetena.
Coordenadas: 40°24'23.85"N 3°42'30.27"W (Plaza Campillo del Nuevo Mundo, Madrid) / 40°24'38.85"N 3°42'25.96"W (Plaza de Cascorro, Madrid) / 29°54'22.82"S 71°15'22.73"W (Plaza España, La Serena)
Ya antes he empezado a redactar artículos con la advertencia de que hace tiempo esperaba publicarlos y que distintas razones me lo impedían. Sin embargo, con este caso correspondiente al de la Fuente Monumental de la Plaza España en La Serena, creo que por fin llego a una situación de casi alivio o desahogo cognitivo, a pesar de que parte de mis conclusiones no podrán ser categóricas por cuestiones de distancia y falta de acceso a las fuentes originales que permitirían completar la historia sobre los hechos.
No obstante lo anterior, creo -y espero- que mucho del material que acá pondré a disposición de los lectores resultará novedoso e interesante.
Ésta debe ser una de las investigaciones más largas que he realizado por iniciativa personal sobre un objeto histórico concreto, además: a partir de 2012 y recién ahora me ha ofrecido sus primeros resultados, en parte gracias los contactos y accesos que permite la magia comunicacional de la internet... No tengo problema en admitirlo. Todo un desafío personal, considerando que recibí escasa o nula respuesta a mis consultas desde los organismos oficiales que consideré los autorizados como fuentes sobre el tema, tanto de Chile como de España.
Creo que ésta será también una de mis últimas investigaciones más o menos exhaustivas sobre algún asunto histórico, al menos por un buen tiempo, pues se habrá notado ya que estoy orientando este blog a sitio con registros de viajes más que a artículos de investigación propiamente tales.
Plaza España, en publicación del diario "El Día" del octubre de 1992.
Vista de la Fuente Monumental de la Plaza España y su pila de taza.
Vista frontal, con su simétrico diseño barroco.
Detalle del segmento del plinto y el grutesco, entre las conchas.
Vista lateral de la fuente de piedra y su taza.
¿DE DÓNDE PROVIENE ESTA LA FUENTE?
Ubicada junto a la Panamericana Norte llegando a la Alameda Francisco de Aguirre, la Plaza España es una consecuencia del Plan Serena impulsado por el Presidente Gabriel González Videla y ejecutado entre 1948 y 1952, aunque su construcción fue posterior, siendo concluida hacia la etapa final de la prolongación de las afanosas tareas de transformación de la de La Serena priorizando su rasgo de ciudad hispánica y colonial.
Escasísima información hay disponible sobre la Fuente Monumental ubicada como núcleo de la red de senderos de esta plaza. Mi repaso por muchas de las guías turísticas de La Serena que se han publicado, algunas con apoyo de la propia municipalidad, resultó francamente decepcionante. La fuente no está al centro de la Plaza España, además, sino en su tercio Norte, separada del Monumento de Francisco de Aguirre (fundador de La Serena) por la misma Alameda con su nombre y una explanada peatonal por la que se accede a la plaza. Su posición es ventajosa en la composición del área verde, pero se percibe un poco inhóspita y distante.
La fuente es una magnífica pileta escultórica y con unos cinco metros de altura, magistralmente tallada en roca con estilo barroco muy hispánico, montada sobre una pila circular en forma de taza actualmente rodeada por un pequeño jardín. Consta de una sólida base-plinto de buen volumen que se apoya sobre la taza, escupido con cinturas, ángulos poligonales y guirnaldas florales. Sobre este primer nivel, está un plato principal en forma evocadora de una doble concha venera, verticalmente dispuesta, con el rostro grutesco en sus frentes y separándolas. Le siguen niveles profusamente decorados de la columna con un anillo floral y un segundo plato de motivos orgánicos en forma de penacho, formando desde allí el segmento último superior con un pináculo y un plato más pequeño también de diseños orgánicos, desde donde emerge el agua por un surtidor desnudo, antes cubierto por un desaparecido remate en forma de flor acampanada parecida a una copa pequeña.
Corresponde a una obra maestra que, desgraciadamente para la ciudad, ha pasado inadvertida en muchos registros turísticos y de atracciones, además de hallársela escurriendo tímidos hilos de agua desde su altura imponente y diríamos que hasta bastante olvidada, tal vez por el mismo poco valor al que induce el desconocimiento sobre ella ("Sólo se ama lo que se conoce", reza la sentencia atribuida a Leonardo). La placa del monolito ubicado a pocos metros de ella y que quizás explicaba parte de su origen hoy tan difícil de escudriñar, fue sustraída hace mucho tiempo ya, perjudicando más aún la posibilidad de conocer y divulgar su importancia.
Esta fuente fue un obsequio que motivó el nombre dado a la Plaza España: un generoso regalo de la ciudad de Madrid a La Serena, en 1952, no sólo por el contexto de la ejecución del Plan Serena, sino también por el aniversario 452° del nacimiento del fundador Francisco de Aguirre. Está, por lo tanto, en el grupo de testimonios de acercamientos y de refuerzos del sentimiento hispánico que hubo ese mismo período entre esta ciudad chilena y la Madre Patria, que incluyen el mosaico pictórico del Palacio Consistorial regalado por la ciudad de Talavera de la Reina (cuna de Aguirre) y, por supuesto, el Monumento de Aguirre ubicado a sólo pasos de la Plaza España y cuya instalación allí dio el nombre actual a la Alameda. Algunos agregan a este grupo de obsequios las varias toneladas de bancas, mosaicos, espejuelos y azulejos tipo trencadís que llegaron hacia inicios de 1953 a La Serena para los paseos de la Alameda y Parque Pedro de Valdivia, regalados por el Municipio de Sevilla y por el chileno entonces residente en la frontera franco-española don Jorge Oscar Herreros, amigo personal del ex Presidente González Videla. Estos azulejos pudieron se instalados recién desde 1955 en adelante, después que don Francisco Campos del Comité Por-Adelanto de La Serena, lograra contactar un técnico español especializado en esta clase de trabajos en Buenos Aires.
Las principales obras del Plan Serena fueron inauguradas el último día de octubre de 1952, pero aún quedaban pendientes algunas novedades urbanísticas para los años que siguieron, como la fuente de la Plaza España. Después del obsequio de la estatua de Aguirre por parte del propio Gobierno Español, en mayo de 1952, el Concejo de Madrid propuso regalar una fuente conmemorativa en nombre de la ciudad a La Serena, comunicando su decisión al Presidente González Videla. Aunque éste terminó su mandato el 3 de noviembre de ese mismo año, los representantes madrileños respetaron su compromiso y, en una nueva reunión del Concejo del día 19 tomaron la decisión de enviarle la fuente del sector conocido como el Campillo del Nuevo Mundo, en la Ronda de Valencia, por un tramo vial hoy conocido como la Ronda de Toledo. La propuesta fue aceptada y comunicada al día siguiente.
Así informaba de la decisión del Concejo el periódico "La Vanguardia Española", ese día jueves 20 de noviembre:
"Una fuente madrileña para la ciudad de La Serena:
El Concejo madrileño ha acordado, en su reunión de esta mañana, hacer cesión a la ciudad chilena de La Serena de la fuente instalada en el Campillo del Nuevo Mundo de la Ronda de Valencia. Este acuerdo responde a otro anterior del Municipio presidido por el conde de Santa María de Babío, que prometió al entonces presidente de la República de Chile, señor González Videla, una fuente conmemorativa con ocasión de cumplirse el cuatrocientos cincuenta y dos aniversario de Francisco Aguirre, fundador de La Serena. El estadista chileno expresó su preferencia de que figurase en aquella ciudad de su país mejor un trozo auténtico de Madrid que una costosa reproducción o un monumento original. Cumpliendo este deseo, dentro de breve plazo será enviada a Chile la fuente que tantos años ha figurado como ornamento urbano en un rincón castizo de nuestra villa".
Por su parte, el periódico español "ABC" de ese mismo día, comentaba en la sección "Madrid al Día":
"EL AYUNTAMIENTO CEDE A LA CIUDAD DE LA SERENA (CHILE) LA FUENTE INSTALADA EN EL CAMPILLO DEL NUEVO MUNDO:
(...) También fue aprobada una moción de la Alcaldía-Presidencia cediendo a la ciudad de La Serena (Chile) la fuente instalada en el Campillo del Nuevo Mundo..."
En el día viernes siguiente, en la sección "Notas gráficas de actualidad", el mismo periódico publicaba una imagen de la fuente en el Campillo del Nuevo Mundo con la fuente que hoy está en la Plaza España de La Serena, acompañada del siguiente pie de fotografía:
"UNA FUENTE MADRILEÑA PARA LA CIUDAD DE LA SERENA (CHILE).- Ésta es la fuente, hasta ahora instalada en el Campillo del Nuevo Mundo, que ha sido cedida por el Ayuntamiento madrileño para ser emplazada en la ciudad de La Serena (Chile), con motivo del centenario del conquistador Aguirre, fundador de dicha población suramericana (Foto V. Murc.)".
La noticia es conocida en Chile durante los días que siguen. Recién el miércoles 26 de septiembre aparece en el diario "El Día" de La Serena:
"El Ayuntamiento Madrileño acordó donar una fuente a La Serena
Madrid 25.- El ayuntamiento en su sesión de hoy (acordó) donar a la ciudad una hermosa fuente a la ciudad de La Serena con motivo de cumplirse el centenario de Francisco de Aguirre, fundador de esa ciudad.
La fuente que está instalada en uno de los más pintorescos lugares de Madrid será desmontada y enviada a la ciudad de La Serena".
Lamentablemente, tanto en las fuentes periodísticas chilenas como las españolas a las que tuve acceso, hay muy poca información relativa a la historia de esta misma fuente, limitándose a referencias generales sobre la misma y sobre lo que fue su presencia en Madrid antes de ser desmontada para enviarla a La Serena.
Cabe señalar además, que, a la sazón, el Plan Serena seguía en ejecuciones pero seriamente cuestionado por algunos de los infaltables grupos políticos desestabilizadores y centralistas, debiendo intervenir el Comité Pro-Adelanto de La Serena y hasta el propio ex Presidente González Videla para defender el programa, debiendo viajar más de una vez a su región para tales propósitos. Se estaba entrando en la crisis política y económica de esos años, para peor.
Actualización (junio/2016): fragmentos del acta de la sesión ordinaria del 19 de noviembre de 1952, donde se decidió el obsequio de la fuente. Agradecimientos al Departamento de Patrimonio Histórico de la Dirección General de Intervención en el Paisaje Urbano y el Patrimonio Cultural (Área de Gobierno de Cultura y Deportes) del Ayuntamiento de Madrid.
Diario español "La Vanguardia Española", del jueves 20 de noviembre de 1952, informando de la decisión de regalar la fuente a La Serena con algunos detalles sobre el contexto de esta noticia.
Diario español "ABC", también del 20 de noviembre de 1952, anunciando la decisión del Ayuntamiento de Madrid de regalar la fuente del Campillo del Nuevo Mundo a la ciudad chilena de La Serena.
Diario serenense "El Día" del 26 de noviembre de 1952, haciendo eco de la noticia.
Llegada de la fuente, en "El Día" del jueves 11 de marzo de 1954.
ALGO SOBRE LA FUENTE ANTES DE SALIR DE ESPAÑA
La fuente llegó a Chile ya en el Gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, siendo instalada en la Plaza España donde permanece hasta ahora. De esto haremos caudal más abajo. También podemos dar por hecho definitivo, de acuerdo a la información expuesta, que la fuente originalmente estaba en el Campillo del Nuevo Mundo de Madrid y que fue presentada como una pieza original, no una copia ni una producción especialmente producida para aquel obsequio a La Serena... Sin embargo, es en esta primera y original etapa de vida en España donde la historia de la fuente se vuelve un poco confusa y nebulosa.
Lo primero que llama la atención es que el céntrico Campillo del Nuevo Mundo no siempre fue la plaza con ferias de antigüedades y visitada por turistas que es hoy, cercana a la Puerta de Toledo y su rotonda, sino que era antes una especie de barrio industrial antiguo donde se hallaba el gran Matadero de la Villa, como se verifica en planos históricos de la ciudad de Madrid. Había nacido en el sector de un removido promontorio que allí existía junto a la Puerta de Toledo, hasta inicios de la Edad Moderna, siendo convertido en plaza recién hacia el siglo XVIII, centuria en la que también nacen las ferias de artículos y mercadillos que allí siguen funcionando en días festivos. No parece casual que haya sido desde la Plaza del Campillo del Nuevo Mundo desde donde se retiró la fuente para mandarla a Chile: aunque el origen del nombre de este sitio parece ser por la apertura del horizonte y de la vista al nuevo paisaje que quedó para sus vecindarios tras el mencionado retiro de la colina rocosa que existía allí hasta el siglo XVI, se ha asociado el título al Nuevo Mundo que ya entonces conquistaba España en tierra americana (por lo que habían existido muchos bazares y tiendas anticuarias con nombres alusivos a las Américas en sus alrededores, por ejemplo), de modo que la elección de la fuente también pudo tener un contenido simbólico importante para quienes la regalaron a La Serena.
Por otro lado, hay sobrados testimonios y evidencias de la existencia de una fuente de aguas exactamente igual a la de nuestro interés, que estuvo instalada a no muchas cuadras del Campillo del Nuevo Mundo, en el sector de la entonces llamada Plaza de Nicolás Salmerón, rebautizada oficialmente como Plaza de Cascorro en 1941 aceptando una denominación popular que se le venía dando desde que el Rey Alfonso XIII hizo instalar hacia 1902 en ella, un monumento a Eloy Gonzalo y los héroes españoles de la Batalla de Cascorro de 1896, en Cuba. La plaza está en la conjunción de las calles de los Estudios, Embajadores, Maldonadas, Juanelo y Ribera de Curtidores.
A mayor abundamiento, la fuente de Plaza de Cascorro había estado antes en el Paseo de las Delicias, razón por la que aparece señalada a veces como Fuente de las Delicias. De acuerdo a una interesante información que publica el investigador madrileño Jesús Esetena (alguien que me ha tendido la mano en esta investigación), la fuente puede remontarse hacia las últimas décadas del siglo XVIII, pues su diseño barroco tardío y con conchas invertidas parece estar inspirado en otra monumental obra de la ciudad que las poseía en su composición: la Fuente de los Mascarones, construida por el arquitecto italiano Francesco Sabatini en 1775 y destruida en 1871 para abrirle paso al proyecto del Asilo de Lavanderas.
Otro dato sobre la Fuente de las Delicias es que aparece retratada en su antigua época en el cuadro al óleo "Fuente pública en Madrid" de 1875, de Casimiro Sainz y Saiz, actualmente en el Museo de Historia de Madrid: se observa allí su primera taza, más sencilla que la posterior, mientras personas y animales de cargan disfrutan de sus aguas. La similitud de su diseño con la de Plaza España en La Serena, es indiscutible.
La Plaza de Cascorro, que es dura y como un "claro" entre los edificios del señalado grupo de calles, fue abierta cuando se derrumbaron allí viejas residencias del llamado Tapón de El Rastro, en agosto de 1913. La fuente fue trasladada desde Las Delicias hasta allá durante esa década o la siguiente, aunque según "Efemérides matritenses. 852-1992" de Emilio Jorrín, ya había sido llevada a este sector en el año de 1912. Como sea, aparece nítida allí en su nueva ubicación dentro de la ciudad, en ciertas imágenes históricas de esos mismos años veinte, incluyendo una con buena difusión en la internet y que pertenece actualmente a los archivos fotográficos del Museo de Historia de Madrid, según la información disponible. En ellas se confirma otra vez, sin lugar a titubeos, que su diseño es el mismo que vemos en la Fuente de la Plaza España de La Serena, pese a que debería tratarse de otra pieza, según la información oficial.
Es desconcertante, entonces, que una fuente de trabajo escultórico artístico de este tipo pudiera tener una "gemela", como para suponer que la del Campillo del Nuevo Mundo (hoy en La Serena) y la que estuvo en Plaza de Cascorro sean distintas; dos unidades diferentes a pesar de la semejanza total entre ambas. Acaso, han de tratarse de dos fuentes iguales, algo extraño en el arte escultórico barroco, salvo que pertenecieran a algún grupo de más fuentes similares (no tenemos más información al respecto, por ahora).
Las fichas técnicas del inventario de fuentes públicas de la Dirección General de Infraestructuras Culturales del Ayuntamiento de Madrid, en ningún momento hablan de algún traslado de la fuente de Plaza de Cascorro hasta Campillo del Nuevo Mundo y menos todavía de que halla sido enviada a Chile. Por el contrario, esta fuente de información reseña de forma categórica que la fuente de Plaza de Cascorro es la misma que ahora está en el Parque Eva Duarte, en la conjunción triangular de las calles Francisco Silvela, Doctor Gómez Ulla y Florestán Aguilar, en el barrio de Guindalera:
"Aunque el Parque de María Eva Duarte de Perón data de mediados del pasado siglo, esta fuente es mucho más antigua, y antaño adornó el paseo de las Delicias, de donde se trasladó en 1913 a la plaza de Cascorro -entonces llamada de Nicolás Salmerón-, como se puede comprobar en fotografías de comienzos del siglo XX donde se aprecia un pilón alto tallado en taza, de mayor calidad que el actual.
A juzgar por su traza podría ser barroca de finales del siglo XVIII, pues recuerda -especialmente en las curiosas tazas en forma de veneras invertidas- a la desaparecida Fuente de los Mascarones del arquitecto Francisco Gutiérrez en la glorieta de San Vicente. Se colocó como tema central del parterre principal de ocho calles del parque, aunque por sus características no responda a la época y situación del lugar, por lo que a pesar de hallarse en un entorno correcto, sería deseable su devolución al ámbito histórico del que procede. En la foto de Manuel Amuriza López que atesora el Museo Municipal, fechada hacia 1920, se puede ver que el agua que arrojan los mascarones surgía ramificada en abanico para mojar por entero las conchas, con bastante más sentido que los sencillos chorros actuales".
La señalada fuente de Parque Eva Duarte, de granito en la base y piedra caliza blanca de Colmenar en su cuerpo superior, sin lugar a dudas corresponde al mismo diseño artístico de la mencionada fuente de Cascorro y la que hoy vemos en La Serena, aunque su pila de taza no es la misma, sino una más sencilla y rodeada de adoquines. Habría llegado allí desde la Plaza de Cascorro hacia mediados del siglo pasado.
Sin embargo, se notan sutiles diferencias que quizás tengan alguna explicación y no alcancen para decir que se trata de otra fontana inspirada en la Fuente de las Delicias o copia de la misma, pero de todos modos son detalles interesantes:  por ejemplo, el redondeado del primer plato arriba en su remate, que no muestra formas lobulares como la que se ve en las fotografías de la anterior y en la que ahora está en La Serena. Quizás este detalle pueda explicarse por erosión por agua, pero también creo advertir cierta estilización de la columna central justo a la altura del plato principal de las conchas.
Las posibilidades a especular a partir de todo lo expuesto, son fundamentalmente dos:
  1. La primera de ellas, es si la Fuente de las Delicias trasladada a la Plaza de Cascorro era la misma que después aparece en la Plaza del Campillo del Nuevo Mundo, la que fue retirada y enviada a La Serena o bien al Parque Eva Duarte (en caso de ser la misma, insisto). Nótese que la nota del diario "La Vanguardia Española" de 1952 que hemos reproducido más arriba, señala la fuente de Plaza del Campillo del Nuevo Mundo llevaba "tantos años" dispuesta allí mismo "como ornamento urbano en un rincón castizo de nuestra villa". Si la fuente de Parque Eva Duarte es la misma de Cascorro y no una copia, esto sería del todo imposible.
  2. La segunda es si, en caso de ser la misma ambas fuentes de Plaza de Cascorro y de Plaza del Campillo del Nuevo Mundo, entonces habría actualmente una que es original y otra que podría ser copia o imitación en caso de que no hayan existido fuentes "gemelas" o un sistema de tales, cosa poco probable... La fuente de la Plaza España de La Serena y la Fuente del Parque Eva Duarte en Madrid son las que disputarían la autenticidad histórica, en el supuesto caso. ¿Cuál es cuál, entonces? La información relativa al obsequio de 1952 de una fuente original madrileña choca con la que actualmente ofrece el Ayuntamiento de Madrid, respecto de que la fuente del Parque Eva Duarte es exactamente la misma que la de Plaza de Cascorro y antes del Paseo de las Delicias. Esto último lleva a pensar que tal fuente barroca es una distinta a la que estuvo en Campillo del Nuevo Mundo y que se envió a La Serena en 1952... Pero, entonces, ¿por qué se observan exactamente iguales? ¿Ambas son de la misma época, contemporáneas, y parte de algún grupo de fuentes similares?
Entrando en más detalles por la comparación fotográfica, la fuente de la Plaza España en La Serena no muestra diferencias con las que se ven de la Plaza de Cascorro y de la Plaza del Campillo del Nuevo Mundo, incluso en el detalle del diseño de la taza del pilón circular de la base. Sin embargo, esto no se observa en la fuente del Parque Eva Duarte y que se estima la misma que la Plaza de Cascorro, a pesar de estas diferencias y los otros comentados detalles. Empero, también cabe indicar que la fuente de La Serena se ve un poco más oscura hoy que las de aquellas fotografías de las mencionadas fuentes en España, aunque quizás se trate de un efecto de tizne y oxidación.
¿Habrá alguna posibilidad, para sorpresa de urbanistas nacionales y guías turísticos, entonces, de que la fuente de La Serena obsequiada por Madrid y retirada de la Plaza del Campillo del Nuevo Mundo, sea la original del siglo XVIII que se encontraba también en Plaza de Cascorro o, cuanto menos, perteneciera a la misma época de esta última? La insistencia del Ayuntamiento de Madrid, respecto de que la fuente de Cascorro es la misma que ahora está en el Parque Eva Duarte, parece ensombrecer esta posibilidad con respecto a la de Plaza España, pero generando más dudas sobre la semejanza de ambas unidades escultóricas.
Imagen del óleo "Fuente pública en Madrid" de 1875, de Casimiro Sainz y Saiz. El diseño es exactamente igual al de la fuente que Madrid regaló a La Serena en 1952 y que está en Plaza España, pero la información oficial del ayuntamiento madrileño indica que la fuente de la pintura es la que estaba en Las Delicias, que se trasladó después a la Plaza de Cascorro y luego al Parque Eva Duarte (fuente imagen: blog Pasión por Madrid, pasionpormadrid.blogspot.com de J. Esetena).
Vista de la Plaza de Cascorro hacia 1920, entre los edificios de Madrid. La fuente de aguas del centro es la misma del Paseo de las Delicias y que actualmente está en Parque Eva Duarte, pero intriga su semejanza total con la fuente del Campillo del Nuevo Mundo que ahora está en Plaza España de La Serena (Fuente imagen: Fotos Antiguas Madrid del Portal Fuenterrebollo, fuenterrebollo.com).
Otra fotografía de época mostrando la fuente, esta vez desde una vista más cercana a la misma. Se puede confirmar la semejanza de su diseño con la que estaba en el Campillo del Nuevo Mundo y que ahora está en La Serena (Fuente imagen: blog El Sombrero de Nosferatu, gk67dm.blogspot.com).
Imágenes de la fuente actualmente en el Parque Eva Duarte, en la ficha de fuentes de Madrid difundida por el área cultural del propio Ayuntamiento de Madrid. De acuerdo a la información dada por esta fuente, corresponde a la misma que estuvo en el Paseo de las Delicias y después en Plaza de Cascorro, pero no sabemos la razón de su diseño exactamente igual a la fuente regalada a La Serena.
LLEGADA A CHILE Y CONSTRUCCIÓN DE LA PLAZA
La fuente llegó al puerto de Coquimbo el 10 de marzo de 1954, a bordo del "Unión Carrier". Sus 10 toneladas venían divididas en 25 cajas o jabas, según informa el diario "El Día" de la mañana siguiente. Algunos bloques de piedra llegaron con pequeñas trizaduras debidas a los imprevistos del viaje, pero nada grave. El alcalde subrogante, Rolando Jure Martínez, inició al día siguiente la liberación de derechos de la fuente desde la Administración de Aduanas de Coquimbo, que debía ser establecida por ley. Coincidió que el alcalde de La Serena, Juan Cortés Alcayaga, se encontraba en ese momento en Santiago, por lo que él mismo comenzó a ejecutar los trámites principales de la liberación en la capital y particularmente en el Ministerio de Hacienda, luego del imponerse de su llegada.
El área verde donde debía quedar instalada la fuente fue llamada Plaza del Ayuntamiento o Plaza Ayuntamiento de Madrid, y se la proyectó primero en la Alameda frente al edificio de la Inspección Escolar (hoy Secretaría Ministerial de Educación), entre calles Pedro Pablo Muñoz y Matta. Sin embargo, el lugar definitivo escogido para la plaza fue uno conocido por la presencia frente al mismo del servicio de abastecimientos de gasolina "Copec" que aún existe. El diario "El Día" del 26 de octubre de 1955, anunciaba las obras en una parte de su texto bajo el titular "Plaza Coll comenzará plan municipal de construcción y arreglo de los paseos públicos":
"Otras obras importantes que realizará la Corporación será el comienzo de la construcción de la Plaza del Ayuntamiento frente a la estación de servicio Copec.
Para la construcción de esta plaza se esperan los planos que estudia el urbanista de la Municipalidad de Santiago, señor Julio Carmona; mientras tanto, se procederá a armar la Fuente Monumental que se instalará en el centro de la plaza para evitar que, desarmada y en el sitio donde está sufra desperfectos.
El costo de esta obra que se emprenderá en la Plaza del Ayuntamiento se ha calculado en cuatrocientos mil pesos".
Las obras se ejecutaban mientras era terminado también el pavimentando de la carretera Panamericana, precisamente en el tramo hacia La Serena. Aunque el Centro para el Progreso de La Serena había elaborado un plan de 36 millones de pesos para mejorar toda la ciudad, sus áreas verdes y parques, cabe recordar que varias obras públicas serenenses estaban en marcha por entonces, a inicios de 1956 y durante el último tramo de la alcaldía de Flor Ramírez Jorquera, gracias a un fondo obtenido con el superávit del año anterior de 5 millones de pesos. Así, el diario "El Día" del lunes 30 de enero de ese año, anunciaba que además de reparaciones en el Mercado Municipal de la Recova, parte de los fondos irían para la Plaza del Ayuntamiento ya en construcción, específicamente para terminar la pavimentación, la preparación de la tierra para el césped y la instalación de las cañerías para regadíos y alimentación de la Fuente Monumental.
El trazado de la plaza es de unos 70 por 125 metros, entre la misma Alameda por el Norte, la carretera Panamericana por el poniente y la calle Juan de Dios Peni por el Sur. El costado oriente de la vieja cuadra llegaba antes a Riquelme, aunque hasta algunos años antes de que se abriera esta calle estaba integrado hasta la ex calle del Barato o de la Barranca del Mar, que por entonces era sólo una prolongación El Santo y hoy la continuación de P. P. Muñoz al Sur de la Alameda.
Creo factible la posibilidad de que haya participado en los orígenes del proyecto de la plaza, también el urbanista Oscar Praguer, pues su mano se ve en el vecino Paseo de las Esculturas que resultó de estas mismas transformaciones de la ciudad, y el arquitecto Guillermo Ulricksen, quien llega en octubre de 1953 a La Serena para trabajar durante un breve período en la planificación de los parques, plazas y otras áreas verdes que contemplaba crear la Municipalidad. Por otro lado, la guía "Tradiciones serenenses. La Serena patrimonial; su historia desconocida", de la Universidad Central de Chile y la Red de Turismo Patrimonial, señala que existió otra fuente en la Plaza España antes de la traída desde Madrid y que originalmente había estado a un costado de la Plaza de Armas, considerándosela actualmente desaparecida. No tengo más información al respecto.
De este modo, la plaza pudo ser construida recién ese año de 1956, luego de largo tiempo de postergaciones y de espera de dineros para continuar con el hermoseamiento de la ciudad bajo el aspecto resultante del Plan Serena. La Plaza del Ayuntamiento estaría este año en el aniversario 60 de su construcción o bien muy cerca del mismo, entonces, aunque el material periodístico de la prensa local serenense está incompleto en las bibliotecas de Santiago, no siéndome posible -por ahora- precisar el día exacto en que fuera inaugurada ni cuándo le fue cambiado el nombre al definitivo de Plaza España.
Rebautizada ya con su actual título, calma y ajena a sus propios enigmas, esta acogedora área verde de la Plaza España sigue saludando al visitante de la ciudad con sus árboles, palmeras y césped cortado por trazos de caminos para paseo, con su postal neocolonial de fondo formada por los edificios de los Colegios Javiera Carrera y Héroes de la Concepción. Es una suerte de anexo adyacente a la Alameda del circuito cultural de caminos peatonales por el Paseo de las Esculturas y el Paseo de los Poetas y Escritores, lugar favorito de escolares, estudiantes universitarios de las casas cercanas, enamorados y gente que transita hacia los grandes centros comerciales junto a la terminal de buses. Hubo un tiempo en que acogía prostitución, mochileros e indigentes que acampaban con muy poca prudencia en la plaza, sin embargo, hasta encendiendo fogatas en noches frías, por lo que la vigilancia aumentó en el lugar desplazándolos desde allí hace unos tres años.
También se hizo instalar un monumento conmemorativo del centenario de la Masacre de la Plaza Montt de Iquique, ubicado hacia el extremo Sur-poniente de la Plaza España. Obra del artista local Daniel Palominos Ramos, es de relativo buen tamaño y corresponde a un gran panel oscuro trabajado formando rostros de obreros y huelguistas en técnica de caladura en metal, de estilo gráfico similar al de las escuelas artísticas de izquierda latinoamericanista (y muy propio del autor, además), aunque un poco disonante con el categórico estilo neocolonial del entorno y de la propia plaza. Está montado sobre un soporte de concreto donde se lee el siguiente homenaje:
"A LA MEMORIA DE LOS OBREROS, MUJERES Y NIÑOS QUE FUERON MASACRADOS EL 21 DE DICIEMBRE DE 1907 EN LA ESCUELA SANTA MARÍA DE IQUIQUE.
COMISIÓN CENTENARIO, 2007"
Quizás quede mucho, mucho más aún que decir sobre la Plaza España y particularmente sobre su gran fuente escultórica, cuyo secreto pétreo reforzando la identidad hispánica y colonial serenense resulta tan escasa e injustamente explorada hasta ahora. Tal vez a futuro podaros exponer acá, para mutua satisfacción, más material y noticias sobre esta pesada reliquia de roca, de arte y de historia en la ciudad de La Serena.
Actualización (junio/2016): La Fuente Monumental de la Plaza España de La Serena, en fotografía gentileza de mi amigo serenense José M. Rodríguez.
Plaza España, desde el monolito, con la fuente de fondo.
Vista de los senderos de la plaza y el edificio educacional de fondo.
Vista de la plaza desde su lado Sur-poniente.
Acercamiento al monumento a los mártires de la Escuela Santa María.

miércoles, 27 de abril de 2016

UNA MIRADA A LA GALERÍA SANTIAGO Y EL EDIFICIO DE SAN ANTONIO 418

Viejo panel de timbres y citófono del edificio.
Coordenadas: 33°26'16.86"S 70°38'55.03"W
El edificio que originalmente era la Caja de Empleados Particulares y Periodistas (Caja de EE.PP y PP) de calle San Antonio 418, puede ser un caso de arquitectura de tendencia racionalista e internacional pero aún con influencias de las postrimerías del art decó en Santiago de Chile, ubicado justo en la esquina norponiente del cruce de las céntricas calles Merced y San Antonio, a sólo una cuadra de la Plaza de Armas.
De unos diez pisos de altura más sótanos y altillos, el edificio nace como propiedad de la Caja de EE.PP y PP. Él y su pasaje comercial datan del año 1952, siendo obras del arquitecto Eduardo Vargas Valenzuela, encargado la construcción a los ingenieros de la casa Wachholtz, Figari & Cía. Vargas había nacido en 1902, titulándose en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile e 1933, además de haber estudiado en la Escuela de Bellas Artes y trabajado para la Municipalidad de Santiago. Había sido contratado por la Caja en 1949 como Jefe de Proyectos, siendo este edificio su principal trabajo para ellos. También trabajó en el Departamento de Arquitectura de la CORFO, donde proyectó poblaciones y centrales hidroeléctricas en Pilmaiquén, Sauzal y Abanico.
La obra está también muy en sintonía con la altura y estilística de los edificios de las otras tres esquinas, similares incluso en muchos de sus detalles, pues si bien son de otros arquitectos fueron otras propiedades de la Caja de EE.PP y PP, por lo que claramente hay una intención de uniformidad de los proyectos a la vista.
El edificio, visto desde la esquina opuesta.
La misma vista en otra época del año.
Mirado desde calle Merced.
Acceso principal al edificio, con sus faros exteriores y lámparas interiores.
De sus primeros tiempos conserva muchos trabajos de bronce (recepción, escalas, citófonos, ascensores, etc.), además de las lámparas colgantes, los faros del acceso y las rejas de las puertas, según tengo entendido. Es frecuente ver por el acceso del edificio a estafetas y postulantes a empleos portando currículos, pues una gran cantidad de oficinas y agencias están dispersas por sus niveles de antiguos ascensores y escaleras con pasamanos de bronce, además de varias residencias. Hoy, la fachada del edificio es reconocible a nivel de la calle por la presencia de un establecimiento "OK Market" justo en su vértice.
El edificio es vecino inmediato del Caracol de Merced 839 (la de las peluquerías y los juegos "Diana") y de las galerías de "La Bahía" que corren por el interior de la cuadra, aunque la Galería Santiago de sus bajos en el zócalo no está conectadas a éstas. A pesar de ello, el corto pasaje que recorre interiormente la esquina ofrece dos salidas con la altura de sus dos primeros pisos, una en Merced 821 y otra a San Antonio 434, con una gran circulación diaria de gente por él.
La Galería Santiago es de dos pisos (en realidad, un piso más entrepiso) y se ve corta comparada con otras del mismo sector, en forma contrapuesta al vértice (“L” invertida). Alberga locales de expendio de alimentos, cafés con chicas, tiendas de artículos de oficinas y peluquerías, muy transitado durante el día. Su iluminación natural la da especialmente una cúpula de cañón de cristalería en el segmento central, en el techo. Los locales están en ambos lados del pasaje y ocupan los dos niveles de cada espacio comercial, con gran uniformidad y elegante pulcritud a partir de la última renovación, hay que destacar.
Inicio de las escaleras y los pasamanos.
Vista del sector de ascensores de uno de los pisos.
Acceso a la Galería Santiago por calle San Antonio.
También hay una intención de continuidad con otros edificios en el caso de la Galería Santiago, algo frecuente en las galerías comerciales de Santiago: su acceso por Merced está alineado con la del edificio de enfrente cruzando la calzada, la Galería San Antonio, por lo que debió ser casi un salto sobre la calle el pasar de una galería a otra, antes que el tráfico vehicular y los rigores de tránsito trasladaran el cruce oficialmente sólo por la esquina.
Además de las tiendas que ocupan los espacios del zócalo por el exterior, la galería al interior fue lugar de varios establecimientos alguna vez conocidos en la capital, como la casa de fantasías "Luxor", cuyo local 13 aparece después ocupado por "Chileminex", de joyería y piedras nativas; y más tarde por las confecciones "Ditexcal". Su más reciente ocupante fue "Stela figurines moldes". También pasaron por estos locales de los bajos la casa farmacéutica "Ansi", la librería "Weidner & Cía" y la avícola "Kelly".
Hoy destaca en la Galería Santiago el centro gastronómico "Brazuca", con cuarteles en los subterráneos y una enorme pantalla led publicitaria en el pasillo, con venta de comida al kilo y tenedor libre; y el "Me Tinca", con ricos platos de colación a la barra; en tanto que los vegetarianos y veganos cuentan con uno apropiado más atrás, llamado "Soju", con mesas en el propio pasillo y creativos platos en el menú; mientras, "El Rincón de Arriba" garantiza comidas caseras y bar, a precios muy convenientes. Afuera, por el lado de Merced, está "Kyu Sándwich", para los amantes de la sabrosura en pan. Otros establecimientos son las salas de peluquería "Henríquez", "Garota de Ipanema" y "Estilistas Profesionales", además del centro óptimo "Santos Dumont" y la tienda de semillas "Maconha". También está acá la librería-sede del periódico "Le Monde Diplomatique", la tienda mística "Spiritual Essenses", la importadora "Kushi" y gráficas "Fisb". Por en entorno exterior están zapaterías, tiendas de regalos, de productos profesionales de belleza y otros negocios.
Hace pocos años, la Galería Santiago fue restaurada, cambiándose sus baldosas y renovándose la pintura interior. El ajetreo diario de gente indica allí, especialmente por sus restaurantes, que aún está con vitalidad y con suficiente atractivo para los santiaguinos.
Aviso de 1956 para un negocio de la galería.
Galería vista desde el lado de San Antonio.
Vista del interior desde calle Merced.

martes, 26 de abril de 2016

LA IGLESIA DE SANTA MARIA IN TRASPONTINA, EN LOS LÍMITES DE LA HISTORIA ROMANA Y VATICANA

La iglesia y la vía en el siglo XVIII, en grabado de Giuseppe Vasi.
Coordenadas: 41°54'10.25"N 12°27'44.32"E
Considerada por algunos un auténtico santuario histórico, la Iglesia de Santa María en Traspontina (Santa Maria in Transpontina) se reconoce por su frontispicio destacando bastante en la Vía della Conciliazione de Rione Borgo en Roma, en la conjunción de esta avenida con Viccolo del Campanile. Está a sólo tres cuadras directas desde la Plaza de San Pedro en el territorio vaticano, por el poniente, y a otras tres del Castillo de Sant'Angelo, por el oriente. El escritor español Juan Gómez-Jurado ambienta buena parte de su novela "Espía de Dios" en el interior de este templo, mientras se ejecutaban las multitudinarias exequias fúnebres del Papa Juan Pablo II en la Santa Sede.
Desde hace siglos ya que este templo y su convento han sido la sede de la parroquia consagrada para la advocación mariana conocida como Virgen del Carmen o del Monte Carmelo, fundada por los ermitaños que se establecieron en el monte del mismo nombre creando la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, hacia el siglo XII. A estos sacerdotes de la orden se les habría aparecido allí la Virgen, en 1251, durante su período fundacional de la hermandad en Israel.
El origen de esta iglesia es curioso: ocupa el lugar de dos históricos edificios anteriores. El primero de ellos, conocido como el Meta Romuli o Sepulcro de los Escipiones, era una alta y un tanto estrecha pirámide que la tradición creía el mausoleo del mítico fundador romano Rómulo, posterior lugar de martirio y tormentos de San Pedro, siendo llamada también la Pirámide Vaticana y la Pirámide de Borgo. Convertida en una especie de cenobio o ermita por los cristianos, el Papa Inocencio VIII la había concedido a los ordenados bajo hábitos carmelitas el 13 de noviembre de 1484, quedando establecidos allí por el 1498.
Vista del frente del edificio y su campanario. Este último da nombre a la calle lateral de la iglesia: Vicolo del Campanile (Callejón del Campanario).
Acercamiento al acceso, portal y estatua en la fachada.
Vista interior, desde la entrada hacia el altar.
Vista interior, desde el altar hacia la entrada
Esta tumba monumental sobrevivió a la construcción de la primera Basílica de San Pedro y fue convertida en centro religioso cristiano, pero de todos modos acabó demolida en el año 1499 por orden del Papa Alejandro VI, para mejorar la conexión vial de Rione Borgo desde la Vía Alessandrina o Borgo Nuovo hasta los pasos sobre el río Tevere (Tíber), valiéndose para esto de la mano de obra ofrecida por algunos peregrinos de San Pedro, especialmente de los que participaban del Jubileo. Algún día abordaremos con mayor extensión acá la historia del Meta Romuli.
Hay algunos antecedentes confirmando que ya, en la Alta Edad Media, el templo había estado consagrado a Santa María del Carmelo. Además, según fuentes como el historiador español Esteban de Garibay en su "Compendio historial de las chronicas y universal historia de todos los Reynos de España, donde se escriven las vidas de los Reyes de Navarra", la primera iglesia existente acá (suponemos que la fundada en la pirámide pagana) habría sido lugar de la extraña muerte del Papa Pascual I, el año 824, justo cuando una comisión de investigadores enviados a Roma por el Emperador Ludovico Pío, buscaba esclarecer el asesinato de dos funcionarios papales defensores del sometimiento cristiano a la corona.
No tardó mucho en levantarse en el lugar de la desaparecida pirámide-templo un nuevo edificio religioso, pero del que no se sabe mucho, salvo que fue de corta duración: acabó demolido por orden del Papa Pío IV, con trabajos iniciados el 14 de julio de 1564, por obstaculizar con su altura las defensas del Castillo de Sant'Angelo al perturbar la trayectoria de los tiros de los cañones hacia el Oeste y los disparos de prueba hacia Monte Gianicolo, además de dificultar con su ubicación y dimensiones las posiciones de los murallones fortificados y vías estratégicas que requería el Vaticano.
"Gloria de la Beata Virginia", en el cielo de la nave. Fresco de Caroselli, 1894.
Capillas, columnas y arcos del costado derecho.
Altar mayor con icono de la Virgen y la rica decoración de estatuas y ángeles.
Virgen del Carmelo, en la Capilla de la Inmaculada.
Inmediatamente después, comenzaron los trabajos de la construcción del actual templo, colocándose la primera piedra el 12 de marzo de 1566 por los cardenales Vercelli y Alessandrino, durante el papado de Pío V. Las obras fueron encargadas al arquitecto Giovanni Sallustio Peruzzi, con colaboración de Ottaviano Nonni y Francesco Peparelli, aunque entre los arquitectos titulares también figura el boloñés Ottaviano Mascarino, pues fue quien continuó las obras a partir de 1581.
El nuevo edificio siguió consagrado a la Virgen del Carmelo, siendo inaugurado el 8 de febrero de 1587  y declarado con el titulus presbiteral cardenalicio el día 13 siguiente, por Sixto V. Se realizaba en él, además, una procesión popular todos los días martes, hacia los siglos XVI y XVII, dirigida por los propios carmelitas según comenta Eladio Romero en "Roma del Renacimiento al Barroco". Empero, todavía hasta la primera mitad de ese siglo continuaban algunos de los trabajos del edificio, asumiendo obras de restauración y terminaciones Francesco Peparelli, entre 1635 y 1637. Grandes labores de remodelación y mejoramiento se realizaron en épocas posteriores, pero destaca la cantidad de frescos y figuras artísticas agregadas hacia 1894.
Con estilo principalmente renacentista y barroco, el edificio tiene planta de cruz latina. Su fachada es de travertino, con la base del trabajo de Peruzzi más adiciones de Mascarino, trabajadas con algunos bloques que fueron sacados del Coliseo (Colosseo). La figura de la Virgen con el Niño Jesús que se ve afuera sobre el acceso principal, es del siglo XVIII. Su interior consta de una nave central de cañón con hermosos artesonados, decoraciones y frescos del techo abovedado, y dos "medias naves" (no llegan a ser naves laterales, propiamente tales) subdivididas en las diez artísticas capillas o altares menores del templo conectados interiormente, más las otros dos de los extremos del crucero. Están separados de la nave por filas de columnas compuestas en bloques de prismas y columnatas formando arcos. El pavimento de mármol que se observa dentro del edificio, en tanto, fue colocado en 1873.
Pasillos y arcos entre las capillas.
Capilla de San Pedro y San Pablo. Se observa una de las dos columnas del martirio de los santos, que se conserva en este lugar. Arriba del arco, a la izquierda, fresco de Ricci con la crucifixión de San Pedro.
Capilla de Santa Teresa de Jesús.
Altar del crucero, confesionario en el vértice y tubos de órgano arriba.
Destaca el altar mayor de estilo barroco, diseñado y confeccionado por Carlo Fontana en 1674, donde se alberga como reliquia un valiosísimo icono religioso de origen medieval: una imagen de la Virgen traída a Roma por los hermanos carmelitas en el 1216, desde el Monte Carmelo en Tierra Santa tras su expulsión. Parte de la decoración y las figuras que lo rodean datan de otros mejoramientos realizados en 1695, y son obras escultóricas de los artistas Alessandro Rondoni (estatua de San Ángelo), Giacomo Antonio Lavaggi (la estatua de Elías), Vincenzo Felici (la estatua de Eliseo) y Michel Maille (estatua de San Alberto), más los anteriores pertenecientes a Luca Retti (estucos y estatuas con ángeles, siglo XVIII). La decoración y quizás parte del alhajamiento de la iglesia en general proviene de las obras de Gabrini, en la mencionada intervención de 1894.
La iglesia fue proyectado "con más esplendidez que buen gusto", según sentenciaba el español Severo Catalina del Amo en "Roma: obra póstuma" (1873). Los oficiales de artillería y el cuerpo de bombarderos del Castillo de Sant'Angelo fueron tan enfáticos en que el edificio no volviera a molestar la trayectoria de los tiros, que su cúpula central se hizo baja, siendo una de las poquísimas existentes en las iglesias romanas que no está montada en un nivel de tambor, para reducir así su altura por la misma razón.
Las capillas del lado derecho del edificio, son las siguientes:
  • La primera es una de las más fotografiadas por los turistas, correspondientes al Altar de Santa Bárbara, donde se observan un retablo confeccionado hacia 1597 por Cavalier d'Arpino y sus muros decorados con frescos del período 1610-1620, ejecutados por Cesare Rossetti con pasajes de la vida de ésta, santa patrona de los artilleros y bombarderos.
  • Sigue la Capilla de San Canuto, con la obra "Éxtasis de San Canuto" hecha en 1686 por Daniele Seyter, con frescos de techo y lunetas de Alessandro Francesi. Es el lugar del epitafio del Barón de Bredal (1778).
  • La tercera es la Capilla de la Concesión, con la Virgen del Carmelo (Virgen del Carmine) y la Inmaculada Concepción. Fue hecha en 1581 y luce una imagen mariana de Agostini, de 1760, usada en las procesiones patronales de su día (16 de julio), con dos medallones pictóricos en sus muros de costados, correspondientes a retratos de Santa Ana y San Joaquín, ejecutados en 1894-1895 por Cesare Caroselli.
  • La Capilla del Crucifijo muestra un Cristo en la Cruz perteneciente a la antigua iglesia del siglo XVI, con la obra de "La Beata Virginia y San Juan Evangelista", de Cesare Conti, fechado entre 1587 y 1590, más los frescos de la pasión hechos por Bernardino Gagliardi en las paredes, de 1649. En el pasaje de esta capilla a la siguiente está la cripta del inventor y maestro Nicola Zabaglia.
  • A continuación, está el Altar de la Capilla de San Alberto, que exhibe un retrato del santo y los frescos de Niccolò Circignani. Le acompaña una efigie de San Antonio de Padua.
  • Finalmente, en el crucero a la derecha está "La Beata Virginia con el Niño y la S. M. Magdalena de Piazza" de Giovanni Domenico Cerrini, fechada en 1639, y el monumento del Cardenal Abrizzi hecho por Guidi. Allí se ve un antiguo órgano de tubos de 1668.
Capilla de San Ángelo Mártir.
Sala adjunta a la Sacristía, atrás de la iglesia.
Fresco y decoración del techo de la misma sala.
Las capillas del lado izquierdo, en cambio, son las que siguen:
  • Se parte por la Capilla de la Piedad, que también es de tiempos originales de esta iglesia, en el siglo XVI, aunque fue reconstruida en 1712 por Michele Angelo Pluvioli, luciendo su estatua de "La Piedad" en terracota del siglo XV, de tamaño medio, y ángeles de madera de la escuela de E. Ferrata, más pinturas de inicios del siglo XVIII y una antigua fuente bautismal de mármol con relieve en madera.
  • La Capilla del Profeta Elías fue hecha en 1692, y muestra la escena de "San Elías con San Antonio Abad y el Bendito carmelita Franco Lippi da Siena", pintado por Giacinto Calandrucci en 1639, además de otras obras y frescos no fechados y de autor no identificado.
  • Del siglo XVI sería la Capilla de San Pedro y San Pablo, con obras de Giovani Battista Ricci, la sepultura del venerable carmelita Giovanni Domenico Lucchesi (1719) en el piso y en los extremos laterales del fondo fragmentos bases de las supuestas columnas que se rescataron de la antigua iglesia y en las que ambos santos paleocristianos habrían sido martirizados a latigazos en el Circo Romano, reliquias de roca rosa de gran veneración y admiración en Roma. También conserva un crucifijo que, según la tradición, le habló a San Pedro y, a su vez, permite comunicación directa con él.
  • La Capilla de Santa Teresa de Jesús, por su parte, fue hecha en 1639 con remodelaciones posteriores, con el cuadro "Transverberación de Santa Teresa" hecho en 1698 por Antonio Gherardi, y las obras "Visión de Santa Teresa" y "Santa Teresa, Jesús y la Virgen" de Plácido Celi, aproximadamente de la misma época.
  • Luego, viene la Capilla de San Ángelo Mártir o San Ángelo de Sicilia. Es del siglo XVII, pero fue remodelada en el 2000, manteniendo las obras pictóricas murales de Ricci hechas en 1609.
  • Finalmente, en el crucero, está el espacio consagrado a San Andrea Corsini, con la obra de Melchiorri retratándolo desde el siglo XVII. Allí también está el fresco de su "Aparición en la Batalla de Anghiari" de Biagio Puccini, hecho en 1697. Al fondo del mismo espacio, en la sala junto al presbiterio hacia atrás de la iglesia, está el órgano de tubos y un acceso interno a la sacristía.
Dentro de la iglesia, también resulta de enorme atracción el oratorio de la Doctrina Cristiana, hecho por Nicholas Michetti en 1715, y la pintura y ornamentación del coro ejecutados en 1760 por Ángelo Papi. También están en el complejo las reliquias de varios mártires ejecutados en la Vía Aurelia en los tiempos de Aureliano, como San Tripodes, San Basílides y San Mandalo. No menos relevante es la mano de Caroselli en el fresco "Gloria de la Beata Virginia", que destaca en la iglesia desde la misma época, y la decoración de la cúpula realizada por Cangini hacia 1893, además de la que está en las ménsulas titulada "Santos carmelitas", perteneciente a un autor anónimo del siglo XVII.
Durante los enormes trabajos de 1937 que destruyeron gran parte de la Vía del Borgo Nuovo (Vía Recta o Alessandrina) para abrirle espacio a la monumental Vía della Conciliazione con el aspecto que aún conserva, la transformación urbanística perdonó a la Iglesia de Santa María de Traspontina, favorecida quizás por sus proporciones procuradas durante la construcción de la misma en el siglo XVI. Así la tenemos todavía esplendorosa en el camino a las puertas del Vaticano, como otro de los atractivos de la capital italiana y un aliciente más para justificar su certero apodo de Ciudad Eterna.

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