martes, 21 de junio de 2016

SE APAGÓ LA MÚSICA EN LA ESQUINA DE LA BOTILLERÍA "ROCK & ROLL"

Ilustración digital, con reconstrucción de cómo lucía antes la botillería. Usé por base una imagen publicada por el portal Listeilor.com y algunos recuerdos personales sobre cómo era el boliche.
Coordenadas: 33°26'56.17"S 70°36'20.98"W
Para muchos será difícil olvidar aquel santuario noctámbulo de la esquina Sur-poniente de avenida Pedro de Valdivia 2871 justo con calle Sucre, en la comuna de Ñuñoa. Y es que tejieron desde él tantas "previas" de trasnoches en Plaza Ñuñoa, celebraciones antes o después de salir del Estadio Nacional "Julio Martínez Prádanos", gárgaras de alegría para estudiantes del Campus Oriente o, simplemente, el necesario abastecimiento líquido de miles de asados, fiestas, cumpleaños y ceremonias por aquellos barrios.
Hace poco, algunos medios de comunicación anunciaron la triste noticia, puñalada al corazón para tanto devoto nacional de los fermentos y los espirituosos: la clásica botillería "Rock & Roll" desaparecía, cerrando su tradicional cuartel de Pedro de Valdivia. Me pregunto cuántas lágrimas silenciosas cayeron por ahí, compartiendo el dolor de esta verdadera tragedia para el mundo del brindis y la parrilla; de esos valientes habitantes de la ciudad que no duerme.
¿Qué hizo tan popular y querida a esta botillería ñuñoína, más allá de ser sólo un centro de abastecimiento de diversión en botellas y tetrapacks? Conocida popularmente también como "La R & R", hubo un fenómeno social interesante alrededor de ella.
Los medios aseguran que la casa de los Establecimientos Comerciales Rock and Roll Limitada tenía más de tres décadas de vida, pero recuerdo bien que desde los tiempos en que lucía una marquesina luminosa verde encima se jactaba allí de existir "desde 1990", detalle que verifico en un par de fotografías publicadas en internet y que estaba todavía en sus actuales paneles de luz exteriores. Desconozco, sin embargo, si el negocio haya sido fundado sobre una botillería anterior, asimilando su historia en la interpretación popular.
A poco de puesta en marcha, la "Rock & Roll" cobró enorme popularidad en Ñuñoa e incluso fuera de la comuna, tomándosela por picada salvadora o de emergencia para esas noches en que la fiesta comenzó tarde o cuando el abastecimiento no alcanzó a durar más allá de la hora de cierre de los supermercados, problemas de planificación estratégica bastante comunes en el bohemio doméstico promedio de la sociedad chilena. Operaba hasta cerca de la medianoche en los días de semana y hasta pasada las 1 ó 2 de la madrugada días viernes y sábado.
Su ubicación era excelente para atraer clientes por todo este lado de Santiago. Se ubicaba en los bajos de una casona art decó convertida en edificio comercial en su primer piso, manteniéndose como inmueble residencial en el segundo. Además de licores, vinos, cervezas y gaseosas, la botillería vendía artículos de almacén, como pan, abarrotes, helados, frutas, refrigerios para el "bajón", etc. De hecho, se definía en sus avisos exteriores como "botillería y minimarket", pero su identidad estaba esencialmente en esos estantes de botellas coloridas y en sus refrigeradores con la chispeante alquimia del lúpulo.
El ambiente dentro de este lugar hacía homenaje a su nombre, o acaso lo explicaba. Al igual que mucha de su fiel clientela, varios de los que fueron sus empleados parecían ser rockeros de pura cepa, en ocasiones con la radio a todo chancho también sonando en los acordes y riffs de tributo a la fama de este lugar. Hubo un tiempo en que algunos afiches y pósters que parecían arrancados de la época de "Rock Schop" en Paseo Las Palmas, completaban el aire de sacra oscuridad en el boliche, sumamente surtido y diverso en cantidad de copete a la venta.
La botillería antes de su última renovación del aspecto externo. Imagen publicada por el sitio web de Radio Futuro (Futuro.cl).
Asi se veía la botillería "Rock and Roll" en sus últimos días abierta. Imagen publicada por el sitio web de Radio ADN (Adnradio.cl).
El cariño general por la botillería no la inmunizo frente al actual desborde delincuencial. Así, en octubre de 2010 fue asaltada por una violenta banda juvenil de hampones autodenominados "Los Elegantes", bullada ocasión en la que  encañonaron en la cabeza al cajero y a su novia embarazada. Pero a pesar de ésta y otras dificultades, se mantuvo fiel a su filosofía de mantener abierto hasta tarde en los fines de semana, sirviendo de salvavidas al divertimento y ofreciendo a la venta los packs listos para las mezclas de combinados, como pisco o ron más bebida cola.
La "Rock & Roll" cambió radicalmente su presentación, hace algunos años. De su aspecto más tradicional pasó a ser una especie de embajada celestial reforzando su connotación musical con contorsionadas siluetas de rockstars que se veían en sus paneles luminosos, con la marca publicitaria de pisco "Mistral" en la misma fachada. Hace bastante poco, además, terminaron siendo pintadas azules todas las caras del inmueble hacia la calle, esta vez con las siluetas de los rockstars tocando en gran tamaño en el segundo piso, hacia Pedro de Valdivia, todavía con los auspicios del mismo pisco.
El santuario también había cambiado de logotipo durante aquella última remodelación de su aspecto, con la estilización de una guitarra eléctrica como isotipo de marca (formando un 13, en forma vertical), por lo que nadie podía suponer que le quedaba poco a la conocida y próspera botillería, que sólo parecía seguir creciendo y posicionándose, ofreciendo incluso servicios a consignación para matrimonios y eventos.
Pero sucedió que uno de los muchos proyectos inmobiliarios residenciales que han llegado al barrio, puso su atención en esta esquina que la botillería compartía con las asadurías de "El Pollo Español". El vecindario ha visto esta clase de irrupción de intereses particulares por la plusvalía del terreno ante la próxima llegada del servicio Metro y una estación proyectada en este lugar, por lo que no sorprende que otro edificio haya sido planeado precisamente para la esquina que ocupaba la "Rock & Roll", condenando su suerte.
La botillería, ya cerrada.
Los rockeros de la fachada, ahora fríos y mudos.
La noticia comenzó a correr un par de semanas antes, siendo confirmada en el sitio Facebook de la propia botillería con un mensaje muy ad hoc al estilo del negocio, publicado ya casi encima de la fecha de cierre:
"Estimados #‎RockAndRolleros‬ de siempre, les comentamos que este domingo cerramos nuestras puertas con la esperanza de trasladar, a la brevedad, este templo del ‪#‎webeo‬, mezquita del ‪#‎carrete‬, altar del ‪#‎copete‬... a otro lugar dentro de nuestra querida comuna de ‪#‎Ñuñoa‬
Por lo pronto los esperamos este fin de semana con increíbles ‪#‎ofertas‬ de últimos saldos en nuestros productos
¡¡¡No se lo pierdan!!! ‪#‎piscola‬ ‪#‎vino‬ ‪#‎whisky‬"
Así, tras las liquidaciones de existencia, su cortina bajó el domingo 29 de mayo de 2016, confirmando temores y anuncios.
Han pasado los días y aún no se sabe si abrirá en otro sitio cumpliendo la promesa de sus dueños. Estos reiteraron su interés en regresar con la botillería, pues su marca está posicionada, su clientela está hecha y sería casi absurdo perderlas. Empero, no hay claridad de cuándo ni donde se produciría este esperado regreso, en caso de concretarse.
Seguiremos esperando las buenas noticias, entonces: que la música y las estridencias de la "Rock & Roll" no se hayan apagado más que por sólo un descanso, y permitan que pronto suenen otra vez sus percusiones de cristal de los piscos, sus gases de destapado de cervezas y los ecos de los descorchados de vinos.

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