lunes, 6 de junio de 2016

LOS KIOSCOS FRANCO-VICTORIANOS QUE TUVO SANTIAGO

Kiosco frente al viejo Portal Edwards. Fuente imagen: Flickr de Santiago Nostálgico.
Un gran error cometido por la ciudad de Santiago con respecto a su mobiliario y equipamiento urbano, quizás haya el retiro sin renovación de los antiguos kioscos y garitas para los comerciantes del sector céntrico, bellezas de ferretería que provenían de la escuela de arquitectura en hierro popularizada por Eiffel y que representaron también una interesante influencia del estilo victoriano en Chile, aunque cronológicamente un poco regazado y muy afrancesado, como fue la tendencia del diseño en el cambio de siglo. Su presencia fue tan penetrante en la ciudad que incluso ha seguido repitiéndose tenuemente la línea que se heredó de estos modelos en kioscos posteriores de paseos y parques públicos.
Ya he comentado que estoy dedicando este blog más a enfoque de viajes que de investigación propiamente dicha, así que -por razones de tiempo y de disponibilidad- no he podido hallar ni salir a buscar mucha información adicional sobre estos kioscos antiguos, pero creo que puedo compartir algo sobre los mismos con lo que ya tengo a mano, a través de esta entrada.
Echando cuentas, el estilo de estos kioscos se hizo popular especialmente después de la gran revolución urbanística del Intendente Benjamín Vicuña Mackenna, extendiéndose hasta la época del Primer Centenario, aproximadamente, época en que se vuelven muy comunes. Por esta razón, eran muy semejantes en detalles y en su propio contexto de época a la línea estilística que se observa en el Mercado Central hecho por la firma escocesa Messrs, Laidlaw & Sons en 1872, o de la Estación Central de Santiago, de la  compañía francesa Schneider & Cie. de 1897, aunque la ciudad continuaba mostrando la presencia de estas estructuras en sus principales calles y avenidas centrales todavía hacia los años treinta, cuando ya había entrado el movimiento art decó y otras expresiones más recientes del modernismo.
Puede ser que la adquisición de las primeras piezas para kioscos en Santiago haya tenido que ver con estas casas de arquitectura ferretera o las que participaron en otras obras de la ciudad, hacia el 1910, aunque también se sabe que importantes compañías francesas de fundición ornamental como Val d'Osné y J. J. Ducell et Fils, ambas de gran presencia en la capital chilena, participaron también de ciertos casos internacionales de fabricación de estructuras más funcionales, como kioscos, garitas o glorietas.
Imagen del archivo Chilectra, c. 1920, a la altura de Alameda con Bascuñán Guerrero. Se observa parte de uno de estos kioscos dentro del encuadre, a la derecha. Nótese el detalle de su diseño decorativo.
Acercamiento a un kiosco usado como puesto de lustre para calzado, en detalle de fotografía de 1920 aproximadamente, del sector Alameda de las Delicias con Estado. Fuente imagen: Flickr de Santiago Nostálgico.
Otro kiosco en la Alameda, ubicado entre la Estación Central de Ferrocarriles y la Plaza Argentina, saturada de tranvías. Fotografía del período 1915-1920, actualmente en los archivos del Museo Histórico Nacional.
Quizás siguiendo la mencionada línea estilística o sólo por casualidad temporal, hubo muchos kioscos como los descritos alrededor de los grandes edificios del Mercado Central y la Estación Central, como puede verificarse en algunas fotografías de la época. Del mismo modo, hubo otras estructuras interesantes de la ciudad con un estilo parecido, como la terminal del servicio de tranvías en la Plaza Argentina de la Estación Central y la Garita Mapocho para la parada del mismo transporte que pasaba justo frente a la Estación Mapocho, edificio este último interiormente con su propia carga de representación de la arquitectura en hierro, en su caso de la firma Haine Saint Pierre de Bélgica, hacia 1911. La vieja glorieta de la Plaza de Armas, hacia el lado de calle Merced-Compañía frente al Portal Fernández Concha, también tenía líneas parecidas a las de estos ejemplos, mientras que fotografías de 1897 confirman la presencia de casetas de portería en la Quinta Normal muy semejante a los kioscos que aquí observamos, especialmente en su techumbre.
Las fotografías que se conservan, especialmente de los años veinte, confirman el trabajo de verdadera joyería en el enfierrado y revestimiento metálico de estas preciosas piezas, cuyos baldaquinos llegaban a sobrepasar los cuatro metros. Desgraciadamente, como no solían ser protagonistas de cada imagen sino más bien un accesorio de la composición, rara vez aparecen visibles de manera despejada y completa. Pese a todo, puede advertirse que había en ellos un cuidadoso trabajo de forjado y fundido, de escamado de techos, de repujado y de armado final, con detalles en el diseño y los remates de cierta influencia art nouveau. Según parece, sólo había tenues diferencias entre algunas de ellas.
Básicamente, estos kioscos tenían las mismas funciones de los actuales, ofreciendo venta revistas, periódicos, productos al paso, postales y golosinas, aunque algunos emprendedores se instaban en ellos para otras actividades como lustrabotas, caso del que estaba ubicado en Alameda frente a calle Estado y numerado como el "7", o también para la fotografía, como el de Alberto Torres Vergara quien tuvo su propia cabina de este tipo en Parque Forestal, para hacer retratos "al minuto" de paseantes y turistas hacia 1918-1920. Algunos también servían como mini tabaquerías, ventas de boletos y pequeños artículos, aunque por sus dimensiones debían estar principalmente en plazas o explanadas, más que encima de veredas o interrumpiendo pasos peatonales.
Detalle del kiosco en fotografía del templo de Santo Domingo (atrás) en el centro de Santiago, hacia 1935. La esquina es la misma donde se ubicaba antes la Posada de Santo Domingo y después la plazoleta frente a la iglesia, en el cruce con 21 de Mayo. Fuente imagen: Twitter del coleccionista de imágenes históricas Alberto Sironvalle.
Otra vista del kiosco que estaba en Alameda de las Delicias con Estado, hacia 1920-1930. Imagen perteneciente a las colecciones del Museo Histórico Nacional. Se alcanza a distinguir que había otro kiosco en la esquina vecina, atrás del tranvía.
Acercamiento al mismo kiosco de la imagen anterior, en Alameda de las Delicias con calle Estado. Fotografía de las colecciones del Museo Histórico Nacional.
Por su importancia como terminales de información, además, ciertos movimientos políticos se peleaban estos kioscos para pagarles cuotas por la distribución o venta de pasquines y folletería de propaganda, como hacía Luis Emilio Recabarren con sus publicaciones comunistas. Si bien podían tener ciertas limitaciones comparados con los más modernos, como el suministro eléctrico, el holgado espacio era una virtud de estas pequeñas estaciones de ventas. Sin embargo, la política no siempre le fue favorable: además de ser atacados en grandes movilizaciones públicas de la primera mitad del siglo XX, suponemos que era uno de estos kioscos el que, en Alameda cerca de calle Estado, fue volado de un bombazo nocturno durante los días de las Huelgas del Hambre (1818-1920), dejando tres personas heridas.
En cuanto a su ubicación, era frecuente ver estos kioscos cerca de paradas del tranvía o de las estaciones del servicio, por ejemplo; y dado que su altura era muy superior a los actuales, parte de sus paneles solían ser utilizados como soporte de publicidad para productos varios o de restaurantes, especialmente si estaban cerca de arterias muy transitadas como la propia Alameda de las Delicias.
Es altamente posible que muchos de estos kioscos hayan perecido por decrepitud o por la acción del vandalismo. Sin embargo, también es verdad que la Municipalidad los fue retirando y cambiando por otros modelos más sosos y menos uniformes, pues ha habido más de una propuesta en un lapso de tiempo relativamente corto de décadas. Los cambios de estos kioscos por modelos más novedosos comienzan a hacerse visibles en imágenes de los cuarenta o cincuenta, según nuestra impresión.
Hoy, con cerca de 20 mil de estos pequeños establecimientos de comercio existiendo en el país, no todo está perdido con relación a la desaparecida generación de viejos kioscos franco-victorianos de Santiago, sin embargo: su estilo fue imitado levemente por otros casos posteriores de garitas para comercio que aún sobreviven en algunos escondrijos de la ciudad como el Cerro Santa Lucía, la Quinta Normal o el Parque O'Higgins.
Kiosco actual, en el Parque O'Higgins.
Kioscos de la Quinta Normal.
Kioscos del paseo del Cerro Santa Lucía.
Kiosco del sector Castillo Hidalgo en el Cerro Santa Lucía.
Diseño de los viejos kioscos ubicados en accesos al pasaje comercial del Portal Fernández Concha, con cierta semejanza también a los antiguos puestos interiores de la misma época, en el costado poniente. Puede verse que la influencia del art decó ya había llegado al formato de estas estructuras, dejando atrás las más romanticistas.

1 comentario:

Francisco Larrain dijo...

Muy bueno este reportaje, felicitaciones y gracias por el continuo aporte a la historia con sus reportajes.
Saludos.

Publicar un comentario

Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

Residentes de Blogger:

Residentes de Facebook