martes, 26 de abril de 2016

LA IGLESIA DE SANTA MARIA IN TRASPONTINA, EN LOS LÍMITES DE LA HISTORIA ROMANA Y VATICANA

La iglesia y la vía en el siglo XVIII, en grabado de Giuseppe Vasi.
Coordenadas: 41°54'10.25"N 12°27'44.32"E
Considerada por algunos un auténtico santuario histórico, la Iglesia de Santa María en Traspontina (Santa Maria in Transpontina) se reconoce por su frontispicio destacando bastante en la Vía della Conciliazione de Rione Borgo en Roma, en la conjunción de esta avenida con Viccolo del Campanile. Está a sólo tres cuadras directas desde la Plaza de San Pedro en el territorio vaticano, por el poniente, y a otras tres del Castillo de Sant'Angelo, por el oriente. El escritor español Juan Gómez-Jurado ambienta buena parte de su novela "Espía de Dios" en el interior de este templo, mientras se ejecutaban las multitudinarias exequias fúnebres del Papa Juan Pablo II en la Santa Sede.
Desde hace siglos ya que este templo y su convento han sido la sede de la parroquia consagrada para la advocación mariana conocida como Virgen del Carmen o del Monte Carmelo, fundada por los ermitaños que se establecieron en el monte del mismo nombre creando la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, hacia el siglo XII. A estos sacerdotes de la orden se les habría aparecido allí la Virgen, en 1251, durante su período fundacional de la hermandad en Israel.
El origen de esta iglesia es curioso: ocupa el lugar de dos históricos edificios anteriores. El primero de ellos, conocido como el Meta Romuli o Sepulcro de los Escipiones, era una alta y un tanto estrecha pirámide que la tradición creía el mausoleo del mítico fundador romano Rómulo, posterior lugar de martirio y tormentos de San Pedro, siendo llamada también la Pirámide Vaticana y la Pirámide de Borgo. Convertida en una especie de cenobio o ermita por los cristianos, el Papa Inocencio VIII la había concedido a los ordenados bajo hábitos carmelitas el 13 de noviembre de 1484, quedando establecidos allí por el 1498.
Vista del frente del edificio y su campanario. Este último da nombre a la calle lateral de la iglesia: Vicolo del Campanile (Callejón del Campanario).
Acercamiento al acceso, portal y estatua en la fachada.
Vista interior, desde la entrada hacia el altar.
Vista interior, desde el altar hacia la entrada
Esta tumba monumental sobrevivió a la construcción de la primera Basílica de San Pedro y fue convertida en centro religioso cristiano, pero de todos modos acabó demolida en el año 1499 por orden del Papa Alejandro VI, para mejorar la conexión vial de Rione Borgo desde la Vía Alessandrina o Borgo Nuovo hasta los pasos sobre el río Tevere (Tíber), valiéndose para esto de la mano de obra ofrecida por algunos peregrinos de San Pedro, especialmente de los que participaban del Jubileo. Algún día abordaremos con mayor extensión acá la historia del Meta Romuli.
Hay algunos antecedentes confirmando que ya, en la Alta Edad Media, el templo había estado consagrado a Santa María del Carmelo. Además, según fuentes como el historiador español Esteban de Garibay en su "Compendio historial de las chronicas y universal historia de todos los Reynos de España, donde se escriven las vidas de los Reyes de Navarra", la primera iglesia existente acá (suponemos que la fundada en la pirámide pagana) habría sido lugar de la extraña muerte del Papa Pascual I, el año 824, justo cuando una comisión de investigadores enviados a Roma por el Emperador Ludovico Pío, buscaba esclarecer el asesinato de dos funcionarios papales defensores del sometimiento cristiano a la corona.
No tardó mucho en levantarse en el lugar de la desaparecida pirámide-templo un nuevo edificio religioso, pero del que no se sabe mucho, salvo que fue de corta duración: acabó demolido por orden del Papa Pío IV, con trabajos iniciados el 14 de julio de 1564, por obstaculizar con su altura las defensas del Castillo de Sant'Angelo al perturbar la trayectoria de los tiros de los cañones hacia el Oeste y los disparos de prueba hacia Monte Gianicolo, además de dificultar con su ubicación y dimensiones las posiciones de los murallones fortificados y vías estratégicas que requería el Vaticano.
"Gloria de la Beata Virginia", en el cielo de la nave. Fresco de Caroselli, 1894.
Capillas, columnas y arcos del costado derecho.
Altar mayor con icono de la Virgen y la rica decoración de estatuas y ángeles.
Virgen del Carmelo, en la Capilla de la Inmaculada.
Inmediatamente después, comenzaron los trabajos de la construcción del actual templo, colocándose la primera piedra el 12 de marzo de 1566 por los cardenales Vercelli y Alessandrino, durante el papado de Pío V. Las obras fueron encargadas al arquitecto Giovanni Sallustio Peruzzi, con colaboración de Ottaviano Nonni y Francesco Peparelli, aunque entre los arquitectos titulares también figura el boloñés Ottaviano Mascarino, pues fue quien continuó las obras a partir de 1581.
El nuevo edificio siguió consagrado a la Virgen del Carmelo, siendo inaugurado el 8 de febrero de 1587  y declarado con el titulus presbiteral cardenalicio el día 13 siguiente, por Sixto V. Se realizaba en él, además, una procesión popular todos los días martes, hacia los siglos XVI y XVII, dirigida por los propios carmelitas según comenta Eladio Romero en "Roma del Renacimiento al Barroco". Empero, todavía hasta la primera mitad de ese siglo continuaban algunos de los trabajos del edificio, asumiendo obras de restauración y terminaciones Francesco Peparelli, entre 1635 y 1637. Grandes labores de remodelación y mejoramiento se realizaron en épocas posteriores, pero destaca la cantidad de frescos y figuras artísticas agregadas hacia 1894.
Con estilo principalmente renacentista y barroco, el edificio tiene planta de cruz latina. Su fachada es de travertino, con la base del trabajo de Peruzzi más adiciones de Mascarino, trabajadas con algunos bloques que fueron sacados del Coliseo (Colosseo). La figura de la Virgen con el Niño Jesús que se ve afuera sobre el acceso principal, es del siglo XVIII. Su interior consta de una nave central de cañón con hermosos artesonados, decoraciones y frescos del techo abovedado, y dos "medias naves" (no llegan a ser naves laterales, propiamente tales) subdivididas en las diez artísticas capillas o altares menores del templo conectados interiormente, más las otros dos de los extremos del crucero. Están separados de la nave por filas de columnas compuestas en bloques de prismas y columnatas formando arcos. El pavimento de mármol que se observa dentro del edificio, en tanto, fue colocado en 1873.
Pasillos y arcos entre las capillas.
Capilla de San Pedro y San Pablo. Se observa una de las dos columnas del martirio de los santos, que se conserva en este lugar. Arriba del arco, a la izquierda, fresco de Ricci con la crucifixión de San Pedro.
Capilla de Santa Teresa de Jesús.
Altar del crucero, confesionario en el vértice y tubos de órgano arriba.
Destaca el altar mayor de estilo barroco, diseñado y confeccionado por Carlo Fontana en 1674, donde se alberga como reliquia un valiosísimo icono religioso de origen medieval: una imagen de la Virgen traída a Roma por los hermanos carmelitas en el 1216, desde el Monte Carmelo en Tierra Santa tras su expulsión. Parte de la decoración y las figuras que lo rodean datan de otros mejoramientos realizados en 1695, y son obras escultóricas de los artistas Alessandro Rondoni (estatua de San Ángelo), Giacomo Antonio Lavaggi (la estatua de Elías), Vincenzo Felici (la estatua de Eliseo) y Michel Maille (estatua de San Alberto), más los anteriores pertenecientes a Luca Retti (estucos y estatuas con ángeles, siglo XVIII). La decoración y quizás parte del alhajamiento de la iglesia en general proviene de las obras de Gabrini, en la mencionada intervención de 1894.
La iglesia fue proyectado "con más esplendidez que buen gusto", según sentenciaba el español Severo Catalina del Amo en "Roma: obra póstuma" (1873). Los oficiales de artillería y el cuerpo de bombarderos del Castillo de Sant'Angelo fueron tan enfáticos en que el edificio no volviera a molestar la trayectoria de los tiros, que su cúpula central se hizo baja, siendo una de las poquísimas existentes en las iglesias romanas que no está montada en un nivel de tambor, para reducir así su altura por la misma razón.
Las capillas del lado derecho del edificio, son las siguientes:
  • La primera es una de las más fotografiadas por los turistas, correspondientes al Altar de Santa Bárbara, donde se observan un retablo confeccionado hacia 1597 por Cavalier d'Arpino y sus muros decorados con frescos del período 1610-1620, ejecutados por Cesare Rossetti con pasajes de la vida de ésta, santa patrona de los artilleros y bombarderos.
  • Sigue la Capilla de San Canuto, con la obra "Éxtasis de San Canuto" hecha en 1686 por Daniele Seyter, con frescos de techo y lunetas de Alessandro Francesi. Es el lugar del epitafio del Barón de Bredal (1778).
  • La tercera es la Capilla de la Concesión, con la Virgen del Carmelo (Virgen del Carmine) y la Inmaculada Concepción. Fue hecha en 1581 y luce una imagen mariana de Agostini, de 1760, usada en las procesiones patronales de su día (16 de julio), con dos medallones pictóricos en sus muros de costados, correspondientes a retratos de Santa Ana y San Joaquín, ejecutados en 1894-1895 por Cesare Caroselli.
  • La Capilla del Crucifijo muestra un Cristo en la Cruz perteneciente a la antigua iglesia del siglo XVI, con la obra de "La Beata Virginia y San Juan Evangelista", de Cesare Conti, fechado entre 1587 y 1590, más los frescos de la pasión hechos por Bernardino Gagliardi en las paredes, de 1649. En el pasaje de esta capilla a la siguiente está la cripta del inventor y maestro Nicola Zabaglia.
  • A continuación, está el Altar de la Capilla de San Alberto, que exhibe un retrato del santo y los frescos de Niccolò Circignani. Le acompaña una efigie de San Antonio de Padua.
  • Finalmente, en el crucero a la derecha está "La Beata Virginia con el Niño y la S. M. Magdalena de Piazza" de Giovanni Domenico Cerrini, fechada en 1639, y el monumento del Cardenal Abrizzi hecho por Guidi. Allí se ve un antiguo órgano de tubos de 1668.
Capilla de San Ángelo Mártir.
Sala adjunta a la Sacristía, atrás de la iglesia.
Fresco y decoración del techo de la misma sala.
Las capillas del lado izquierdo, en cambio, son las que siguen:
  • Se parte por la Capilla de la Piedad, que también es de tiempos originales de esta iglesia, en el siglo XVI, aunque fue reconstruida en 1712 por Michele Angelo Pluvioli, luciendo su estatua de "La Piedad" en terracota del siglo XV, de tamaño medio, y ángeles de madera de la escuela de E. Ferrata, más pinturas de inicios del siglo XVIII y una antigua fuente bautismal de mármol con relieve en madera.
  • La Capilla del Profeta Elías fue hecha en 1692, y muestra la escena de "San Elías con San Antonio Abad y el Bendito carmelita Franco Lippi da Siena", pintado por Giacinto Calandrucci en 1639, además de otras obras y frescos no fechados y de autor no identificado.
  • Del siglo XVI sería la Capilla de San Pedro y San Pablo, con obras de Giovani Battista Ricci, la sepultura del venerable carmelita Giovanni Domenico Lucchesi (1719) en el piso y en los extremos laterales del fondo fragmentos bases de las supuestas columnas que se rescataron de la antigua iglesia y en las que ambos santos paleocristianos habrían sido martirizados a latigazos en el Circo Romano, reliquias de roca rosa de gran veneración y admiración en Roma. También conserva un crucifijo que, según la tradición, le habló a San Pedro y, a su vez, permite comunicación directa con él.
  • La Capilla de Santa Teresa de Jesús, por su parte, fue hecha en 1639 con remodelaciones posteriores, con el cuadro "Transverberación de Santa Teresa" hecho en 1698 por Antonio Gherardi, y las obras "Visión de Santa Teresa" y "Santa Teresa, Jesús y la Virgen" de Plácido Celi, aproximadamente de la misma época.
  • Luego, viene la Capilla de San Ángelo Mártir o San Ángelo de Sicilia. Es del siglo XVII, pero fue remodelada en el 2000, manteniendo las obras pictóricas murales de Ricci hechas en 1609.
  • Finalmente, en el crucero, está el espacio consagrado a San Andrea Corsini, con la obra de Melchiorri retratándolo desde el siglo XVII. Allí también está el fresco de su "Aparición en la Batalla de Anghiari" de Biagio Puccini, hecho en 1697. Al fondo del mismo espacio, en la sala junto al presbiterio hacia atrás de la iglesia, está el órgano de tubos y un acceso interno a la sacristía.
Dentro de la iglesia, también resulta de enorme atracción el oratorio de la Doctrina Cristiana, hecho por Nicholas Michetti en 1715, y la pintura y ornamentación del coro ejecutados en 1760 por Ángelo Papi. También están en el complejo las reliquias de varios mártires ejecutados en la Vía Aurelia en los tiempos de Aureliano, como San Tripodes, San Basílides y San Mandalo. No menos relevante es la mano de Caroselli en el fresco "Gloria de la Beata Virginia", que destaca en la iglesia desde la misma época, y la decoración de la cúpula realizada por Cangini hacia 1893, además de la que está en las ménsulas titulada "Santos carmelitas", perteneciente a un autor anónimo del siglo XVII.
Durante los enormes trabajos de 1937 que destruyeron gran parte de la Vía del Borgo Nuovo (Vía Recta o Alessandrina) para abrirle espacio a la monumental Vía della Conciliazione con el aspecto que aún conserva, la transformación urbanística perdonó a la Iglesia de Santa María de Traspontina, favorecida quizás por sus proporciones procuradas durante la construcción de la misma en el siglo XVI. Así la tenemos todavía esplendorosa en el camino a las puertas del Vaticano, como otro de los atractivos de la capital italiana y un aliciente más para justificar su certero apodo de Ciudad Eterna.

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