jueves, 31 de marzo de 2016

CASUÍSTICA FUNDACIONAL DEL MISTICISMO EN EL VALLE DE ELQUI (PARTE II): LA "HERMANDAD DEL PACÍFICO" Y EL NIÑO DEL PERDÓN

Antigua fotografía del Valle de Elqui. Fuente imagen: Museo Gabriela Mistral de Vicuña.
Por coincidencia o por sincronía, hacia los mismos años en que Domingo Zárate Vega, el Cristo de Elqui, manifestaba públicamente recibir la unción divina y un mensaje para predicar a los mortales, otro curioso personaje -esta vez femenino- también categorizado como impulsor de las creencias místicas que se identifican en el valle, fundaba la llamada "Hermandad del Pacífico", una agrupación con matices de secta religiosa que llegó a ser de gran fascinación para muchos de los que se sintieron atraídos y seducidos entre los misterios de aquella tierra agrícola y pisquera del Valle de Elqui, al interior de la Región de Coquimbo.
La aventura de la hermandad tuvo el mismo esquema de auge, caída e idealización en la leyenda que la historia del Cristo de Elqui y de los otros casos que veremos en esta secuencia de artículos. Se inició con la cruzada personal de doña Helena Vacarezza Klemen, mística de la que no se sabe mucho, aunque su caso es comentado en el libro "Los iluminados del Valle de Elqui" de Juan Guillermo Prado, alguien que nos ha echado alguna mano varias veces para otros temas tratados en este mismo blog.
Nacida en 1890, este extraño personaje fue rodeado de cierta santidad devocional, aunque no al estilo de una divinidad en carne y hueso, sino más bien como líder, portadora de la luz de la iluminación y de una verdad revelada sólo a un puñado de elegidos que la seguían. Según parece, el grueso de su actividad había comenzado al cumplir 33 años, la misma edad de Jesús al ser crucificado, aunque no tenemos confirmación de este dato en particular. Su prédica no era tan expuesta públicamente ni tan popular como la que realizaría por esa misma época el Cristo de Elqui, pero de todos modos logró reunir más de 400 seguidores concentrados en el Valle de Elqui, La Serena, Coquimbo y algunos de Santiago, según se recuerda.
Se la describía como una mujer extraordinariamente carismática y convincente, al punto de que su público casi deseaba estar de acuerdo con ella en cada afirmación, cada palabra y cada anuncio. Prado comenta que "desde pequeña tuvo facultades extrasensoriales y sanaba por imposición de manos", y sus seguidores aseguraban también que había sido "amiga de Arturo Alessandri a quien le predijo con precisión tanto sus triunfos como reveses políticos".
La parte más intensa y basal de su mensaje decía que el Valle de Elqui era una suerte de nuevo centro espiritual del mundo, pues el eje místico de la Tierra se había trasladado desde el Tíbet hasta esta región, siguiendo un desplazamiento desde el paralelo 30° Norte, en los Himalayas, al 30° Sur, en los Andes y particularmente en esta región interior de la cuenca del río Elqui, de acuerdo a una profecía supuestamente formulada por sabios hindúes o iniciados de la India y hecha pública en 1949. Esta propuesta ha sido la base principal de las tradiciones y el folklore místico-esotérico que se le atribuye al valle, además de la creencia de que lamas tibetanos habrían estado presentes en el mismo, como veremos en las continuaciones de esta serie de artículos. La misma idea, además, ha sido comentada -entre otros- por Carlos Sieveking en su "Apocalipsis según Tomás".
Con su agrupación y seguidores fielmente comprometidos, doña Helena fundó la institución llamada "Hermandad del Pacífico" el 27 de noviembre de 1927, comenzando una labor pastoral y formativa que se extendería por varios años más. Los feligreses creían que cuatro puntos específicos del paralelo 30° Sur concentrarían la energía espiritual de la humanidad y del planeta, aunque mantuvieron por largo tiempo en secreto la información relativa a sus ubicaciones. Su propuesta combinaba elementos del budismo, como los conceptos de Dharma y Karma, con otras manifestaciones filosóficas que tomaban por referencia al cristianismo, al brahmanismo y al sintoísmo, a las que se fueron sumando con el tiempo elementos de la cultura New Age, cuando ésta comenzó a irrumpir en la cultura de masas. En algún folleto del grupo, además, se declaran vínculos con las enseñanzas del monje italiano del siglo XII Joaquín de Fiore, como veremos.
Por casi medio siglo, la agrupación se afianzó y gozó de una estabilidad que ha sido más bien extraña en la mayoría de las comunidades que ha conocido el valle. El 10 de abril de 1974, año en que para ellos habría de comenzar la Era de Acuario, los integrantes de la hermandad se reunieron en el balneario de La Herradura, un poco más al Sur de Coquimbo, y allí hicieron un intrigante anuncio: se aproximaba el advenimiento del Niño del Perdón, encarnación divina mesiánica pero más poderosa aún que Jesucristo, cuya misión sería también iluminista y salvadora.
La principal interpretación que se ha hecho de tal mensaje, es que intentaban imitar un anuncio parecido al de la reencarnación en el título del Dalai Lama, aunque advertían también del nacimiento de otros "heraldos de luz" en México, Francia, Israel, China y Japón. Veremos después, que el anuncio lo habían hecho también mensajeros budistas en los años cuarenta, pudiendo tratarse de sólo un eco de aquel pronóstico.
Vista de la Iglesia y del Valle de Elqui en Vicuña. Fotografía de los años 40, de Zoilo Puerta Roldán. Hoy en los archivos fotográficos del Museo Histórico Nacional.
Un texto alusivo al anuncio del nacimiento del misterioso niño dentro de la secta y transcrito por Prado, dice con un lenguaje críptico:
"Así pasaron a través de milenios esos Grandes Seres que habían descubierto que llevaban en sí la luz, el principio eterno de la vida y que habían podido desarrollarlos. Unos más poderosos que otros, todos traían a la Tierra, en su época, la fuerza del espíritu inmortal de donde procede todo ser conciente.
Vosotros hijos míos, los conoceréis a todos, pero una vez más recalco que, el más alto, el más grande, porque traía en sí mismo parte de la propia luz eterno y creador, fue el Cristus. El más grande de todos, ahora el Gran Señor del Sistema Solar, que tuvo e hizo un vaticinio para el mundo del futuro. Habló de alguien más grande que él. Anunció el espíritu de la verdad, el que tuvo según Juan Evangelista, que iba a tener aun poderes más grandes que los que tuvo el Cristus, encarnado en el cuerpo puro del maestro esenio Jesús de Nazareth a la orilla de las aguas jordánicas. Y anunció el espíritu de verdad, que algunas religiones confunden con la iniciación de Pentecostés, que no es otra cosa que un símil de cualquiera de las iniciaciones que las religiones del mundo, hacen de aquellos, que con el espíritu preclaro, con visión astral se interesan por conocer la verdad, que como Dios es una sola.
El espíritu de verdad, amados míos es Dios, Espíritu Santo, pero no sólo fue el Cristus el que dijo estas palabras bíblicas, que muchas religiones olvidaron; porque lo esperan a Él, esperan al Cristus mismo sin comprender amados míos, que si yo vengo de la Tierra, el Cristus viene en mí, porque formaba parte de mi propio ser y como muchos de los otros grandes iniciados de Oriente y Occidente, involucrados están también el espíritu inmortal, que se apresta para encarnar sobre la Tierra.
Esta tarde, solemne para vosotros, amados míos, quiero reivindicar el nombre de un iluminado, de un modesto monje del Cister, pequeña aldea de Francia y que vivió por el año 1110 al 1200, llamábase Joaquín de Fiore".
Como anticipamos más arriba, sin embargo, ciertas versiones de esta historia aseguran que el anuncio urbi et orbi sólo repetía una idea que los acompañaba en sus principios desde los cuarenta, respondiendo al supuesto mensaje enviado al país por la comunidad lamaísta tibetana, en aquella misma época, y del que hablaremos en una próxima entrada.
Desgraciadamente para la secta, el bebé que estimaron como la supuesta encarnación divina cuando aún estaba en el vientre de una de las integrantes del grupo, no mostró ningún dote de santidad al nacer en el mismo valle y creció como un niño común y corriente, haciendo cundir la frustración, la duda y la deserción de varios miembros. La crisis del grupo se precipitaría con velocidad, a partir de entonces, especialmente entre quienes habían comprometido parte de sus recursos y bienes en fomento de la actividad de la agrupación.
Sólo en 1975, todavía en medio el entusiasmo de creer que el Niño del Perdón se hallaba entre ellos, el lugarteniente de la mística Helena y  la sazón presidente de la "Hermandad del Pacífico", Abel Hurtado Cordero, reveló por fin la ubicación precisa de los anunciados cuatro supuestos puntos de la concentración espiritual del valle:
"En la base del cerro Doña Ana, otro al interior de Paihuano y es movible y el más poderoso cubre y satura el éter desde Montegrande hasta la cordillera de El Ternero; hay uno en la confluencia de los ríos Claro y Turbio y abarca el sector de Rivadavia hasta El Tambo. El más cercano a La Serena está poco más allá de Algarrobito".
Intentando ser un poco más precisos, las coordenadas de estos supuestos puntos serían aproximadamente las siguientes, de acuerdo a las ubicaciones asignadas por Hurtado Cordero:
Cerro Doña Ana:
29°45'52.63"S 70° 5'38.07"W
Paihuano:
30° 1'47.02"S 70°31'7.85"W
Confluencia ríos Claro-Turbio:
29°58'57.48"S 70°33'44.21"W
Sector Poniente de Algarrobito:
29°57'40.50"S 71° 6'28.84"W

Como podrá adivinarse, el grupo se había procurado algunas propiedades en estos puntos, presentando un estatuto interno ante el Ministerio de Justicia para regularizar las propiedades a nombre de la "Hermandad del Pacífico", que se autodefinía allí como "una sociedad espiritualista, fraterna y humanitaria por Mandato Divino". El mismo jefe espiritual agregaba que éstos eran los focos irradiantes o medulares, pero que "la fuerza telúrica y pránica del espíritu de la Tierra" se extendía en todo un amplio sector que abarcaba el Sur de Atacama y el Norte de Coquimbo. También comentaba que, coincidentemente, los tres observatorios astronómicos de la región estaban justo en el territorio de esta misma "influencia magnética y espiritual".
Doña Helena falleció a principios de los ochenta, pasando los 90 longevos años de vida. Casi no quedaron imágenes ni testimonios escritos sobre ella, en parte por lo cerrado que se volvió su círculo, según alguna opinión que hemos conocido. Y el pequeño Mesías que fuera su "elegido", en tanto, creció apartándose de aquellos delirios: lejos de toda santidad, Prado escribe en 1990 que el niño ya era entonces "un adolescente, sus padres están separados, vive en La Serena y es un muchacho normal, con aptitudes musicales".
Al momento de fallecer su fundadora, además, a la agrupación sólo le quedaban 5 seguidores en La Serena, mientras que en Temuco había 20 y en Santiago 55. Eran los restos de la antes multitudinaria "Hermandad del Pacífico", aunque un comercial televisivo de una conocida cooperativa pisquera elquina en esa década, mostró fugazmente un grupo de hombres vestidos con túnicas claras con aspecto de druidas simulando alguna clase de ceremonia o procesión entre una campiña, estética que algunos interpretaron entonces como un guiño de los publicistas a la alguna vez conocida secta del valle.
Lamentablemente para Helena, sin embargo, ella no alcanzó a ser testigo del posterior gran furor místico que experimentaría el Valle de Elqui que tanto quiso, gracias a la misma clase de publicidad turística o pisqueras y al paso del cometa Halley en aquellos años (que está justo en su aniversario 30) que siguieron a su partida... Furor que ella misma ayudó a cimentar con su labor en la extinta "Hermandad del Pacífico".

4 comentarios:

Unknown dijo...

helena vacarezza fue mi madrina de la fe de bautismo y mi padrino roberto flores..naci el 20 de abril de 1974 ..y toda mi vida escuchado esta historia.soy de la 5ta region..lo k si aseguro k no soy ningun mesias.pero si soy mediun..impresionado volver a escuchar de la hermandad del pasifico..pense k eran historias de mi padre...l.arancibia@exportadoraaguasanta.cl

Luis Arancibia dijo...

helena vacarezza fue mi madrina de la fe de bautismo y mi padrino roberto flores..naci el 20 de abril de 1974 ..y toda mi vida escuchado esta historia.soy de la 5ta region..lo k si aseguro k no soy ningun mesias.pero si soy mediun..impresionado volver a escuchar de la hermandad del pasifico..pense k eran historias de mi padre...l.arancibia@exportadoraaguasanta.cl

María Moya dijo...

Siempre he escuchado la mística de estos lugares y se nota que es especial,recordemos a la maravillosa gabriela Mistral.

Carlos Hernández dijo...

La Hermandad del Pacífico sigue operando, y aquél Niño que se creyó que fuera el Mesías, no es tal. Debió nacer del vientre de Helenita

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