jueves, 26 de noviembre de 2015

NOSTALGIAS REVISTERILES DEL TEATRO ÓPERA (PARTE I): EL MAESTRO BUDDY DAY Y LOS DÍAS DEL "CASANOVA"

Buddy Day y sus músicos, en 1942. Fuente imagen: MemoriaChilena.
Coordenadas: 33°26'21.42"S 70°38'55.58"W
Sucedió otra vez, pues: mi pareja y sus quehaceres académicos me han hecho escarbar en archivos que aún conservo sobre el viejo Santiago de Chile, encontrando algunas anotaciones y fotografías sobre la reluciente época del Teatro Ópera que, por primera vez, me tomaré la molestia de reunir en un mismo texto y publicar acá, completando otro de los muchísimos artículos que dejé pendientes hace quizás más de una década ya, cuando comencé con estos asuntos de investigación urbana.
Habrá que remontarse de nuevo, en este blog, hasta los días de la más romántica y recordada bohemia chilena, hacia mediados del siglo XX, cuando parecía que los clubes, boîtes y dancings estaban en su apogeo calórico.
Las interminables noches de teatro picaresco y de frivolidades se alargaban con los bailables de chachachá, foxtrot, jazz o mambo, por lo que no era extraño que se formaran verdaderos barrios de jolgorio en torno a los locales que eran sedes de la entretención revisteril, cuyos personajes fueron retratados por la cámara de Alfredo Molina La Hitte, Julio Bustamante y David Rodríguez Peña, entre otros. Eso sucedió con el céntrico barrio del Teatro Ópera, destacando figuras femeninas que hicieron época en distintos períodos de esta historia, como Iris del Valle, la multifacética Carmen Thalía, la vedette Eva González o la española Chechi March. Se cuenta que también hubo femmes-fatales de este medioambiente noctámbulo, como una apodada La Gata y otra de nombre artístico D’Arcy. Según la leyenda, varias reventaron tantos corazones como bolsillos y, cerca de sus propias sombras esbeltas, merodeaban sofisticados personajes del mundo del hampa como el Cabro Eulalio, el Nimbo, el Rucio Bonito o el Negro Carlos, entre muchos otros.
El más famoso de los shows chilenos de revistas, humor y chicas esculturales, sin duda fue el "Bim Bam Bum" del Teatro Ópera, en calle Huérfanos 835 de Santiago Centro, entre la actual Galería España y el edificio del ex Hotel Victoria. Iniciativa del empresario y director musical Buddy Day, este sitio surge tras una primera experiencia suya allí en el mismo edificio, con la fundación del "Casanova", del que aquí hablaremos tanto como lo permita la poca información disponible y a mano.
Detalle de una vieja postal fotográfica de Adolfo Conrads, hacia la década de 1920, con el sector del edificio blanco del Banco Germánico (futuro "Casanova") junto a la gran tienda Gath & Chaves, atrás hacia el centro de la calle. Se alcanza a distinguir el hemiciclo de su fachada, con la entrada principal que aún conserva el Edificio Ópera.
Aviso del Banco Germánico de la América del Sud en 1929, entidad que ocupaba el edificio de Huérfanos, después convertido en el "Casanova" y, más tarde, en el Teatro Ópera. Hoy es el Edificio Ópera.
EL LEGENDARIO BUDDY DAY
Hay un nombre que marca fundamentalmente el origen "Casanova" y, poco después, del Teatro Ópera y del "Bim Bam Bum": Buddy Day, el alias artístico del destacado director de música y espectáculos de origen uruguayo Antonio Felis Peña, que apareció alguna vez usando también los pseudónimos Félix Peña y Buddy Félix.
Nacido en Montevideo en 1912,  este inolvidable personaje tendría una vida muy relacionada con el ambiente bohemio, tras abandonar sus estudios en medicina y viajar a Europa en 1933 en lo que se suponía iban a ser vacaciones, pero quedándose por más de lo que él mismo hubiese creído. Sin embargo, se vio arruinado por malos negocios y por su poca austeridad en Montecarlo, situación que le obligó a experimentar para subsistir: primero como guía de turistas argentinos y uruguayos, y luego como director y arreglista de jazz, aprovechando sus conocimientos musicales y su experiencia con instrumentos, pasión que había comenzado a cultivar a los tiernos 8 años.
Por fin, en ese último intento de conseguir sustento, la fortuna comenzó a sonreírle a Felis Peña asumiendo el apodo de Buddy Day y fundando su propia orquesta, la que llegó a ser comparada con la de Ray Ventura e incluso considerada mejor que la suya entre algunos críticos. Por ahí hay quienes sospechan que el nombre artístico del uruguayo se basaría en el del conocido jazzista francés. Tocando el éxito, entonces, emigró desde Francia hasta los Estados Unidos, estableciéndose en Hollywood donde estudiaba cinematografía sin dejar su encanto por los instrumentos. Esta experiencia sería fundamental para el proyecto de espectáculos que traería poco después hasta Chile, pero volvería de dejarlo corto de recursos y con urgencias a la vista.
En tanto, desde 1935 se encontraba en nuestro país su hermano Eduardo Felis Peña, trabajando para la firma Arquitectura Sanitaria S.A. de la que llegó a ser gerente. Podría haber sido alguna recomendación de él, según parece, lo que convenció o motivó a Buddy Day para mover sus binoculares mirando hacia Chile y probar suerte allí, en la década siguiente, en un medio recreativo donde ya destacaban artistas emergentes y promesas de la escena.
Iba a comenzar, así, la etapa más exitosa en la vida del aventurero uruguayo, como empresario del mundo del espectáculo y de la entretención nocturna.
Cabe hacer notar que Day estaba destinado a relucir en esta área, en la que recién se introducía por entonces. Entre sus grandes aportes y logros como empresario de espectáculos en Chile, estuvo traer a la danzarina nudista Josephine Baker, audaz mulata norteamericana nacionalizada francesa que también hizo presentaciones en la sala del Hotel Victoria vecina al Ópera, y quien, a pesar de su prestigio y de ser una de las primeras actrices cinematográficas de color, terminó su vejez bailando casi desnuda en París para poder alimentar a los varios niños que había adoptado. Empero, el director no tuvo el mismo resultado al traer a la cara y exigente Marlene Dietrich, advirtiendo que no prendió tanto en el público como esperaba.
"Bailando en el Casanova", Buddy Day y su Orquesta (1946).
NACE EL CLUB "CASANOVA"
Volviendo al momento en que Buddy Day llega a Santiago tras agotar todo su dinero en Hollywood, no tardó en zambullirse en el ambiente de locales como el "Olimpia" y el viejo cabaret "Zeppelin". Hizo algunas presentaciones en la boîte "África" de calle Moneda y después fundó el café "Esplanade" en un segundo piso de Teatinos con la Alameda de las Delicias, gracias a "la ayuda de algunos amigos (y también buenas amigas)", según anota con cierta picardía Rakatán. Además, se enamoró en Chile de doña Marta Kaulen, hermana del cineasta Patricio Kaulen, contrayendo matrimonio con ella y echando raíces en el país por muchos años más, pues acá nacerían sus hijos Manuela, Julio, Juan Antonio y Hugo Horacio.
Poco después de fundar el café "Esplanade", que duró algunos años antes de hacerse vapor, Day se unió al periodista chileno-español Boby Deglané para fundar un nuevo pilar de su ingenio y emprendimiento: la elegante boîte "Casanova", aunque Tito Mundt dice en "Las banderas olvidadas" que su socio en esta prueba fue Mao Rojas. El nombre del local guardaba directa relación con su famoso tema slow-fox "Bailando en el Casanova", interpretado por él y su orquesta y grabado para la RCA Víctor en 1946, precisamente cuando completaba su proyecto de abrir la boîte.
El lugar escogido para el club y centro de eventos fue un edificio ubicado en calle Huérfanos, entre Estado y San Antonio, que había ocupado hasta hacía poco por la sede en Santiago del Banco Alemán-Sudamericano, conocido más exactamente como el Banco Germánico de la América del Sud. El bello inmueble de estilo neoclásico, levantado hacia los años que siguieron al Centenario Nacional, había sido confiscado a la casa bancaria recientemente, en plena Segunda Guerra Mundial, a causa de la ruptura de Chile con los países del Eje y respondiendo a las presiones de los países aliados para debilitar las operaciones de los alemanes en Sudamérica. Fue así como lo tomó Day para adaptarlo y albergar en él su proyecto del "Casanova".
Luego de modificar severamente el interior del edificio con una radical remodelación, transformándolo así en lugar apropiado para los eventos y espectáculos, lo reinauguró como el "Casanova" hacia fines del verano de 1947 (según otras fuentes, a mediados de 1946), club que se inscribe casi en la mitología de la historia de la bohemia chilena a pesar de su corta duración. Conservó del inmueble anterior parte de los salones interiores y la fachada del ex banco, donde ahora se observa el hemiciclo frontal del acceso, que quedó por entonces un poco escondido tras la marquesina y el área de las boleterías. Interiormente, tenía un excelente palco, graderías, pisos alfombrados y finas lámparas colgantes. Para Mundt, el "Casanova" simplemente "ha sido la boite más elegante que ha tenido Chile".
Buddy Day y su orquesta tocaban en vivo en el club, con arreglos y piezas que semejaban a las refinadas representaciones de Hollywood que él conocía bastante bien, con su paso por esas tierras. Subieron al escenario también figuras como Leo Marini y el tanguero Alberto Lago. Las hermanas Violeta e Hilda Parra pasarían por el recién inaugurado lugar, en la época en que tocaban tonadas populares y boleros. Violeta fue acompañada de su hija Isabel a varias de estas presentaciones en vivo.
Sin embargo, la fama y publicidad del "Casanova" no fueron suficiente para contrarrestar los efectos de la post Segunda Guerra, y Buddy Day lo cerró en 1952, alegando quiebra. La irregularidad del público y ciertos conflictos sindicales con los artistas conspiraron para el éxito del proyecto. La leyenda de una niña fallecida accidentalmente durante los trabajos de remodelación del lugar, de la que hablaremos cuando nos refiramos ya a la etapa del Teatro Ópera, hizo creer a algunos que pesaba alguna clase de desgracia o infortunio sobre el establecimiento, y que por esa razón había debido cerrar sus puertas.
Sin embargo, Day no tardaría en demostrar que podía quebrar maldiciones. Con el ex "Casanova" aún reducido a un inocente rotativo, el músico y empresario comenzó a trazar rápidamente la idea más ambiciosa que fue capaz de concebir, gestándose así lo que iba a ser, poco después, su gran acierto en la historia de la bohemia y la noche chilenas: el Teatro Ópera y la Compañía de Revistas "Bim Bam Bum" (ver entrada siguiente).
Buddy Day en la revista "En Viaje", 1966.

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