lunes, 28 de septiembre de 2015

LA PRÓXIMA VÍCTIMA DEL TRANSANTIAGO: EL INMUEBLE DE LA CASA FUNERARIA "LA UNIVER" DE MAIPÚ

Coordenadas: 33°30'38.02"S 70°45'37.53"W
¿Hasta qué punto ciudades como Santiago están realmente progresando y corrigiéndose, o bien sólo adaptándose al flujo de problemas más determinantes para su modus vivendi y que nadie ha logrado resolver? El más reciente intento de mejorar la calamidad que experimenta desde el año 2007 el transporte colectivo de la capital chilena, es la construcción casi frenética de las vías exclusivas para buses que ahora tienen gran parte de la ciudad sumida en visibles trabajos. Sin embargo, toda necesidad urgente involucra sacrificios, y la Comuna de Maipú tendrá que pagar con una cara cuota de su historia su parte según se ha sabido recientemente. Mas, ¿será este sacrificio un acto noble en nombre del progreso, o sólo el alcance más "cultural" de los costos que resultan a consecuencia de problemas urbanos y sociales no solucionados?
Entre otros que también pagaron por la urgencia por mermar los efectos de las malas decisiones tomadas con respecto al transporte colectivo (que no es lo mismo que corregirlos o mejorarlos, estamos claros), está el antiguo inmueble de avenida Matta con Cuevas que albergó por tanto tiempo al famoso restaurante "San Remo" y sus demandados arrollados, sacrificado para hacer ventilaciones menos onerosas de la ampliación del sistema del Metro subterráneo en este sector (proyecto Línea 6); y lo mismo sucede en estos precisos momentos con el edificio esquinero de "El Negro Bueno" de La Florida, esperando su inminente demolición para ampliar los corredores de buses del Transantiago. En estos casos y otros parecidos, parte de los propios barrios afectados se irá para siempre, cercenada por lo que se describe con justificación como vientos de bien común, pero que también son ecos de la improvisación y la perpetua prueba-y-error que dieron origen a los mismos problemas urbanos que justifican cada amputación como las señaladas.
Ahora, como lo ha anunciado recientemente el periódico local "La Batalla" (artículo "El adiós definitivo a la fachada de 'La Univer" lo dará el TranSantiago", de Sergio Benvenutto P., 26 de septiembre de 2015), la comuna de Maipú tendrá que pagar este tributo y el principal afectado es el antiguo inmueble decimonónico de avenida 5 de Abril números 241-299, entre la plaza central y el Santuario del Templo Votivo pasando el cruce con Manuel Rodríguez, lugar célebre no sólo por su antiquísima factura, sino también por albergar hace más de 50 años ya a la Casa Funeraria "La Univer", que comparte todavía su fachada con la peluquería "Salón Eros", la tienda de electrónica "Etcom" y la venta de artículos de aseo "Donde Lucas de Chile".
Antigua imagen del servicio funerario de "La Univer".
Doña Graciela y don Pedro, preparándose para desalojar.
Según lo que tengo entendido, ese sector era antes de propiedades de aspecto solariego y rural. Los curiosos terrenos agrícolas rodeados de urbanidad y que aún se observan con sus caserones y huertos en el sector de Pajaritos con la Autopista del Sol, nos pueden dar una aproximación al aspecto del paisaje maipucino de los tiempos que describimos. Las casas que después se construyeron en los terrenos de 5 de Abril, incluida ésta de la funeraria, tienen sus patios o atrios hacia el centro de la misma manzana, y la palmera que se ve atrás a un costado de la misma sería, acaso, parte de esos mismos antiguos terreno y sus patios.
De acuerdo al cálculo que sacan hoy los propietarios de la funeraria, la casona que arriendan desde hace tanto ya podría tener unos 160 años, remontándose acaso al período de 1860-1880 aproximadamente. Formaba parte de un viejo estilo de residencias con peristilos y pasillos con columnas que existió en Maipú y de las que en este sector específico de la comuna sólo quedan ésta y otra ex casa cerca de la esquina oriente de Pajaritos llegando a 5 de Abril, también ocupada por una funeraria frente a una gran sede bancaria. Ambas llevan muchos años ya en funciones de establecimientos comerciales, sin embargo.
El inmueble de un piso, hecho en madera y adobe, tiene elementos que son típicos de algunas residencias del siglo XIX que aún quedan en pie en Santiago y otras partes de Chile. En líneas generales, guarda cierto parecido a construcciones de incuestionable valor patrimonial e histórico, como las casas de antiguos sectores como Santiago Centro, Barrio Matadero y Barrio Matta Sur. De hecho, es inevitable comparar algunos detalles de su fachada y vanos con casos como el de la Casa de Santo Domingo 627 en pleno centro, inmueble que, ocupado por la Escuela Básica "Libertadores de Chile", figura en la nómina de Monumentos Históricos Nacionales desde 1981, presumiéndose que se remontaría a la segunda mitad del siglo XVIII.
Exteriormente, la casona de Maipú tiene un pasillo embaldosado con alero y columnatas, quizás reminiscencia de un antiguo porch o peristilo, con vanos de marcos y ataires. En lo alto, fileteando el muro con la horizontalidad de cornisas, se observan tablas con adorno de módulos simples a modo de chambranas externas o travesaños ornamentales, elemento decorativo frecuente en la arquitectura de la época a la que pertenecería la casa. La ubicación de su frontispicio en una línea un poco más retrocedida que las fachadas de los demás edificios del sector, hace presumir que alguna vez tuvo un jardín propio o una explanada pequeña en lo que ahora es parte de la acera y el paseo de los peatones.
La historia de la funeraria que ocupa este sitio, comienza cuando el inmueble ya iba quizás por su primer siglo y en tiempos en que la actual Comuna de Maipú seguía siendo un lugar con algo de arrabalero no totalmente integrado a la ciudad y con este barrio de 5 de Abril contando sólo con el ruinoso edificio de la Capilla de la Victoria como lo más alto y visible en todo el sector, antes que el Templo Votivo Nacional fuese terminado a su espalda. De hecho, a la sazón faltaban más de 20 años para que la entonces pequeña comuna contara con su propia plaza central a poca distancia de este sitio, en donde estaban antes las canchas deportivas de avenida Pajaritos y que formaban parte del Estadio Municipal.
Fue a principios de los 60 que llega a esta comuna doña María Graciela Escobedo y su hija Graciela Silva Escobedo, advirtiendo que prácticamente no existían servicios funerarios en ella a pesar de la existencia del Cementerio Parroquial fundado a fines del siglo XIX, ubicado en el sector de avenida Victoria. Doña María Graciela trabajaba como empleada en otra funeraria, pero su hija la convenció de que era una buena idea renunciar y establecer una propia, en 1960, ayudados por su hermano Alfonso Silva Escobedo. Para aquellos días, este lugar de Maipú era una especie de punto de posadas o lugar de paso para los viajeros del sector Rinconada y los campos de Maitenes o Esperanza, por lo que había un comercio bastante distinto: pertrechos, vituallas y productos alimenticios, en tiendas como la que mantuvo por largos años una querida comerciante y vecina apodada Juana Poroto, cuyo local estaba justo por lado oriente adyacente a la casona de la funeraria.
Era una apuesta arriesgada abrir una casa de servicios funerarios en un poblado de sólo unos 24.000 habitantes a la sazón, pero el proyecto funcionó cuando fue puesto en marcha y se consolidó con rapidez, obteniendo los permisos legales y patentes en 1963. Por esta razón, la funeraria aparece fundada a veces en 1960 y otras en 1963 según la reseña. Por tal hazaña y su influencia sobre la historia de la comuna fue que la familia y su servicio aparecen mencionados en el libro "Brochazos y pinceladas de un maipucino antiguo", de Guido Valenzuela Silva, publicado en 2012.
Como ya existían otras funerarias llamadas "La Universal" y "Universo" en aquel entonces, la dueña optó por bautizarla con el extraño nombre de "La Univer", también por consejo de su hija. El nombre prendió: Casa Funeraria "La Univer", con una carroza antigua tirada a caballo como isotipo, de las mismas que pueden verse allí cerca en el Museo del Carmen, en los bajos del Templo Votivo. La empresa creció contratando más empleados y choferes. Adquirió vehículos propios, amplió sus servicios en varias categorías y también vendiendo arreglos florales, libros de condolencias, trabajos de exhumación, traslados de sepulturas y otros. La carpintería, diseño y confección de las urnas desde el inicio fueron hechos por la propia firma que, pocos años después de inaugurada, ya era un negocio amplio y familiar, luego que Graciela contrajera matrimonio con su compañero don Pedro Catalán, en 1970, relación de la que nacen los hijos Christian, Andrés y Guido.
Interiormente, la funeraria ha mantenido un aspecto clásico, como de taller romántico, con cuadros antiguos colgando de las paredes que retratan distintos períodos de su historia en el umbral de la vida y la muerte. Hay una recepción, una oficinita administrativa interior, una sala de exposición de los ataúdes y una sala menor, además de los cuartos bodegas y parte del patio que fue techado, manteniéndose el resto del mismo con su verdor y aire campestre original de la propiedad. Y si bien la casona de la funeraria ha perdido su techo original de tejas y las molduras de yeso que alguna vez pudo tener, ha resistido una historia de terremotos y de envejecimiento. Todavía se distinguen en ella, hacia atrás, los espacios que pertenecían a cuartos, baños y cocina, reacondicionados como bodegas para las urnas y herramientas. Su aspecto vetusto interior al parecer no es más que la pátina de una centenaria existencia allí en Maipú, pero la amenaza de una ciudad cambiante se cerniría hasta llegar a ella, tarde o temprano, entre las grietas del desarrollo.
Desde el año 2013 se estaba anunciado la eventual construcción de un boulevard con paseo y ciclovía en los cerca de 500 metros de 5 de Abril que separan avenida Pajaritos del Santuario del Templo Votivo. Coincidentemente, la casona había pasado de manos particulares a las de un banco, manteniendo los espacios que arriendan la funeraria y los otros tres establecimientos. Sin embargo, la intención principal de este proyecto es y ha sido siempre la de ensanchar la calzada para darle más espacio a los invasivos buses del Transantiago a través del Corredor Rinconada de Maipú, complementándose el resto del mismo plan con ofertas de mejoras urbanas que permitan decorar el propósito original, totalmente condicionado por los problemas que genera el paso de los transportes colectivos en este sector. Evidentemente, además, las promesas alguna vez oídas de descongestionar el barrio centro de Maipú con la puesta en servicio de la ampliación de la Línea 5 del Metro llegando a su propia plaza, sólo se cumplieron de forma muy relativa.
Tras la visita de los tasadores, la notificación de expropiación, desalojo y demolición llegó a manos de doña Graciela el día lunes 21 de septiembre pasado, por nota de Carabineros de Chile. La intervención de la cuadra será radical y afectará incluso la propia casa habitación de la familia, ubicada sólo un poco más al poniente en este mismo lado de la calle. El Corredor Rinconada de Maipú pasará justo por este lugar en su tramo de más de 3 kilómetros uniendo Primera Transversal hasta avenida Las Naciones, proyecto acompañado de la ciclovía de 2 kilómetros y del boulevard en las cuadras de 5 de Abril entre el templo y Pajaritos.
Con resignación, entonces, la familia dueña de la Casa Funeraria "La Univer" evalúa ahora el traslado inminente, dejando atrás uno de los edificios de valor patrimonial más interesantes de la comuna, para que sea expropiado y destruido.
Hace varios años, quien escribe tenía pendiente terminar este texto incompleto sobre la vieja casona de la funeraria en Maipú, tarea que postergué por todo este tiempo creyendo que ya era un renuncio definitivo. Confieso que es una lástima, entonces, que haya tenido que concluirlo ahora, luego de conocer la noticia de que desaparecerá de la ciudad.
Echada la suerte del viejo inmueble y varios otros casos parecidos, cada ciudadano y contribuyente tiene derecho a cuestionarse en forma crítica si su ciudad está siendo "modernizada" a punta de soluciones y mejoras reales para la vida en la misma, o bien si sólo se la está adaptando a las calamidades, problemas insolutos y errores garrafales de la planificación urbana, como es el caso del transporte colectivo en la Gran Capital. No espero que todo el mundo esté con mi sentencia, por supuesto, pero creo que bajo la cantaleta talibana del desarrollo y el cliché de que todo "es progreso", pues, se ha estado haciendo un daño irreparable a barrios metropolitanos que en realidad pagan de su propio activo cultural los resultados de una resignación de la autoridad a no poder resolver esta calamidad llamada Transantiago, tras tantos años de experimentos, ni sus consecuencias sobre el servicio del Metro o la congestión vehicular de las calles, optando por el camino más corto, fácil pero dañino: alterar la ciudad para acomodarla completamente y de forma irreversible al error del hecho consumado.

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