lunes, 6 de enero de 2014

¡A BUSCAR "PEGA"!

Trabajador en su hora de almuerzo, en revista "Zig Zag". Museo Histórico Nacional
Esta es la época de rastreo de las "pegas" de verano, para terminar la temporada estival con plata y, en otros casos, para financiar la recreación de todos los días de vacaciones que se vienen.
En tanto, ¿por qué le decimos “pega” al empleo o al trabajo? La RAE reconoce el uso de "pega" como sinónimo de "ocupación retribuida”, pero lo reconoce sólo en Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador y Perú. No se menciona a Chile, quizás uno de los países donde más se utiliza y donde tiene otros sinónimos informales como "pituto" o "pololito".
En su antiguo “Diccionario de Chilenismos” de 1875, Zorobabel Rodríguez ya habla del uso del concepto “pega” pero como equivalente de un punto óptimo, algo “cocido”, en su momento preciso, por lo que se hablaba entonces de "estar en la pega" para señalar que lo estaba listo para un paso siguiente.
Sin embargo, una teoría sostenida por el profesor de historia Cristóbal García Huidobro tiene una explicación interesante y muy razonable: "pega" se habría establecido como sinónimo de empleo u ocupación entre fines de la Colonia y parte del siglo XIX, cuando era común que las clases populares se proveyeran de algunos ingresos participando el labores de construcción básicas como en las faenas de la pega de piedras y ladrillos, aludiendo al pegado con la argamasa que se hacía para estos materiales, los que a su vez se pegaban para levantar muros, paredones, canales y malecones.
Un lugar de mucha "pega" en la Colonia: el Puente de Cal y Canto.
Las grandes obras públicas para tales "pegas" no faltaban: la construcción de tajamares del Mapocho, los empedrados de las calles, la construcción de paseos, de la Alameda, del Cerro Santa Lucía, los adoquinados y tantos otros casos donde se podía buscar empleo para "ir a la pega" de piedras y ladrillos.
Era una actividad no especializada en grandes conocimientos técnicos y de relativa facilidad, pero muy exigente y trabajosa, quizás una de las más demandantes de esta clase de obras…
La “pega” se relacionó también con la famosa mezcla de cal y canto que se supone hecha con claras de huevos, cuyo máximo ejemplo fue quizás en el Puente de Cal y Canto, otra de las obras que dieron mucha posibilidad de "encontrar pega" a la población santiaguina en aquellos años.
Ahí tenemos una idea de lo antiguo que puede ser, entonces, el concepto de salir a buscar "pega".

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