jueves, 28 de noviembre de 2013

SOBRE LOS "GUACHACAS" ORIGINARIOS

Bebiendo en la bodega. Imagen de "Comidas y Bebidas chilenas" de Alfonso Alcalde.
La última y controvertida elección de Rey y Reina del Movimiento de los Guachacas 2013 ha dejado un saborcillo polémico que, entre otras cosas, ha llevado a algunos a preguntarse quiénes son el realidad los guachacas “típicos” y cuál es el verdadero origen del término, o su significado.
De raíz quechua, el antiguo huachaca era en realidad cierto tipo de mendigos y ebrios callejeros que quedaban tirados en la calle y que caían en la vagancia consumidos por el mismo vicio, guardando quizás alguna relación con otras expresiones como huacho, usado peyorativamente para huérfano, abandonado o bastardo, y también con el huachacai, una deplorable bebida similar al aguardiente pero de bajísima calidad, que se bebía en lo más bajo de la sociedad chilena.
El huachacai era sólo para garantizar la borrachera: equivalía casi al bidón de “Chimbombo” en la Colonia y buena parte de la República, apareciendo mencionada en el diccionario de “Chilenismos. Apuntes lexicográficos” de José Toribio Medina (Soc. Imp. y Lit. Universo, Santiago, Chile – 1928, pág. 173) y sabiéndose que fue muy común en zonas santiaguinas como el barrio La Chimba, La Vega y el Mercado Central, tradicional territorio de curados.
Un gran fomentor del concepto fue, por supuesto, el Tío Roberto Parra con sus cuecas choras y su famosa pieza el “Jazz huachaca”, además de que el gran folklorista calzaba bastante bien con el perfil original del huachaca que bebía en exceso y llegaba a quedar tirado, según su propia confesión.
Empero, como todos los términos y expresiones (significantes) pueden sufrir adaptaciones o desplazamientos desde sus sentidos originales (significados), con el tiempo, huachaca -o más modernamente “guachaca”- se ha convertido en algo relativo más bien a una parte de la cultura chilena, a veces como sinónimo de roto inclusive, y que se declara heredero de la tradición popular con gusto por la comida típica, los tragos folclóricos y las cuecas bravas, entre otros iconos.
Más allá de la legitimidad que pueda tener o no esta transposición del concepto, su epicentro sigue siendo el Barrio Mapocho, viejo territorio de los primeros huachacas y de los traguitos de huachacai de antaño, con sus reuniones “cumbres” anuales en el Centro Cultural de la Estación Mapocho y sus fiestas en cantinas históricas como “La Piojera”.

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