martes, 26 de noviembre de 2013

LA GRAN HISTORIA A LA SOMBRA DE LOS PIMIENTOS DE LA PLAZA DE COPIAPÓ

Grabado publicado por Tornero en el "Chile Ilustrado" de 1872, con la fuente al medio del jardín circular central de la Plaza de Copiapó de aquellos años.  Atrás, el edificio consistorial y el templo. Los árboles que se observan pueden ser los primeros pimientos que hubo alrededor de la plaza y que son descritos por el propio autor.
Coordenadas: 27°21'59.04"S 70°19'56.56"W
Se dice con frecuencia que Copiapó es tierra de chañares, aludiendo a los árboles que sombrean a gran parte del paisaje atacameño. Creo, sin embargo, que la ciudad es más bien un lugar de árboles de pimientos, probablemente los más grandes y majestuosos que se pueden ver en Chile y en semejantes concentraciones dentro del tablero urbano.
El pimiento atacameño corresponde al Schinus molle de los científicos, nombrado corrientemente también como falso pimiento o pimiento-árbol. También se incluye en esta denominación común al Schinus areira, que hasta hace poco era considerado sólo una variedad del Schinus molle, pero ahora se lo identifica como una especie propia en la botánica.
Por lo habitual, estos árboles pueden alcanzar los 7 u 8 metros de altura, pero hay casos donde superan los 15 metros, hallándoselo desde Arica hasta Rancagua, aproximadamente, aunque su condición nativa no se reduce sólo a territorio chileno, sino también a Argentina y Perú.
Copiapó ostenta algunos de estos más grandes pimientos en suelo nacional, varios de ellos en la avenida Copayapu y en su fastuosa Alameda en calle Manuel Antonio Matta. Sin embargo, los primeros que destacan en toda visita, postal o recuerdo sobre la ciudad, sin duda son los de la céntrica Plaza Prat.
Ilustración botánica del Schinus molle, por Pancrace Bessa hacia inicios del siglo XIX.
Árboles de la Plaza Prat hacia el 1910. Imagen publicada por chiledel1900.blogspot.com.
La plaza y sus pimientos hacia mediados del siglo XX. Fuente: educarchile.cl.
Estos pimientos de la plaza central han sido mencionados en varios libros, algunos de autores como Enrique Lafourcade, Juan Uribe Echevarría, Salvador Reyes o Claudio Giaconi. En tanto, el cantautor Tito Fernández, El Temucano, poetizaba de ellos en su obra "Los Versos Numerados":
"Estábamos entrando en el desierto. Atrás quedaba Copiapó, su plaza, sus pimientos y la oscura profecía del sacerdote negro".
Y es que más allá de apelar al cliché sobre su generosa sombra sobre el lugar, estos árboles han quedado como un registro histórico, envejeciendo con la misma urbe y testimoniando el paso de generaciones de copiapinos por allí. Muchos de estos árboles, de hecho, alcanzaron a ser testigos de los sucesos de la Guerra del Pacífico, de la caída de la época salitrera y la introducción del desarrollo agropecuario con su "revolución verde".
Es frecuente hallar algunas fuentes señalen que los pimientos de la Plaza Prat fueron trasplantados allí en las remodelaciones de este lugar y del entorno, ejecutadas en 1880 en plena Guerra del Pacífico. Esto es una verdad a medias, sin embargo, porque ejemplares del árbol ya existían desde antes alrededor del mismo recinto, como se verifica en 1872, consultando a Recaredo Santos Tornero en su "Chile Ilustrado", con el autor describiendo ya entonces la presencia de pimientos alrededor de la plaza:
"Copiapó cuenta con una hermosa plaza cuyos costados miden 123 metros; encierra en su centro un jardín de hermosas flores, cuyo ambiente hace la delicia de los paseantes en las frescas tardes veraniegas. Una espaciosa avenida sombreada por frondosos pimientos la circunda por sus cuatro costados, brindando a los concurrentes con numerosos asientos".
Estos antiguos pimientos podrían haber sido plantados allí hacia el año 1833, creyéndose que aún podrían quedar ejemplares vivos de esta primera generación de árboles, de acuerdo a declaraciones formuladas por el entonces Alcalde Subrogante de Copiapó don Sergio Baudoin Figueroa, a un medio de prensa local hace no muchos años.
Lo que sucede en la forestación de la plaza de 1880, es que se instalaron al interior del cuadrante de la misma unos 84 pimientos, que por su rápido crecimiento no tardaron en convertirse en altos árboles de cortezas ásperas y contorsionadas. Hasta entonces, la Plaza de Copiapó era más bien un terreno de plaza dura con sólo la Fuente de la Minería y un pequeño jardín circular al centro. Con estos cambios, la plaza pasó a ser una de las más reconocibles y atractivas para el turismo en el país, según se estima.
Según el historiador Vidal Naveas, la colocación de los árboles estuvo a cargo de don Guillermo Matta, a la sazón Intendente de Atacama, y probablemente fue en conmemoración de alguna batalla de la guerra y de sus caídos, sospechando que podría tratarse del Desastre de Tarapacá o del Combate Naval de Iquique, caso este último que explicaría también el nombre de la plaza aludiendo al héroe Arturo Prat Chacón (ver revista "Atacama viva", artículo "La Plaza de Armas de Copiapó, un lugar con historia" de Bárbara Pérez, del 5 de marzo de 2012).
Aquéllos son los mismos árboles que han alcanzado esas dimensiones enormes, que lucen con altivez hasta nuestros días; colosos de ganado aspecto rústico, como los de las leyendas de cuentos sobre bosques encantados o los famosos ents de Tolkien. Proporcionan a la Plaza Prat también un cariz pintoresco y secular que se percibe ausente en otras plazas de armas de Chile. Su elegante presencia sobrevivió a las grandes remodelaciones del lugar y también a los fatídicos terremotos de 1918 y 1922. Puede tratarse del conjunto de pimientos más grandes de Chile, además, pues ya en 1959 eran considerados gigantes para la especie, como lo comenta la publicación "Carta Geológica de Chile" dedicada a la Provincia de Atacama, del Instituto de Investigaciones Geológicas:
"La plaza central y la alameda de Copiapó están sombreadas por pimientos excepcionalmente grandes; el árbol más antiguo de esta especie se encuentra en Hacienda Toledo, donde hay un ejemplar cuyo tronco mide 12 m. de circunferencia".
Más aún, da la impresión de que Copiapó es una ciudad donde el gigantismo de los pimientos se vuelve una característica. Mario Bahamonde Silva, por ejemplo, recuerda en su libro "El caudillo de Copiapó":
"En el solar de los Gallo, ahí cerca de la Alameda, hay un hermoso pimiento cuyo cuerpo no alcanzaban a abrazar dos hombres. Todo el año está frondoso y conversa con el viento de Caldera y juguetea con la brisa que baja de la cordillera".
Pero se cuenta en Copiapó que varias veces han querido ser cortados estos árboles de la plaza central, por las inefables autoridades edilicias. Una de estas veces fue en los años dictatoriales, cuando se le metió en la cabeza a un alcalde, aduciendo como argumento que afeaban el paisaje y ensuciaban demasiado la plaza con sus residuos.
No parece tan descabellada la idea de que algún día algún iconoclasta con pretensiones de Barón Haussmann quiera echar abajo los pimientos de la Plaza Prat y acaso lo logre. Experiencias recientes demuestran que los árboles siguen siendo un fastidio para las alcaldías, quizás también para la de Copiapó. En abril de 2012, por ejemplo, los antiguos pimientos del callejón Pedro de Valdivia fueron talados sin misericordia para facilitar la pavimentación. La misma situación sucedió en agosto y septiembre de este año 2013, con los hermosos gigantes del bandejón de las avenidas Copayapu y Ramón Freire que fueron cortados sin piedad y ante el horror de la ciudadanía, para supuestamente permitir una remodelación de la calle y la instalación de una pasarela, aunque es secreto a voces entre los copiapinos que estos pimientos fueron talados para facilitar la visualización y acceso al monstruoso mall comercial que se está construyendo al otro lado del río.
Sin embargo, otra amenaza está rondando a los pimientos de la Plaza Prat: un acoso que viene desde su propia existencia, vejez y majestuosidad.
Ya había sucedido antes, hacia el último cambio de siglo, que alguno de los árboles se había derrumbado súbitamente, aunque causando alboroto más que otra cosa. Sin embargo, a fines del año 2006, cerca de la Navidad, don Miguel Reyes Hernández de 70 años, fue trágica y fatalmente alcanzado por la mitad de uno de los árboles de la plaza, cuando se derrumbó con todas sus toneladas cayendo por su propia vejez y peso en aquella funesta tarde.
Hubo una histeria inmediata por la situación y muchos no se atrevían a atravesar por la plaza temiendo otro derrumbe, exigiendo una intervención de la Municipalidad de Copiapó. La administración edilicia reaccionó proponiendo un plan de paulatino cambio de árboles, eliminando los más viejos y peligrosos, razón por la que ahora se ven sólo los tocones talados de algunos de ellos y varias ramas cortadas a consecuencia de una furiosa intervención realizada por el alcalde Maglio Cicardini, poco después de asumir.
Y aunque la Municipalidad había intentado en su momento bajar el perfil a la desgracia ocurrida allí, presentándola como hecho aislado, sucedió en febrero de 2010 que una pesada rama cayó desde otro de los pimientos de la plaza, aplastando una niña de sólo 9 años, que sobrevivió milagrosamente al accidente. Para peor, en agosto del año siguiente un sujeto de 42 años escaló uno de los mismos árboles a plena luz del día, para luego suicidarse arrojándose desde lo alto. El buitre de la muerte se había posado sobre los viejos árboles.
Por supuesto, es de esperar que estos añosos árboles testimoniando el crecimiento de la ciudad, símbolos de Copiapó y de su historia, no deban ser talados y exista la voluntad de llegar a alguna alternativa evitando su reemplazo por especímenes más jóvenes o, lo que sería peor, su tala general.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Soy Eduardo Castillo Muñoz. un Copiapino nacido y criado en esta hermosa Ciudad y el cual extraño de verdad la Plaza que teniamos con sus Piletas que la hacian ver mas Bella esta Plaza y ser la mas Bella del Norte.-

Publicar un comentario

Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

Residentes de Blogger:

Residentes de Facebook