lunes, 12 de noviembre de 2012

CANUT DE BON, EL PRIMER “CANUTO”

(Retrato en base a imagen de protestantedigital.com)
Hace más de un siglo ya que los evangélicos chilenos son llamados popularmente “canutos”, algunos de ellos asumiéndolo con más gracia y buen humor que otros. A su vez, a veces se les llama así en forma cariñosa, pero en otras con connotación claramente peyorativa.
¿De dónde viene semejante mote, que en otros lados es sinónimo de cigarrillo artesanal, "pito" de marihuana, cambucho o tubo?
La explicación está en el apellido del Reverendo Juan Bautista Canut de Bon Gil (1846-1896), ilustre predicador español venido a Chile hacia 1871, donde formó familia convertido al protestantismo y dejando una enorme y perdurable huella en la historia del ejercicio religioso dentro de nuestro país. El predicador también fue patriarca de su prolífica dinastía familiar en Chile: padre de los bohemios artistas Barack y Carlos Canut de Bon, y abuelo del escritor, poeta y músico Sergio Canut de Bon.
Juan Canut de Bon, valenciano de nacimiento pero al parecer de una familia de origen danés relacionada con Cataluña, se había formado inicialmente en la religión católica postulando incluso a seminarista jesuita en su patria. Pero hacia los años que coinciden con los albores de la Guerra del Pacífico, comienza a adoptar el credo evangélico con gran convicción, inspirado en la actividad predicadora de William Taylor, a quien asistiera en estas labores en Santiago. Taylor había predicado en Asia, África y Europa, por lo que su obra y sus aventuras fascinaron al joven seguidor. Así, Canut de Bon se vincula así a la Iglesia Metodista dedicándose a difundir con enorme entusiasmo y energía la fe en algunas ciudades del Norte Chico y de la zona Sur del país, además de asumir roles que lo relacionan con el ejercicio de la educación.
Hombre de largas barbas y expresiones iracundas de pasión en sus discursos, era un orador extraordinario que difundió quizás como nunca antes esta doctrina de fe en el país, dándole ese rasgo popular que todavía conserva el sector evangélico. Su vida fue, por lo mismo, bastante andariega y le exigió vivir por períodos en distintas zonas de Chile como la del Aconcagua, de Coquimbo, del Maule, de la Araucanía, del Bío Bío y otras donde fue fundando iglesias.
- "¡Vengo a daros una maravillosa noticia!", era su frase de apertura a las más importantes de sus prédicas de los evangelios.
Mientras esto sucedía, la Iglesia Católica y las familias más conservadoras y copetudas lo observaban con algo de recelo y desconfianza. Como para muchos creyentes los evangélicos todavía eran novedad hacia aquellos años, comenzaron a llamarles “canutos” a estos nuevos cristianos, aludiendo al apellido del hiperactivo reverendo español: es decir, los seguidores de Canut de Bon.
En el Patio de los Disidentes del Cementerio General de Recoleta se puede encontrar su tumba, a escasa distancia del portal de acceso a este singular espacio reservado a protestantes, judíos y no afiliados a la Iglesia Romana de Cristo, donde una lápida y varias placas homenajean la memoria de Juan Bautista Canut de Bon, por parte de “sus amigos evangélicos”… Es decir, por sus fieles “canutos”.

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