domingo, 6 de octubre de 2013

TERMINAL RODOVIARIO DE ARICA: LA HISTORIA DE UNA GRAN PIRÁMIDE METÁLICA

Imagen del edificio en 1976, cuando se anunciaba la inminente etapa final de su construcción y habilitación. En lo fundamental, se mantiene prácticamente igual su aspecto exterior. La pequeña palmera que se ve en el vértice inferior, sin embargo, hoy es un corpulento árbol en el bandejón de avenida Portales.
Coordenadas: 18°28'22.50"S 70°18'17.48"W
El Terminal Rodoviario Nacional es uno de los edificios más curiosos de Arica y conocido necesariamente por todo visitante que llegue o se vaya por tierra. Como muchos otros casos de arquitectura en hierro, su enorme galpón angulado desentona bastante con el estilismo urbano que caracteriza al resto de la ciudad, especialmente por lo que en su momento fueron audaces pretensiones modernistas, pero de ninguna manera se puede decir que pasa inadvertido.
Es más: su inconfundible forma de pirámide trunca, lo hace a prueba de distraídos con riesgo de perderse buscando la terminal de buses. Con una mirada a esa mole rojiza de metales, nunca más se la podrá olvidar allí en en Diego Portales 948, entre las calles Alfredo Raiteri y Hernán Trizano, cerca de la avenida Santa María. Es tan característico que incluso funciona como pieza iconográfica, figurando su imagen en el logotipo de la agrupación Comerciantes Asociados Ltda. Terminal Rodoviario.
La obra fue levantada por la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU), pero con grandes dificultades para consumar el proyecto por razones de financiamiento y también cuestiones de contexto  político. Aunque en los tiempos del Presidente Carlos Ibáñez del Campo impulsando el desarrollo de Arica ya se hablaba de la necesidad de mejorar la infraestructura turística con una terminal de buses moderna para la ciudad, recién hacia 1971, durante el Gobierno de la Unidad Popular, se inició un proyecto concreto en base a la propuesta ganadora del concurso público, perteneciente al arquitecto Raúl Pellegrin Arias.
Así se pudo iniciar materialmente el plan de construcción de este edificio ante la expectación de la comunidad ariqueña. Pero el proyecto no tardó en comenzar a tropezar con varios obstáculos y retrasos, quedando en suspenso hacia los días que siguieron al Golpe Militar de 1973.
El gran decaimiento de la economía regional durante este período y en el posterior del Régimen Militar, mantuvieron en ascuas el proyecto. La construcción del edificio se había prolongado ya por cerca de cinco años, permaneciendo casi fantasmal y paralizado hasta que, recién en marzo de 1976, la Junta de Adelanto de Arica anunció la proximidad de la entrega de la obra, en cinco meses más. Para este objetivo, se le asignaron 500 mil pesos que provendrían tanto de la Junta como de la CORMU.
Hasta entonces, la definición de los puntos de abordaje en el transporte ariqueño se estaba volviendo un verdadero caos, pues a falta de un punto de concentración operaban en forma más bien dispersa todas las líneas interprovinciales e internacionales de buses, microbuses, taxis y colectivos. Tampoco existía un sistema realmente ordenado y geográficamente centralizado para la adquisición de pasajes y para acoger al comercio o los servicios que suelen estar asociados a esta clase de instalaciones, como expendios de alimentos, kioscos de recuerdos turísticos, cafés, baños, duchas, etc.
Tras la inauguración del gran Terminal Rodoviario, entonces, el cambio y ordenamiento del sistema fue notorio en Arica. Largo tiempo más se empleó para seguir haciéndole mejoras y detalles, aunque muchos no quedaron satisfechos con el aspecto poco conservador del edificio ni su distancia del centro de la ciudad.
Con planta cuadrada de unos 50 por 50 metros bases, el edificio converge sus ángulos ascendentes hacia un alto tragaluz o lucerna central en la cima de su forma piramidal, con una loza trasera para los buses y que debe tener más o menos la misma planta, hasta la calle Río San José escondida tras la terminal. A esta loza se accede por cuatro puertas de pasajeros directas a los andenes.
Creo que su estilo parece influido por la vanguardia monumental y funcionalista de la Unión Soviética. Presumo que esto se explicaría quizás por la conocida simpatía que tenía el arquitecto Pellegrin por el movimiento bolchevista internacional y sus rotundas corrientes estéticas, pues hay algo de inspiración que podrían adjudicarse a los modelos constructivistas de Tatlin, Ginzburg o los Vesnin. También hay rasgos de brutalismo estructural en el diseño, y el zócalo de toda la edificación muestra lo que me parecería algo de inclinación bauhaus tardía, incluso en intervenciones y adiciones que podrían ser posteriores. Este detalle se observa especialmente en sus vanos, módulos de escalas exteriores y hasta la geometría de garitas interiores.
El edificio no siempre ha sido escenario de buenas noticias, sin embargo, especialmente al verse comprometido en cuestiones coyunturales de la vida nacional. En abril de 1986, por ejemplo, se intentó un criminal atentado explosivo en el lugar, que milagrosamente no costó la vida de ninguna persona aunque sí dejó heridos. Al volver la democracia en los noventa, además, también hubo ciertos movimientos huelguísticos en las instalaciones, que paralizaron por momentos las salidas de buses desde allí. Y si bien la terminal nacional es de propiedad municipal con operación y administración a concesiones, el vecino recinto de la terminal internacional fue privatizado hace algunos años en circunstancias que causaron molestia y controversia entre la comunidad ariqueña. Mientras escribo estas líneas, de hecho, rondan serios rumores en Arica sobre una privatización lista para llevarse adelante en la terminal de la pirámide.
El lugar tampoco ha estado ajeno a la delincuencia común ni a los choques con delincuentes y hasta algunos de inmigrantes problemáticos, por cierto. Es algo de cada semana, casi. En el último verano, por ejemplo, supe de un agresivo asalto que acababa de sucederle a un matrimonio de turistas franceses en la terminal, por parte de una pareja de ciudadanos peruanos. A los pocos días un paisano de los mismos atacó a una mujer y le robó una gran cantidad de dinero, pero fue atrapado por los demás pasajeros ganándose una pateadura. Y un mes después, un peruano y un español robaron maletas y dinero a un turista inglés, siendo capturados por Carabineros de Chile. Varias veces han sido detenidos también indocumentados o traficantes que intentan ingresar o salir de Arica, pues los problemas neurálgicos de la ciudad fronteriza claramente se reflejan en este sitio específico.
Aunque hay ocasiones en que el movimiento interior podría sugerir que la terminal está un tanto subutilizada, se presencia cierta actividad comercial interesante dentro del mismo recinto. De los boliches con expendios de alimento, el más famoso y popular es el restaurante "Rodobar", con acceso por escalas exteriores e interiores, en el local 17 de un segundo piso. Me parece que en alguna época fueron conocidos allí los llamados "menús viajeros" y una especialidad titulada "pollo viajero". Los turistas prefieren el clásico bife a lo pobre, sin embargo, que siguiendo la forma de comerlo en el Norte de Chile se sirve aquí con arroz. El calor, en tanto, se combate tradicionalmente con cerveza fría, que abunda en el "Rodobar".
Además del movimiento de las varias líneas de buses que operan en esta terminal, algunas líneas de colectivos y microbuses salen también desde este lugar y sus alrededores. El barrio se ha adaptado bastante a este trajín, con algunas residenciales y hospedajes cercanos, además de restaurantes económicos y mucha circulación de taxis.
Dedicaré alguna futura entrada al vecino Terminal Internacional, sitio conocido por el gran movimiento de las salidas y llegadas desde Perú, Bolivia y el Norte de Argentina, pero que se encuentra años luz de la imponente presencia y el carácter del Terminal Rodoviario Nacional de Arica.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi padre ayudo, en armar y realizar esa llamativa estructura

atte: Romain Puelles

PatoB dijo...

Me ha gustado el posteo, es bastante descriptivo y explica de manera clara como se germinó uno de los más extraños terminales de buses de Chile. Saludos de un bloguero que ha tomado más de una vez un bus en dicho terminal.

PD: es verdad lo que dices, el Terminal Internacional de Arica merece un posteo aparte, como símbolo del despelote neoliberal

directoriodemicros.blogspot.com

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