jueves, 29 de agosto de 2013

UN HERMOSO TEMPLO PROTESTANTE DE LA CALLE ORELLA DE IQUIQUE

Coordenadas: 20°13'13.00"S 70° 9'2.70"W
Debe ser una de las edificaciones de carácter religioso más hermosas que existen en Iquique, muy elegante en su sencillez y totalmente distinguida en sus líneas de arquitectura con estilo británico victoriano, sin grandes pretensiones exteriores salvo la torre con falsas almenas y campanario con chapitel.
El templo protestante de calle Orella es, así, una delicia inglesa de madera, arcos apuntados y ángulos ascendentes. En el vano circular de su torre incluso se ven protecciones conformadas por la triada de círculos, símbolo que la tradición popular a veces justifica como supuesto talismán para contrarrestar hechizos e influencias de brujos. Una fantasía de Salem necesitaría un escenario como éste, sin duda.
Ubicado más precisamente en Orella 576 casi esquina Obispo Labbé, el templo se remonta al pasado de honda influencia británica en Iquique, en los años de la industria salitrera y cuando el territorio ya era parte de la soberanía chilena. Fue la sede de la religión anglicana en toda la provincia.
Su primera piedra fue colocada en 1902 para edificar allí lo que iba a ser el albergue local de la Comunidad Anglicana de Iquique, varios de ellos acaudalados empresarios mineros ingleses y sus familias. Esta piedra, que se encuentra incrustada en el muro del frontis del edificio de dos aguas, en su costado derecho y cerca del suelo, dice en caracteres mayúsculos y originalmente en inglés:
"Para el honor y la gloria de Dios Todopoderoso y bajo el nombre de San Miguel y todos los ángeles, esta piedra fue colocada el decimoquinto día de agosto en el años de Nuestro Señor de 1902"
El diseño general del templo es con vanos es en arcos apuntados con vitrales sencillos, predominando colores verdes, amarillos y azules. Aunque en nuestros días se accede por un costado del templo, la entrada principal de puertas de madera oscura también con vidrios coloridos y apariencia de mamparas, está coronada por un atractivo coro de balaustras ya dentro del templo, con apariencia como de balcones con acroterio. A este espacio alto se accede por una estupenda escala espiral a un costado, confeccionada en madera y con el mismo estilo.
Bajo la nave única se extiende un pasillo cercado por las bancas-pupitres de los fieles cuidadosamente alineadas. Son de madera sólida y de bastante peso, según pude comprobar. Una tarima a todo el ancho de la sala sirve de escenario, con un podium central, asientos adicionales en los costados y una gran ventana de arco a sus espaldas, con el diseño de cierta evocación neogótica que se observa en la nervadura interior de estos vanos de la iglesia.
El cielo está dispuesto en forma arqueada aquí adentro, a diferencia del celaje exterior. Está entrecruzado por vigas longitudinales y otras cortas, entre caída y caída, formando una sublimación del espacio allí en lo alto. La luz interna proviene de lámparas murales fijas y otras colgantes. Aunque algunas en realidad se ven antiguas, lo más probable es que éstas no haya pertenecido a la implementación original del edificio.
Un maravilloso tesoro se oculta allí adentro, junto al altar, desde aquellos tiempos de cobijara a los hijos de las islas británicas: un extraordinario órgano británico Foster & Andrews de tubos, consagrado a la memoria del Rey Eduardo VII del Reino Unido, con un medallón conmemorativo de su perfil entre los dos años del inicio y del fin de su reinado y su vida (1901-1910), que coinciden con la llegada a Chile de esta maravilla. Aunque este instrumento estuvo un tiempo mudo, aún conserva la inscripción de homenaje al soberano, también en caracteres altos, estilo victoriano, y en inglés:
"Erecto para la gloria de Dios
y para la memoria de Su Majestad Rey Eduardo VII
por la colonia británica residente en la provincia de Tarapacá"
Esta indicación señala que el órgano de tubos muy probablemente fuera instalado en el templo ese mismo año de 1910 en que fallece el Rey Eduardo o poco después.
Sé que el templo permaneció en manos anglicanas hasta a caída de la industrial salitrera en el Norte de Chile y la migración masiva de familias británicas desde estos territorios, regresando al Reino Unido, aunque la fecha exacta de la partida final de los fieles desde este edificio no la tengo clara.
Actualmente, el inmueble pertenece a la sede Iquique de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, afiliados a Unión Chilena del Evangelismo Integrado, por lo que aún sigue en aguas de credo protestante, como en sus orígenes sirviendo a la colonia británica en la zona. Su nombre oficial es Templo Adventista del 7° Día, como se lee en la fachada, sobre el costado donde está la mencionada piedra inaugural.
Aunque siempre intento no ver posibles monumentos nacionales en cada edificio antiguo que sobreviva por nuestras ciudades, las características únicas de éste en particular, así como de su alhajamiento, diseño y hasta su órgano de viento interior, son -cuanto menos- un fuerte acento histórico y cultural en la ciudad de Iquique.

1 comentario:

patricio alejandro Espejo Leupin dijo...

Lamentablemente en estos días (enero de 2017) se termina de demoler el interior de la ex Iglesia Anglicana Saint Saivour de Antofagasta, construida en 1920 y muy similar a esta de Iquique, levantada por la colonia británica ddl ferrocarril, y en manos de la Iglesia Adventista. Con la excusa de la seguridad por el mal estado de la madera, se arrasó con todo el interior (inclusive lo que era de concreto, como los ornamentos de los ventanales góticos) y en su lugar se construirá un salón "moderno", frío y sin valor. Solo nos quedará exterior, como una cáscara de lo que fue un hermoso ejemplo de arquitectura británica en madera.

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