domingo, 19 de mayo de 2013

EL "COCHINO" EN LA JERGA COA

Los "flaites" y los delincuentes juveniles suelen ser los más tildados ofensivamente de "cochinos culiaos" en la jerga de la cárcel, por los "choros" comprobados y que suelen mirarlos con desprecio. Estos personajes fueron retratados por el periódico "The Clinic". 
Acabo de terminar de ver una edición del programa policial “133” de canal Mega, donde pudieron apreciarse dos mujeres del bajo pueblo lanzándose un rosario de insultos y amenazas, entre los que destaca el “cochina cul…”. Me acordé -por lo mismo- que, hace unos pocos años, supe del origen del concepto “cochino cul…” tan popular entre algunos personajes del hampa para denostarse entre sí.
El insulto tiene que ver sólo parcialmente con nuestra apelación corriente al cerdo, al cochino, para señalar a gente de escaso apego al aseo corporal. Proviene en realidad de los lenguajes marcadamente jerárquicos que reinan en “la cana”; es decir, en la comunidad penitenciaria. Se aplica generalmente para poner en su lugar a un "picao a choro" (personaje que intenta verse temible y aguerrido, sin serlo) que en realidad valle callampa en el ambiente y carece de toda fama real (jerga coa).
A mayor abundamiento, el asunto es así: en la cárcel, los reos de más bajo rango y los “giles pasa’os pa la punta”, suelen ser hostigados en los comedores, patios, baños y especialmente en las duchas por los demás prisioneros, así que las evitan y a veces ni siquiera se les permite acceso a estos servicios si pretenden usarlos junto con el resto de los presos presentes, de mayor rango, bajo amenaza de agresiones y hasta violación (el clásico chiste del jabón). Sobre esto último, uno de los peores terrores en las duchas para estos tontos "picaos a choro" es esa posibilidad de ser objeto de una agresión sexual, por lo que este miedo termina siendo una de sus principales motivaciones para evitarlas.
Así es como los “cochinos” van perdiendo todos sus pocos hábitos de higiene personal, a diferencia de los “guapos” y "choros" que hacen ostentación de ellas. El título de “cochinos” les cae como anatema y ridiculización, por lo tanto, de modo que el rango de los reos dentro de un penal casi se puede adivinar por el olfato, según ellos mismos aseguran.
De ahí entonces, el titular a alguien de “cochino”, para referirse en el lenguaje asociado al coa a algo mucho más profundo en su significación personal que sólo los hábitos de higiene, sino una directa alusión a la inferioridad del ofendido.

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