viernes, 19 de abril de 2013

LUCES CON HISTORIA: EL FARO DE LA EX ISLA SERRANO

Ilustración del faro en 1880, por el Capitán Vidal Gormaz.
Coordenadas: 20°12'27.43"S 70° 9'37.44"W
Llamado también Faro Serrano, Faro Antiguo, Faro de Iquique y Faro Peruano, la alta estructura de módulos cilíndricos en colores rojos y blancos es uno de los símbolos más potentes del Iquique visto desde el mar, a mirada de marinero, además de ser una marca inconfundible de sus principales instalaciones portuarias. Infelizmente, esta estilizada lámpara de 22 metros se encuentra totalmente marginada de la posibilidad de que hombres comunes y corrientes puedan visitarla y admirarla de cerca, secuestrada entre instalaciones estatales y particulares del servicio de puerto.
Por singular ironía de la historia, los peruanos prácticamente terminaron construyendo el faro para los chilenos, quienes quedamos en poder de Iquique en la Guerra del Pacífico al poco tiempo después de inaugurado. De hecho, fue en los primeros días de abril de 1880, cuando Iquique ya estaba en manos de Chile, que el faro comenzó a ser encendido de manera regular, aunque por su construcción en los tiempos del Perú y quizás también por sus actuales colores rojo-blancos, es llamado por algunos como el Faro Peruano, como vimos más arriba. En su época, tuvo un importante papel haciendo más segura la navegación de los cargueros vinculados a la industria salitrera de aquellos años.
El origen de este faro se encuentra en un proyecto de 1875, implementado por el Gobierno de Perú para construir varios aparatos de este tipo en las costas del país y que coincide también con otros mejoramientos de infraestructura portuaria y grandes intervenciones de la Presidencia de Pardo sobre la industria salitrera de Tarapacá, sostenidos en gran parte con millonarios empréstitos de la Casa Dreyfus e inversionistas de la Banca Francesa. La confección de estos faros quedó encargada, entonces, a la metalúrgica industrial Barbier et Fenestre de París, con gestiones comerciales realizadas por el intermediario francés L. V. de Champeaux, que a la sazón se encontraba residiendo en Lima.
Fuente imagen: Ficha del Consejo de Monumentos Nacionales.
Fuente imagen: Panel de Información Turística del Monumento al Marino Desconocido.
En el caso del faro que debía ser colocado en la Isla Blanca o Isla Iquique, como fue llamada antes de ser nuestra Isla Serrano, se escogió un montículo rocoso para el lugar donde montar la sólida estructura, hacia lo que entonces era el sector cercano al centro de la misma y junto a los antiguos fuertes militares, según se confirma en los planos antiguos, aunque la mayoría de las referencias literarias señalan hoy su posición al NE, cercano a la punta interior del ex islote convertido en península.
El faro fue inaugurado en 1878, como dijimos a pocos meses del estallido de la Guerra del Pacífico que iba a comprometer muy especialmente a este puerto tarapaqueño a partir de 1879, especialmente con la doble epopeya de la "Esmeralda" y la "Covadonga", siendo ocupado definitivamente por las fuerzas chilenas ese año. Cuando el Capitán de Navío don Francisco Vidal Gormaz emite su conocido "Estudio del Puerto de Iquique" en 1880 por encargo del Estado de Chile, proporciona la siguiente descripción del flamante faro en la isla, del que también hace un pequeño boceto gráfico revelándonos su aspecto antiguo y original:
"El faro de la isla está soportado por una columna cilíndrica de fierro, afianzada por cuatro tirantes del mismo metal, que garantizan su solidez contra los temblores de tierra. La cúpula es de mayor diámetro que la torre y contiene un aparato lenticular de 3er orden, de luz fija blanca, variada por destellos de 30 en 30 segundos.
Todo el aparato está pintado de blanco. La altura de la luz sobre el nivel del mar es de 30 metros y de 22 sobre el terreno en que descansa la torre. El alcance medio de la luz es de 20 millas y alumbra un sector de 180°.
La casa de los guardianes es de madera, de un solo piso, y pintada de color cáscara: se halla 25 metros al NNO del faro..."
A mayor abundamiento, el faro de segmentos de hierro ensamblados y con tirantes fue diseñado en el estilo francés que se usaba en estas estructuras durante el siglo XIX, bajo influencia también de lo que iba a ser después la influyente escuela arquitectónica del armado mecano que gradúa su maestría con Eiffel. Se asciende por una escala caracol interior a la lámpara, que contaba en sus inicios con un mecanismo de rotación total y que le permitía cubrir el espectro completo en un giro de 180°. Para mantener viva la luz, se valía originalmente de una sistema de aceite, que más tarde fue reemplazado por uno de acetileno.
El escritor Francisco Javier Ovalle proporciona su propia descripción con detalles sobre este faro hacia inicios de la siguiente centuria, en su libro "La ciudad de Iquique" de 1908:
"El faro es de tercer orden; nos aproximamos hacia él con el objeto de visitarlo. Una pequeña puerta en forma de barriga se abre súbitamente y nos muestra la estrecha y caracoleada escalera que conduce a él, la cual posee noventa y cuatro peldaños. Terminado el ascenso de los peldaños, que es bastante incómodo, nos encontramos con un descanso en el que se halla instalada la máquina que hace girar la "cúpula", de cristal de roca que guía a los navegantes. Dicha "cúpula", se encuentra todavía, mucho más arriba. En este punto, las ventanas del faro no tienen rejas, sino lisa y llanamente un vidrio que durante el día se cubre con cortinas de lienzo. No pueden tener rejas estas ventanas, porque los navegantes no podrían dominar la luz del faro sin interrupción. El cuerpo se estremece de terror al mirar hacia abajo y ver la inseguridad que nos ofrecen las ventanas sin balcón. El guardia del faro es don Benedicto Ortiz, muy competente en esta ciencia y que ha tenido igual puesto en otras islas de nuestro territorio. La oficina meteorológica que corre a su cargo, está muy bien servida".
Tras el traspaso al sistema de gas de acetileno en 1918 y sucesivas ampliaciones de su alcance de luz, el faro continuó funcionando y prestando valiosos servicios para la navegación local, hasta cuando comenzó la construcción del molo y el terraplén que unieron la Isla Serrano al continente y que transformaron definitivamente al puerto en lo que ahora conocemos. El cese de sus operaciones sucedió a consecuencia de lo mismo, en 1946, cuando se ponen en marcha los faros automatizados del Puerto de Iquique y más al Sur el de Punta Gruesa. Largo tiempo permanecería apagado el viejo faro, erigido más como un recuerdo que como una herramienta, allí cerca de las instalaciones del Regimiento de Costa N° 1 Almirante Lynch, en donde ahora se encuentran servicios portuarios de administración estatal.
Aunque hoy hay claras diferencias en la parte alta del faro con respecto a cómo lucía en sus primeros años, como el cambio de la cúpula que hacía el remate de la estructura y la incorporación de barandales dando la vuelta alrededor del sector de la linterna, éste es uno de los pocos faros de estilo francés con tirantes que se conservan en tan buen estado en el mundo. Por estas razones y por su innegable valor patrimonial, por el Decreto Supremo N° 138 del 10 de abril de 1986 del Ministerio de Educación, el Faro Serrano de Iquique fue declarado Monumento Histórico Nacional.
Pocos años después, en 1993, fue objeto de un gran trabajo de restauración que volvió a dejarlo operativo y totalmente automatizado, entrando así en nuevos servicios dos años más tarde, con su mantenimiento encargado al Servicio de Señalización Marítima de la Armada de Chile. Su luz de haz blanco emite actualmente un destello rítmico, cada 12 segundos, con un alcance de unas 15 a 20 millas náuticas. Figura con el código G1974.3 en el catálogo internacional Admiralty.
Desgraciadamente, el Faro Serrano permanece celosamente aislado de visitantes y de curiosos, allá dentro de las instalaciones de la empresa portuaria encargada del Terminal El Molo. Es extraño confirmar cómo un tesoro de este tipo se halla virtualmente secuestrado por una administración portuaria más o menos desde 1998, empresa cuya seguridad parece tener una profunda frustración de no estar trabajando para el "Área 51" más que para una mera instalación portuaria. Ni siquiera en la celebración del Día del Patrimonio se ha abierto al público la posibilidad de acercarse a este Monumento Histórico Nacional, resistencia que ojala sea revisada a futuro, para que iquiqueños y turistas puedan conocer o relacionarse mejor con este verdadero tesoro histórico enclavado en la ex Isla de Iquique.
NOTA DE ACTUALIZACIÓN: Por fin, el 1° de noviembre de 2013, pude tener acceso a este faro gracias a que las instalaciones portuarias de este lado de la isla estuvieron abiertas al público para la realización de un gran remate. Tomé estas fotografías que aquí publico del Monumento Histórico Nacional, aunque también debí soportar que un guardia llegara velozmente haciendo piruetas en una camioneta de seguridad y exigiendo con poca diplomacia, a mí y a mis acompañantes, salir inmediatamente de esa zona (otra vez el complejo de "Área 51"), a pesar de que nada decía que era de paso restringido y de que había otras personas -también asistentes al remate- tomando fotografías muy cerca de allí. Confirmo que el faro está en un sector convertido en meros estacionamientos de vehículos e injustamente apartado de la posibilidad de que el público visite legítimamente algo que, en gran parte, recibiría -en teoría- mantención y protección con dineros de todos los contribuyentes por su sola condición de Monumento Histórico Nacional. He aquí las imágenes:
 

1 comentario:

juana matcovich dijo...

me encantó el artículo, bellas fotos, es una figura histórica en nuestro hermoso Iquique. Gracias

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Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

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