jueves, 11 de abril de 2013

"LA IBERIA": CATRES PARA EL SUEÑO DEL RECUERDO EN SAN DIEGO

Vista del interior de la fábrica, a fines de la década del '20.
Coordenadas: 33°27'42.63"S 70°38'56.98"W
La altura de calle San Diego con sus dos cuadras al Sur del cruce con avenida Manuel Antonio Matta, carga con el peso de una larga aunque ya vaporosa historia dentro de la ciudad de Santiago, compartiendo episodios de las crónicas de la bohemia con las del comercio popular en nuestra urbe: el café "Volga", en donde se desató la tragedia del escritor Héctor Barreto, mártir de la Generación del '38, caído en una pelea callejera por cuestiones de la política; al frente, el Teatro Imperial y su época de revista y vodevil; y más allá, cerca de Matta, el célebre "Club Comercio Atlético", fundado en 1932.
Allí, en medio de la época y la geografía de aquellos sitios nocherniegos y aventureros, existía una compañía cuyo edificio con estilo de los años veinte aún se mantiene en pie entre las calles cortas de Santiago y Santiaguillo, registrando tan próspero pasado en la inscripción alta de su fachada de toques art decó y dos pisos: FÁBRICA DE CATRES "LA IBERIA". Ocupaba originalmente los números 1245 a 1249 de San Diego, cuyos bajos ahora pertenecen a pequeñas tiendas comerciales y a un restaurante.
Fundada en 1926, "La Iberia" fue uno de los varios talleres de fabricación de catres y marquesas de todo tipo que existieron en Chile durante esa época, y que exportaban conjuntos incluso al resto  de América y Europa. Sus dos empresarios fundadores fueron don Pablo Sáez y don Pablo Sáenz, la sociedad Sáez & Sáenz. Es de imaginar la cantidad de confusiones que pudo haber generado más de una vez esta similitud de nombres y apellidos entre ambos industriales, que eran dueños de otros negocios además de esta fábrica.
La inversión inicial de la sociedad para la creación del taller fue de 360 mil pesos, que habían aumentado a 400 mil sólo tres años después, manufacturando por entonces un volumen anual superior al millón de pesos, cantidades que la pusieron definitivamente entre las más importantes industrias de su rubro entre los años veinte y treinta. Sus operaciones financieras figuraban confiadas al Banco Nacional y el Banco Español Chile.
Todo parece indicar que el taller de "La Iberia" estaba distribuido en este lugar entre el segundo piso y un galpón en el patio interior, mientras que las salas de exhibición y ventas estaban en el primer piso. La principal clientela de los productos de la compañía era de la Zona Central y Sur de Chile, siendo afamada la calidad y la elegancia de los modelos de catres que producía en sus mejores años. También tenía una reputación especial la durabilidad de los productos de la fábrica, de acuerdo a lo que se observa en textos oficiales de Estado describiendo la empresa cuando ésta recién tenía sólo unos pocos años de existencia y de actividad en el mercado, pero que aún así fuera presentada orgullosamente por Chile en la Exposición Mundial de Sevilla de 1929.
No me fue posible saber hasta cuándo fue ocupado este edificio por "La Iberia" por la fábrica, sin embargo. No di con vecinos antiguos del barrio que pudieran recordar la presencia de la empresa en este barrio, lo que me lleva a especular que quizás abandonó su edificio de calle San Diego hace demasiados años ya para que aún quede algo en la memoria oral. Quizás a futuro pueda aportar algo más de luz sobre el final de la empresa en este sitio a las puertas del Barrio Matadero, aunque esta duda e incertidumbre le aportan un rasgo más de romanticismo y dulce misterio a su tenue recuerdo.
Probablemente, muchos ven este edificio blanco de "La Iberia" al pasar por San Diego hacia el centro, preguntándose por la compañía que dejó allí sus huellas... O, tristemente, a estas alturas quizás nadie lo haga ya, ni le importe. Por eso me he tomado la tarea de averiguar algo más sobre el secreto de esa fachada, donde la otrora rentable fábrica de la Sáez & Sáenz ahora duerme sobre sus propios catres, en el sueño sin vuelta del tiempo.

3 comentarios:

Ricardo Chamorro dijo...

gracias por la recomendación. Bueno tu articulo. Te dejó mi propio aporte a ese tipo de arquerología: http://eje-san-diego.blogspot.com/2010/05/carteles-olvidados.html, atte: R. Chamorro

Ricardo Chamorro dijo...

gracias por la recomendación. Bueno tu articulo. Te dejó mi propio aporte a ese tipo de arquerología: http://eje-san-diego.blogspot.com/2010/05/carteles-olvidados.html, atte: R. Chamorro

Santiagonostalgicogoogle dijo...

Desde los años 40-50 hasta pasado el 73 ahí estaba la CASA FARIÑA, de mi tío abuelo OSVALDO FARIÑA CAMPOS, comerciante chileno, con un eterno acento español, al frente había otra tienda con igual nombre. La que vemos tenía un sitio que llegaba hasta la calle Galvez. Saludos

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