martes, 9 de abril de 2013

DOS MONUMENTOS EN UNO: LA CAPILLA Y LA GLORIETA DEL HOSPITAL DE IQUIQUE

Reconstrucción del aspecto que tenía la Capilla antes de su última restauración.
Coordenadas: 20°12'55.31"S 70° 8'17.66"W (Capilla) 20°12'48.80"S 70° 8'18.97"W (Glorieta)
El Decreto Supremo N° 771 del Ministerio de Educación del 18 de marzo de 1982, tuvo la particularidad de proporcionar al Hospital Dr. Ernesto Torres Galdames dos Monumentos Históricos Nacionales simultáneamente: la Capilla y la Glorieta, ambos del siglo XIX.
Por alguna razón que desconozco, la dirección y ubicación de estos dos pequeños edificios no aparece correcta en la ficha del Consejo de Monumentos Nacionales: el de la Capilla del servicio religioso del hospital no se indica, por lo que aclaro acá que está del lado de calle Thompson frente a Luis Cruz Martínez, cerca de la esquina con Héroes de la Concepción. Mientras, la elegante Glorieta de esta misma calle aparece señalada sólo "entre Tarapacá y Serrano", pero su actual y correcta posición es cerca de hacer frente con calle Serrano, casi en la esquina con Piloto Pardo.
Ambos inmuebles de pino de Oregón pero de tan distintas funciones dentro del mismo recinto de salud, están separados por cerca de 200 metros y se remontan a la época del Hospital de la Beneficencia, que fuera demolido para construir, hacia 1940, el nuevo edificio del también llamado Hospital de San Luis, en lo que por entonces era el borde de la ciudad de Iquique hacia el lado oriente.
Como se sabe, este hospital fue rebautizado en 1972 con el nombre del ilustre Dr. Ernesto Torres Galdames, siendo reemplazado entre 1992 y 1995 por el actual gran complejo, pero conservando dentro de su espacio a ambos inmuebles en su condición de Monumentos Históricos Nacionales. De esta manera, la Capilla y la Glorieta son los más antiguos vestigios que quedan del primer hospital de esta secuencia allí.
Cabe indicar que la Capilla se encuentra también junto a las antiguas dependencias de lo que fuera la maternidad y ciertas ex oficinas del hospital, según parece, pintadas incluso con el mismo color verde como se ve en las fotografías que incluyo al final de este párrafo. Ahora pertenecientes al área de pensionados, se extienden desde el costado del templo hasta el acceso mismo al hospital por el lado de calle Thompson. Es un edificio de buenas proporciones, pasillos con ventanales, un torreón central con tragaluz a cada lado y una arquitectura muy propia de los recintos hospitalarios de la primera mitad del siglo XX, aunque no forma parte de los Monumentos Nacionales establecidos en el decreto de marras de 1982, a pesar de que su valor patrimonial realmente salta a la vista.
LA CAPILLA
La Capilla del Hospital parece haber sido construida hacia la segunda mitad del siglo XIX, después de la Guerra del Pacífico, pues si bien el Hospital de la Beneficencia fue trasladado hasta la ubicación que hoy ocupa su sucesor ya durante los años de soberanía chilena en Iquique, esta estructura del templito es desarmable al igual que la Glorieta, siendo un hecho que alguna vez ha sido desmontada y cambiada de ubicación.
A mayor abundamiento, se recuerda que el Hospital de la Beneficencia había sido fundado el 17 de marzo de 1887, época en que se estiman que fueron construidas las dos dependencias de nuestro interés. Uno de los traslados de ambos inmuebles habría tenido lugar poco después, al ser usados como cuarteles de artillería durante la Guerra Civil de 1891, por parte de las fuerzas leales al Gobierno de José Manuel Balmaceda. Sirvieron por entonces como otra de las trincheras de los beligerantes, hasta la derrota definitiva del balmacedismo en Iquique.
Terminada la guerra, la Capilla fue llevada (¿o devuelta?) hasta el sector donde estaba el edificio del Hospital San José u Hospital de Beneficencia. Administrado por las monjas francesas de San José de Cluny hasta el año 1930, éste complejo era de madera y con estilo claramente bajo influjo victoriano, aunque comparado con el anterior era realmente un centro lujoso y de punta. Luego, en 1936, se decide la modernización general del recinto y comienzan los trabajos de demolición parcial del anterior, a la par del levantamiento del nuevo y más moderno recinto de hormigón. La Capilla es conservada en el mismo lugar, cuando se inauguran las nuevas instalaciones hacia 1942.
Este edificio, conocido también como la Capilla de San Luis, es de pequeño tamaño, con una sola nave con ocho ventanas con arco, un tragaluz sobre la puerta de acceso, dos óculos frontales y una lucerna o linterna sobre el altar, casi encima del ábside, además de las mamparas de la misma entrada. Está construido en madera, con estilo neoclásico, marco de pórtico y frontón muy sencillos, más cierta influencia georgiana propia del material de su fábrica más que de alguna intencionalidad artística. Su techo a dos aguas se sostiene en vigas de madera con cubiertas de fierro galvanizado, mientras que el suelo es embaldosado y con baja escalinata en el altar.
Al interior del edificio se encuentran varias figuras devocionales, como la Virgen del Carmen, San Miguel Arcángel y San Judas Tadeo, además de cuadros fotográficos con retratos de San Alberto Hurtado y San Pío. Hay un antiguo órgano pequeño, un confesionario de madera labrada y dos hileras de bancas oratorias para los fieles formando un pasillo hacia el altar, con la figura de Nuestro Señor Jesucristo entre dos ángeles custodios. Al coro se asciende por una crujiente y añosa escala espiral, de madera y balaustras.
A pesar de la declaración de Monumento Histórico y de su reinauguración el 12 de mayo de 1993, la Capilla del Hospital se encontraba en opaco y poco auspicioso estado de conservación ya hacia el último cambio de siglo, razón por la que fue restaurada durante el año 2011 gracias a un plan de recuperación patrimonial implementado por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, luciendo con la pulcritud y esplendor que ahora se le puede admirar.
Dentro de la nave única, en uno de los muros, existe una placa de bronce de la Municipalidad de Iquique donde la administración del Alcalde Jorge Soria reconoce a la Capilla "Por su trayectoria centenaria en la Comuna de Iquique", el 25 de noviembre de 2000. Y en el exterior, junto al acceso con arco y decoración de pilastras, se colocó otra placa con una inscripción donde se celebra la declaratoria de Monumento Histórico Nacional en 1982 y la restauración del año 2011. Afuera hay también una imagen escultórica de la Virgen con el Niño Jesús, sobre un pedestal, aunque la necesidad de cerrar el perímetro del sitio la dejó detrás de unas poco lucidas rejas, en años más recientes.
De entre los edificios de carácter religioso de toda la ciudad de Iquique, no cabe duda de que la Capilla del Hospital debe ser uno los más antiguos que se hallan aún en pie y con tantas estructuras originales.
LA GLORIETA
La Glorieta data de la misma época que la Capilla y también fue usada como parte de las instalaciones para el cuartel del aplastado bando balmacedista de la Guerra Civil de 1891. Se trata de una estructura de madera sobre un esqueleto o armazón metálico, con una planta octogonal muy característica y pintoresca. Por este último detalle, muchos se refirieron a esta garita como El Octógono.
Sin ser de grandes proporciones, sino más bien lo contrario, tiene una sencilla elegancia también con algo de neoclásico, que le da un aire de formalidad y funcionalidad especial a este inmueble. En su interior, se encuentra un tragaluz central con linterna también en geometría octogonal que ilumina diestramente toda la Glorieta, dando así un indicio de lo que parece haber sido su función en el pasado, como sala de procedimientos quirúrgicos y de sanación de pacientes. La gran cantidad de vanos (uno en cada cara, distribuidos en seis ventanas y dos puertas) sugiere también que esta sala tenía ciertas condiciones especiales de ventilación procuradas en su diseño. Se ha propuesto que pudo haber servido, además, para el tratamiento de enfermedades de contagio sexual, infecciosas o ulcerantes, a la vez que como pequeño quirófano y posible sala de curaciones.
Tras lo que parecía una acertadísima decisión, el 3 de octubre de 2007, el Director del hospital Dr. Manuel Fernández Ibacache, inauguró en esta Glorieta un pequeño pero interesante Museo de la Salud, de entrada gratuita y que atraía la atención de los curiosos, haciendo menos tediosa la espera de los pacientes que buscaban atención en el recinto. El museito se implementó con sus viejas máquinas y artefactos médicos, antiguos libros de registros manuscritos (con libros de parto de 1926), cuadros, fotografías y textos históricos que forman parte de la interesante colección institucional virtualmente rescatada del olvido por iniciativa de doña Juana Matcovich, responsable del patrimonio cultural del hospital, y de don Juan Álvarez Guzmán, encargado del mismo museo.
Por aquellos mismos días, sobre su acceso principal se instaló también una placa de madera con inscripciones donde se conmemoraba la declaratoria de Monumento Histórico Nacional de 1982, por la Unidad de Patrimonio Cultural de Salud del Hospital de Iquique. La Glorieta museo también fue parte de las reparaciones y mejoramientos ejecutados por el Ministerio de Obras Públicas entre septiembre y noviembre de 2011, para los cuales se ocuparon cerca de 27 millones de pesos. Mucho del instrumental antiguo en exposición, además, fue donado por el célebre Doctor Juan Francia hacia esos mismos días.
Sin embargo, en años recientes ha sucedido algo fuera de toda lógica y realmente descabellado: por algún incomprensible capricho que parece provenir de una autoridad vinculada al ministerio correspondiente, el Museo de la Salud permanece cerrado al público y, con ello, la Glorieta está siendo subutilizada, reducida sólo a una guardería para las colecciones de la Unidad de Patrimonio. Cientos de pacientes pasan diariamente por allí esperando un número de atención e inconcientes de que esta atractiva colección se encuentra allí escondida como el tesoro del pirata, neutralizando la posibilidad de hacer menos fatigante la espera y el aburrimiento del público con alguna visita guiada por el propio señor Álvarez, conocedor a cabalidad de cada objeto y reliquia en este lugar.
Tras alguna insistencia, el señor Álvarez, que trabaja en la sección de partes del hospital, me permitió entrar a la Glorieta y tomar estas imágenes del bello e histórico recinto (aparece él en una de ellas), que por ahora seguirá esperando su reencuentro con la dignidad que merece un Monumento Histórico Nacional más allá de la tozudez de alguna autoridad de salud que, probablemente, ni siquiera conozca los detalles relativos a este valioso inmueble.

2 comentarios:

Criss Salazar dijo...

Mensaje rescatado desde la ubicación original de este artículo, antes de su traslado hasta acá:

teologo27 de marzo de 2014, 13:10
la capilla fue trasladada a su ubicacion actual cuando se construyeron los nuevos edificios del hospital, antes se ubicaba, si mal no recuerdo en un patio interior, detras de una de las alas del conjunto anterior

juana matcovich dijo...

Hermoso reportaje,de nuestros Monumentos Nacionales, Capilla y Glorieta, y de lo que a través de años logramos rescatar para armar el Museo del Hospital al interior de la Glorieta. Fue un trabajo que realizamos Olga Robles y yo, y que al jubilar yo, no hubo defensa para que el Museo con Juan Alvarez a la cabeza permaneciera abierto. Tengo fe de que llegará quien valore lo realizado. Siempre será necesario conocer nuestras raíces, para entender el presente y proyectarnos al futuro. Juana Matcovich Palma.

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