lunes, 4 de marzo de 2013

PEQUEÑO RECUENTO HISTÓRICO SOBRE EL PALACIO DEL MUSEO REGIONAL DE IQUIQUE

El edificio en sus primeros años al servicio de los Tribunales de Justicia de Iquique.
Coordenadas: 20°13'0.38"S 70° 9'8.14"W
Destaca especialmente en el número 951 del Paseo Baquedano, entre Wilson y Zégers, ese alto edificio con frontón central y gran simetría neoclásica, diría que de influencia italiana parecida a la que trajo a Chile don Joaquín Toesca, aunque para otros observadores se han hecho más evidentes sus adiciones estéticas propias de la línea georgiana dominante en gran parte de las construcciones de madera y de albañilería que existen en Iquique. No es un palacio en términos estrictos, quizás, pero así lo identifican los habitantes de la ciudad.
Levantado sobre lo que antes era sólo un gran corral donde se instalaban las carpas de los circos, son dos altos pisos rematados con hileras de balaustras al frente y con un patio central de luz al interior del recinto. Al centro del frontón de la fachada está la fecha de construcción del edificio: 1892. El interior está rodeado por pasillos altos con barandales, a los que se accede por elegantes escalas de madera, pasamanos y pilarotes en los extremos con esferas en los remates. Todo el inmueble ocupa 2.430 metros cuadrados construidos.
En las imágenes antiguas que existen del paseo, siempre ondeaba alguna bandera chilena sobre un mástil al centro de su triángulo alto del edificio, como solía suceder en prácticamente todos los caserones y palacios de la avenida Baquedano durante la primera mitad del siglo XX y hasta buena parte de la segunda, costumbre que se ha ido perdiendo en la ciudad. Su color ha variado según cada época, sin embargo: en algunos períodos ha sido café, ocre, beige y, actualmente, de color celeste.
Postal de calle Baquedano hacia los días del Bicentenario Nacional. El edificio, entonces ocupado por los Tribunales de Justicia, es el coronado por la segunda bandera que se ve desde el lado derecho hacia el centro de la imagen.
Otra imagen histórica del palacio, tomada desde la azotea de un edificio de enfrente.
El edificio ya en sus últimas décadas sirviendo de sede a los tribunales. Imagen publicada por el diario "La Estrella de Iquique".
El palacio fue sede de la Corte de Apelaciones posteriormente trasladada a la ciudad de Tacna, cuando ésta aún se encontraba bajo dominación chilena. En aquel período y luego del traslado, se le destinó como despacho para los Gobernantes de Tarapacá, sede de la Intendencia Regional antes de su traslado al Palacio Astoreca, del que ya he hablado en otra entrada de texto. Llamado por lo mismo Edificio de la Intendencia, estaba en estos servicios cuando Iquique fue el centro de la agitación de trabajadores de Tarapacá a fines del año 1907, sofocada con la dantesca masacre de la desaparecida Plata Montt frente a la Escuela Domingo Santa María, donde ahora está el Mercado Centenario.
"Es la Intendencia una gran casa -escribe al año siguiente Francisco Javier Ovalle-, su estilo es sencillo y con el aspecto de los grandes edificios modernos. No obstante de ser el despacho de los Intendentes, se encuentra también ocupada por los Juzgados de Letras que sirven los señores Alonso Poblete; por la Junta de Beneficencia, cuyo tesorero es el señor José Manuel Borgoño; por el Registro Civil, desempeñado por el señor Albert0 Hueisler Borgoño; por la notaria de don Francisco Martínez Gálvez y por la oficina del Promotor Fiscal señor don Carlos Vial Bello".
Con el traslado de la Intendencia Regional en 1910, las dependencias pasan a ser ocupadas por los Tribunales de Justicia, la institución que por más tiempo ha hecho uso del edificio en toda su historia, pues permanecieron allí más de setenta años.
El barrio evidenciaba cierto carácter de vecindario cívico en aquellos días, especialmente en esas cuadras de calle Baquedano, justamente donde estaban los tribunales. Casi al frente del palacio, por ejemplo, estaba la sede consular de los Estados Unidos, ocupada ahora por oficinas de la Minera Collahuasi. El edificio se encuentra, además, en el Barrio Típico del Paseo Baquedano y la Plaza Prat, declarado tal por Decreto Supremo N° 935 del 25 de noviembre de 1977, y ampliado por Decreto Supremo N° 1.293 del 15 de noviembre de 1983.
Aquel último año, suceden dos cosas interesantes: primero, pasa a ser parte de la Corporación Municipal de Desarrollo Social de Iquique el Museo Regional, organismo que había sido fundado el 6 de noviembre de 1960 y que hasta poco antes había estado bajo el alero de la Universidad del Norte. Y en segundo lugar, por Decreto Supremo N° 780 del 21 de agosto de ese mismo año 1983, la Colección Etnográfica de Isluga que era propiedad del Instituto Profesional de Iquique, pasó a la categoría de Monumento Nacional, encontrándose actualmente entre el material cultural del mismo museo. Este valioso grupo de piezas es famoso y reconocido por su trabajo textil, de platería y cerámicas. Entre otras colecciones de antropología e historia, destacarían en este museo también las piezas arqueológicas legadas al mismo por el inmigrante europeo Ancker Nielsen, de quien ya he hablado a propósito de sus actividades de investigación en la costa tarapaqueña y su famosa "Farmacia Danesa" que estaba ubicada a un costado de la Plaza Prat.
Dispuestas las nuevas dependencias para los Tribunales de Justicia y trasladados ya estos en 1986, en noviembre del año siguiente el Museo Regional de Iquique se muda al palacio de calle Baquedano, mientras que la Corporación Municipal de Desarrollo Social de la ciudad establece oficinas en el segundo piso del gran inmueble. Hasta entonces, el museo había pasado por distintas sedes: primero en una casona antigua de calle Bolívar, más tarde en Baquedano con Wilson y después, en 1980, en la antigua Estación del Ferrocarril de Sotomayor 706. Ese mismo año había terminado la tuición de la Universidad del Norte sobre el museo.
Desde entonces, las vitrinas de la institución muestran allí las piezas de la mencionada Colección Nielsen y la Colección Isluga, además de otras correspondientes a las antiquísimas momias chinchorros, además de la colección del enterramiento de altura de las Momias Incas del Cerro Esmeralda, que constituyen el único registro en la Cordillera de la Costa de tipo "capaqocha" o rito de carácter cósmico-divino , con sacrificios humanos de dos personas de sexo femenino y que se creen asociadas a la mina de Huantajaya en tiempos precolombinos, ejecutándoselas de una forma similar a cómo sucedió con la momia del cerro el Plomo en la Región Metropolitana.
El museo también incluye una interesante sección de objetos, reliquias y recuerdos de la época salitrera, hacia el lado en que concluye el circuito de una visita al mismo. Las fotografías históricas son un magnífico complemento a la exposición permanente. Al centro del recinto, además, se ha hecho una reconstrucción de las casas de piedra y techo pajizo en las aldeas habitadas por los antiguos indígenas de Tarapacá.
En los días del Bicentenario Nacional, el año 2010, coincidía que el Museo Regional de Iquique cumplía medio siglo de vida, por lo que se desarrollaron actividades en el marco titulado "50 años del Museo en el Bicentenario", que incluyeron una interesante exposición fotográfica en el edificio del Archivo Nacional de Santiago entre mayo y junio, con apoyo del Fondart y de la propia Corporación Municipal de Desarrollo Social de Iquique.
El Museo Regional de Iquique constituye, por todo lo descrito, uno de los atractivos turísticos que las guías más recomiendan en la ciudad, especialmente a los interesados en conocer aspectos culturales de los lugares que visitan. Astutamente, también, se hacen precios especiales para quienes vayan, por ejemplo, al cercano Teatro Municipal, con una rebaja de la misma entrada para ir al museo. Es punto obligado en el paso de los admiradores y estudiosos de las culturas aymarás, changos y los conquistadores del desierto en la época de la fiebre calichera.
El Paseo Baquedano tiene, además, este fuerte acervo cultural y museológico, pues en él se encuentran presentes otras instituciones del mismo estilo, como por ejemplo el Museo de la Guerra del Pacífico, el mencionado Palacio Astoreca, la Casa Museo Histórica y el Museo del Deporte de Iquique, por nombrar algunas.
Pagando una entrada por un valor muy accesible, entonces, el museo puede ser visitado de martes a viernes de 9:00 a 17:30 horas, y los sábados desde las 10:00 hasta las 17:00 horas. Sin embargo, las colecciones etnográficas en exhibición sólo son una parte de las atracciones, pues para los amantes de la arquitectura romántica, la otra parte es sin duda su estupendo y bien conservado edificio palaciego, alzándose con su color cyan y sus proporciones en aquella cuadra del turístico Paseo Baquedano.

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